Archivo de la categoría: Novelas

Del color de la leche, de Nell Leyshon

Sesión 71 (4 de abril de 2017)

Nell Leyshon (Somerset, Inglaterra, 1962- )

Del color de la leche / Nell Leyshon ; prólogo de Valeria Luiselli ; traducción de Mariano Peyrou.– 9ª ed.– Coyoacán [México] ; Madrid : Sexto Piso, 2016.– 174 p.– (Narrativa Sexto Piso)

“Mary, una niña de quince años que vive con su familia en una granja de la Inglaterra rural de 1830, tiene el pelo del color de la leche y nació con un defecto físico en una pierna, pero logra escapar momentáneamente de su condena familiar cuando es enviada a trabajar como criada para cuidar a la mujer del vicario, que está enferma. Entonces, tiene la oportunidad de aprender a leer y escribir, de dejar de ver sólo un montón de rayas negras en los libros. Sin embargo, conforme deja el mundo de las sombras, descubre que las luces pueden resultar incluso más cegadoras, por eso, a Mary sólo le queda el poder de contar su historia para tratar de encontrar sosiego en la palabra escrita.”

Valoración

Lo primero que se me ocurre decir de este libro es que se lee como quien bebe un vaso de agua. Esto más o menos fue lo primero que comentamos las asistentes a la reunión en torno al mismo, todas de acuerdo en que nos había encantado su lectura, cosa que no suele ser muy habitual.

Y es que la obra es simple y compleja a la vez, de una simplicidad compleja, podríamos decir: simula estar escrito con los escasos recursos literarios de una joven campesina que ha aprendido a leer y escribir recientemente y sin embargo el interés no decae un solo momento.

Con la gran virtud de que, como comentó una compañera, da voz a un tipo de personaje sin presencia en primera mano en la historia de la literatura por la sencilla razón de no haber tenido nunca la oportunidad de acercarse a la cultura escrita por el analfabetismo ancestral de su medio social de procedencia. Mary, la protagonista, es quien narra su historia en primera persona, seleccionando lo qué cuenta y cómo lo cuenta. Y lo hace de maravilla.

Un personaje, por cierto, que encandila por su fuerza, frescura, energía, desparpajo, alegría, naturalidad, valentía, inteligencia natural, animalidad… Es salvaje, se afirmó en la reunión en varias ocasiones, sin asignarle sentido peyorativo alguno al término. Y es trágico, no se puede obviar, no por sus características físicas -vividas sin victimismo ni complejos- sino por sus condicionantes vitales y sociales.

En conclusión: una lectura absolutamente recomendable, que deleita por su dinamismo y que conmueve, a la vez, al mostrar un “escenario permanente de violencia hacia las mujeres, por todos los motivos posibles”, como comentó por escrito una compañera que no pudo asistir a nuestra cita mensual.

No en vano, a este libro le concedieron el prestigiso Premio Libro del Año 2014 del Gremio de Libreros [y Libreras] de Madrid.

Citas

p. 34-38: “… y entonces el abuelo me preguntó si sabía qué día era al día siguiente.

yo nunca sé qué día es, dije yo.

domingo de pascua, dilo él.

entonces hay que ir a la iglesia.

deberías levantarte pronto antes de ir a la iglesia, dijo él. sube a la colina y mira cómo sale el sol desde ahí arriba.

¿y por qué iba a hacer eso?, le pregunté.

porque entonces todo lo que quieras se va a cumplir el año que viene.

¿todo?

todo.

 

me daba miedo dormir por si me despertaba tarde y ya había amanecido el nuevo día y me lo perdía.

tuve que calcular cuándo era la hora de salir y entonces salí de la cama sin hacer ruido y me puse el vestido y el chal…

seguí por el sendero y después trepé por encima de la puerta para ir a través de la colina.

el cielo estaba empezando a ponerse más claro…

y cuando estaba en la cima… el cielo empezó a levantarse por encima… y las nubes se volvieron pequeñas y se fueron y el cielo se puso más claro y las estrellas se apagaron.

entonces el sol salió por encima de la tierra y el nuevo día había llegado.

yo me daba la vuelta una y otra vez y miraba el paisaje. enfrente. atrás. por todos partes…

Más sobre la obra

Celia en la revolución, de Elena Fortún

Sesión 70 (7 de marzo de 2017)

Elena Fortún (Madrid 1886 – ibídem 1952)

Celia en la revolución / Elena Fortún; presentación de Andrés Trapiello; introduccde de Marisol Dorao.– Valencina de la Concepción [Sevilla]: Renacimiento, 2016. — 344 p.– (Biblioteca Elena Fortún)

“Novela sobre la guerra civil, escrita poco después del fin de la guerra, en 1943, no hay en ella lugar para la distorsión ni la idealización de lo vivido. Estas páginas no solo nos cuentan la vida difícil y llena de peripecias de una adolescente Celia en un Madrid sitiado, entre la supervivencia y la revolución, son también una suerte de crónica autobiográfica de la propia Elena Fortún.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Un libro necesario es lo primero que me sale decir de ‘Celia en la revolución‘. Necesario para quienes quieran conocer lo que pasó en la guerra civil española de primera mano y desde una mirada limpia, sin prejuicios. Necesario para reafirmar en la idea de que las guerras, todas, son injustas y crueles. Necesario, en fin, para la formación en historia reciente de España y fundamentalmente en valores, muy en particular al público joven, a quien inicialmente se dirigía la serie de relatos protagonizados por Celia, el personaje creado por Elena Fortún que viera la luz por primera vez en la sección Gente menuda de la revista Blanco y Negro.

Todas las que asistimos a la reunión comentamos lo mucho que nos había llegado la obra, pues si bien está catalogada como narrativa -incluso como literatura juvenil- , en realidad sentíamos que lo que estaba narrando la autora en el libro era totalmente real y forma parte de nuestra historia. Y es que, como afirma en la introducción Marisol Dorao, “Todo lo que de autobiográfico habían tenido los libros de Celia hasta entonces se intensifica en Celia en la revolución. A través de esta prematura mujer de quince años […] vemos y sentimos los pensamiento y los sufrimientos de Elena Fortún durante la guerra civil española”. Solo una compañera puso objeciones a la forma de escribir de la narradora y protagonista de la obra, que se supone que es una niña, pero es que en el libro anterior de la serie este personaje había sufrido la pérdida a su madre y se había tenido que hacer cargo de sus hermanas pequeñas, y en este tiene que hacerse fuerte y sobrevivir en un medio tan extremadamente hostil como es una guerra, circunstancias que sin duda deben conllevar un proceso de maduración vital acelerado.

La misma compañera quiso profundizar en el concepto de la tercera España de la que habla Andrés Trapiello en el presentación de la obra. Buscando en las redes al respecto sale, entre otros, un artículo de Xabier Casals (El Periódico, 17 julio 2016), que informa que se trata de un concepto sugerido por Salvador de Madariaga en ‘Spain‘ (1955) al aludir a “tres Españas” mediante “tres Franciscos” de claras connotaciones ideológicas muy distintas: el dictador Franco, el líder socialista Largo Caballero y el pedagogo y político republicano Giner de los Ríos.

