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Celia en la revolución, de Elena Fortún

Sesión 70 (7 de marzo de 2017)

Elena Fortún (Madrid 1886 – ibídem 1952)

Celia en la revolución / Elena Fortún; presentación de Andrés Trapiello; introduccde de Marisol Dorao.– Valencina de la Concepción [Sevilla]: Renacimiento, 2016. — 344 p.– (Biblioteca Elena Fortún)

“Novela sobre la guerra civil, escrita poco después del fin de la guerra, en 1943, no hay en ella lugar para la distorsión ni la idealización de lo vivido. Estas páginas no solo nos cuentan la vida difícil y llena de peripecias de una adolescente Celia en un Madrid sitiado, entre la supervivencia y la revolución, son también una suerte de crónica autobiográfica de la propia Elena Fortún.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Un libro necesario es lo primero que me sale decir de ‘Celia en la revolución‘. Necesario para quienes quieran conocer lo que pasó en la guerra civil española de primera mano y desde una mirada limpia, sin prejuicios. Necesario para reafirmar en la idea de que las guerras, todas, son injustas y crueles. Necesario, en fin, para la formación en historia reciente de España y fundamentalmente en valores, muy en particular al público joven, a quien inicialmente se dirigía la serie de relatos protagonizados por Celia, el personaje creado por Elena Fortún que viera la luz por primera vez en la sección Gente menuda de la revista Blanco y Negro.

Todas las que asistimos a la reunión comentamos lo mucho que nos había llegado la obra, pues si bien está catalogada como narrativa -incluso como literatura juvenil- , en realidad sentíamos que lo que estaba narrando la autora en el libro era totalmente real y forma parte de nuestra historia. Y es que, como afirma en la introducción Marisol Dorao, “Todo lo que de autobiográfico habían tenido los libros de Celia hasta entonces se intensifica en Celia en la revolución. A través de esta prematura mujer de quince años […] vemos y sentimos los pensamiento y los sufrimientos de Elena Fortún durante la guerra civil española”. Solo una compañera puso objeciones a la forma de escribir de la narradora y protagonista de la obra, que se supone que es una niña, pero es que en el libro anterior de la serie este personaje había sufrido la pérdida a su madre y se había tenido que hacer cargo de sus hermanas pequeñas, y en este tiene que hacerse fuerte y sobrevivir en un medio tan extremadamente hostil como es una guerra, circunstancias que sin duda deben conllevar un proceso de maduración vital acelerado.

La misma compañera quiso profundizar en el concepto de la tercera España de la que habla Andrés Trapiello en el presentación de la obra. Buscando en las redes al respecto sale, entre otros, un artículo de Xabier Casals (El Periódico, 17 julio 2016), que informa que se trata de un concepto sugerido por Salvador de Madariaga en ‘Spain‘ (1955) al aludir a “tres Españas” mediante “tres Franciscos” de claras connotaciones ideológicas muy distintas: el dictador Franco, el líder socialista Largo Caballero y el pedagogo y político republicano Giner de los Ríos.

Un tema muy interesante, sin duda, el planteado por la compañera al hilo de la presentación de Trapiello de esta obra, a la que este sitúa, por cierto, dentro del corpus fundamental de esta tercera España, junto con ‘La revolución española vista por una republicana‘ de Clara Campoamor, los diarios de guerra ‘España sufre‘ de Morla Lynch, el ensayo ‘Democracias destronadas‘ de José Castillejo, y el libro de relatos ‘A sangre y fuego’, de Manuel Chaves Nogales, todos ellos escritos durante la guerra civil o al poco de finalizar la misma.

Ligado a lo anterior, muy interesante también el análisis del título y la mención de ‘revolución’ en el mismo sobre lo que llama la atención Trapiello, término que curiosamente también aparece en el título de la obra de Clara Campoamor. En este sentido, puede ser aclaratorio el prólogo -memorable, según Trapiello- de la obra del periodista sevillano Chaves Nogales citada.

Volviendo al libro, y para finalizar con el texto de Trapiello, recoger aquí una cita especialmente relevante de la presentación en la que este sostiene que “Pocas veces se habrá escrito una novela sobre la guerra con tanta verdad, consciente su autora de que alguien ha de contarla, y no como un desahogo, tal y como creía Martín Gaite, sino consciente de que con el tiempo todos mentirían o tratarían de hacernos creer que han olvidado.”.

Una obra, pues, dura al estar llena de dolorosa verdad sobre lo que paso en nuestra guerra civil, honesta y valiente por la difícil posición de independencia y equidistancia de la autora -de fuertes convicciones republicanas y democráticas, lo que la honra más si cabe-, y con una descripción de la guerra fundamentalmete desde el punto de vista las mujeres -Celia, su criada, sus amigas…-, desde esa retaguardia que no hace la guerra pero que sufre sus efectos y cuya principal lucha, además de sobrevivir, es mantener unas condiciones de vida dignas a las que retornar en tiempos de paz.

Pero no por ello se puede decir que la obra sea difícil de leer o que el texto esté falto de gracia -incluso de lirismo-, lo que se puede apreciar a lo largo de todo el libro en las descripciones de personajes, circunstancias y paisajes que pasan por el mismo. A una compañera, por ejemplo, le recordó las cartas que su padre, pintor de profesión, mandaba a su madre en la guerra desde el frente, en las que se limitaba a describirle poéticamente los paisajes que divisaba desde las trincheras.

