Vídeo

Nuestra canción del verano 2017: ‘Soy lo que soy’, La Furia y Rebeca Lane

Nuestra canción del verano de este año, ‘Soy lo que soy’, está interpretada por dos raperas manifiestamente feministas, la guatemalteca Rebeca Lane y la española La Furia.

Y es que el feminismo en el rap es tendencia desde hace tiempo y en la web se pueden encontrar muchos artículos que lo atestiguan, entre los que escogemos los siguientes, comenzando por uno sobre el vídeo anterior:

Que tengáis un verano 2017 con mucho flow…

En manos de las furias, de Lauren Groff

Sesión 73 (13 de junio de 2017)Lauren Groff (1978-)

En manos de las furias / Lauren Groff ; traducción de Ana Mata Buil.– [Barcelona] : Lumen, 2016.– 541 p.

Un hombre y una mujer caminan muy juntos por la playa. Hace frío, pero no importa. De repente se esconden detrás de unas dunas para celebrar su primer acto de amor carnal. Él es Lotto, ella es Mathilde, los dos tienen veintidós años y acaban de casarse, aunque solo llevan unos quince días juntos y saben muy poco el uno del otro. El hilo de sangre que mancha los muslos de Mathilde sella esta entrega que parece absoluta y exclusiva, y así será durante más de veinte años. Lotto y Mathilde se convierten en la pareja casi perfecta; basta una mirada para que se entiendan, un gesto cómplice para que los dos dejen una sala abarrotada de gente y aprovechen cualquier rincón para amarse. Lotto se dedica a escribir obras de teatro al hilo de su pasión por Shakespeare y Mathilde se convierte en la esposa ideal, que es musa, empresaria y ama de casa. Bien… Bien, hasta que de repente el destino se impone. Es entonces cuando descubrimos que el matrimonio, bien mirado, es una larga conversación, y que en esta charla caben huecos, omisiones, palabras sueltas que pueden ser mentiras piadosas o alfileres. Y es que toda historia tiene siempre al menos dos formas de ser contada.

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

[En este caso la valoración del libro corresponde a Encina, una componente del grupo de lectura que no pudo asistir a la reunión, por lo que mandó el  comentario que se recoge a continuación]

El libro en general me ha gustado mucho, aunque no lo catalogaría de ‘mi lectura del año’ como hizo Obama (jeje).

Yo lo he leído en inglés, y el lenguaje me ha parecido difícil, sobre todo la primera parte, pues la autora utiliza un lenguaje muy actual, moderno, dinámico y vibrante, con muchas expresiones de jerga juvenil, tanto del medio estudiantil como de las esferas bohemias y artísticas neoyorquinas con mucho ‘postureo’. Por curiosidad y motivación propia fui contrastando muchos párrafos de la versión original con la traducción al español para ver cómo resolvía la traductora ciertos pasajes intrincados; ¡en algunos casos se saltó frases enteras ! (por ejemplo en la p. 54), aunque en otros casos lo fue resolviendo bastante airosamente. Creo que esta opinión sobre la dificultad del lenguaje está bastante extendida pues la leí reiteradamente en un foro de Goodreads.

[En este aspecto agregar a la crónica de Encina que para quienes lo hemos leído en castellano hay bastantes fallos evidentes, como por ejemplo llamar ‘luz del tráfico’ (página 337) a un semáforo, en una traducción literal del inglés al castellano; o preposiciones que sobran; o frases que no se terminan de entender. Da la impresión de que algunas editoriales quieren sacar cuanto antes los éxitos en otras lenguas sin cuidar como deberían la calidad de las traducciones.]

Desde el punto de vista del estilo creo que tiene sus luces y sus sombras, a veces establece unas metáforas muy bonitas y poéticas (cita de la página 486 [más abajo]) pero en otras ocasiones lo veo forzado y hasta presuntuoso, como el pasaje en que dice que la madre huele a escamas de pescado y el padre a polvo de piedra, etc… Tampoco me parece muy logrado ese juego que establece con la tragedia griega, desde el título (en inglés ‘Fates and Furies’, algo así como ‘Furia y Fatalidad’) hasta el recurso al coro que interviene entre paréntesis o el personaje heroico del ‘dios’ Lancelot [personaje coprotagonista de la novela].

En cuanto a la trama, a mí me gustó mucho, por inverosímil que la historia pueda parecer. La parte enigmática y detectivesca de la segunda parte me atrajo especialmente mientras que en la primera el narcisismo y homocentrismo de Lotto [o Lancelot] me llegó a cansar.

Es la historia de un matrimonio contada desde cada uno de los esposos, con puntos de vista tan radicalmente diferentes que parecen dos novelas. Y esto corrobora el hecho bien conocido de que a veces dos personas que llevan juntas toda la vida no se conocen o por lo menos una de las dos no conoce a la otra [véase cita de la página 284].

