Nada crece a la luz de la luna, de Torborg Nedreass

Sesión 87 (5 de marzo de 2019)Torborg Nedreaas (Bergen, 1906 – Nesodden, 1987)

Nada crece a la luz de la luna / Torborg Nedreass; traducción de Mariano González Campo– Madrid: Errata Naturae, 2016.– 270 p.

“Esta fascinante novela comienza de un modo tan sugerente como misterioso: en la estación de tren de una gran ciudad, un paseante, casi un voyeur, descubre a una mujer todavía joven que deambula solitaria ya de noche. La mujer sigue al hombre hasta la casa de éste, y allí le ofrece o su cuerpo o su historia, como en los cuentos del lejano Oriente. El hombre elige conocer la vida de la mujer. Así, a lo largo de una noche sabremos quién fue ella, quién fue aquel profesor y amante al que veneró de jovencita, cuáles fueron sus deseos y sus esperanzas, sus ansias y sus frustraciones, cuál fue su amor tormentoso y clandestino…”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

En la contraportada del libro pone que se trata de uno de los grandes clásicos modernos nórdicos, leído por las distintas generaciones desde que se publicó originalmente en 1947 y que incluso se ha convertido en obra de teatro y película décadas después de su publicación.

No he conseguido encontrar la película basada en la obra -imagino que su distribución se limitaría al ámbito geográfico en que fue producida- pero hay un párrafo que seguramente os suene:

Entré en la habitación donde estaba Johanes. Se había dado la vuelta haciéndose un ovillo, así que no había sitio para mí. Al intentar hacerme un hueco se despertó e hicimos el amor, pero la soledad me acompañaba y no lograba expulsarla de mi corazón. Estábamos todo lo cerca que dos personas pueden estar, pero cada uno en su mundo. (P. 93)

Y es que el mismo es leído por el protagonista Dolor y gloria, la nueva película de Almodóvar, imagino que porque refleja muy bien el estado de desánimo inicial del mismo.

Como se dice en el resumen, en la novela una viajera se va a la casa de un hombre que encuentra en la estación de tren de una gran ciudad y a lo largo de una noche le cuenta su vida, centrada fundamentalmente en la tormentosa relación amorosa mantenida a lo largo del tiempo con el que fuera profesor suyo.

Tengo que confesar que la primera parte de la obra se me hizo pesada, sobre todo por las continuas interrupciones del relato con la gran cantidad de tazas de café, copas de vino y cigarrillos que se dice que toman a lo largo de la noche, en un intento de la autora de reflejar el ambiente de la conversación que relata la obra.

Tampoco la temática me resultaba demasiado interesante: un gran amor mantenido por la protagonista a lo largo del tiempo a pesar de que no le lleve si no a la desesperación y a la desgracia.

Pero poco a poco la obra me fue atrapando, gracias fundamentalmente a su humanidad, la profundidad de los sentimientos mostrados, el ambiente familiar y social magistralmente reflejados y los maravillosos paisajes descritos.

¿Y qué valoración hizo el grupo del libro? Pues todas estuvimos de acuerdo en que se trata de un relato desgarrador, que muestra como pocos la alienación amorosa de una relación tóxica, la miseria y la pobreza física, cultural y espiritual del sector social donde nace y se desarrolla la protagonista, sin esperanza apenas en la posibilidad de una vida mejor que sí intuye la misma. También se comentó la forma magistral en que la autora muestra el estado de ánimo de sus personajes y su relación con la naturaleza que le rodea, que en la contraportada del libro se define como prodigiosa. Una narración excepcional, en suma.

No hablaremos aquí de los abortos que se muestran en la obra. Solo decir que a mí me recordó épocas pasadas -que esperemos que no se repitan pese a que haya quienes se empeñan en lo contrario-, cuando amigas de la juventud llegaron hasta a poner en riesgo su vida por no querer o poder tener una descendencia no deseada por varios motivos, entre ellos imperativos económicos y sociales. Eso si nos limitamos a nuestro entorno inmediato, pues en gran parte del mundo estas situaciones de violencia social sobre la vida y los cuerpos de las mujeres sigue más que vigente.

En este sentido decir que la autora denuncia claramente la hipocresía de la sociedad en este y en otros temas, como se puede colegir en parte por las citas del libros que se recogen abajo, si bien hay momentos en que idealiza el tema de la maternidad, cuestión que hay que situar dentro del contexto de la época en que le tocó vivir.

Para ampliar un poco más el semblante de la autora decir que la misma fue feminista y comunista y que a menudo fue llamada la Simone de Beauvoir noruega, aunque es una novelista de mayor altura literaria, según se sostiene en Literatura nórdica, un blog de Aurora Boreal, en donde se puede ampliar el semblante de esta interesantísima escritora.

Para terminar decir que el libro me recordó algo que oí en la primera charla de Laura Freixas a la que asistí sobre el controvertido tema de si existe o no una literatura femenina y si hay o no diferencias con respecto a la de sus homólogos masculinos, manteniendo la conferenciante que hay ciertos temas que, pese a su interés humano y, por tanto, universal, han sido históricamente obviados por los hombres y que no aparecieron en la literatura hasta que las mujeres se incorporaron a misma. A las pruebas me remito.

Citas

P. 13: Su voz no transmitía melancolía alguna, ni alegría. Se limitó a decir aquello, a modo de constatación, sin asombro … Al fin y al cabo, es lo único que anhelamos, el calor de otro ser humano a nuestro lado.