Todo esto lo expresa muy bien una compañera que no pudo venir a la reunión y que nos mandó unos comentarios al respecto, que recojo a continuación a modo de colofón de esta valoración del libro:

“[…] El libro me ha gustado mucho, me ha resultado de fácil lectura con un contenido muy duro.

Otra visión de la guerra con las consecuencias para las ciudadanas que no entienden mucho lo que pasa y por qué pasa, pero que la sufren y que deben hacer frente a situaciones límite.

Increíble la descripción de una madurez sobrevenida para una niña/joven de tan pocos años, y de la realidad tal y como se vivió en esa ciudad [Madrid].

Algunos pasajes me han llevado al recuerdo de mi padre y a episodios que me contaba.

Y, a pesar de todo, la ilusión y la esperanza para el futuro de Celia.”

Citas

P. 47 [Valeriana, la criada de la familia]: “Los hombres se meten siempre en lo que no les importa en vez de ocuparse de su casa… No tiés más que ver en cuanto se juntan dos… lo mismo que sean pobres que ricos, ya están parlando que si el alcalde, que si el concejal, que si las elecciones… y hay algunos que emprincipian con que si lo que pedrica el cura en el púlpito no es verdad, que si los frailes, y que si el Papa que está en Roma… ¡No paece sino que ellos van a arreglar el mundo y se lo saben too…!

p. 135 [Habla en padre de Celia]: “Ni la tierra, ni la cultura, pueden ser propiedad de unos cuantos. Es la herencia ancestral que fue creciendo desde que el primer hombre aparece sobre la tierra sosteniéndose sobres sus dos pies…

p. 139-140 [Juan, el jardinero]: “Cuatro hijos tenía, como cuatro pinos, y ya no sé si me queda alguno… ¡Maldita revolución!

[…]

¡Y cualquiera sabe quién tiene la razón…! Los de las derechas y lo des las izquierdas empeñaos en que tién la receta pa hacernos felices, pero en el entretanto a machacarnos los liendres a lo que no sabemos ná de ná. Yo discutía de esto con mis pobres hijos… y ellos me decían que no luchaban por ellos, que esta generación se tenía que sacrificar… ¡Cosas que habían oído en los mítines y los discursos del centro… Que luchaban por los que venían detrás de ellos… ¡Mire usé qué necesidá tenían de ocuparse ellos de los que no han nacío aún…! ¡Ya ni nietos voy a tener…!

p. 149: En esta casa en silencio, donde nadie llora, me parece el dolor horrible…

P. 160:”Adiós, papíto mío. ¡Que no te pase nada…!

Está sereno, y hasta me parece alegre.

Se va… le veo marchar inclinado… Ahora que cree que ya no le veo, anda despacio como si llevara un saco de pena sobre la espalda…

P. 188: “He traído rosas… las pongo en un jarrón de cristal. ¡Qué maravilla, Señor! Tienen demasiadas hojas y las limpio un poco de follaje… ¡Un caracol! Entre las hojas había un caracol… Pobrecito. Vivirá aquí conmigo y ya no estaré sola… Al fin una vida junto a la mía…

P. 192: “Mira, papá me explicó una tarde que él defendía al pueblo para que se educara en el mismo banco de la escuela que el hijo del médico y del millonario y que no hubiera más diferencias entre ellos que las limitaciones de la naturaleza… Pero no me dijo que fueran todos pobres, o todos ricos… ni que les obligaran a hacer esto o aquello…. No. Lo primero es ser libre y hacer lo que se quiere…

P. 225 [El padre de Celia]: “Sí, hija, sí, pero prefiero que dejes a un lado todos esos recuerdos. En este espanto que estamos viviendo, hay que volver rápidamente la espalda a el pasado… Los que se han quedado en el camino ya no sufren más. Ese es el gran consuelo de los que vivimos aún… Comienza la primavera, todo se renueva… y cantan las alondras todas las mañanas., ¿Las oyes tú? En mi balcón hay una asamblea de pájaros al amanecer… Además, hija, aunque te empeñes en estar triste no podrás. !Tienes diecisiete años!

P. 255: “Es una primavera áspera, dura, sin la alegría de otras primaveras. El aire fino, sutil, de la meseta, claro, transparente y frío como agua de manantial, me envuelve, refresca mis mejillas y corre entre mis dedos.

P. 295-296:

“-Hemos trabajado con fe en el provenir -me dice la señorita Amelia-. Mi esperanza de «Escuela Única» la he visto aquí realizada… Aquel chico […] es el hijo del portero […] y ese otro que se sienta a su lado es el hijo de Elorrieta, el abogado y diputado conservador…

[…]

-Sí… ¡todo está perdido! Creo que por culpa de unos y otros… Suspira, y su tristeza se comunica a mi corazón.