En este caso , y en contra de las apariencias, la que lleva la voz cantante es ella. Mathilde es mucho más lista que Lotto, maneja a su esposo, le organiza la vida, lo protege, lo estimula, lo moldea y es que ella busca preservar a toda costa el nido de seguridad y amor del que ha carecido toda su vida. Y para ello tiene que esconder ese pozo de maldad que ella siente que arrastra desde la infancia y en sus genes (de ahí que no quiera tener hijos).

[Para finizar dar las gracias a Encina por compartir sus opiniones del libro -que en su mayoría podríamos suscribir muchas de las componentes del grupo de lectura-  y agregar que sus últimas palabras me recordaron el siguiente párrafo de ‘La pasión turca’, de Antonio Gala: “… Claro, que hay que tener en cuenta lo que ha escrito la Beauvoir: hacerse la deseada es muy distinto de ser un objeto pasivo. Una amante no se está quieta nunca: se renueva. Debajo del aparente abandono femenino hay una auténtica promoción; si alguna es elegida es porque subrepticiamente eligió antes; el seductor es seducido de antemano, aunque no lo perciba. Ese juego de los instintos está a nuestro favor, pero hay cosas en contra…”]

Citas del libro

P. 284 [Lotto]: “Le habría gustado adentrarse más en ella… comprender qué pensaba Mathilde. Uf, pero sería redundante. La tranquila intimidad diaria ya se lo había enseñado. La paradoja del matrimonio: nunca puedes conocer por completo a alguien; aunque conoces por completo a alguien…

P. 288 [Lotto]: “Deseó haber podido conocerla de anciana. Pensó en lo magnífica que sería Mathilde entonces.

p. 325 [Mathilde]: “… ¿y ahora qué? Mathilde tenía cuarenta y seis años. Era demasiado joven para haberse despedido definitivamente del amor. Aún estaba en la flor de la vida. Guapa. Deseable. Y ahora sin pareja para siempre.

La historia que nos cuentan sobre las mujeres no es esta.

La historia de las mujeres es la historia del amor, de supeditarse al otro. Una ligera desviación: el anhelo de supeditarse y la incapacidad de hacerlo. Quedarse sola en miedo del naufragio, y tener que tomar las riendas de su propia vida: veneno para ratas, las ruedas de un tren ruso. Incluso la historia más romántica y suavizad no deja de ser una versión modificada de eso. En lo demótico, en la clave burguesa más baja, es la promesa del amor en la ancianidad para todas las niñas buenas del mundo.

P. 338 [Mathilde]: “Sin saber cómo, a pesar de sus convicciones y de su inteligencia, se había convertido en una esposa, y las esposas, como todo el mundo sabe, son invisibles. Los duendes de medianoche del matrimonio. La casa en el campo, el apartamento en la ciudad, los impuestos, el perro, todo era responsabilidad de Mathilde: Lotto no tenía ni idea de en qué invertía ella el tiempo.

P. 486 [Mathilde]: “Entonces se le ocurrió que la vida tenía una forma cónica, el pasado se ensanchaba más allá del punto conciso del momento vivido. Cuanta más vida acumulaba alguien más se expandía la base, de modo que las heridas y las traiciones que eran casi imperceptibles cuando ocurrían se ampliaban luego como puntos diminutos de un globo que es va hinchando poco a poco. Una manchita en el niño delgado se convierte en una enorme deformidad en el adulto, exagerada, con los bordes irregulares.

Más información sobre la obra

Obras de la autora en el catálogo del Centro de Documentación

https://www.juntadeandalucia.es/cultura/idea/opacidea/cdmz/abnetcl.cgi/?ACC=DOSEARCH&xsqf03=lauren+groff

 

Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff

Sesión 72 (9 de mayo de 2017)

Angelika Schrobsdorff (1927 – 2016)

Tú no eres como otras madres: historia de una mujer apasionada / Angelika Schrobsdorff ; traducción de Richard Gross.– 1ª ed.– Madrid : Errata Naturae ; [Cáceres] : Periférica, 2016 .– 587 p.

“La narración de Angelika Schrobsdorff reconstruye la vida real e inconformista de su madre, una mujer nacida en una familia de la burguesía judía de Berlín, liberada de los prejuicios de su tiempo y deseosa de casarse con un artista (y no con el excelente partido que le han buscado, un comerciante opulento y maduro). Así, Else vivirá de lleno el nacimiento de un nuevo mundo junto a la culta bohemia berlinesa de los locos años veinte, un periodo en el que tendrá tres hijos de tres padres diferentes, fiel a las dos promesas que se hizo de joven: vivir la vida con la máxima intensidad y tener un hijo con cada hombre al que amara. Ésta es, por tanto, la historia de una mujer singular y sedienta de independencia, que será arrollada por aquello mismo en lo que se negaba a creer al principio: el presente.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Por sus buenas críticas (véase la entradaLos libros del 2016…‘ de este mismo blog), este título había creado grandes expectativas en el grupo -quedó el segundo en las votaciones que se hicieron para determinar las lecturas de este año- y hay que decir que no las ha cubierto, o al menos no del todo, o al menos no del todo en el caso de algunas de las asistentes a la reunión.