P. 34: … Ya sabes, dicen que el carácter es el destino. Pero habría que añadir: el entorno es el carácter…

P. 57: … No hallaba mucho consuelo en lo que el cura decía.

Decía que fornicar era el peor de los pecados… Sin embrago, hablaba poco sobre los pecados que las personas comenten entre sí. Las murmuraciones, las mezquindades, las mentiras… No decía nada del veneno con el que nos matamos unos a otros.

P. 73: Se matan lentamente, con celo y rencor. Son prisioneros el uno del otro. El uno se convierte para el otro en enfermedad, cansancio y amargura. Engendran críos juntos, y se odian mutuamente tras haberlos engendrado.

P. 82: ¿Te has fijado en la belleza que hay en la vida? No se puede tocar ni sentir. No se puede agarrar ni retener. Pero uno puede absorber un poco y experimentarla mientras pasa a tu lado escabulléndose. Tal vez así se conserva un poco. Se halla en la sensación que se tiene tras haber concluido un buen trabajo … Ocurre cuando te sientes tan fuerte que puedes contemplar las hogueras de San Juan y alegrarte al ver que los demás están bailando …

P. 106: Fue vergonzoso volver a salir por las escaleras del sótano. ¡Oh, Dios! ¡Qué miseria! Él miraba mi espalda y yo percibía que él miraba la miseria que portaba a mis espaldas al marcharme …

P. 119: … Aunque lo peor de todo es el dinero. Sí, al fin y al cabo es el dinero lo que determina la moral.

P. 137: …Cada día se mata ese fragmento de eternidad que es el ser humano. Ja, ja, ja… ¡Ya pueden prohibirnos que nos deshagamos de él en nombre de la moral y de la Biblia! ¡Pero a la vez nos fuerzan a deshacernos de él en nombre de la moral y de la Biblia!

P. 153: … ¿Cuál es la diferencia entre el orgullo y la miseria? El orgullo no es más que admiración, respeto y amor hacia uno mismo hasta que el ego se vuelve más grande que el amor hacia el otro. La miseria aparece cuando uno da imprudentemente mucho más de lo que puede permitirse.

P. 177: Miró hacia la luna y luego hacia mí y dijo con una voz tremendamente cansada: «Los seres humanos sienten debilidad por la luna. No los ciega. No los abrasa».

Entonces caminamos en silencio un buen rato. Al despedirnos me dijo: «Nada crece a la luz de la luna».

P. 180-181: … Trajo unos libros que me prestó… Me encantaba leer biografías y todo lo que él seleccionaba para mí …

Y entonces aprendí cosas sobre reyes y estadistas … sobre gente que pasaba hambre y trabajaba duro, sobre mujeres anónimas que tenían poder sobre quienes tenían poder …

Le pregunté qué pensaba cuando leía aquellos libros. Dijo que eran interesantes. Podía haberle escupido a la cara por pura indignación porque uno ha de comprender que lo interesante de la historia es lo que nos enseña sobre nuestra propia época, ¿verdad? Pero de ello no oyes ni una palabra en la escuela y por eso supuso una novedad para mí desde el momento en que pude adquirir un poco de experiencia y pensar por mí misma.

P. 183: Por el mundo había huelgas y disturbios … En Rusia se había producido recientemente la mayor de todas las revoluciones, pero yo no lograba entender lo que decían los periódicos al respecto … No, no me enteraba de nada. Algunas veces me daban unas ganas tremendas de mandar todo aquello a paseo. Pero no me libraba de la sensación de que aquello me concernía. Todo me concernía y todo tenía que ver con todo …

P. 184: Fuera estaba lloviendo. Una lluvia suave y afligida. La tierra que rodeaba la ciudad y el bosque de abedules en eclosión despedían fuertes aromas, mientras el mar cantaba allá en la playa …

P. 191: … Y yo estaba allí porque él quería que yo estuviera allí. Era una pendona. Sí. Hay una puta en el interior de casi todas las mujeres.

P. 217: Cuando ves que las mujeres, que han sido creadas para tener hijos y aman los bebés, comenten en secreto crímenes terribles con su cuerpo para deshacerse de un hijo, es que algo va mal en alguna parte …

P. 118: Mi hermana se casó después de Navidad. Al principio él se puso difícil, provocó algunos disgustos y no quería pagar la manutención, pero luego decidió que, ya puestos, era mejor casarse. Pero, sabes, cuando todos lloraban de alegría porque ya se iba a casar y todo iba a ir bien, a mí me embargó una indignación que no podía explicar … Sentía en cada uno de mis poros que aquello no podría ir bien. No, era imposible que aquello acabara bien. Pensaba que algo saldría mal con aquel bodorrio. Pero a la vez me daba cuenta de que era imposible tener un hijo sin casarse. Empecé a reflexionar sobre por qué era imposible. ¿Por qué es algo así una vergüenza o una desgracia? ¡Oh, sí! La moral. Enamoramiento y locura. Pero, ¿qué hay de moral en forzar a un hombre a acostarse con una chica de la que ya no está enamorado? Sí, qué pasa con el acto cuando se le despoja del enamoramiento y la locura, y casi se practica a regañadientes?

Imagínate. Eso es la moral.

P. 176: … No intercambiamos ni una palabra durante el tiempo que estuvimos en la iglesia. Cuando salimos afuera y él cerró la puerta, le pregunté con bastante parsimonia cómo se llamaba lo que había interpretado para mí. Me respondió que se trataba de la Tocata y fuga en re menor de Bach

P. 220: … en los jardines de alrededor se oía el enconado ajetreo de los pájaros. Y allá en la colina, una canción surcaba el viento como un refulgente manantial de alegría. Se alzaba al aire, donde estallaba en miles de gotitas doradas que se esparcían por el espacio. Parecía que el pequeño cantor apostado allá en el árbol fuera a estallar de júbilo. Permanecí junto a una valla dejando que toda aquella alegría de vivir permeara mis heridas y mis cicatrices y las cauterizara.