[…]

-Tu padre pasará los Pirineos, y… yo me quedaré aquí… pase lo que pase […] Me quedaré aquí.. y no sé lo que harán conmigo por mi pecado de democracia…

[…]

Todos son héroes. Papá, Jorge, la señorita Amelia, el papás de María Luisa, por conservar su ánimo entre tanta desgracias… Pero yo soy una pobre chica perdida entre tanta gente, sola, sin familia… sin saber qué hacer…

P. 310: “Aún voy a dar una vuelta a la casa para despedirme del jardín… ¡Adiós, álamos! ¡Adiós cipreses casi negros… rosales… pobre tierra seca y helada que comienza a esponjar la primavera! Papá decía que somos tierra del país donde nacimos. ¡Tierra mía de Madrid! De rodillas la beso…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

La Tribuna, de Emilia Pardo Bazán

Sesión 57 (5 de noviembre de 2015)

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Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851 – Madrid, 12 de mayo de 1921)

la-tribuna-pardo-bazanLa Tribuna / Emilia Pardo Bazán; edición Benito Varela Jácome.– 16ª ed. — Madrid : Cátedra, 2009

Resumen: “Se ha considerado siempre a ‘La Tribuna’ como la novela en que Emilia Pardo Bazán ensaya la nueva técnica naturalista. No en vano aparece el mismo año que su defensa ardiente en ‘La cuestión palpitante’. En ella el obrero, como capa social bien determinada, con sus connotaciones políticas y sociales, aparece por primera vez en el panorama novelístico español. La crisis marcada por la Revolución de 1868, la emancipación de la mujer trabajadora, las reivindicaciones laborales del incipiente proletariado, etcétera, constituyen la atmósfera espiritual que envuelve el mundo narrativo de esta obra.” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

Lectura propuesta por una integrante del grupo de lectura, profesora de Literatura jubilada, que al principio nos comentó como esta obra, publicada originalmente en 1983, había supuesto a Emilia Pardo Bazán una gran cantidad de críticas, lo que provocó que su marido le exigiera que cesara de escribir y que se retractase públicamente de sus escritos, cosa que la autora no solo no hizo, sino que decidió separarse de él un año (más información sobre el tema en el artículo ‘Emilia Pardo Bazán, la escritora aristócrata‘, por Juan Antonio Cebrián en el número 261 (2004) del Magazine de El Mundo).

La obra tiene un indudable valor histórico, ya que, como recoge José Francisco Durán Vázquez en un artículo titulado ‘La Tribuna, una novela a caballo entre dos mundos‘, publicado en el número 15 (2007) de la revista Nómadas: Revista de Ciencias Sociales y Jurídicas, se trata de la “… primera novela que en España describe el mundo obrero con el afán documentalista que caracterizó al movimiento naturalista. Desde esta perspectiva la obra tiene un importante interés histórico y sociológico…”, aspecto, este último, en el que explora el artículo mencionado.

Así, podemos hacernos una idea, leyendo esta obra, sobre la vida y la lucha del incipiente proletariado en los inicios de la revolución industrial y de la vida en una ciudad de provincias del norte de España en la época, así como de las limitaciones y la pobreza moral de las convencionales relaciones de la burguesía de dicha ciudad, tanto entre sí como con personas de más bajo nivel económico.

Y es que Pardo Bazán hace de protagonista de su obra a una joven pobre que entra a trabajar en una fábrica de tabaco, donde vive los hechos que rodean la Revolución de 1868, tomando cierto protagonismo político que le llevan a que le asignen el sobrenombre de La Tribuna, a la vez de establecer relaciones con un joven militar de ‘buena familia’. Este tema sirve de escusa a la autora, como comentó una compañera del grupo, para tratar de reivindicaciones laborales -derecho al trabajo, condiciones laborales, etc.-, sociales -derecho a pensar, a tomar partido, etc.- y sexuales -equiparación de sexos y de clases en este tema, derecho a la honra y el honor, etc-.

En el grupo se comentó que notaba que la autora había tomado un claro partido por las personas más desfavorecidas, si bien alguna componente observó que no lo tenía tan claro pues tampoco parece que la protagonista de la obra quede tan bien parada. Pero dada la condición de gallega de la autora, tampoco parecía tan raro que tomara cierta distancia sobre lo hechos, si definir claramente sus posiciones. En mi opinión, en cualquier caso, decir que las relaciones de amistad y compañerismo entre las obreras sí que responden a unos principios de sinceridad y solidaridad ausentes entre la ‘buena sociedad’ de provincias.

Sobre el estilo de escritura comentar que a algunas compañeras del grupo les pareció precioso, con una riqueza de imágenes y, sobre todo, de lenguaje difíciles de encontrar en escritos actuales, aunque a otras, si bien estando de acuerdo con lo anterior, la narración nos había parecido quizá excesivamente prolija, lo que había hecho que nos aburriéramos un poco en algunos pasajes.

Sobre la edición de la obra, de Cátedra, comentar su buen y completo estudio introductorio, si bien el tamaño de la letra -se trata de una edición de bolsillo- dificulta la lectura por parte de las personas con problemas de presbicia, como es el caso de la mayoría de componentes del grupo de lectura

Y dado que hoy es el 25 de noviembre, día internacional contra las violencias machistas, finalizar mencionando específicamente el episodio sobre la obrera maltratada por su esposo, tema este de la violencia machista que preocupaba a la autora, como se puede ver, por ejemplo, en ‘Las medias rojas‘, un relato breve publicado en 1904 por la escritora gallega recogido por Monserrat Barba Pan en About.com.