Un tema muy interesante, sin duda, el planteado por la compañera al hilo de la presentación de Trapiello de esta obra, a la que este sitúa, por cierto, dentro del corpus fundamental de esta tercera España, junto con ‘La revolución española vista por una republicana‘ de Clara Campoamor, los diarios de guerra ‘España sufre‘ de Morla Lynch, el ensayo ‘Democracias destronadas‘ de José Castillejo, y el libro de relatos ‘A sangre y fuego’, de Manuel Chaves Nogales, todos ellos escritos durante la guerra civil o al poco de finalizar la misma.

Ligado a lo anterior, muy interesante también el análisis del título y la mención de ‘revolución’ en el mismo sobre lo que llama la atención Trapiello, término que curiosamente también aparece en el título de la obra de Clara Campoamor. En este sentido, puede ser aclaratorio el prólogo -memorable, según Trapiello- de la obra del periodista sevillano Chaves Nogales citada.

Volviendo al libro, y para finalizar con el texto de Trapiello, recoger aquí una cita especialmente relevante de la presentación en la que este sostiene que “Pocas veces se habrá escrito una novela sobre la guerra con tanta verdad, consciente su autora de que alguien ha de contarla, y no como un desahogo, tal y como creía Martín Gaite, sino consciente de que con el tiempo todos mentirían o tratarían de hacernos creer que han olvidado.”.

Una obra, pues, dura al estar llena de dolorosa verdad sobre lo que paso en nuestra guerra civil, honesta y valiente por la difícil posición de independencia y equidistancia de la autora -de fuertes convicciones republicanas y democráticas, lo que la honra más si cabe-, y con una descripción de la guerra fundamentalmete desde el punto de vista las mujeres -Celia, su criada, sus amigas…-, desde esa retaguardia que no hace la guerra pero que sufre sus efectos y cuya principal lucha, además de sobrevivir, es mantener unas condiciones de vida dignas a las que retornar en tiempos de paz.

Pero no por ello se puede decir que la obra sea difícil de leer o que el texto esté falto de gracia -incluso de lirismo-, lo que se puede apreciar a lo largo de todo el libro en las descripciones de personajes, circunstancias y paisajes que pasan por el mismo. A una compañera, por ejemplo, le recordó las cartas que su padre, pintor de profesión, mandaba a su madre en la guerra desde el frente, en las que se limitaba a describirle poéticamente los paisajes que divisaba desde las trincheras.

Todo esto lo expresa muy bien una compañera que no pudo venir a la reunión y que nos mandó unos comentarios al respecto, que recojo a continuación a modo de colofón de esta valoración del libro:

“[…] El libro me ha gustado mucho, me ha resultado de fácil lectura con un contenido muy duro.

Otra visión de la guerra con las consecuencias para las ciudadanas que no entienden mucho lo que pasa y por qué pasa, pero que la sufren y que deben hacer frente a situaciones límite.

Increíble la descripción de una madurez sobrevenida para una niña/joven de tan pocos años, y de la realidad tal y como se vivió en esa ciudad [Madrid].

Algunos pasajes me han llevado al recuerdo de mi padre y a episodios que me contaba.

Y, a pesar de todo, la ilusión y la esperanza para el futuro de Celia.”

Citas

P. 47 [Valeriana, la criada de la familia]: “Los hombres se meten siempre en lo que no les importa en vez de ocuparse de su casa… No tiés más que ver en cuanto se juntan dos… lo mismo que sean pobres que ricos, ya están parlando que si el alcalde, que si el concejal, que si las elecciones… y hay algunos que emprincipian con que si lo que pedrica el cura en el púlpito no es verdad, que si los frailes, y que si el Papa que está en Roma… ¡No paece sino que ellos van a arreglar el mundo y se lo saben too…!

p. 135 [Habla en padre de Celia]: “Ni la tierra, ni la cultura, pueden ser propiedad de unos cuantos. Es la herencia ancestral que fue creciendo desde que el primer hombre aparece sobre la tierra sosteniéndose sobres sus dos pies…

p. 139-140 [Juan, el jardinero]: “Cuatro hijos tenía, como cuatro pinos, y ya no sé si me queda alguno… ¡Maldita revolución!

[…]

¡Y cualquiera sabe quién tiene la razón…! Los de las derechas y lo des las izquierdas empeñaos en que tién la receta pa hacernos felices, pero en el entretanto a machacarnos los liendres a lo que no sabemos ná de ná. Yo discutía de esto con mis pobres hijos… y ellos me decían que no luchaban por ellos, que esta generación se tenía que sacrificar… ¡Cosas que habían oído en los mítines y los discursos del centro… Que luchaban por los que venían detrás de ellos… ¡Mire usé qué necesidá tenían de ocuparse ellos de los que no han nacío aún…! ¡Ya ni nietos voy a tener…!

p. 149: En esta casa en silencio, donde nadie llora, me parece el dolor horrible…

P. 160:”Adiós, papíto mío. ¡Que no te pase nada…!

Está sereno, y hasta me parece alegre.

Se va… le veo marchar inclinado… Ahora que cree que ya no le veo, anda despacio como si llevara un saco de pena sobre la espalda…

P. 188: “He traído rosas… las pongo en un jarrón de cristal. ¡Qué maravilla, Señor! Tienen demasiadas hojas y las limpio un poco de follaje… ¡Un caracol! Entre las hojas había un caracol… Pobrecito. Vivirá aquí conmigo y ya no estaré sola… Al fin una vida junto a la mía…

P. 192: “Mira, papá me explicó una tarde que él defendía al pueblo para que se educara en el mismo banco de la escuela que el hijo del médico y del millonario y que no hubiera más diferencias entre ellos que las limitaciones de la naturaleza… Pero no me dijo que fueran todos pobres, o todos ricos… ni que les obligaran a hacer esto o aquello…. No. Lo primero es ser libre y hacer lo que se quiere…

P. 225 [El padre de Celia]: “Sí, hija, sí, pero prefiero que dejes a un lado todos esos recuerdos. En este espanto que estamos viviendo, hay que volver rápidamente la espalda a el pasado… Los que se han quedado en el camino ya no sufren más. Ese es el gran consuelo de los que vivimos aún… Comienza la primavera, todo se renueva… y cantan las alondras todas las mañanas., ¿Las oyes tú? En mi balcón hay una asamblea de pájaros al amanecer… Además, hija, aunque te empeñes en estar triste no podrás. !Tienes diecisiete años!

P. 255: “Es una primavera áspera, dura, sin la alegría de otras primaveras. El aire fino, sutil, de la meseta, claro, transparente y frío como agua de manantial, me envuelve, refresca mis mejillas y corre entre mis dedos.

P. 295-296:

“-Hemos trabajado con fe en el provenir -me dice la señorita Amelia-. Mi esperanza de «Escuela Única» la he visto aquí realizada… Aquel chico […] es el hijo del portero […] y ese otro que se sienta a su lado es el hijo de Elorrieta, el abogado y diputado conservador…

[…]

-Sí… ¡todo está perdido! Creo que por culpa de unos y otros… Suspira, y su tristeza se comunica a mi corazón.