P. 229: … Me dijo que la vida me marcaría el camino porque yo era de esas personas que tienen las emociones a flor de piel y un infrecuente tipo de ojos: los que están hechos para ver …

P. 235: … El odio de la desesperanza …

P. 248: … La piel de las palmas de mis mandos ansiaban un poco de ternura… Tenía que tocar su nuca.

P. 250: … Y mi repentina compasión hacia Carl estuvo por encima de todo lo demás. Pensaba que me había comprado. «Me ha comprado, ha pagado por mí. Y yo le he defraudado no siendo lo que él creía que compraba… Una mujer que fuera suya nada más».

P. 258: Sabes qué me dijo una noche alguien que conocí una vez? Me dijo: «Nada crece a la luz de la luna».

Hace un tiempo empecé a pensar en ello mientras el hombrea al que he querido toda mi vida roncaba a mi lado. Y al final me exasperé tanto de él, de mí misma y de toda mi existencia que estuve a punto de matarlo.

Pero no es culpa suya que yo lo quiera. Él representa todas las energía que he desperdiciado en mi vida. Eso es lo que hace que las personas digan tantos disparates, que dejen que el mundo prosiga su torcido curso y vivan en su propia luz de luna sin poder ver -sin querer ver- que la luz de la luna tan sólo es un frío reflejo de la luz del sol.

Más sobre el libro

Libros de la autora en nuestro Centro de Documentación

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Muestra de cortos ‘Somos Muchas y Valientes’ 2019

SOMOS MUCHAS Y VALIENTES es una muestra anual no competitiva de cortometrajes con dirección femenina o que tratan diferentes cuestiones de género. A través de la proyección de estas obras se pretende valorar y visibilizar el trabajo de las mujeres en el audiovisual y contribuir así a reducir la brecha profesional de género en este área.

La undécima edición del evento, organizado por el colectivo Cámara Lenta y promovido por el Centro de Documentación María Zambrano del Instituto Andaluz de la Mujer, tendrá lugar el martes 26 de marzo a las 21:00 horas en la Sala El Cachorro (c/ Procurador, 19, Triana, Sevilla) y se contará con la asistencia de algunas de las directoras y actrices de los cortos.

Los cinco cortometrajes que se proyectarán en esta ocasión muestran diferentes realidades y puntos de vista, tanto en la forma como en el contenido. Aldebarán (Alicia Díaz, 2016) es una animación en stop motion que ilustra poemas del padre de la autora, el escritor Francisco Díaz Velázquez, extraídos de los libros Mínimas y Copla y Coplas de Nadie. La protagonista de Adri (Estíbaliz Urresola, 2012) es una adolescente que, tras años de duro entrenamiento, tiene que hacer frente a un inesperado suceso a unos días de una importante competición de natación. Victoria (Alejandra Perea, 2018) es una pequeña pieza maestra que documenta una noche de fiesta de Victoria, una joven estudiante de medicina, y sus amigas Alejandra -directora del corto-, Marta y Juanito. Luisa no está en casa (Celia Rico Clavellino, 2012), cortometraje con el que se dio a conocer la directora de Viaje al cuarto de una madre, una de las películas revelación del año pasado que fue nominada a tres Goya, narra el giro que da la vida de una anciana a partir de un incidente sin aparente importancia: una avería en la lavadora de su hogar. Y Coplas de una noche sin mañana (Ageda Kopla Taldea, 2017) es una animación colectiva en la que veinte artistas ponen en imágenes unas coplas de la tradición vasca que hacen referencia a la violencia de género con la voz de la bertsolari Maialen Lujanbio y bajo la coordinación de la animadora Bego Vicario.

Más información sobre los cortometrajes:


Aldebarán (Alicia Díaz, 2016), 5’

Aldebarán es un viaje poético por la constelación de Tauro. Una animación en stop motion que la autora le dedica a su padre –el escritor Francisco Díaz Velázquez–. Esta obra ilustra así una selección de poemas de los libros Mínimas y Coplas y Coplas de Nadie.
Según explica Alicia Díaz: “Mi padre, nacido bajo el signo de Tauro, hizo suya la estrella Aldebarán –conocida como ‘el ojo del toro’–, la más brillante de su constelación y una de las más brillantes del cielo nocturno. La utiliza además como pseudónimo en algunos de sus textos de juventud. Esta es la razón por la que yo he escogido como título Aldebarán y, como hilo conductor de la presentación de los poemas, la constelación de Tauro”.

El corto en la web de la realizadora


Adri (Estíbaliz Urresola, 2012), 16’

Tras años de duro entrenamiento en natación, Adri, la protagonista de este cortometraje de ficción, está ahora a las puertas de los campeonatos regionales, pero a dos días de la competición un inesperado suceso pone en peligro su participación.
Sometida al entusiasmo de su padre y a la presión del entrenador del club, Adri se ve obligada a buscar por sí misma las respuestas a todos los interrogantes que la acechan.

El corto en la web de la realizadoraTráiler


Victoria (Alejandra Perea, 2018), 8’

Victoria es una joven estudiante de medicina y la mejor amiga de Alejandra, la directora de este corto documental. Quedaron un fin de semana para pasarlo bien y grabarlo. Marta y Juanito, el resto del equipo, no conocían personalmente a Victoria, así que antes de salir de fiesta quedaron en su casa para hacer botellón y romper el hielo. Ya de madrugada, fueron a Fuengirola, a darlo todo en una de las discotecas favoritas de Victoria: así descubriremos todos cómo es una noche de fiesta con ella.