Entradas en nuestro blog relacionadas con Emilia Pardo Bazán

Cita

p. 128: …Por espacio de diez segundos imperaban la confusión y el desorden, y había empujones, pellizcos convulsivos, arañazos, violentos repelones; pero apenas iban aproximándose a las cercanías de la fábrica, donde el severo reglamento prohibía los escándalos, cesaba el griterío, comenzaba el torrente femenil a precipitarse dentro del patio y restablecíase la paz, ya que no la serenidad interior, en la fiel imagen abreviada de la nación española.

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite

Sesión 53 (9 de  abril de 2015)

principal-carmen-martin-gaite_grandeCarmen Martín Gaite (Salamanca 1925- Madrid 2000)

cuartoatrasEl cuarto de atrás / Carmen Martín Gaite. — Barcelona: Siruela, 2012. — 184 p.

Resumen: “Durante una noche de insomnio, la escritora recibe la visita de un desconocido interlocutor cuya identidad permanecerá oculta en todo momento… Los recuerdos de infancia y juventud en Salamanca se irán mezclando con sus reflexiones sobre los sueños, el amor, la escritura o la memoria.“El cuarto de atrás es un en sayo sobre el oficio de escribir, un libro de memorias y una novela fantástica. Pero, por encima de todo ello, es una larga conversación. Todos los libros de Carmen Martín Gaite son una conversación, pues para ella escribir nunca fue distinto a hablar. Hablar con alguien ausente, puede que desconocido, pero, en definitiva, una conversación en toda regla“.

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración

En esta ocasión todas las asistentes a la reunión del grupo de lectura, que fue muy nutrida, estuvimos de acuerdo en que se trataba de un gran libro.

Para describirlo no se me ocurre nada mejor que un fragmento del prólogo, a cargo de Gustavo Martín Garzo:

“El cuarto de atrás es un ensayo sobre el oficio de escribir, un libro de memorias y una novela fantástica [con muestra también de los que es un folletín, agregaría yo]. Pero, por encima de todo ello, es una larga conversación. Todos los libros de Carmen Martín Gaite son una conversación, pues para ella escribir nunca fue distinto a hablar. Hablar con alguien ausente, puede que desconocido, pero, en definitiva, una conversación en toda regla. Eso es escribir, para Carmen Martín Gaite, la búsqueda de ese interlocutor providencial capaz de hacernos decir cosas insospechadas. Porque hablar no es solo contar lo que sabemos, sino relacionarnos con lo que desconocemos. Hablar es encontrar cosas, salir al bosque y descubrir senderos nuevos, lugares misteriosos. Y eso queremos al escribir, encontrarnos con alguien que nos ayude a pensar. Escribir es hablar con el pensamiento.”

Estas palabras me hicieron recordar otra estupenda novela de la autora, ‘Retahílas’, que relata el viaje que realiza una anciana al pazo familiar para morir, acompañada de una de sus nietas, y la llegada inesperada del sobrino de esta última, lo que conduce durante esa noche un intenso diálogo entre tía y sobrino, que reconstruyen y se cuentan mutuamente lo que han sido su vidas hasta entonces.

Y es que, según la propia la autora: “… Nunca se escuchan historias mejor contadas que las que se cuentan a un interlocutor casual…” (cita tomada de la web Erudición y Crítica).

Aunque hay otras personas estudiosas -como Montserrat Escartín Gual en su artículo ‘Carmen Martín Gaite: la escritura terapéutica‘ (Revista de Literatura. Vol. 76, n. 152 (2014) ) – que afirman que si bien a autora priorizó la comunicación hablada en su primeras novelas, con el paso del tiempo su discurso narrativo se decantó por la escritura frente a la oralidad, convirtiéndola en el vehículo elegido por sus personajes para comunicarse y, en definitiva para ella misma, para buscar la curación a través de la palabra.

Después de lo dicho, no es de extrañar que la autora, y esta obra en concreto, esté presente en todas las universidades norteamericanas, según informa Tereixa Constenla en su artículo ‘Caperucita, doctora en Manhattan‘ (El País, 29 abril de 2013): “Ni Benet, encumbrado entre la élite como el más singular de su generación…, ni Sánchez Ferlosio, su exmarido, han permanecido indemnes al paso del tiempo. ‘Ella es imprescindible. El cuarto de atrás es una novela canónica. Nadie puede doctorarse en Estados Unidos sin haberla leído, sin embargo ya casi nadie enseña a Benet ni El Jarama’, explica la catedrática de la Universidad de Delaware Joan L. Brown.”.