[…]

-Tu padre pasará los Pirineos, y… yo me quedaré aquí… pase lo que pase […] Me quedaré aquí.. y no sé lo que harán conmigo por mi pecado de democracia…

[…]

Todos son héroes. Papá, Jorge, la señorita Amelia, el papás de María Luisa, por conservar su ánimo entre tanta desgracias… Pero yo soy una pobre chica perdida entre tanta gente, sola, sin familia… sin saber qué hacer…

P. 310: “Aún voy a dar una vuelta a la casa para despedirme del jardín… ¡Adiós, álamos! ¡Adiós cipreses casi negros… rosales… pobre tierra seca y helada que comienza a esponjar la primavera! Papá decía que somos tierra del país donde nacimos. ¡Tierra mía de Madrid! De rodillas la beso…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

El piano oriental, de Zeina Abirached

Sesión 69 (7 de febrero de 2017)

Zeina Abirached ( 1981-)

El piano oriental/ Zeina Abirached. — Barcelona : Salamandra Graphic, 2016.– 196, [16] p. : principalmente il.

“En esta nueva obra de corte autobiográfico ambientada en el Beirut de los años sesenta, Zeina Abirached se inspira en los desvelos de su bisabuelo por crear un piano ‘bilingüe’ que le permita tocar con el instrumento occidental los cuartos de tono de las melodías orientales.”

(Lote de libros prestado por la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas)

fundacion-tres-culturas

Valoración

Primer cómic que leemos en el grupo de lectura, aunque mejor sería denominarle novela gráfica, o mejor aún biografía/autobiografía gráfica, dado que lo que cuenta la autora en el mismo es la historia de su abuelo mezclada con la suya propia.

Y la experiencia nos ha encantado, pues, sin ser expertas en la materia, nos ha parecido un libro exquisito tanto en el aspecto visual -con sus dibujos exclusivamente en blanco y negro- como en sus contenidos, al mostrarnos lo cerca que pueden estar dos culturas aparentemente contrapuestas en algunos aspectos como es la oriental y la occidental gracias, fundamentalmente, a un idioma universal como es la música y el arte en general.

Si bien al principio puede sentirse cierto desconcierto con la alternancia no muy clara entre la historia del abuelo y la de la nieta -y autora de la obra-, pronto se le va cogiendo el ‘tranquillo’ y se puede disfrutar con tranquilidad de la doble historia de vida y de las imágenes en que se representa, a veces muy ‘orientales’ por el preciosismo del dibujo y la profusión de adornos, y otras de una simplicidad sorprendente por lo mucho que evocan con recursos muy elementales (ver la imagen final, por ejemplo, en la que una simple raya en el horizonte con un pequeño barquito nos hace ‘ver’ el mar desde una ventana de una ciudad de interior como es París; o mirar las imágenes del principio, cuando  los chasquidos que salen de los zapatos de charol del abuelo al andar casi ‘se oyen’).

Mezcla de culturas en la vida del abuelo y su búsqueda para poder expresar con el mismo piano melodías orientales y occidentales, y mezcla de culturas en la vida de la nieta, que desde el principio se mueve entre dos idiomas, el árabe y el francés, y dos paisajes vitales, al fijar finalmente su residencia en París pero volviendo siempre a su Beirut natal.

Muy interesantes también nos han resultado las disquisiciones de la autora en torno al lenguaje, algunas de las cuales pueden verse en las citas del final.

Más cosas que se le dijeron sobre el cómic en la reunión: poético, profundo, historia de la construcción de una identidad, evocador, como una melodía…

En contraposición, también alguna comentó la poca hondura vital que muestra la autora en el cómic, quizá debido a su juventud. Y es que, por ejemplo, habla de las pequeñas ‘discriminaciones’ que sufre por ser una chica árabe -burguesa, no lo olvidemos- en una ciudad occidental pero nada o casi nada menciona la larga guerra civil de su país que asoló su ciudad durante bastante tiempo. O la escasa presencia de las mujeres en la obra. Y en lo personal, y como funcionaria convencida de la importancia de los servicios públicos, no me hizo mucha gracia la triquiñuela del abuelo para faltar a su trabajo oficial…

Pero nos quedamos con lo mucho de positivo que tiene esta novela gráfica y lo mucho que nos ha hecho disfrutar, viendo y sintiendo que el mundo es a la vez uno y múltiple. Y con la idea de que a pesar de que la odisea del abuelo de la autora no llegara a puerto, al no conseguir finalmente que se construyera su piano oriental, esta le había dado un objetivo vital y la oportunidad de viajar a Europa y de conocer a grandes figuras de la música del mundo árabe, lo que bien le valió la pena (“Cuando partas hacia Ítaca / pide que tu camino sea largo / y rico en aventuras y conocimiento…”, como comienza ‘Ítaca‘, el maravilloso poema de Constantin Kaváfis).

Citas

P. 124-124: “Al llegar a Francia tuve que separar mis dos mikados [refiriéndose a sus dos idiomas]. Separar con delicadeza cada palillo sin derribar la estructura

P. 172: “¿Sabes qué decía Fernandel al poeta Miguel Zamacois? ‘Tener acento es hablar de tu país mientras hablas de otra cosa’

Más sobre la obra

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

Los libros del 2016 (y algunos de años anteriores)

libros

Como el año anterior, hemos hecho nuestra propia lista de libros del año, entre los que hemos elegido -o lo haremos en breve- las lecturas que abordaremos en breve en el grupo de lectura.

Además, hemos querido recuperar algunos libros editados en años anteriores que también han llamado nuestra atención.

La elección de estos libros se ha hecho porque han sido recomendados por integrantes del grupo de lectura, usuarias y usuarios del Centro de Documentación, blogs de libros -citar en especial el excelente y prolífico de Devoradora de Libros-, suplementos culturales, etc.

Siguiendo el orden alfabético, aquí están libros seleccionados:

Narrativa

  1. A contraluz, de Rachel Cusk. Libros del Asteroide, 2016

    “… una de las autoras contemporáneas más interesantes y creativas, a menudo señalada como heredera de Virginia Woolf”, según Devoradora de Libros.

    “… novela extraña. ¿Eso es bueno o es malo? Depende del tipo de lector que se enfrente a ella. A muchos escritores y lectores exquisitos les entusiasmará. A los lectores más convencionales les producirá perplejidad”, sostiene Luisgé Martín en Babelia.

  2. Las chicas, de Emma Cline. Anagrama, 2016

    “Emma Cline demuestra en su ambicioso debut ser una escritora de verdadero fuste”, según José María Guelbenzu en Babelia.

    “Ha pasado de ser una niña actriz a la autora más codiciada (su libro… se ha vendido a 35 países) y venerada por la crítica”, según Noelia Ramírez en Smoda.

  3. Celia en la revolución, de Elena Fortún. Renacimiento, 2016

    Buenas críticas. Por ejemplo, Ignacio F. Garmendia en la revista Mercurio dice lo siguiente: “… una perspectiva nada tendenciosa [de la guerra civil española] que sorprende por su ecuanimidad… Trapiello [prologuista de la obra] no duda en situar la novela, verdaderamente conmovedora, junto a las obras mayores sobre la contienda de Chaves Nogales, Clara Campoamor o el diplomático chileno Morla Lynch…”

    Se trata del libro de este mes de grupo de lectura; la entrada correspondiente se pondrá en el blog tras la reunión en torno al mismo.