Twitter del corto y Tráiler


Luisa no está en casa (Celia Rico Clavellino, 2012), 19’

En el hogar de Luisa y Esteban se ha estropeado la lavadora. Más allá del inicial desastre que supondrá esta avería doméstica, se acabará convirtiendo en la coartada perfecta de Luisa para romper con su lenta cotidianidad. Pero para su marido la ausencia de lavadora implicará una ausencia aún mayor: Luisa ya no está en casa cumpliendo con su condición de ama de casa y esposa sumisa.
Es el primer corto de Celia Rico (directora sevillana que este mismo año ha estado nominada al Goya con su ópera prima en largometraje, Viaje al cuarto de una madre).

Blog del corto y Tráiler


Beti Bezperako Koplak / Coplas de una noche sin mañana (Ageda Kopla Taldea, 2017), 5’

Valiéndose de la celebración de la víspera de Santa Águeda -una tradición vasca en la que la gente, acompañada de bertsolaris, se desplaza de casa en casa en un ambiente festivo cantando versos al ritmo de sus bastones-, la bertsolari Maialen Lujanbio hace una denuncia descarnada de la violencia de género. Verso tras verso, se denuncian las diversas manifestaciones de la violencia machista así como nuestra imposibilidad de superarla.
Con la excusa de estas coplas, veinte jóvenes artistas dirigen una obra de creación colectiva, empleando diferentes técnicas de animación, bajo la coordinación de Bego Vicario.

Más información y Tráiler


Tras la muestra una copia de los cortos exhibidos estará disponible para uso privado y/o de enseñanza en nuestro Centro de Documentación.

Para descargar: Hoja de sala de ‘Somos Muchas y Valientes 2019’.

En el Día Mundial de la Poesía 2019: Micropoemas de AJO

Celebramos el Día Mundial de la Poesía con micropoemas de AJO (María José Martín de la Hoz), “micropoetisa, cantante, compositora, agitadora y personaje de referencia en el underground de Madrid”, según sostiene RedRunner en ‘El arte de conmover con pocas palabras‘, una completa entrada sobre la micropoeta publicada en el blog Palacio de los Recuerdos (7 de enero de 2015).

Como se puede apreciar en este vídeo, en el que AJO está acompañada nada menos que por la cantante, compositora, música y activista mexicana Julieta Venegas, una de las características de esta poeta son sus divertidas e interesantes puestas en escena, en las que suele interaccionar con mujeres del mundo de la música, como es el caso de su actual espectáculo, ‘Soy Mujer Que Tú’, en el que hace un breve repaso por los poemas de sus últimos libros junto con la compositora y actriz Judit Farrés, que aporta bases electrónicas, canciones y voces, y donde destacan la figura de la mujer, como se puede colegir del título del mismo.

Como seguro que os habéis quedado con más gana de AJO, aquí va una selección de sus ‘micropoemarios’ 1 al 4:

Micropoemas
– El mar y el viento me dicen algo pero no lo entiendo
– No me tires de la memoria que yo vengo del punk y la cresta la llevo en la lengua
– Esto supera la ficción, debe ser la realidad

Micropoemas 2
– No hay peligro suficiente para tanto miedo como tenemos
– Estoy superada pero con h intercalada
– La vida es así, me la estoy inventado yo

Micropoemas 3
– Todas las historias de amor terminan en r (En ocasiones en r que r)
– Nos regalan miedo para vendernos seguridad
– Yo a mi destino lo perdono con vino

Micropoemas 4
– Busco problemas que estén a la altura de mis soluciones
– A la que te descuidas, la actualidad te acaba robando el presente
– Cuando creas que todo ha terminado es justo el momento de empezar

“Ácidos, melancólicos, irónicos, geniales; así son los poemas de AJO”, sostiene Laura Di Verso en Zenda (1 de octubre de 2018), y véis que no le falta razón.

Seguramente esto hizo que el canal de televisión La Sexta emitiera una serie de animaciones muy simpáticas sobre la base de micropoemas de AJO:

Así que animaros a leer sus libros (disponibles en nuestro Centro de Documentación; más información pulsando en el siguiente enlace) y a asistir, si tenéis ocasión, a alguna de sus actuaciones, sobre las que podéis encontrar información en su página de Facebook.

¡Feliz Día Mundial de la Poesía 2019!

Vídeo

Akelarre, por Tremenda Jauría: canción para celebrar el Día Internacional de las Mujeres 2019

Este año para celebrar el 8 de Marzo hemos elegido Akelarre, una canción de Tremenda Jauría,  joven colectivo madrileño de reggaetón insurgente que, según se recoge en uno de los artículos mencionados al final, “denuncia que la música está monopolizada por hombres en todos sus sectores, desde las propias bandas hasta la producción, el management o los puestos técnicos, cuestionando la dinámica heteronormativa y patriarcal de las relaciones asentadas en el sector, que también afectan a los circuitos musicales alternativos”.

En el vídeo de la canción, para el que han contado con las colaboraciones especiales de La Basu, JazzWoman y Aneguria, “han querido ponerle ritmo a todo este clarividente discurso con la trama de un partido de fútbol, pero de mujeres, en un espacio generalmente monopolizado por hombres, como lo es «la cancha del barrio»” como alegoría de a situación que denuncian.

Y pasemos sin más al vídeo prometido:

La letra, según se recoge en la página de Youtube, es la siguiente:

Vaya chiringuito que tenéis montao, Pa’ repartir entre vosotros el bakalao. Todo atao y bien atao, Para ser los reyes del sarao, Jurao que esto se ha acabado. Bla bla bla, tanto piki piki pa ná, Se os cala de lejos, chaval. Dejáte de historias, no quiero tu rollo. Llegaron estas monas, Reventando el monopolio.