Destacar, finalmente, las hermosas relaciones que muestra el libro entre la autora con su madre y con una amiga de infancia, reflejadas en alguna de las citas del libro que recojo a continuación, citas que servirán, también, para mostrar la gran maestría en su escritura de Carmen Martín Gaite, su alejamiento de los pensamientos imperantes -y en concreto en lo referente del papel de las mujeres en la sociedad- en la época que le tocó vivir -guerra y posguerra española- y el gran interés y la belleza del obra que nos ocupa:

p. 84-85:… Mi madre no era casamentera, ni me enseñó tampoco nunca a coser ni a guisar, aunque yo la miraba con mucha curiosidad cuando la veía a ella hacerlo, y creo que, de verla, aprendí; en cambio, siempre me alentó en mis estudios, y cuando, después de la guerra, venían mis amigos a casa en época de exámenes, nos entraba la merienda y nos miraba con envidia. “Hasta a coser un botón aprende mejor una persona lista que una tonta”, le contestó un día a una señora que había dicho de mí, moviendo la cabeza con reprobación: “Mujer que sabe latín no puede tener buen fin”, y la mire con un agradecimiento eterno.
Por aquel entonces, ya tenía yo el criterio suficiente para entender que el “mal fin” contra el que ponía en guardia aquel refrán aludía a la negra amenaza de quedarse soltera, implícita en todos los quehaceres, enseñanzas y prédicas de la Sección Femenina…

p. 132: … me ha sonado a copla de Conchita Piquer. Pero, a pesar del desprestigio que ha venido aureolando, con el paso del tiempo, a estos arrebatos de la hembra en celo, de los que yo misma me he burlado tantas veces, todo lo que vuelva a traer al paladar trasero de la memoria el sabor amargo que diferenciaba aquellas coplas me produce respeto. En el mundo de anestesia de las postguerra, entre aquella compota de sones y palabra -manejados al alimón por los letristas de boleros y las camaradas de Sección Femenina- para mecer noviazgos abocados a un matrimonio sin problemas, para apuntalar creencias y hacer brotar sonrisas, irrumpía a veces, inesperadamente, un viento sombrío en la voz de Conchita Piquer, en las historias que contaba. Historias de chicas que no se parecían en nada a las que conocíamos, que nunca iban a gustar las dulzuras del hogar apacible con que nos hacían soñar a las señoritas…

p. 153 (refriéndose a una isla inventada por la amiga de infancia de la autora): A Bergai se llegaba por el aire. Bastaba con mirar a la ventana, invocar el lugar con los ojos cerrados y se producía la levitación. “Siempre que notes que no te quieren mucho -me dijo mi amiga-, o que no entiendes algo, te vienes a Bergai. Yo te estaré esperando allí.”…

p. 158 (refiriéndose al cuarto de atrás de su infancia, un cuarto reservado para su uso por ella y su hermana): … Era muy grande y en él reinaban el desorden y la libertad, se permitía cantar a voz en cuello, cambiar de sitio los muebles, saltar encima de un sofá desvencijado y con los muelles rotos al que llamábamos el pobre sofá, tumbarse en la alfombra, mancharla de tinta, era un reino donde nada estaba prohibido…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

Maruja Mallo y la vanguardia española, de Shirley Mangini

Sesión doble 47 (jueves 9 de octubre de 2014)

Shirley Mangini


Maruja Mallo y la vanguardia española / Shirley Mangini. — Barcelona  : Circe, 2008. — 412 p.

Resumen: “Biografía de una de las mujeres más originales e importantes de la historia del arte español. Dotada de un talento que le permitió compaginar múltiples facetas (entre otras, las de pintora, profesora de arte, ceramista, ilustradora, ensayista, escenógrafa o diseñadora de joyas), Maruja Mallo (1902-1995) es una de las mujeres más originales e importantes de la historia del arte español. Amiga de figuras tan destacadas como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Pablo Neruda o Ramón Gómez de la Serna; única mujer del grupo de Vallecas y cuya relación sentimental con Rafael Alberti fue muy importante para ambos, así como su amistad con Miguel Hernández; enérgica, brillante, libre, y transgresora con un temible sentido del humor y llena de atractivo, entre 1922 y 1936 asombró y escandalizó a la sociedad de su tiempo, aunque nadie discutía la calidad de su obra, impregnada de surrealismo y cargada también de una oscuridad que parecía presagiar futuros desastres. La guerra civil, que rompió tantos sueños, la llevó al exilio; en América renacerá con grandes lienzos en los que geometría y naturaleza se acoplan con misteriosa armonía. Su regreso a España en 1965 marca una etapa agridulce donde el personaje, a medio camino entre el presente y el pasado, estuvo a punto de devorar a la artista. Una artista que, siempre hermética respecto a su vida personal, solía declarar:`Mi biografía está en mi pintura´.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración del grupo

Como en ocasiones anteriores, este verano nos hemos llevado dos libros: una novela y una biografía.

Comenzamos por esta biografía, que ha gustado mucho a la mayoría del grupo de lectura, ya que Maruja Mallo es todo un personaje digno de conocer en profundidad, tanto por su interesantísima vida como por su obra, de una calidad indiscutible.

A continuación se recogen los textos remitidos por dos integrantes del grupo de lectura que no pudieron asistir a la reunión, por lo que mandaron sus opiniones por escrito.