Si bien la protagonista de esta singular biografía ha encandilado a una parte del grupo, a otra en cambio el hecho de que la misma recorriera un largo camino desde la chica judía de familia acomodada convencional que comenzó siendo hasta llegar a la mujer liberada -sexualmente hablando- en la que se convirtiera con el tiempo no les ha parecido mérito suficiente como para dedicarle todo un libro (de 587 páginas, no lo olvidemos).

En cualquier caso, sí puede afirmarse que la madre de la narradora rompió con muchos tabúes y se adelantó a su tiempo en una cuestión tan moderna como el actualmente denominado ‘poliamor’ (ver varios artículos al respecto en Pikara Magazine, por ejemplo), siempre desde presupuestos heterosexuales, para mayor exactitud. Sin embargo, como sostenían algunas compañeras, en otros aspectos fue bastante tradicional, como en el hecho de su dependencia económica siempre, primero de sus padres y después de maridos y/o amantes.

Esta cuestión hizo rememorar en el grupo antiguas disquisiciones ‘filosóficas’, como las de Carlos Castilla del Pino en su clásico ‘Cuatro ensayos sobre la mujer‘ [en nuestra Biblioteca] sobre que ciertas relaciones sexuales dentro del matrimonio podrían considerarse como una forma de prostitución. Y quizá sería interesante ‘revisitar’ esta obra con una mirada crítica actualizada pero de momento mejor seguir con la que nos ocupa.

Antes mencionar que hubo una compañera que dijo que la obra con ‘Mi madre, in memoriam‘, de Richard Ford [también en nuestra Biblioteca], era mucho mejor. Pero ya sabemos que las comparaciones son muy relativas y que un libro no tiene por qué quitar a otro por mucho que compartan temática.

Volviendo a nuestra biografía, pues, finalizar comentando que lo que no se puede negar es que la autora de la obra tiene grandes dotes psicológicas, como muestran las descripciones tan agudas de los personas citados en la misma -¿quizá demasiado complaciente con las figuras masculinas ?- y que la madre biografíada fue, desde luego, una mujer singular, ávida de conocimientos y un tanto revolucionaria para su tiempo, aunque sus circunstancias personales e históricas no favorecieran su total independencia, cosa que sí aconsejó al final de sus días a su hija, como se puede verse en la siguiente cita (página 163):

Pero el matrimonio seguía siendo para Else la vocación y la realización de la mujer, y el marido, aquel que le proporcionaba el estatus, la seguridad material y una tarea, por no decir razón, de vida. Y aunque más tarde se saltara los preceptos morales de su generación, no lo hizo como consecuencia de una emancipación exhaustiva, sino únicamente en el ámbito de la libertad sexual. Sólo en una fase tardía de su inexorable autognosis me decía en una carta: «Esfuérzate, haz algo de ti, te juro que merece la pena. Mira cómo he malgastado yo mi talento y mi inteligencia durante toda una vida, y ahora estoy donde estoy. ¡Justa consecuencia!».

Otras citas

P. 29 [Habla Else, la madre protagonista de la obra]: “Me intimidaba de tal manera que me hacía sentir pequeña e inferior…

P.29: “Fue para ambos el primer amor, y si bien caló hondo en Fritz, el suyo no podía compararse con el de Else. Era típicamente masculino: exigente, celoso, egoísta, susceptible, dominado por el instinto y a menudo intolerante. Para Else, en cambio, aún atrapada en la trampa del amor, la tutela y los principios paternos, significaba la satisfacción de su vida

p. 31-32: “Else se echó a llorar. Tenía miedo todo el tiempo: miedo de desconcertarlo si le hablaba de asuntos triviales, miedo de decepcionarlo si no sabía responder a una pregunta profunda, miedo de hacerlo enfadar si no le permitía que le desabotonara la blusa, miedo de contrariarlo si tenía que cancelar una cita, miedo a su ironía e irritabilidad, miedo a su ansia y deseo, miedo a su humor cambiante.