Tatatata… Oholtzan gaude borrokan Tatatata… Mezua zabaltzen beti aurrera Tatatata… Ez gaituzue ixilduko Inola ez ba Heldu da gure akelarrea.

Te alimenta la obsesión, Se lo que te jode cuando pillo el microphone, Somos las mujeres Armando revolución, Eres un cualquiera con su mierda de opinión. Aguantalamera vas pa’ la caldera, Han llegado las brujas que no arden en la hoguera, Yo se que te quema y eso es cosa buena, Te pones violento cuando entramos por la escena.

Edenaren bila Ez nekien Pilla pilla Jolasean zurekin nenbilela Ni lela Hesteek zure mehatsuen arira Sentitzen dutenaz Elikatuz garuna Nire ardura Hamaika erronka Sufritzen ditugu Gau da egun Gure jokaeren epaiak Zelatatzen gaituzte Zurrun Zorrotz Urrun baino gertuago Hor zur eta lur Fuck you mon amour

Pero parece que falta el estribillo, bien significativo, por cierto:

Que se vayan acostumbrando
a vernos en el escenario
este micro apunta sin fallo
ha empezado el akelarre…

Que se vayan acostumbrando
a vernos en el escenario
a nosotras ya no hay quien nos pare
ha empezado el akelarre…

Más información sobre el grupo

Y nada más, solo desear que cunda el ejemplo, aunque parece que actualmente las jóvenes vienen empujando fuerte para que la igualdad entre mujeres y hombres se produzca en todos los ámbitos, incluidos el musical.

¡Feliz y reivindicativo Día Internacional de las Mujeres 2019!

Más entradas en este blog en torno al 8 de Marzo

 

Vídeo

Canción para el 14 de febrero de 2019: ‘Popurrí del amor romántico’, por Las XL

Como en años anteriores, celebramos el 14 de febrero con una canción. En esta ocasión lo hacemos con el ‘Popurrí del amor romático’ de Las XL, incluido en su estupendo y simpatiquísimo espectáculo músico-teatral ‘Abandónate mucho’.

 

La letra, salvo error u omisión, dice así:

Como yo te amo, como yo te amo,
olvídate, olvídate,
nadie te amará, nadie te amará,
nadie porque

No puedo estar sin ti,
si tú no estás aquí me quema el aire.

Y es que sin ti la vida no pasa muere,
sin ti no hay nada que me llene,
sin ti la vida no pasa muere,
sin ti no hay nada que me llene.

Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere mata
y amores que matan nunca mueren.

Me estoy ahogando sin tu amor.
Cómo quisiera poder vivir sin aire.
Me gustaría guardarte en un cajón.

Porque yo sin ti no soy nada.

Te pido perdón de la única forma que sé.
Devuélveme la vida, devuélveme la vida…

Y ya puestas y por el mismo precio podéis leer el artículo ‘Liberarse de la dependencia hacia el otro‘, de BorjaVilaseca (El País, 6 septiembre 2009), donde, entre otras cosas, se dice lo siguiente:

… ¿qué es el apego? Podría definirse como “el egocéntrico afán de controlar aquello que queremos que sea nuestro y de nadie más”. Implica “creer que lo que nos pertenece es imprescindible para nuestra felicidad”

Otras entradas del blog con canciones y/o reflexiones en torno al día pulsando aquí.

¡Buen día y mucho amor… del bueno!

La Triunfante, de Teresa Cremisi

Sesión 85 (8 de enero de 2019)

Teresa Cremisi (Alejandría, 1945-   )

La Triunfante / Teresa Cremisi– Barcelona: Anagrama, 2016.– 191 p.

Ésta es la historia de una niña de padre italiano y madre con pasaporte inglés, que creció en la Alejandría cosmopolita de la posguerra... En 1956, cuando era ya era una adolescente, la crisis del canal de Suez en el Egipto de Nasser la arrancó de su paraíso: la familia tuvo que emigrar, el padre se arruinó y a la madre le costó mucho adaptarse a su nueva vida en Milán. Algunas lecturas ayudaron a la joven protagonista a asentarse en un mundo en el que ya por siempre sería una extranjera: Stendhal, Conrad, Proust…, y también las aventuras de Corto Maltés, el marinero errante, y los poemas de Cavafis, habitante de Alejandría... Ya en París –donde vive el amor y el éxito profesional–, descubrirá la historia de La Triunfante, una corbeta francesa del siglo XIX que surcó el océano Pacífico para tomar posesión de las islas Marquesas, otro paraíso perdido, otro sueño de aventura portuaria.” (Anagrama)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

“… si se fían de una servidora y les gusta la literatura con mayúscula, elijan las memorias de una editora, La Triunfante, de Teresa Cremisi”. Así decía Heide Braun, ‘conductora’ de la librería Sidecar, en su Cartita número 152 de julio 2017 [más información sobre Sidecar y sus cartitas en la entrada de este blog dedicada a Los libros del 2018 (y algunos de años anteriores)].