Isabel dice:

... he leído con mucha ilusión y placer el libro sobre la 
Vida y Obra de Maruja Mallo, y me encantaría comentar con 
vosotras la vida de esta mujer tan singular, vital y 
transgresora en el momento histórico que lo tocó vivir. 
Fue ella misma, a pesar de las imposiciones y restricciones 
de la mujer en aquellos momentos, influyó en la obra de 
algunos de sus compañeros de la generación del 27, aporto 
su creatividad al movimiento surrealista, se expresó a través 
de su obra y aportó su visión en aquellos locos años 20, y 
fueron sus ideas progresistas, en la época de la República, 
lo que le llevo al exilio. Se codeó en Sudamérica con la 
aristocracia, la intelectualidad y sus compañeros del exilio 
e inspiró a la movida madrileña. Fue reconocida, respetada y 
venerada en el Cono Sur, y, al final, hasta en España. Viajó, 
conoció mundo y tuvo todo tipo de experiencias según le 
apetecía vivirlas, también conoció la soledad que lleva 
implícita la transgresión. En fin, fue una mujer moderna
para su tiempo que no le importó pasarse por el forro todas 
las normas impuestas con tal de expresarse y ser ella misma 
en toda su integridad. Un ejemplo de vida transgresora, 
valiente, vital, intensa y original. ¡Un ejemplo de mujer!

Y Pilar escribe:

La biografía  de Maruja Mallo me ha resultado muy reveladora, 
no conocía la vida, sí la obra, de esta mujer. Descubrir a 
este personaje indómito ha sido un placer que debo al grupo. 
Acercarnos a estas mujeres tan intensas y tan olvidadas es un 
regalo con mensaje con ligero tirón de orejas. Aunque parte 
de mi ignorancia sea la consecuencia directa de su falta de 
reconocimiento, de su no inclusión en la generación del 27, 
un insulto de esa deriva misógina que por principios, hasta 
filosóficos, excluía a las hembras. Acabo con una palabras 
de Maruja Mallo, cuando un periodista le preguntaba sobre 
los orígenes de su pintura, decía: "Sale de dentro, de lo 
más dentro, es como una maternidad. Como cuando los poetas 
mandaban a preguntar a las estrella lo que solo saben ellos. 
Aquí el oráculo está en mis entrañas, más cerca..."  y también 
"Creo que nos medimos por la soledad que aguantamos. Mi mejor 
capital es la soledad, porque me da todo. En la soledad estoy 
en comunión con la vía láctea, con la astrología, con el arte, 
con el todo..."

En fin, que nos ha parecido una biografía muy interesante, si bien se le podría achacar el defecto de que adolece de un cierto estilo academicista, prolijo en citas y notas al final del texto, si bien esto también se podría considerar una virtud, por la completa visión que aporta de la vida de una pintora fundamental en la historia de las vanguardias españolas.

Para completar la visión de la época de la que trata la obra, además de los libros de la autora de la biografía que se recogen a continuación, también son muy recomendables otros libros disponibles en el Centro de Documentación, como, por ejemplo, Concha Méndez: memorias habladas, memorias armadas, de Paloma Ulacia Altolaguirre, biografía de la que fuera amiga de juventud de la pintora, o Recuerdos míos, de Isabel García Lorca, deliciosas memorias de la hermana del poeta granadino que leímos el verano pasado.

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Más sobre el libro

Desayuno con… Shirley Mangini, por Juan Cruz en El País (15 de octubre de 2012)

Vídeo

Nuestra canción del verano 2014: Las Hadas Existen, de Rozalén

Aunque no es de este año, a nosotras ese detalle no nos importa y declaramos como canción del verano 2014 Las Hadas Existen, de la cantautora albaceteña Rozalén:

 

La letra dice así:

Porque las hadas existen aunque muchos no sepan verlas,
de hecho pueden pasar por tu lado y que no te des ni cuenta.
Quizá si te fijaras en todas las miradas
de quienes se cruzan por tu vida las descubrirías.

Y aunque recién levantadas tengan los ojos algo hinchados y el cabello despeinado
ellas son muy bellas enfocadas de ambos lados.
A veces hasta maquillan, pero de manera suave,
pues deben disimular sus rostros angelicales.
Lapiceros negros y carmín de labios para parecer una más.

Cuando las hadas se hacen presentes llevan una vida aparentemente normal.
Y las puedes encontrar yendo a la universidad,
comprando en supermercados, tomando café en un bar,
sentaditas en los trenes, bicis, coches, autobús…
Tienen magia en sus encantos los que las difiere de toda la multitud .

Y así la magia no acaba nunca
porque las hadas nunca morirán…
Y es que la magia habita en las hadas
y en las mujeres se reencarnarán.

Deberás tener cuidado con las hadas
y es que el brillo de sus ojos tiene el poder de hechizarte,
hipnotizan con sus rostro.
Tan dispuestas a invadirte con alegrías
que tus labios quedan sin remedio y fuerzan sonrisas.

Y además son divertidas, tienen la empatía de saber qué decir
o qué hacer en cada instante para que te puedas evadir y olvidar todos tus males,
viajar a otros mundos, descubrir nuevas estrellas,
recorrer otros sonidos, rozar el cielo con ellas.

Tienen el don de enamorar. Cómo de potentes sus varitas serán
para que soñaran, sueñen y soñarán con poseerlas por siempre al despertar.

Y así la magia no acaba nunca
porque las hadas nunca morirán…
Y es que la magia habita en las hadas
y en las mujeres se reencarnarán.

Y aunque sorprenda también se equivocan.
De vez en cuando las veas llorar.
No han encontrado el consuelo a una misma,
tos los poderes son pa’ los demás.

Las hadas buscan, sueñan y nunca desisten.
Las hadas luchan por hacer su meta realidad.
La magia es inmortal.
La magia es inmortal.
La magia es inmortal.
La magia es in mor tal.