«Siempre eras distinto -escribió-, ya el niño pequeño, ya el maestro insistente; ya el poeta soñador, ya el histrión exaltado; ya el amigo comprensivo, ya, a menudo, el hombre incomprensible que de buenas a primeras se ponía hosco, enojado, insufrible…»”

p. 34 [Sobre Else]: “… Escribió lo siguiente : «No admiro al emperador, mi patrima me isnpira toda clase de sentimientos salvo el patriótico. Detesto la guerra, y nunca comprenderá que una persona pueda tener el poder de mandar a hombres jóvenes a la muerte».

p. 38: “Yo conocía a… mi madre como la muer que enfilaba por su propio camino sin reparar en daños ni perjuicios…

p. 203-2014: “… Nunca me sentí tan libre, tan a gusto y tan arropada como en el piso de mis abuelos Kirschner… En su casa no era la niña complicada y extravagante ni el gran talento; con ellos era, sencillamente, una niña, una niña querida, que había que tratar con calma y cuidado.

p. 349: “Continuación de la carta de Else a Ilse Hirsch: «No hago nada, como siempre. Si a uno lo han mimado toda la vida, si siempre lo han descargado de lo pesado y desagradable, probablemente es incapaz de ponerse a trabajar de repente y montar una existencia…».

Más sobre la obra

Del color de la leche, de Nell Leyshon

Sesión 71 (4 de abril de 2017)

Nell Leyshon (Somerset, Inglaterra, 1962- )

Del color de la leche / Nell Leyshon ; prólogo de Valeria Luiselli ; traducción de Mariano Peyrou.– 9ª ed.– Coyoacán [México] ; Madrid : Sexto Piso, 2016.– 174 p.– (Narrativa Sexto Piso)

“Mary, una niña de quince años que vive con su familia en una granja de la Inglaterra rural de 1830, tiene el pelo del color de la leche y nació con un defecto físico en una pierna, pero logra escapar momentáneamente de su condena familiar cuando es enviada a trabajar como criada para cuidar a la mujer del vicario, que está enferma. Entonces, tiene la oportunidad de aprender a leer y escribir, de dejar de ver sólo un montón de rayas negras en los libros. Sin embargo, conforme deja el mundo de las sombras, descubre que las luces pueden resultar incluso más cegadoras, por eso, a Mary sólo le queda el poder de contar su historia para tratar de encontrar sosiego en la palabra escrita.”

Valoración

Lo primero que se me ocurre decir de este libro es que se lee como quien bebe un vaso de agua. Esto más o menos fue lo primero que comentamos las asistentes a la reunión en torno al mismo, todas de acuerdo en que nos había encantado su lectura, cosa que no suele ser muy habitual.

Y es que la obra es simple y compleja a la vez, de una simplicidad compleja, podríamos decir: simula estar escrito con los escasos recursos literarios de una joven campesina que ha aprendido a leer y escribir recientemente y sin embargo el interés no decae un solo momento.

Con la gran virtud de que, como comentó una compañera, da voz a un tipo de personaje sin presencia en primera mano en la historia de la literatura por la sencilla razón de no haber tenido nunca la oportunidad de acercarse a la cultura escrita por el analfabetismo ancestral de su medio social de procedencia. Mary, la protagonista, es quien narra su historia en primera persona, seleccionando lo qué cuenta y cómo lo cuenta. Y lo hace de maravilla.

Un personaje, por cierto, que encandila por su fuerza, frescura, energía, desparpajo, alegría, naturalidad, valentía, inteligencia natural, animalidad… Es salvaje, se afirmó en la reunión en varias ocasiones, sin asignarle sentido peyorativo alguno al término. Y es trágico, no se puede obviar, no por sus características físicas -vividas sin victimismo ni complejos- sino por sus condicionantes vitales y sociales.

En conclusión: una lectura absolutamente recomendable, que deleita por su dinamismo y que conmueve, a la vez, al mostrar un “escenario permanente de violencia hacia las mujeres, por todos los motivos posibles”, como comentó por escrito una compañera que no pudo asistir a nuestra cita mensual.

No en vano, a este libro le concedieron el prestigiso Premio Libro del Año 2014 del Gremio de Libreros [y Libreras] de Madrid.

Citas

p. 34-38: “… y entonces el abuelo me preguntó si sabía qué día era al día siguiente.

yo nunca sé qué día es, dije yo.

domingo de pascua, dilo él.

entonces hay que ir a la iglesia.

deberías levantarte pronto antes de ir a la iglesia, dijo él. sube a la colina y mira cómo sale el sol desde ahí arriba.

¿y por qué iba a hacer eso?, le pregunté.

porque entonces todo lo que quieras se va a cumplir el año que viene.

¿todo?

todo.

 

me daba miedo dormir por si me despertaba tarde y ya había amanecido el nuevo día y me lo perdía.

tuve que calcular cuándo era la hora de salir y entonces salí de la cama sin hacer ruido y me puse el vestido y el chal…

seguí por el sendero y después trepé por encima de la puerta para ir a través de la colina.

el cielo estaba empezando a ponerse más claro…

y cuando estaba en la cima… el cielo empezó a levantarse por encima… y las nubes se volvieron pequeñas y se fueron y el cielo se puso más claro y las estrellas se apagaron.

entonces el sol salió por encima de la tierra y el nuevo día había llegado.

yo me daba la vuelta una y otra vez y miraba el paisaje. enfrente. atrás. por todos partes…

Más sobre la obra

En el Día del Libro 2017, selección de recursos en línea sobre Mujer y Literatura

Con motivo de la próximidad de la celebración del Día del Libro 2017 hemos seleccionado una serie de recursos en línea sobre Mujeres y Literatura.