  4. Cuentos de hadas, de Angela Carter. Impedimenta, 2016

    “No, las mujeres de los cuentos de hadas no son solo las princesas en apuros de las películas (antiguas) de Disney. Esta antología reivindica la extraordinaria riqueza de los personajes femeninos”, dice de esta obra Devoradora de Libros, que la recomendaba como libro a regalar en navidad.

  1. En manos de las furias, de Lauren Groff. Lumen, 2016

    Lectura favorita de 2016 de Barack Obama, según Devoradora de Libros, quien señala también que con este libro la escritora se ha consagrado como una de las voces más interesantes de la narrativa estadounidense.

  1. Franziska Linkerhand, de Brigitte Reimann. Errata Naturae, 2016

    “La reciente publicación de esta novela colosal de esta autora de la extinta República Democrática de Alemania es un acontecimiento literario”, según Devoradora de Libros.

  1. Lo que olvidamos, de Paloma Díaz Mas. Anagrama, 2016

    “… narración cordial e intensa, despojada de artificios inútiles, amena y emocionante”, según Santos Sanz Villanueva en El Cultural.

    “Paloma Díaz-Mas publica un libro de gran intensidad sobre el alzhéimer y la memoria colectiva”, según Carlos Zanón en Babelia.

  1. Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin. Alfaguara, 2016

    Selección de relatos de la autora. Libro de revelación del año, según la crítica. Elvira Lindo, por ejemplo, dice en El País que “Lucia Berlin es un milagro como escritora renacida y como persona”. Primero en la lista de libros del año 2016 en Babelia.

    Obra leída ya por el grupo de lectura, a cuya entrada se pude acceder pulsando en el título de la misma.

  1. Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout. Duomo, 2016

    Autora premio Pulitzer, primero durante un tiempo en lista The New York Times.

    Numerosas buena críticas, como por ejemplo, Elvira Lindo, que vio en el personaje un símbolo de tantas mujeres de Nueva York, en El País; o José María Guelbenzu, que califica la novela como un alarde de sensibilidad, en Babelia.

    De esta autora ya leímos en el grupo de lectura ‘Olive Kitteridge‘.

  1. Mujeres excelentes, de Barbara Pym. Gatopardo, 2016

    Excelente humor inglés, según Devoradora de Libros.

  2. Nada crece a la luz de la luna, de Torborg Nedreass. Errata Naturae, 2016

    Obra que consagró a esta escritora noruega.

    “Imprescindible para su biblioteca feminista”, según Sidecar.  Imprescindible, también, para Devoradora de Libros.

  1. Piel de lobo, de Lara Moreno. Lumen, 2016

    “Es una novela de secretos, como los que todos vamos escondiendo para poder sobrevivir, pero que al final tenemos que hacerles frente”, dice la autora en La Vanguardia en una entrevista, que también habla de la obra en el programa de libros Página 2.

    De esta joven escritora sevillana ya leímos en el grupo ‘Por si se va la luz‘, su primera novela.

  1. Qué vergüenza, de Paulina Flores. Seix Barral, 2016

    Este libro de relatos se hizo con el Premio de Literatura del Círculo de Críticos de Arte y el Premio Roberto Bolaño de Relato para el que da título al libro. Muy buenas críticas, como la Ernesto Calabuig en El Cultural, que habla de la escritora chilena como una de las jóvenes promesas de la literatura hispanoamericana más actual, o de Carlos Pardo en Babelia, que dice que “El estreno de la chilena Paulina Flores no es narrativa joven, es literatura tan viva como la de Chéjov y Munro, que ella sigue”.

    Entre Los 10 mejores libros de 2016 según Babelia.

  1. Reencuentro de personajes, de Elena Garro. Drácena, 2016

    Según Javier Brandoli en El Mundo, para especialistas ‘Los recuerdos del porvenir‘ es el libro que marca el pistoletazo de salida del realismo mágico, un termino mercantilista según la autora.

    La faja con la que salió el libro, en la que presentaban a la escritora, la más famosa de México, como esposa de Octavio Paz y amante de Bioy Casares, tuvo que ser retirada por la editorial debido a la polémica que suscitó en Twitter, según informa Xaime Martínez en PlayGround.

  1. Las sillitas rojas, de Edna O’Brien. Errata Naturae, 2016

    Con ciertas dudas respecto a las intenciones de la autora, Marta Sanz dice “La espléndida prosa de Edna O’Brien conduce por el universo del Mal” en esta obra sobre la barbarie de la guerra serbo-bosnia en El País. Sin embargo, Devoradora de Libros sí sostiene sin reservas que esta novela encarna la plenitud de la escritora.

  1. Tea room: mujeres obreras, de Luisa Carnés. Hoja de Lata, 2016

    Escribe Laura Freixas en Clásicas y Modernas que “Luisa Carnés, nacida en Madrid en 1905 y muerta en el exilio, en México, en 1964, es una desconocida; si de la editorial, la mayoría de nosotras no había oído hablar nunca tampoco… Pero es que se ha corrido la voz. Yo leí Tea Rooms este verano porque me habló de ella, con admiración, primero Belén Gopegui, después David Becerra…; últimamente la oigo comentar a muchas amigas feministas. Y es que Tea Rooms es un descubrimiento…”.

  1. Vida hogareña, de Marilynne Robinson. Galaxia Gutenberg, 2016

    Una maravilla, según Sidecar.

    “La voz de un milagro… llega hasta el fondo de las emociones y la psicología de todo lo que le rodea”, según Sergi Sánchez en El Diario.

Biografías, Autobiografías

  1. Mi vida en la carretera, de Gloria Steinem. Alpha Decay, 2016

    Biografía de la ya mítica periodista y escritora feminista estadounidense. Elegido para ser leído por los grupos de lectura feminista virtuales de La Tribu y en Our Shared Shelf, de la actriz Emma Watson

  1. Vivir, de Anise Postel-Vinay (con Laure Adler). Errata Naturae, 2016

    Las memorias de una resistente francesa que sobrevivió al campo de concentración. Mucho, muchísimo horror, pero también el hermoso valor de la solidaridad femenina”, según Devoradora de Libros.

  2. Tú no eres como otras madres: historia de una mujer apasionada, de Angelika Schrobsdorff. Periférica, 2016

    Muy buenas críticas. Devoradora de Libros dice, por ejemplo, que esta biografía, que narra una historia apasionante de una mujer no menos apasionante, enriquece nuestra perspectiva de sobre la primera mitad del siglo XX en Alemania.

    Este libro fue también fue elegido como uno de los 10 mejores del año 2016 por Babelia.

  3. Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, de Maya Angelou. Libros del Asteroide, 2016

Una excelente decisión la del relanzamientos de este primer volumen de las memorias [existe una edición de 1993 de Lumen] de esta poeta, cantante, bailarina y actriz de Misuri, según Devoradora de Libros.

Utilizado en el Taller Autobiografía de la Fundación Entredós en 2010.