Y así hemos leído algunas de las integrantes del grupo de lectura esta novela de clara inspiración autobiográfica, si bien hubo otras que opinaban de forma diferente y hablaron -más o menos, no son citas literales- de literatura ligera que se leía bien pero que no les había dejado gran poso (a mí desde luego me pasó lo contrario y terminé la obra emocionada); que se trataba de un personaje no demasiado interesante por ser de la ‘buena sociedad’ y por tanto sin grandes problemas económicos o de cualquier otro tipo (sin embargo otra compañera comentó que quizá sea más difícil sobreponerse a un cambio de la fortuna que ser siempre pobre y que la protagonista todo lo que había alcanzado en su vida adulta se debía a sus propios méritos, nada heredó de la familia pudiente en su día); que la protagonista era fría, que no se implicaba en las relaciones (muy interesante la palabra ‘apatheia‘ -“en el estoicismo, el estado mental alcanzado cuando una persona está libre de alteraciones emocionales”, según la Wikipedia-, citada por una compañera a colación de este comentario y en relación a la cultura del lugar de nacimiento de la protagonista -y de la propia autora-); incluso se dijo que su actitud podía considerarse hasta ‘sumisa’ (aunque también se podría entender como prudente y aquí recomiendo leer especialmente la cita de la página 117, recogida más abajo); o que habiendo sido la escritora editora de las emblemáticas editoriales francesas Gallimard o Flammarion bien podría haber contado jugosas anécdotas de las autoras y autores con los que había tratado (si bien otras preferíamos que se hubiera ceñido a sus experiencias vitales más que extenderse en otras historias).

En fin, que me atrevo a decir que se trata de un libro cuya lectura puede dejar huella por el conocimiento de la vida y de la cultura que muestra, aderezado con un cierto humor que aligera su lectura. Pero, como en todo en la vida, hay diversas opiniones y todas son igualmente válidas y respetables.

Mencionar como otros aspectos de interés los diversos paisajes por los que transita la protagonista, sus planteamientos en relación a la lengua y la elección del que quiso que fuera su idioma -cosa que usualmente nos viene dado-, o la mención de los libros más importantes en su vida, como son ‘La Cartuja de Parma’ de Stendhal, ‘Antonio y Cleopatra’ de Shakespeare, ‘La línea de la sombra’ de Conrad, ‘La lengua absuelta’ de Canetii, o los poemas de Cavafis, con uno de los cuales finaliza esta ‘autobiografía’ encubierta (ninguno de mujeres, cabe señalar…).

Acabar esta reseña con la siempre rica visión del libro de nuestra compañera Encina, que tuvo la gentileza de remitir por escrito dado que no iba a poder asistir a la reunión:

La novela me ha encantado por varias razones.
En primer lugar por su estilo fluido y elegante; las palabras son simples y bien escogidas. Su escritura me resultó poética, sincera y con destellos de humor. Ya desde la primera línea me atrapó «Tengo una imaginación portuaria… aves marinas» (p. 9). Y así seguí atrapada hasta el final, por ejemplo p. 173 con la metáfora de los animales (delfín, tigre de bengala, erizo de mar) que acompañan las etapas de la vida.” (acceso a la crítica completa pulsando aquí)

Citas

P. 66-67: Hay un pasaje de La Cartuja de Parma que me encanta. Gina da consejos a Fabrice, y le transmite fielmente las ideas del conde Mosca, como viático antes de su marcha a la Academia…

Podría ser un buen comienzo para un tratado de supervivencia:

«… el conde, que conoce bien la Italia actual me ha encargado que te diga algo. Cree, o no creas, lo que te enseñan, pero no les lleves la contraria nunca. Imagínate que te enseñan las reglas del whist; ¿harías objeciones a esas reglas del whist?» Y más adelante: «La segunda cosa que el conde me encargó decirte es la siguiente: si se te ocurre una idea brillante, una réplica victoriosa para cambiar el hilo de la conversación, no se te ocurra ceder a la tentación de deslumbrar, sigue callado; la gente aguda verá tu talentos en tus ojos. Ya tendrás tiempo de tener talento cuando seas obispo.»

¡Ah, cuánto me gustaba también ese conde Mosca! Su moral era flexible, su juicio siempre despejado y su acción decidida. Estas cualidades no entraban en contradicción con su bondad y su tolerancia: sabía amar.

P. 96-97: Desde siempre, ya sea en la localidad donde vivo o en una ciudad de paso, la gente me aborda por la calle para preguntarme una dirección […] Thomas decía que yo era reconfortante, que todo el mudo sentía ganas de hablarme. Que inspiro confianza. Otros me lo han confirmado.

En mi opinión, es porque doy la impresión de saber adónde voy. Con la edad, se ha vuelto casi cierto, pero durante muchos años eso ha sido tan desatinado como preguntarle la dirección a un niño perdido…

P. 82: Tardé mucho en comprender que el hecho de ser mujer era, como suele decirse, un hándicap; no me había pareado a pensar en la evidencia de que era difícil proyectar un destino similar al de Lawrence de Arabia perteneciendo al sexo femenino […] la diferencia hombre-mujer estaba enmascarada por la verdadera división, que era social; se nacía o bien entre los autodenominados occidentales acaudalados, o bien entre el pueblo llano que vivía poco más o menos como en tiempos bíblicos…

P. 92-93: Justo al final de la década de 1960, apareció […] una breve antología de poemas de Constantino Cavafis […]

Su lectura producía la sensación física del tiempo transcurrido, del polvo acumulado, las paredes erosionadas por el viento…

P. 97: Casi cuatro años duró la aventura de la imprenta. Me exigió mucho esfuerzo, y empleé las armas de que disponía: curiosidad y nervios bien templados.

P. 99: Fue en Lugano, durante un verano -recuerdo el color de mis alpargatas-, cuando empecé a darme cuenta de que mi madre respiraba cada vez con mayor dificultad […]

Fue también en Lugano, una fría primavera -recuerdo mi impermeable azul con capucha-, donde tuvo lugar una escena silenciosa en una cafetería…

P. 117: Me había convertido en la mujer que no habría debido ser.

Nunca triunfante, siempre prudentemente disimulando: nunca orgullosa y directa, siempre un tono por debajo y campeona del eslalon; nunca tajante, a menudo humilde, a veces incluso penosamente sumisa. Mi impaciencia ahogada, mi carácter reprimido y mis sueños anestesiados.