Lo que pretendemos con ello es contribuir al análisis y el enriquecimiento de miradas sobre un tema que a veces genera controversia pues diferenciar entre Literatura y Género suele conllevar consecuencias negativas para el ‘género’ mujer. Y es que la crítica y los medios aún se permiten preguntarse en ocasiones si lo que escriben las escritoras tiene interés para todo el mundo o sólo para las mujeres, incluso que si lo que leen las mujeres es o no de calidad, expresando con ello una mentalidad claramente patriarcal de una forma muy naif, según le oí decir en una ocasión a la escritora y gran especialista en la materia Laura Freixas.

Si una mujer escribe un libro sobre la familia es un libro doméstico, pero si un hombre escribe un libro sobre la familia es una obra maestra sobre la condición humana. Como en la vida… en literatura también hay mucho estereotipo”, decía al respecto Lisa McInerney  en una entrevista.

También sobre el tema la observación “… Lo doméstico es universal en letra de varón, y en letra de mujer es personal, íntimo: no es político. “, de Marina Mariasch en un artículo que se puede encontrar más abajo a contenido completo.

No obstante lo dicho, hay estudiosas de la materia que sostienen que existen algunas cuestiones diferenciales -y enriquedoras- entre la literatura escrita por hombres y mujeres, como por ejemplo que estas han aportado temáticas nuevas, como las relaciones entre madres e hijas o las relaciones entre mujeres -sin que necesariamente haya hombres por medio o alrededor-.

Lo que sí parece claro es que tradicionalmente las escritoras no han contado con los mismos medios que sus colegas varones, como ya reclamaba Virginia Woolf en su libro ‘Una habitación propia‘ -un gran clásico leído y disfrutado por el grupo de lectura en su momento-, situación que no se ha solventado en su totalidad en la actualidad, ya que la discriminación de género se deja notar también en este terreno, como se puede constatar con la consulta de los recursos que se recogen a continuación.

Finalizar la presentación de estos recursos con una cita del artículo La vida secreta de Alice Munro, de la escritora Elvira Lindo (El País, 4 diciembre 2010), donde dice de la popular escritora canadiense los siguiente:

“… Su hija Sheila cuenta en un libro original y conmovedor (Vida de madre e hijas. Creciendo con Alice Munro) cómo cuando ella y sus hermanas irrumpían en aquella habitación su madre retiraba el cuaderno a un lado, como si quisiera dar a entender que estaba haciendo algo tan prosaico como la lista de la compra. Hoy, a sus casi ochenta años, Munro, tan esquiva como entonces, despliega una especie de maternidad no deseada pero real sobre todos los escritores canadienses…”

PD: No me resisto a poner una cita de una entrevista publicada por el El País el sábado 22 de abril a la escritora norteamecicana Siri Hustvedt, donde, entre otras cosas, dice lo siguiente en relación a la materia que nos ocupa:

La única diferencia entre una intelectual mujer y un intelectual hombre es que aquella ha de estar preparada para ser atacada y castigada; lo que en el hombre es sensibilidad y brillantez, en la mujer es emotividad y pretenciosidad… La clave está en alejarse y examinar los prejuicios que todos tenemos”.

Recursos en línea sobre mujer y literatura

¡Feliz Día del Libro 2017!

 

Celia en la revolución, de Elena Fortún

Sesión 70 (7 de marzo de 2017)

Elena Fortún (Madrid 1886 – ibídem 1952)

Celia en la revolución / Elena Fortún; presentación de Andrés Trapiello; introduccde de Marisol Dorao.– Valencina de la Concepción [Sevilla]: Renacimiento, 2016. — 344 p.– (Biblioteca Elena Fortún)

“Novela sobre la guerra civil, escrita poco después del fin de la guerra, en 1943, no hay en ella lugar para la distorsión ni la idealización de lo vivido. Estas páginas no solo nos cuentan la vida difícil y llena de peripecias de una adolescente Celia en un Madrid sitiado, entre la supervivencia y la revolución, son también una suerte de crónica autobiográfica de la propia Elena Fortún.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Un libro necesario es lo primero que me sale decir de ‘Celia en la revolución‘. Necesario para quienes quieran conocer lo que pasó en la guerra civil española de primera mano y desde una mirada limpia, sin prejuicios. Necesario para reafirmar en la idea de que las guerras, todas, son injustas y crueles. Necesario, en fin, para la formación en historia reciente de España y fundamentalmente en valores, muy en particular al público joven, a quien inicialmente se dirigía la serie de relatos protagonizados por Celia, el personaje creado por Elena Fortún que viera la luz por primera vez en la sección Gente menuda de la revista Blanco y Negro.