La segunda entrega de la biografía fue elegido también por Emma Watson para su club Our Shared Shelf y fue diseminado por la actriz por Londres, según esta noticia al respecto.

Ensayos

  1. Las tareas de casa y otros ensayos, de Natalia Ginzburg. Lumen, 2016

    Libro de ensayos recomendado vívamente por Sidecar.

    Diosa de las pequeñas cosas, denomina Luis Alemany a esta autora en El Mundo.

LIBROS DE AÑOS ANTERIORES AL 2016

Según orden cronológico inverso por su año de edición, recuperamos los siguientes libros:

Narrativa

  1. El libro y la hermandad, de Iris Murdoch. Impedimenta, 2015

    Novela altamente recomendable, según lectoras del Centro.

    Numerosas buenas críticas, también, como la de Andreu Jaume, que titula su reseña sobre el libro en Babelia como ‘Inteligencia persuasiva’, afirmando que se trata de una de las últimas grandes novelas de la autora.

  1. La mujer helada, de Annie Ernaux. Cabaret Voltaire, 2015

    Recomendada, con ciertas reservas, por Deboradora de Libros, para la esta autora se ha ganado un lugar destacado en la narrativa francesa, tratándose este de un libro muy meritorio que sintetiza en pocas páginas la realidad de una generación (mujeres occidentales de la segunda mitad del siglo XX).

  2. Palabra de sal, de Mónica Collado. Tropo, 2015

    De la periodista granadina Mónica Collado Cañas, ha obtenido el XIX Premio de Novela Vargas Llosa que convocan la Universidad de Murcia, la Fundación Caja Mediterráneo y la Cátedra Vargas Llosa.

  3. El libro de mi destino, de Parinoush Saniee. Salamandra, 2014

    “Retrato rotundo y descarnado de un país… De la mano de una pequeña que solo aspiraba a estudiar”, según Berna González Harbour en Babelia. Premio Bocaccio 2010 a la mejor novela extranjera. Reeditado en 2017.

  4. Limbo, de Melania Mazzucco. Anagrama, 2014

    Publicada en Italia en 2012, la autora consiguió con la misma los Premios Elsa Morante, Rhegium Julii y Bottari Lattes Grinzane.

    “… estremecedora y emocionante historia épica de amor y de guerra, de sacrificio y de compromiso, de muerte y supervivencia, narrada con su habitual maestría…”, se sostiene en Las Lecturas de Guillermo.

  5. Del color de la leche, de Nell Leyshon. Sexto Piso, 2013

    Recomendada por numerosas lectoras del Centro de Documentación.

    Mejor novela de 2014 según los libreros (y libreras) de Madrid.

    Novela elegida ya por el grupo como lectura para este año.

  6. La amiga estupenda, de Elena Ferrante. Lumen, 2012

    Primera entrega de la tetralogía ‘Dos amigas’, de gran éxito y estupenda crítica (véase, por ejemplo, la crítica de esta obra que hizo en su día José María Guelbenzu en Babelia) y que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo pasado y como protagonistas a dos jóvenes mujeres que están aprendiendo a gobernar su vida.

    Recientemente se ha desvelado la identidad de la autora que se escondía tras el pseudónimo, como recoge María Porcel en El Huffingtong Post.

  7. Una edad difícil, de Anna Starobinets. Nevsky Prospects, 2012

    Libro Fundamental según Carmen G. Cueva en un listado de ‘30 libros que tu hijo o hija adolescente le gustaría leer‘ en La Tribu.

    Ganadora del Premio NOCTE al mejor relato y finalista al Premio IGNOTUS al mejor relato.

  8. Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri. Salamandra, 2010

Recomendado por Carlos Boyero en La Ser.

En una entrevista a la autora en El País, Guillermo Antares sostiene entre otras cosas lo siguiente: “… conmovedor libro de relatos que se plantea como una de las sorpresas del año [2010]”

Ensayos

32. Guardar la casa y cerrar la boca: en torno a la la mujer y la literatura, de Clara Janés. Siruela, 2014

Repaso histórico de grandes escritoras de todo el mundo.

El libro tuvo muy buena acogida, cosechando críticas como la de Lourdes Ventura en El Cultural, que finaliza con las siguientes palabras: ” Lo que vemos en este prisma planteado por Janés, sensualidad poética y pensamiento unidos, es la esencia de la historia de las mujeres, iluminada a través de sus manifestaciones literarias, aunque en apariencia sean únicamente breves esbozos de exquisito trazo.”

Para ver más libros recomendados ir a la entrada del año pasado, Los Libros del 2015, a nuestra página Recomiéndanos o al apartado de recomendaciones de la web del Centro de Documentación.

Desearos, pues, un buen año de lecturas fecundas, a lo que esperamos contribuir con esta selección de libros de y sobre mujeres estupendos.

Sueños en el umbral: memorias de una niña del harén, de Fátima Mernissi

Sesión 66 (15 de noviembre de 2016)

fatima-menissiFátima Mernissi ( 1940-2015)

Sueños en el umbral: memorias de una niña del harén/ Fatema Mernissi. — 9 ª ed.– Barcelona : El Aleph, 2004.– 293 p.

“Memoria novelada de la propia infancia de la autora -Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003- en uno de los últimos harenes de Marruecos. En la obra se refleja la vida cotidiana del harén, la visión del mundo exterior desde éste, las relaciones de la niña con las mujeres de la familia y la lucha de su madre para que ella llegue a ser una mujer independiente y sin las limitaciones de las generaciones anteriores de las mujeres de la familia. Recomendada su lectura en el libro ‘El amor y la sexualidad en la educación’, en el que, en el apartado de bibliografía comentada, se incluye una pequeña reseña del mismo a cargo de Itxaso Sasiain Villanueva.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

La reunión en torno a este libro la realizamos en la sede y conjuntamente con el club de lectura de la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas, que, muy acertadamente, ha adoptado el nombre de su autora, Fatima Mernissi, en homenaje a la escritora marroquí fallecida hace apenas un año.

Este libro fue el segundo que leímos hace años en nuestro -por aquel entonces- incipiente grupo de lectura, si bien nos pareció oportuno retomarlo, a instancias de la coordinadora del club antes mencionado, porque muchas de las componentes actuales del grupo no pertenecían al mismo en sus inicios y les apetecía leerlo. Tampoco se había incluido una reseña crítica sobre la obra en el blog -la forma de este se ha ido conformando con el tiempo-, así que han venido muy bien las circunstancias para hablar de una obra que ya en su día me maravilló por muchas razones, entre las que destacaré las siguientes: por mostrarnos las vivencias de niñez de su autora -aunque hay quien sostiene que no se trata de unas memorias, es evidente el contenido autobiográfico de la obra-, una mujer fascinante en cuya formación creativa y vital tuvieron un papel predominante las muy singulares y valiosas mujeres de su familia, y de forma muy especial su abuela materna; por aproximarnos al mundo árabe -principalmente a sus mujeres-, tan cercano y tan lejano a la vez; por darnos a conocer las luchas por su emancipación de las mujeres árabes, tan parecidas a las de nuestras abuelas y nuestras madres, e, incluso a las de nosotras mismas.