P. 139-140: Giacomo [pareja de la protagonista] había hecho más ligera mi vida […] Gracias a él, había encontrado por fin mi juventud.

Poco a poco, fui abandonando mis acrobacias para gustar sin gustar demasiado, para expresarme sin hablar demasiado. Los seres a quienes había conocido seguían formando parte con frecuencia de una historia borrosa sobre la que tenía poca influencia. Pero él sí era real. Estaba contento de despertarse a mi lado, contento de pasear conmigo; nunca se inquietaba si llegaba con retraso; se alegró de llevarme por la escalera cuando me romí el pie; era libre de reírse o de aburrirse sin disimulo con mis palabras. No se preocupaba con psicologías, no disecaba mis gestos o mis palabras. Su cuerpo hablaba al mío con sencillez…

P. 149: Casi grité de entusiasmo: «¡Mira, mamá!», dirigiéndome a Giacomo . Me abrazó, me levantó y me besó: «¡Doble lapsus!Una mujer normal habría dicho: “¡Mira , papá!”»

P. 152: Años después me toparía por casualidad con el dosier que el gabinete de cazadores de talentos había suministrado al consejo de administración y que había sido decisivo para mi contratación… decía que yo carecía… de cualquier competencia financiera y de una preparación universitaria especifica, pero se basaba en tales carencias para ensalzar mis inmensas capacidades para rodearme de la gente adecuada, mi ausencia de susceptibilidad, mi gusto por el esfuerzo, etc.

P. 155: Una amiga […] me dijo un día […]: «La cincuentena es la vejez de la juventud, mientras que la sesentena es la juventud de la vejez.»

P. 157: Es una época ligada a la sensación de que los hilos de mi vida, muy ceñidamente trenzados mientras Giacomo vivió conmigo en la calle Monsieur-le-Prince, se soltaban y se deshacían, uno tras otro. Quedaba el fuerte vínculo que mantenía con mi trabajo y el que me unía a Francia y a la lengua francesa. Decididamente, ésos habrán sido los puntos de apoyo de mi vida.

p. 172: Vivo aquí [en Atrani] más de seis meses al año. Me reúno con Giacomo en Milán cuando comienza a llover de verdad y los días se hacen demasiado cortos. En otoño, pasamos quince días en París: paseos, inspecciones de reconocimiento y, a veces, buenas sorpresas. El desahogo económico permite que el final de la vida sea placentero si conseguimos no asfixiarnos de nostalgia.

p. 174-176: Siempre me ha asustado la pasión amorosa […] No me he olvidado de Pierre […] tenía once años y yo nueve o diez, creo: no paraba de decirme que me amaba, que se casaría conmigo cuando fuéramos mayores. Yo le decía que, cuando fuera mayor […] que no pensaba casarme, que todas las aventuras que me aguardaban me impedirían hacerlo […]

-Y, entonces, ¿si me amaras qué harías?

-Por ti, cualquier cosa.

-¿Podrías comerte esta lombriz?

-Sí.

Se la ofrecí […] Pierre se tragó la lombriz[…] Me quedé horrorizada. Había provocado algo espantoso. Yo era un monstruo[…] El amor era una catástrofe. El amor hacía cometer horrores. Nunca querría saber nada de eso.

[…]

Es un hándicap: nunca supe lo que era ser «una enamorada», eso que generalmente llamamos, con un suspiro, «una gran enamorada». Desde luego, tuve amigas que, en opinión de sus allegados, entraban en esa categoría, pero no puedo imaginarme con claridad qué es lo que significa desde dentro. Mujeres intensas, enormemente sensibles, prendadas por un amor absoluto. Si fuera un hombre con más de treinta años cambiaría de acera, saltaría a un taxi, ¡para mí la libertad! En cambio, si fuera una mujer… Vaya, otra vez empiezo a hablar de las mujeres como si no me concerniera. No consigo superarlo. Bueno, soy una mujer, habrá que admitirlo de una vez por todas; me rebelo instintivamente cuando se me enfrenta a esa evidencia, pero es un error, una debilidad, me declaro culpable. El meollo del asunto tal vez resida en mi poca afición por los toboganes afectivos que las historias de amor llevan aparejados. Pasión, ardores, sofocos, tormentos, lágrimas.

[…] no entiendo que se sufra por sufrir.

Mi forma de amar es primitiva: posible o imposible, gloriosa o trágica. Los estados intermedios me parecen superfluos…

P. 178: Cuando me instalé aquí [en Atrani], durante algunas semanas tuve la pretensión de «ser útil». Intenté poner en marcha actividades para niños y adultos, eventos culturales […] Pero nada funcionó realmente […] A posteriori, a mí misma me pareció estrafalaria la idea de adaptar a Shakespeare en una pequeña localidad habituada a los comadreós, lo gritos y los helados de limón. Me amoldé y cogí el ritmo adecuado: aquí todo se hace o deshace sin que intervenga la voluntad de nadie.