Todas las que asistimos a la reunión comentamos lo mucho que nos había llegado la obra, pues si bien está catalogada como narrativa -incluso como literatura juvenil- , en realidad sentíamos que lo que estaba narrando la autora en el libro era totalmente real y forma parte de nuestra historia. Y es que, como afirma en la introducción Marisol Dorao, “Todo lo que de autobiográfico habían tenido los libros de Celia hasta entonces se intensifica en Celia en la revolución. A través de esta prematura mujer de quince años […] vemos y sentimos los pensamiento y los sufrimientos de Elena Fortún durante la guerra civil española”. Solo una compañera puso objeciones a la forma de escribir de la narradora y protagonista de la obra, que se supone que es una niña, pero es que en el libro anterior de la serie este personaje había sufrido la pérdida a su madre y se había tenido que hacer cargo de sus hermanas pequeñas, y en este tiene que hacerse fuerte y sobrevivir en un medio tan extremadamente hostil como es una guerra, circunstancias que sin duda deben conllevar un proceso de maduración vital acelerado.

La misma compañera quiso profundizar en el concepto de la tercera España de la que habla Andrés Trapiello en el presentación de la obra. Buscando en las redes al respecto sale, entre otros, un artículo de Xabier Casals (El Periódico, 17 julio 2016), que informa que se trata de un concepto sugerido por Salvador de Madariaga en ‘Spain‘ (1955) al aludir a “tres Españas” mediante “tres Franciscos” de claras connotaciones ideológicas muy distintas: el dictador Franco, el líder socialista Largo Caballero y el pedagogo y político republicano Giner de los Ríos.

Un tema muy interesante, sin duda, el planteado por la compañera al hilo de la presentación de Trapiello de esta obra, a la que este sitúa, por cierto, dentro del corpus fundamental de esta tercera España, junto con ‘La revolución española vista por una republicana‘ de Clara Campoamor, los diarios de guerra ‘España sufre‘ de Morla Lynch, el ensayo ‘Democracias destronadas‘ de José Castillejo, y el libro de relatos ‘A sangre y fuego’, de Manuel Chaves Nogales, todos ellos escritos durante la guerra civil o al poco de finalizar la misma.

Ligado a lo anterior, muy interesante también el análisis del título y la mención de ‘revolución’ en el mismo sobre lo que llama la atención Trapiello, término que curiosamente también aparece en el título de la obra de Clara Campoamor. En este sentido, puede ser aclaratorio el prólogo -memorable, según Trapiello- de la obra del periodista sevillano Chaves Nogales citada.

Volviendo al libro, y para finalizar con el texto de Trapiello, recoger aquí una cita especialmente relevante de la presentación en la que este sostiene que “Pocas veces se habrá escrito una novela sobre la guerra con tanta verdad, consciente su autora de que alguien ha de contarla, y no como un desahogo, tal y como creía Martín Gaite, sino consciente de que con el tiempo todos mentirían o tratarían de hacernos creer que han olvidado.”.

Una obra, pues, dura al estar llena de dolorosa verdad sobre lo que paso en nuestra guerra civil, honesta y valiente por la difícil posición de independencia y equidistancia de la autora -de fuertes convicciones republicanas y democráticas, lo que la honra más si cabe-, y con una descripción de la guerra fundamentalmete desde el punto de vista las mujeres -Celia, su criada, sus amigas…-, desde esa retaguardia que no hace la guerra pero que sufre sus efectos y cuya principal lucha, además de sobrevivir, es mantener unas condiciones de vida dignas a las que retornar en tiempos de paz.

Pero no por ello se puede decir que la obra sea difícil de leer o que el texto esté falto de gracia -incluso de lirismo-, lo que se puede apreciar a lo largo de todo el libro en las descripciones de personajes, circunstancias y paisajes que pasan por el mismo. A una compañera, por ejemplo, le recordó las cartas que su padre, pintor de profesión, mandaba a su madre en la guerra desde el frente, en las que se limitaba a describirle poéticamente los paisajes que divisaba desde las trincheras.

Todo esto lo expresa muy bien una compañera que no pudo venir a la reunión y que nos mandó unos comentarios al respecto, que recojo a continuación a modo de colofón de esta valoración del libro:

“[…] El libro me ha gustado mucho, me ha resultado de fácil lectura con un contenido muy duro.

Otra visión de la guerra con las consecuencias para las ciudadanas que no entienden mucho lo que pasa y por qué pasa, pero que la sufren y que deben hacer frente a situaciones límite.

Increíble la descripción de una madurez sobrevenida para una niña/joven de tan pocos años, y de la realidad tal y como se vivió en esa ciudad [Madrid].

Algunos pasajes me han llevado al recuerdo de mi padre y a episodios que me contaba.

Y, a pesar de todo, la ilusión y la esperanza para el futuro de Celia.”

Citas

P. 47 [Valeriana, la criada de la familia]: “Los hombres se meten siempre en lo que no les importa en vez de ocuparse de su casa… No tiés más que ver en cuanto se juntan dos… lo mismo que sean pobres que ricos, ya están parlando que si el alcalde, que si el concejal, que si las elecciones… y hay algunos que emprincipian con que si lo que pedrica el cura en el púlpito no es verdad, que si los frailes, y que si el Papa que está en Roma… ¡No paece sino que ellos van a arreglar el mundo y se lo saben too…!

p. 135 [Habla en padre de Celia]: “Ni la tierra, ni la cultura, pueden ser propiedad de unos cuantos. Es la herencia ancestral que fue creciendo desde que el primer hombre aparece sobre la tierra sosteniéndose sobres sus dos pies…

p. 139-140 [Juan, el jardinero]: “Cuatro hijos tenía, como cuatro pinos, y ya no sé si me queda alguno… ¡Maldita revolución!

[…]

¡Y cualquiera sabe quién tiene la razón…! Los de las derechas y lo des las izquierdas empeñaos en que tién la receta pa hacernos felices, pero en el entretanto a machacarnos los liendres a lo que no sabemos ná de ná. Yo discutía de esto con mis pobres hijos… y ellos me decían que no luchaban por ellos, que esta generación se tenía que sacrificar… ¡Cosas que habían oído en los mítines y los discursos del centro… Que luchaban por los que venían detrás de ellos… ¡Mire usé qué necesidá tenían de ocuparse ellos de los que no han nacío aún…! ¡Ya ni nietos voy a tener…!

p. 149: En esta casa en silencio, donde nadie llora, me parece el dolor horrible…

P. 160:”Adiós, papíto mío. ¡Que no te pase nada…!

Está sereno, y hasta me parece alegre.

Se va… le veo marchar inclinado… Ahora que cree que ya no le veo, anda despacio como si llevara un saco de pena sobre la espalda…

P. 188: “He traído rosas… las pongo en un jarrón de cristal. ¡Qué maravilla, Señor! Tienen demasiadas hojas y las limpio un poco de follaje… ¡Un caracol! Entre las hojas había un caracol… Pobrecito. Vivirá aquí conmigo y ya no estaré sola… Al fin una vida junto a la mía…

P. 192: “Mira, papá me explicó una tarde que él defendía al pueblo para que se educara en el mismo banco de la escuela que el hijo del médico y del millonario y que no hubiera más diferencias entre ellos que las limitaciones de la naturaleza… Pero no me dijo que fueran todos pobres, o todos ricos… ni que les obligaran a hacer esto o aquello…. No. Lo primero es ser libre y hacer lo que se quiere…

P. 225 [El padre de Celia]: “Sí, hija, sí, pero prefiero que dejes a un lado todos esos recuerdos. En este espanto que estamos viviendo, hay que volver rápidamente la espalda a el pasado… Los que se han quedado en el camino ya no sufren más. Ese es el gran consuelo de los que vivimos aún… Comienza la primavera, todo se renueva… y cantan las alondras todas las mañanas., ¿Las oyes tú? En mi balcón hay una asamblea de pájaros al amanecer… Además, hija, aunque te empeñes en estar triste no podrás. !Tienes diecisiete años!

P. 255: “Es una primavera áspera, dura, sin la alegría de otras primaveras. El aire fino, sutil, de la meseta, claro, transparente y frío como agua de manantial, me envuelve, refresca mis mejillas y corre entre mis dedos.

P. 295-296:

“-Hemos trabajado con fe en el provenir -me dice la señorita Amelia-. Mi esperanza de «Escuela Única» la he visto aquí realizada… Aquel chico […] es el hijo del portero […] y ese otro que se sienta a su lado es el hijo de Elorrieta, el abogado y diputado conservador…

[…]

-Sí… ¡todo está perdido! Creo que por culpa de unos y otros… Suspira, y su tristeza se comunica a mi corazón.

[…]

-Tu padre pasará los Pirineos, y… yo me quedaré aquí… pase lo que pase […] Me quedaré aquí.. y no sé lo que harán conmigo por mi pecado de democracia…

[…]

Todos son héroes. Papá, Jorge, la señorita Amelia, el papás de María Luisa, por conservar su ánimo entre tanta desgracias… Pero yo soy una pobre chica perdida entre tanta gente, sola, sin familia… sin saber qué hacer…

P. 310: “Aún voy a dar una vuelta a la casa para despedirme del jardín… ¡Adiós, álamos! ¡Adiós cipreses casi negros… rosales… pobre tierra seca y helada que comienza a esponjar la primavera! Papá decía que somos tierra del país donde nacimos. ¡Tierra mía de Madrid! De rodillas la beso…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

En el Día Mundial de la Poesía 2017: Homenaje a Gloria Fuertes

Gloria Fuertes García (Madrid, 28 de julio de 1917 – ibídem, 27 de noviembre de 1998)

BRUJA BLANCA SOY EN VUELO.