Las razones anteriores las he rememorado al releer el libro, además de hacerme consciente de nuevo de la gran sabiduría de la autora, ya que el libro está trufado de reflexiones y notas que muestran la riqueza de su pensamiento y de su conocimiento.

Especialmente interesantes estuvieron las intervenciones en la reunión de Maria-Àngels Roque, del Institut Europeu de la Mediterrània (Barcelona), experta en el mundo árabe y amiga personal de la autora que presentó el libro; entre otras cosas, nos comentó la fascinación de Fatima Mernissi por Scheherezade, personaje y voz narradora principal de la recopilación de cuentos árabes de ‘Las mil y una noches‘, y cómo dicho personaje fue siempre un referente en la vida de la autora; de hecho, el capítulo segundo del libro se dedica a ‘Shahrazad, el rey y las palabras’. Y también nos llamó la atención Maria-Àngels sobre cómo en la obra, a pesar de no tratarse de un ensayo, la autora -historiadora, ensayista, doctora en Sociología y profesora de universidad, además de escritora- fue ampliando información relevante en forma de notas a pie de página.

Alguna persona asistente a la reunión mencionó que este libro no era el mejor la autora -en Wikipedia se destacan, por ejemplo, ‘El harén político: el profeta y las mujeres, Sultanas olvidadas‘, ‘Marruecos a través de las mujeres‘, y, especialmente, ‘El hilo de Penélope‘, todas ellas disponibles en nuestro Centro de Documentación, así que habrá que comprobarlo leyendo las obras citadas. Y también se dijo que seguramente el libro no pasaría a la historia de la literatura y que tenía un estilo un poco elemental de frases cortas –preguntada al respecto, Maria-Àngels comentó que la obra había sido escrita originalmente en inglés, lo que quizá pudo limitar a la autora al no utilizar su lengua materna-. En lo que a mí respecta decir que la lectura se me hizo sumamente grata, a pesar de haber leído la obra con anterioridad en un par de ocasiones, y que no llegué a notar las limitaciones citadas.

Mencionar también como especialmente reseñable que, como quizá era previsible, hubo cierta polémica sobre el tema del velo y si las mujeres musulmanas lo usan realmente por obligación o por usos culturales, reafirmación cultural frente a Occidente o, incluso, simplemente por moda. Por no extenderme en la materia, comentar que en principio me parece muy loable querer respetar la cultura árabe y defender que las mujeres de la misma hagan lo que les parezca oportuno… pero no a costa de olvidar y dejar de apoyar fundamentalmente a las mujeres árabes que con valentía han luchado y lo siguen haciendo contra esta imposición claramente patriarcal. Remito a lo que se dice en propio libro sobre el tema (por ejemplo en páginas 123 y 124, cuando la madre dice a Fátima que nunca se cubra la cabeza -ver cita completa más abajo- o en las numerosas alusiones a la lucha contra el velo de las feministas árabes) y a una clarificadora entrevista a la feminista socialista y reconocida luchadora laicista argelina Marieme-Hélie Lucas al respecto (sinpermiso, 23/01/2016), que, por su gran interés, reproduciré íntegramente en la entrada siguiente.

Para más información sobre la reunión remito a una estupenda reseña de Federico Ruiz sobre la misma en el blog de la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas. Y también a la noticia aparecida en la web de la Fundación al respecto, cuyo final reproduzco a continuación a modo de colofón:

Podemos recordar a Fátima Mernissi por muchas cosas, pero queremos destacar su lucidez, su buen humor y también su sonrisa, que para ella fue un modo de actitud vital resistente y reivindicativa.

Citas

P. 9 y 10: “Por alguna razón, decía mi padre, cuando Alá creó el mundo separó a los hombres de las mujeres y colocó un mar entre musulmanes y cristianos. Existe armonía cuando cada grupo respeta los límites de los demás; la transgresión sólo causa pena y desdicha. Pero las mujeres soñaban con ella continuamente. Su obsesión era el mundo del otro lado del umbral.

P. 11: “Mi primo Samir… decía que para crear una frontera sólo hacían falta soldados que obligaran a los demás a creer en ella… La frontera está en la mente del poderoso.

P. 72 [Habla Yasmina, abuela materna de la niña]: “La naturaleza es la mejor amiga de una mujer -decía a menudo-. Si tienes problemas, nada en el estanque, tiéndete en un prado o contempla las estrellas. Así cura una mujer sus miedos.

P. 81 [La niña habla con su abuela]: “… Y cuando una mujer trabajaba de firme y no ganaba dinero, estaba atrapada en un harén, aunque no viera los muros.

-Tal vez las normas sean crueles porque no las hacen las mujeres -fue la conclusión de Yasmina.

-Y por qué no las hacen las mujeres? -pregunté.

-En cuanto las mujeres sean listas y empiecen a plantear esa misma pregunta -contestó ella- en vez de dedicarse a cocinar y fregar dócilmente, descubrirán el medio de cambiar las normas y volver el planeta del revés.

P. 82 [Habla Yasmina]: “Si piensas demasiado en muros y normas, perderás la ocasión de ser feliz, querida niña -dijo-. El objetivo esencial de la vida de una mujer es la felicidad. Así que no dediques el tiempo a buscar muros para darte de cabeza contra ellos.

P.123-124 [Habla la madre de la niña]: “¡Nunca te cubras la cabeza! -me gritó mi madre-. ¿Me has entendido? ¡Nunca! ¡Yo lucho contra el velo y vas y te pones uno!

Aunque te persiga el todopoderoso rey de los alemanes Hi-Hitler -dijo- tendrás que enfrentarte a él con la cabeza descubierta. Taparte la cabeza y esconderse no servirá de nada. Esconderse no soluciona los problemas de una mujer. Simplemente la identifica como una víctima fácil …

Más sobre la autora

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

La ternura de los lobos, de Steff Penney

Sesión doble 65 (4 de octubre de 2016)

Imagen relacionada

Steff Penney, 1969-

ternuraLa ternura de los lobos/ Steff Penney. — [Barcelona] : Salamandra, D.L. 2008.– 448 p.

Resumen:  “Antes de que los rigores del invierno se ciernan sobre Dove River, un poblado fundado por pioneros escoceses en el noreste de Canadá, una mujer halla el cadáver de un trampero local al mismo tiempo que su hijo, de diecisiete años, desaparece en una excursión de pesca. Los hechos atraen hasta aquel remoto lugar a un variado grupo de personas dispuestas a esclarecer el crimen, o a beneficiarse de él, desde un joven delegado de la poderosa Hudson Bay Company hasta un curtido y arruinado periodista. Cuando la señora Ross decide emprender ella misma la búsqueda de su hijo, adentrándose en el bosque acompañada de un taciturno pero experto rastreador, se ponen en marcha también una serie de personajes cuyas insólitas historias confluyen hacia un destino común en el majestuoso e imponente marco de la tundra nevada… Los hombres y mujeres que conforman esta novela deberán saldar cuentas con el pasado antes de afrontar los desafíos del presente.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

 

Valoración

Como se ha comentado en la entrada anterior, dedicada al Día de las Escritoras, esta novela, primera de la autora, es una mezcla de géneros -western, novela histórica, de misterio, psicológica, etc.- que te atrapa desde el primer momento.