P.181: … Compruebo que uno de los problemas de la vejez, salvo en caso de enfermedad o de reblandecimiento cerebral, es que envejecimos jóvenes e, incluso, morimos jóvenes. La juventud regresa como un chorro de aire cálido porque la presión social se evapora

P. 182: Sentada en mi mesa del rincón conectado de la plaza, todas las tardes […] me entrego a mi placer del momento: la búsqueda en Internet. Para mí, ahora hay pocas cosas tan entretenidas […] El mecanismo de los motores de búsqueda es el mismo que el de la memoria. Un ovillo monstruoso. Hay que tirar de los hilos adecuados, lanzar asociaciones de palabras, invertilas, desplazarlas enriquecerlas; y luego anudar y trenzar. Aprender a sobrevolar los resultados repetitivos, y reactivar la búsqueda cuando se obtiene algo interesante o realmente nuevo. Cuanto más se investiga, más novelesco resulta. Avanzas a través de un bosque frondoso…

P. 191: No habré escrito ninguna coma de la Historia, nada habrá alterado ni añadido mi existencia al destino del mundo […]

Pero este mundo lo habré mirado mucho.

Más sobre el libro

Libros de la autora en nuestro Centro de Documentación

Por ahora este título es el único que ha publicado la autora.

Los libros del 2018 (y algunos de años anteriores)

librosAquí está nuestra lista de libros editados o reeditados en 2018 y algunos otros rescatados de años anteriores, seleccionados porque nos han gustado, nos los han recomendado o han cosechado premios y/o buenas críticas durante el año pasado.

Para completar la lista también se recogen selecciones de otros blogs y medios de comunicación.

Editados o reeditados en 2018 (por orden alfabético de títulos)

Para mayor información pulsar en los títulos, dotados de enlaces a los registros correspondientes en nuestro catálogo (las reediciones pueden llevar a ediciones anteriores).

Rescatados de 2017 y años anteriores (por orden cronológico inverso y alfabético por años)

(NOTA: De algunos de los libros citados en estos dos listados se han adquirido lotes para grupos de lectura (próximamente información completa al respecto en la web del Centro de Documentación)

Estos y otros libros de mujeres incluidos en los libros del año de blogs y otros medios de comunicación

Sidecar es la histórica librería de mujeres ‘rodante’ de Valencia, creada en 1997 por la simpar Heide Braun. Mensualmente elabora una ‘cartita’ de novedades editoriales con reseñas críticas propias y de colaboradoras. Esta primera ‘cartita’ del año no contiene una selección de libros del 2018 pero sí recoge en su primera página una visión retrospectiva de los hechos culturales y sociales más significativos del año. Una labor impagable por la que lo mínimo que podemos hacer es dar unas Gracias Bien Grandes a la librera, además de animar a que se le hagan pedidos de los libros reseñados pues es la forma que tienen estos pequeños establecimientos para seguir adelante.

Tampoco se trata de una selección de libros del año sino que son los elegidos por los clubes de La Tribu para su lectura durante el curso actual.

Teoría King Kong, de Virginie Despentes; Clavícula, de Marta Sanz; El feminismo es para todo el mundo, de Bell Hooks; Las hermanas Bunner, de Edith Wharton; El cuaderno dorado, de Doris Lessing; El prado de Rosinka. Una vida alternativa en los años veinte, de Gudrun Pausewang; Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección de Ana de Miguel; Nadie me dijo. Criar y crear, de Hollie McNish; Mary Wollstonecraft y Mary Shelley. Una biografía de Charlotte; Pequeños fuegos por todas partes, de Celeste Ng

Una educación, de Sara Westover; Chica de campo: memorias, de Edna O’Brien; Kentukis, de Samanta Schweblin; Prestigio, de Rachel Cusk; La novena hora, de Alice McDermott

Hombres, de Angelika Schrobsdorff; Papá se ha ido de caza, de Penelope Mortimer; La mujer singular y la ciudad, de Vivian Gornick

La semilla de la bruja, de Margaret Atwood; El peligro de la historia única, de Chimamanda Ngozi Adichie; Cumbres borrascosas, de Emily Brönte; Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas

Mujeres y poder: un manifiesto, de Mary Beard; Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin; Prestigio, de Rachel Cusk; Cara de pan, de Sara Mesa; Permafrost, de Eva Baltasar; Poesía completa, de Ingeborg Bachmann; Mandíbula, de Mónica Ojeda; El salto del ciervo, de Sharon Olds; Concepción Arenal: la caminante y su sombra, de Anna Caballé; Lo que más me gustan son los monstruos, de Emil Ferris; Visión binocular, de Edith Parlman; Chica de campo: memorias, de Edna O’Brien; Ciudad princesa, de Marina Garcés; El libro de Tamar, de de Tamara Kamenszain; Ellos, de Francine de Plessix Gray; Kentukis, de Samanta Scheweblin; La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward; Cárdeno adorno, de Katharina Wikler; El asesino tímido, de Clara Usón; Correo literario, de Wislawa Szymborska; Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas

Vértigo, de Joanna Wals; Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin; Nox, Anne Carsson

Nada que no sepas, de María Tena; Cara de pan, de Sara Mesas; Ellos, de Francine du Plessix Gray; Río revuelto, de Joan Didion; Cárcel, de Emmy Hennings; Mujer y poder, de Mary Beard; Los últimos libertinos, de Benedetta Craveri; Y ahora lo importante, de Beatriz Navas Valdés: Monstruas y centauras, de Marta Sanz; Hija de revolucionario, de Laurence Debray

Cara de pan, de Sara Mesa; Permafrost, de Eva Baltasar

(NOTA: Dada la gran cantidad de libros citados en este apartado no se les ha puesto enlace a más información en sus respectivos títulos pero la práctica totalidad de los mismos están disponibles en el Centro de Documentación y, por tanto, se encuentran en nuestro catálogo)

Los libros de años anteriores en nuestro blog:

Solo nos resta desearos buenas lecturas en el año recién estrenado.