¿Preciosa, verdad? Pulsar aquí si queréis descargarla para aprenderla.

También se puede disfrutar la canción en versión acústica:

 

Incluso en una sorprendente versión para personas con discapacidad auditiva, con la colaboración en la traducción a la lengua de señas de Beatriz Romero, en una grabación realizada en el Auditorio Municipal de Albacete el 27 de febrero de 2012:

 

Con esta misma persona, Beatriz Romero, podemos ver a Rozalén en un simpático vídeo de la canción  80 veces:

 

Si os habéis quedado con ganas de más Rozalén, podéis consultar su web oficial y/o ver el programa Mitele, emitido en mayo de este año en Cuatro y Telecinco, donde la artista, entrevistada por el multifacético actor y cantante gaditano Álex O’Dogherty, presenta el proceso de grabación de su disco “Con derecho a”, que contiene las dos canciones referidas:

rozalen-mitele

 

Que vivan las hadas! Y feliz “restillo” de verano!

 

Vídeo

Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel

Sesión 46 ( jueves 12 de junio de 2014)

Rosa Chacel Arimón (Valladolid, 3 de junio de 1898 – Madrid, 7 de agosto de 1994)

Memorias de Leticia ValleMemorias de Leticia del Valle / Rosa Chacel. Madrid  : Herce, 2008. 197 p.

Resumen: “A punto de cumplir los 12 años, Leticia, huérfana de madre, se traslada con su padre, un militar que acaba de regresar de la guerra de Marruecos, y con su tía Aurelia a Simancas (Valladolid). Allí la niña, dueña de un talento extraordinario y de sorprendente madurez, recibirá clases de música en casa de Luisa con la que entablará una estrecha amistad. Daniel, marido de Luisa, entra en la vida de Leticia cuando comienza a darle clases para no desaprovechar el gran talento de la niña.” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Esta gran novela generó una reunión animada, con diversas interpretaciones sobre el significado último de distintos episodios esbozados en la obra como a media voz -en el tono de los secretos familiares-, y muchos comentarios sobre sus protagonistas, unos personajes interesantes y complejos a pesar de moverse en un medio que podría parecer, en principio, poco prometedor, como es una ciudad de provincias de la España de principios del siglo XX.

Y es que la novela parece encerrar claves simbólicas acerca de algunos episodios reales de la vida de la autora y de personajes decisivos de su biografía, como Ortega y Gasset, según sostiene la profesora Carmen Morán en el estudio crítico que introduce la edición de la obra realizada por Iberoamericana / Vervuert en 2010.

En definitiva, una obra un poco hermética pero de innegable calidad y de gran capacidad evocadora, de una escritora inteligente como pocas que no recibió en vida el reconocimiento que su enorme literarura merecía.

Existe una película con el mismo título (1980), difícil de encontar, al parecer, pero cuyo tráiler está disponible en Youtube:

Citas

“El día 10 de marzo cumpliré doce años […]
En todo lo de antes no pienso; lo veo dentro de mí; cada uno de mis minutos es uno de aquellos, pero pensar, cuando me pongo a pensar, sólo se me ocurre: el 10 de marzo cumpliré doce años […]
Cuando quiero decirme a mí misma algo de todo lo que sucedió, sólo se me ocurre la frase de mi padre: «Es inaudito, es inaudito».” (p. 7)

“Tengo tal necesidad de pensar por cuenta propia, que cuando no puedo hacerlo, cuando tengo que conformarme con alguna opinión que no arranca de mí, la acojo con tanta indiferencia que parezco un ser sin sentimientos. Esto me atormenta más que nunca cuando quiero hacerme una idea de cómo sería mi madre. Cuando era pequeña, oía hablar de ella y me decía a mí misma: No, no era así, yo recuerdo otra cosa, pero ¿qué es lo que yo recordaba? Nada, claro, nada que se pueda decir ni siquiera oscuramente. La verdad es que nunca pude recordar cómo era mi madre, pero recuerdo que yo estaba con ella en la cama, debía ser en el verano, y yo me despertaba y sentía que la piel de mi cara estaba enteramente pegada a su brazo, y la palma de mi mano pegada a su pecho. Por muchos años que pasen, no se me borrará ese recuerdo, y puedo hundirme en él tan intensamente, sobre todo de un modo tan idéntico a cuando era realidad, que en vez de parecerme que cada vez lo miro más desde lejos me parece que, al contrario, algún día pasaré más allá de él […]
Es raro: si recuerdo lo que sentía, ¿por qué no recuerdo lo que veía? Yo creo que debe ser porque después he seguido viendo y viendo cosas; en cambio, no he sentido nunca más nada semejante a aquello.
Todo el mundo, todos más o menos, habrán sentido una cosa así, pero si la han sentido, ¿por qué no hablan de ello? Claro que yo tampoco he hablado nunca, pero cuando los otros hablan, yo busco entre sus palabras algo que deje traslucir que lo conocen, y nunca lo encuentro […] Hablan del amor de las madres, de cosas que hacen o que dejan de hacer, y yo siempre digo en mi fondo: el amor era aquello.” (p. 10-12)