Y es que la obra es una delicia que nos ha gustado por igual a todas las componentes del grupo de lectura; incluso, ha habido alguna que la ha definido como el libro del verano pues se lo ha recomendado a un montón de gente.

Se trata de una novela coral pero de una clara protagonista, la señora Ross. Muy curiosa, además, la forma de la autora de explicitarlo, haciendo que esta hable en primera persona del singular y refiriéndose al resto de personajes en tercera persona. Una protagonista que a lo largo de la novela se va revelando como inteligente, valiente, con corazón, incluso tierna…

Estupendos también los retratos de los personajes secundarios, algunos de ellos verdaderamente entrañables. Mis favoritos: María y Donald. María, un ser libre e inteligente que intenta cultivar su intelecto a pesar de las circunstancias adversas -ser chica en aquella época y vivir en un pueblo con poca capacidad para desarrollar todo su potencial-; preciosas, además, la relaciones de María con su padre y con su hermana, a la que reconoce no solo bella sino tan inteligente como ella misma. Y Donald, un chico sensible y cabal, en búsqueda siempre de la acción correcta y que no renuncia al amor, que, con el desarrollo de la novela, se va volviendo menos convencional de lo que podía parecer al principio (llamo aquí la atención sobre el emocionante párrafo que aparece en las páginas 440 y 441 de la edición reseñada, especialmente esclarecedor de cómo este personaje ‘vive’ la relación con su amada).

Sin olvidar el paisaje en el que se desarrolla la acción, el noreste de Canadá, maravillosamente descrito y muy presente siempre en la novela, tanto que una integrante del grupo dijo que era como un personaje más. Con más valor, si cabe, al decirnos otra compañera que al parecer la autora había querido ir a conocer en directo el escenario de su novela pero que, dada su agorafobia, se había tenido que conformar con documentarse con mapas y libros consultados en la Biblioteca Británica.

En definitiva, una delicia de libro que me ha hecho rememorar lo bien que lo pasaba leyendo novelas de aventuras cuando era adolescente, con el añadido, además, de que, siendo un libro de acción, incluso de misterio, a la vez es psicológico y profundo, trufado de frases y pensamientos de los que dejan poso.

Terminar, pues, diciendo que podemos afirmar de esta novela que con ella se disfruta del placer de la lectura, nada más y nada menos.

 

Citas del libro

p. 14 [Señora Ross] : … Ando deprisa, impulsada por la cólera, con la cabeza alta. Seguramente parezco contenta.

p. 15 [Señora Ross] : ¿Señor Jammet? empiezo con una voz que me suena de una afabilidad irritante-. Señor Jammet, perdone la molestia, pero es que quería preguntarle…

p. 25: [Sobre la señora Ross]: … tiene un porte regio y una cara francamente bonita, aunque su gesto adusto es incompatible con la verdadera belleza.

p. 61 [Señora Ross]: Cuando sólo pensaba en mí misma, no tenía más que chasquear los dedos para que los hombres me complacieran en todo. Ahora que trato de ser mejor persona, ya ves: mi marido me da la espalda y no me mira a la cara. Pero quizá sea sólo cosa de la edad: cuando una mujer se hace mayor pierde encanto y poder de persuasión, y eso no tiene remedio.

p. 69 [Señora Ross]: La primera vez que veo a alguien le miro las bocamangas, los zapatos, las uñas, etcétera, a fin de deducir posición social y económica.

p. 73 [Donald]: No era esto lo que esperaba él cuando salió de Escocia. Entonces parecía que este vasto y solitario país encerraba una promesa de dureza, que el clima riguroso y la vida simple forzosamente habían de templar el valor del hombre, limpiándolo de mezquindad. Pero no ha sido así, o quizá sea culpa suya, quizá sea que él no se dejó limpiar. Quizá, para empezar, le ha faltado solidez moral.

p. 73: Donald no sale de su asombro de cómo habla esta muchacha. Le parece oír vagamente la voz de su padre decir en aquel didáctico tono suyo: “El deso de escandalizar es un rasgo infantil que se pierde al madurar.” No obstante, María podría ser cualquier cosas menos inmadura. Entonces Donald recuerda que ya no tiene por qué estar de acuerdo en todo con su padre.

p. 147 [Señora Ross]: Mi marido me dio lo que yo no esperaba alcanzar: un sentimiento de legitimidad. Y la convicción de que aquí había una persona a la que no tendría por qué ocultarle nada. No tenda que fingir. Supongo que lo que quiero decir es que lo amaba. Sé que él también me quería, pero no estoy segura de cuándo dejó de ser así.

Angus da media vuelta y, dormido, me abraza, algo que no ha hecho en mucho tiempo. No me atrevo a moverme, porque no sé si se da cuenta de lo que hace o está soñando. Al cabo de un rato, gruñe y se vuelve otra vez de espaldas a mí. Me parece que nunca, ni en los peores momentos del manicomio, cuando murió mi padre, me había sentido tan sola.

p. 175 [Señora Ross. Pasaje revelador de un dato]: Me vuelvo a mirar a los perros, que se han tumbado en la nieve, muy juntos para darse calor. Curiosamente, el más pequeño, de color arena, es perra; se llama Lucie, que él pronuncia ‘Lucí’, a la francesa. Es mi nombre, por lo que siento cierta afinidad con ella: parece cariñosa y confiada, como se supone que son los perros, muy distinta de Sisco, su compañero, que tiene pinta de lobo, unos inquietantes ojos azules y un gruñido amenazador. Me da la impresión de que existe cierta simetría entre los dos perros y las dos personas que hacemos este viaje. Me pregunto si Parker también lo habrá pensado, a pesar de que, naturalmente, no le he dicho mi nombre de pila ni es probable que él lo pregunte.

p. 177 [Señora Ross]: Es curioso cómo nos mueve la vanidad hasta en las circunstancias menos apropiadas. Pero, me digo, la vanidad es uno de los atributos que nos distinguen de los animales, por lo que quizá deberíamos enorgullecernos de ella.

p. 186-187 [Señora Ross]: Cuando le pregunto a Parker si esto es prudente, él se ríe. Dice que en esta región no hay osos. ¿Y lobos?, pregunto. Él me dedica una mirada de conmiseración.

-Los lobos no atacan a las personas. Pueden acercarse por curiosidad, pero no las atacarían.

-No sé de ningún caso en que los lobos atacaran sin ser provocados. Nosotros no hemos sido atacados, y ha habido lobos observándonos.

-¿Está despierta, señora Ross?

-Sí, consigo susurrar con el corazón en la garganta, imaginado toda clase de horrores al otro lado de la lona.

-Si puede, acerque la cara a al abertura y mire fuera. No se asuste, no hay nada que temer. Quizá le interese.

Al principio no veo más, pero al cabo de unos momentos percibo un leve movimiento en las sombras… ¡Un lobo! Los tres animales se observan con intenso interés, al parecer sin agresividad, pero también sin intención de darse la espalda. Se oye un aullido, quizá del lobo…. Parece estar solo. Se acerca unos pasos y luego retrocede, como el niño tímido que quiere unirse al juego pero no está seguro de ser bien recibido.

Durante unos diez minutos, observo esta escena de casi muda comunicación entre perros y lobo y acabo por olvidar el miedo. A mi lado, Parker también observa. Aunque no vuelvo la cara, lo siento muy cerca, tanto que hasta puedo olerlo. Lo noto poco a poco; el aire es tan frío que mata los olores. Siempre me había parecido que esto era de agradecer, pero el olor que percibo ahora no es a perro, ni siquiera a sudor, es un olor vegetal, a vida…

p. 177 [Señora Ross]:

-Me alegro de que me avisara

-Hace años… -Se interrumpe, como sorprendido de sí mismo por su locuacidad. Yo espero-. Hace años encontré un cachorro de lobo abandonado. Quizá a la madre la habían matado o echado de la manada. Lo eduqué como a un perro. Durante un tiempo se mostró contengo y cariñoso, una buena mascota. Me lamía la mano y se revolcaba con ganas de jugar. Pero creció y se acabó el juego. Recordó que era un lobo, no una mascota. Miraba a lo lejos. Un día despareció. Los chippewas tienen parea eso una palabra que significa “el dolor de la memoria”. No puedes domesticar a un animal salvaje, porque siempre recuerda de dónde viene, y algún día querrá volver.

p. 217: … El sonido es ineludible: tenue pero insistente, como la voz de la conciencia.

p. 219 [Donald]: … Porque sólo si es respetado puede un hombre conquistar el amor, ya que en el amor de una mujer tiene que haber parte de admiración.

p. 391: Pero también una casa vacía tiene algo que ofrecer al buen observador… Cosas que la gente no se molesta en recoger porque no valen nada, porque nadie las querría, ni siquiera la persona que vivía aquí.

Es muy poco lo que queda de nosotros.

p. 409: … ¿Cuál es el hombre que no ansía hacer el bien si, al mismo tiempo, se beneficia con ello?

p. 421 [Señora Ross]: Cuántas veces advertimos la acción de fuerzas implacables en el momento en que están actuando? Yo no me daba cuenta. Y por el contrario, ¿cuántos hechos que imaginamos trascendentales se evapora como la bruma matinal sin dejar rastro?

p. 440-441 [Rememoración de una vida; no se recoge el párrafo por no desvelar el final de la novela]

Más noticias y opiniones sobre la obra

10+1 Libros para celebrar el Día de las Escritoras 2016

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Hoy, 17 de octubre de 2016, se celebra por primera vez en nuestro país el Día de las Escritoras, promovido por la Federación Española de Mujeres Directivas (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas en colaboración con la Biblioteca Nacional, y al que se han sumado diversas entidades.

Para contribuir a tan interesante y necesaria efeméride, a continuación reseñamos diez más un libros escritos y protagonizados por mujeres ‘disfrutados’ ya por nuestro grupo y que invitamos a que nadie se prive del placer de su lectura:

  1. Recuerdos míos, de Isabel García Lorca. XV Premio Comillas de autobiografía, biografía y memorias, en esta obra la hermana pequeña del genial poeta granadino rememora su infancia y juventud, con gran profusión de referencias a su querido y admirado hermano. Como se menciona en la propia presentación del libro, de la autora se podría decir como de uno de los personajes de ‘El canto de la alondra‘: “… tenía una buena colección de anécdotas. Era observador[a], veraz y afable, posiblemente los principales requisitos para ser un[a] buen[a] narrador[a]”.
  2. Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel. La autora vallisoletana, sobradamente merecedora e injustamente olvidada de los principales premios literarios del país, en esta novela parece mostrar claves simbólicas acerca de algunos episodios reales de su vida y de personajes decisivos de su biografía, como Ortega y Gasset.
  3. El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite. De la escritora salmantina por excelencia, es a la vez un libro sobre el oficio de escribir, un libro de memorias y una novela fantástica. Solo decir que en Estados Unidos lo han entronizado como el gran clásico de la literatura española contemporánea, como mencionaba Tereixa Constenla en un artículo en El País.
  4. Nada, de Carmen Laforet. Ganadora de varios premios, esta obra sorprendió cuando se publicó originalmente en 1944 no solo por la juventud de la escritora barcelonesa -tenía 23 años cuando la escribió- , sino también por la cruda -y nada común por entonces- descripción de la sociedad de aquella época.
  5. La voz dormida, de Dulce Chacón. Emocionante novela histórica de la escritora extremeña prematuramente desaparecida. En la misma se narra la vida en la cárcel y fuera de ella de mujeres víctimas de la guerra civil y la posguerra española. Se llora y se disfruta por igual.
  6. La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. También de época más reciente, esta obra de la escritora y periodista madrileña es una sabia y emocionante reflexión sobre la vida, a la vez que una especie de memorias en paralelo al diario que Marie Curie comenzó tras la muerte de su esposo.
  7. Un matrimonio perfecto, de Elizabeth von Arnim. Australiana de nacimiento pero educada en Inglaterra, esta escritora de agudos humor e ingenio narra maravillosamente en esta obra, sin embargo, un sutil pero muy claro caso de violencia de género.
  8. Toda pasión apagada, de Vita Sackville-West. Admirada y querida por Virginia Wolf, esta escritora y diseñadora de jardines inglesa hace en este precioso libro una reivindicación del derecho de las mujeres mayores a llevar la vida que elijan para sí mismas, sin prestar atención a presiones familiares ni de ningún otro tipo.
  9. El verano sin hombres, de Siri Hustbedt. Bonita novela de la escritora norteamericana en la que la protagonista comienza con problemas psicológicos debidos a una traumática separación conyugal para terminar viviendo una vida plena en estrecha relación con otras mujeres, entre ellas su madre e hija queridas.
  10. La ternura de los lobos, de Stef Penney. Uno de los últimos libros leídos por el grupo de lectura. Solo decir que esta novela, primera de la autora inglesa, es una mezcla de géneros -western, novela histórica, de misterio, psicológica, etc.- que te atrapa desde el primer momento, y de la que se puede decir con toda propiedad que con ella se disfruta del placer de la lectura, nada más y nada menos.

10+1 Una habitación propia, de Virginia Woolf. No se puede terminar una relación de libros en honor al primer Día de las Escritoras sin mencionar este clásico de la espléndida escritora inglesa. De lectura deliciosa, se trata de una de las obras más importantes de la autora y una de las piedras angulares del pensamiento feminista.

Como menciona Montserrat Barba Pan en About en español, la tesis que va desgranando Virginia Woolf a lo largo de seis capítulos y 150 páginas de Un cuarto propio es clara: la mujer necesita dinero y un espacio propio (cuarto, habitación, estudio,…), que le permita aislarse de sus tareas familiares, para así poder escribir con libertad. Ya ha pasado a la historia una de sus citas más célebres: “Les dije suavemente que bebieran vino y que tuvieran una habitación propia“. Una frase que hoy en día sigue vigente: busca tu mundo, tu espacio, tu independencia como mujer.

Un ejemplar de todas las obras reseñadas están disponibles en nuestro Centro de Documentación para el público en general, además de en lotes de 20 ejemplares para su préstamo a grupos de lectura.

¡Feliz y lector Día de las Escritoras 2016!