A QUIEN ME QUIERA, LE QUIERO.

Así termina ‘Cómo se dibuja una bruja‘, una encantadora poesía de Gloria Fuertes, gran poeta a la que rendimos nuestro particular homenaje en el Día Mundial de la Poesía 2017, año en que celebramos el centenario de su nacimiento, con la selección de algunos de sus poemas -muchos de ellos de su obra ‘Mujer de verso en pecho‘-, a modo de muestra y ‘para abrir boca’, animando a leer el resto de su obra.

Y es que Gloria Fuertes no era solo una maravillosa escritora para niñas y niños, faceta con la que alcanzó más popularidad, sino una poeta total, desgarrada a veces, combativa otras, pero con una voz reconocible y singular, siempre cercana y fácil de comprender, porque así lo deseaba ella:

Escribo como escribo,

A veces deliberadamente mal,

Para que os llegue bien”.

Según confiesa la autora en su Historia de Gloria: amor, humor y desamor‘.

Y nos llega, desde luego; veamos por ejemplo el siguiente poema autobiográfico de ‘Mujer de verso en pecho:

AUTOBIO

De pequeña quería ser huérfana

porque mis padres no me querían.

Otro tema desgarrador que tiene presencia en la obra de Gloria Fuertes es la guerra civil española, que la escritora sufrió en Madrid siendo adolescente. Y es curioso que hable tan abiertamente y desde una posición crítica y pacifista de un tema ocultado durante mucho tiempo y que, cuando ha visto la luz, normalmente ha provocado posiciones fuertemente encontradas:

ARENGA

¡A las almas!

¡¡Alto!!

He dicho a las almas

no a las armas.

Al enemigo hay que curarlo,

no eliminarlo.

Asesino asesinado no vale,

-sigue siendo enemigo-.

No sus cuerpos muertos,

nos interesan sus almas vivas.

¡A las almas!

No hay que vencerlos

ni convencerles,

hay que hacerlos amigos.

Y recordad que nosotros también para ellos

somos enemigos.

En este y otros poemas de ‘Mujer de verso en pecho’ la escritora se muestra como ciudadana perteneciente a esa Tercera España -concepto que desarrollaremos más extensamente en la entrada que dedicaremos al libro ‘Celia en la revolución’, de Elena Fortún-, o sector de la población de ideologías diversas que no quería tomar partido por ninguno de los dos bandos sino que lo que deseaba era la paz y no las miserias que toda guerra trae consigo.

Pero ella parece saber sobreponerse de tanta amargura con una actitud fuertemente vital, como muestran estos otros dos poemas:

TODO LO NEGATIVO

Todo lo negativo

hay que eliminarlo,

aunque sea tu amigo

tu padre

tu madre

tu hijo

o tu amor.

(Como se destruye un virus o dos)

Porque si se vuelve contra ti,

no es tu amigo

ni tu padre

ni tu madre

ni tu hijo ni tu amor.

 

AUTOBIO

Me dijeron:

-O te subes al carro

o tendrás que empujarlo.

Ni me subí ni empujé.

Me senté en la cuneta

y alrededor de mí,

a su debido tiempo,

brotaron amapolas.

Mujer, pues, comprometida a su poético modo:

NO QUEDAROS

No quedaros de brazos cruzados,

siempre podemos hacer algo.

Con los brazos cruzados

ya quietos en la caja

no podremos hacer nada.

También el amor parece haber tenido una importante presencia en su vida:

AUTOBIO

De niña pasé hambre de todo.

De joven amor y hambre.

De madura hambre de amor.

Ya de minianciana,

paso fama,

en una silla bajo el sol de mi venana.

Muchachos:

no puedo ser «pasota» de ningún modo,

-involuntariamente en mi vida

«pasé de todo».

Finalizar este homenaje con este poema sobre cómo pensaba la escritora que debía ser la poesía:

POÉTICA

Poesía debe ser

comunicación

penetración

emoción

hacer pensar

pellizcar

y crecer en la espontaneidad.

Todo eso y más consiguió Gloria Fuertes, que, como al resto de grandes escritoras, el mejor homenaje que podemos hacerle -y hacernos- es leerla.

Libros de Gloria Fuertes en el Centro de Documentación

Información de más libros de y sobre Gloria Fuertes disponible en el catálogo del Centro.

 

Más sobre Gloria Fuertes

Este apartado esperamos ir ampliándolo según se vaya desarrollando el centenario.