“Cuando todas se marcharon, fui a sentarme junto al fuego en el poyo de la chimenea […] Mi tío llegó y le dijo algo a su mujer que en seguida me hizo prestar atención. No podían verme, porque me ocultaba una enorme butaca que había delante de mí […]
Mi tía, además, dejaba bien sentado que, en parte, ella lo había previsto todo. Repetía: «Ya te lo dije yo desde el principio; aquello no podía ser, aquello era cosas de locos. Aquello no podía ser, no podía ser».
Y no se daban cuenta de que lo que no podía ser estaba detrás de la butaca.
No sé si era la cólera o la amargura lo que me llenaba los ojos de lágrimas. Me parecía que ya, en los días de mi vida, no volverá a sentir nada a lo que se pudiese llamar de una u otra forma amor.
Después, pensé que acaso aquello que yo llamaba fuerza bruta fuese lo único que me quedaba. Entonces empecé a bostezar y a sentir unas ganas locas de dormir profundamente […]
Salí tanquilamente del rincón […]
Dije que estaba cansada y que quería irme a la cama; nadie se opuso.
Al entrar en mi cuarto me acordé de que al día siguiente era el 10 de marzo. Miré la rama de hiedra que subía por el marco de la ventana y había crecido lo que yo tenía calculado.” (p. 196-197)

Otras Citas de Memorias de Leticia Valle recogidas en esta ocasión por Rita, componente del grupo de lectura.

Más sobre la obra

De este artículo reproducimos un párrafo especialmente interesante como tema de debate:

“En los años cuarenta suponía un auténtico revulsivo atreverse a dar una visión de un personaje femenino cuya ambición vital trascendiera el objetivo de convertirse en una simple ama de casa, y por ello no sería una boutade si consideráramos a Rosa Chacel, en ese contexto, como a una escritora revolucionaria en su tiempo. También lo es por el hecho de retratar una historia de seducción intelectual entre maestro y alumna en el que la niña que está a punto de cruzar el umbral de la adolescencia no adopta el rol de mujer fatal y, al mismo tiempo, tampoco es una mera víctima de tal proceso, sino que participa en él de manera, si no activa, al menos responsable y conscientemente, sin quedar impune. Y es en este punto en el que enlazamos con el núcleo gordiano de Rosa Chacel: su personal antifeminismo. La escritora considera que la mujer no tiene que reivindicar ningún rol que crea supeditado al hombre porque eso supondría plegarse y dar reconocimiento al sistema machista, sino que el papel de aquella es tomarlo sin siquiera exigirlo; es decir: reivindica a la mujer puesta en acción, la mujer que actúa y que no agota sus esfuerzos en chácharas ni gritos que probablemente, a la postre, no dan ningún resultado porque se pierden en su propio eco”

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Paraíso inhabitado, de Ana María Matute

Sesión 44 ( jueves 03 de abril de 2014)

anamariamatute

Ana María Matute, Barcelona, 26 de julio de 1925


ParaisoInhabitado_PortadaLibroParaíso inhabitado / Ana María Matute. — Barcelona : Destino, D.L. 2008. –396 p.

Resumen: “Mucho después de que todo haya sucedido, ‘Nací cuando mis padres ya no se querían’, recuerda Adriana. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección. Esta felicidad a medida se ve perturbada cuando Adriana debe iniciar el periplo escolar y entrar definitivamente en el mundo de los adultos, un entorno que le resulta ajeno cuando no hostil. Sin embargo, siempre queda un refugio bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón…”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

“Nací cuando mis padres ya no se querían. Cristina, mi hermana mayor, era por entonces una jovencita displicente, cuya sola mirada me hacía culpable de alguna misteriosa ofensa hacia su persona, que nunca conseguí descifrar. En cuanto a mis hermanos Jerónimo y Fabián, gemelos y llenos de acné, no me hacían el menor caso. De modo que los primeros años de mi vida fueron bastante solitarios.

Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retornar a su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.

Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años –quizás sólo cuatro–, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. A veces, los recuerdos se parecen a algunos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego. Sin saber muy bien por qué razón, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de ese cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar alguna cosa que no se desea, o incluso se teme vagamente.”

Como comenta Carmen Flordelís Durás en el blog Club de Escritura Fuentetaja, con estos impagables párrafos Adriana, una narradora ya en la edad madura, nos introduce de lleno en su vida y la de su familia en el momento de su infancia, describiendo su extrañeza ante el mundo adulto, el afecto hacia las personas que parecen entenderla o, al menos, quererla (fundamentalmente su tía Eduarda, hermana de su madre, y Tata María e Isabel, las mujeres de servicio de su familia) y, sobre todo, la historia de amistad-amor con Gavi, su “siamés”, que la salva del miedo y de las “piedras en el corazón”.

Si bien hay que mencionar que la obra ha resultado pesada a algunas integrantes del grupo -quizá le sobren páginas, sobre todo en lo que tiene que ver con el amigo-, su lectura nos ha cautivado al resto por estar llena de magia y de conocimiento infantil -o no contaminado aún por los intereses y conflictos propios del mundo adulto-, y de un lirismo y una poesía que hace que te transporte a épocas pasadas, sintiendo en muchos momentos como que asistes a la observación -la vivencia- de una obra de arte, con lo que constantemente te entran ganas de subrayar frases y párrafos completos para guardarlos en el cajón de tus propios recuerdos.

Otros libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano