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Concha Méndez: memorias habladas, memorias armadas, de Paloma Ulacia Altolaguirre

Sesión 89 (14 de mayo de 2019)Concha Méndez (Madrid, 1898- México, 1986)

Concha Méndez: memorias habladas, memorias armadas / Paloma Ulacia Altolaguirre; presentación de María Zambrano. — Sevilla : Renacimiento, 2018.– 208 p.

“La poeta Concha Méndez (1898-1986) fue una personalidad muy dinámica que con su energía y su creatividad destacó en varios de los capítulos más emblemáticos de la vida cultural española del siglo XX. Novia de Luis Buñuel, amiga de Maruja Mallo y Salvador Dalí, discípula de Rafael Alberti y Federico García Lorca, ella fue una figura muy conspicua en el mundo de la vanguardia artística de los años veinte, mientras que en los años treinta, coincidiendo con su matrimonio con Manuel Altolaguirre, entró a formar parte de la generación del 27, colaborando con su marido en la edición de revistas tan importantes como Héroe, 1616 y Caballo verde para la poesía. Sin embargo, si la vida de Concha Méndez merece ser recordada no es tanto por su amistad con tal o cual figura famosa, sino más bien por su propia historia de emancipación. Una historia de independencia ejemplar que en estas Memorias habladas es recogida con gran afecto, pero también con mucha gracia, por su nieta Paloma Ulacia Altolaguirre, al armar el relato de cómo su abuela fue liberándose de los tabúes del mundo en que había nacido para ir creando poco a poco –en poesía, pero también en teatro– un mundo propio, a la altura de su experiencia y a la medida de sus deseos.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

“Uno nace para cumplir un destino determinado y la vida se encarga de ir poniendo a nuestro paso circunstancias y gentes que nos ayudan a cumplirlo…”, dice Concha Méndez al principio del capítulo III de estas preciosas memorias. Y desde luego que ella cumple su destino de poeta -y dramaturga- y persona fundamental del mundillo cultural de su época a pesar de las dificultades que tuvo que afrontar para ello.

Todas las componentes del grupo estuvimos de acuerdo en la reunión al respecto. Y, como más o menos vino a decir una compañera, cuando comenzamos a leer los distintos recuerdos vertidos en las memorias es como si abriéramos botes de deliciosa mermelada; esta compañera destacó, además, la exquisita presentación de la obra de la mano de María Zambrano, la filósofa que da nombre a nuestro Centro de Documentación que también sufrió el exilio americano, al igual que Concha Méndez.

También se dijo en la reunión que las menciones en el libro a la Guerra Civil española nos habían recordado ‘Celia en la revolución‘, de Elena Fortún, otro libro fundamental que tuvimos la ocasión de leer en el grupo hace un tiempo de una autora que compartió con Concha Mendéz muchas vivencias, como puede ser su participación en el Lyceum Club Femenino de Madrid o la experiencia del exilio republicano.

Esto me lleva a mencionar la magnífica labor de recuperación que está realizando la editorial sevillana Renacimiento de obras de autoras españolas esenciales del siglo pasado no suficientemente conocidas y/o valoradas todavía, como son el libro que nos ocupa y el de Elena Fortún mencionado en el párrafo anterior. Con un cuidado de la estética que hace sus ediciones aún más atractivas.

Un libro, pues, de lectura imprescindible que nos acerca a nuestra historia reciente de la mano de esta ‘sinsombrero‘, una mujer fuerte, valiente, rebelde, resiliente, divertida, sensible, solidaria, intuitiva, moderna, libre… que, además, supo rodearse de lo más granado de la época y los lugares que le tocó vivir.

Y como muestra de ello, aquí compartimos unas citas de la obra para abrir boca…

Citas

P. 7-8 [de la Presentación de María Zambrano]: La risa y el misterio juntos era siempre ella. Se esperaba que dijese más cuando ya lo había dicho todo. Era una mujer con arrojo y también con algo de misterio que no conseguía del todo ocultar.

Había mucha alegría, mucha inventiva, mucho hacer algo maravilloso sin nada, que es el arte supremo.

P. 14-15 [del Prólogo de Paloma Ulacía Altolaguirre]: … Después de la guerra se quedó al margen, desilusionada de todo. Al reflexionar sobre la guerra misma, comprendió que los españoles habían sido víctimas de una trampa impuesta por el exterior, que bajo pretexto de defender ideales se habían asesinado entre hermanos, amigos y vecinos. Sumada a esta desesperanza, a esta tristeza por haber visto tanta muerte, estaba la misoginia de sus contemporáneos…

Los exiliados, sobre todo los hombres porque las mujeres se asimilaron a la vida cotidiana, siguieron con sus antiguos pleitos entre partidos políticos, en tertulias, en cafés; continuaron siendo víctimas de las ideologías, tan intransigentes como lo fueron durante la guerra, aunque en el exilio sin que el exterior les facilitara las armas para matarse. Y Concha Méndez estaba en contra de cualquier discusión política que atentara contra la integridad moral y física de las personas. La guerra le dio esa lección. Desilusionada de la humanidad asumió su exilio con dignidad, adaptándose a su nueva realidad…

P. 16: … pasé mi adolescencia viendo gente que llegaba a nuestra casa a visitarla para preguntarle sobre sus contemporáneos. No recuerdo que fuera nadie a preguntarle quién era ella.

P. 17: Con el tiempo comprendí que lo que le interesaba era subrayar que a pesar del sufrimiento había vivido como quiso vivir y que, por lo tanto, no cambiaría su destino por otro ni por el de nadie más…

P. 24: … Recuerdo la visita de un amigo de mis padres. Al presentarnos al señor, éste preguntó a mis hermanos: «Pequeños, ¿qué queréis ser de mayores?». No recuerdo lo que contestarían, pero viendo a a mí no me preguntaba nada, teniendo toda la cabeza llena de sueños, me le acerqué y le dije: «Yo voy a ser capitán de barco». «Las niñas no son nada», me contestó…

P. 25: … A nosotras, las niñas, nos enseñaban en la escuela materias distintas a las que aprendían los niños; a ellos ellos los preparaban para que después siguieran estudios superiores; nosotras, en cambio, recibíamos cursos de aseo, economía doméstica, labores manuales y otras cosas que nos harían pasar de colegialas a esposas, mujeres de sociedad, madres de familia…

P. 32: Pienso sólo en contar anécdotas y no en buscar una interpretación de mi vida. La autobiografía la dejo para las personas mayores. Y es que me olvido que soy vieja. Sólo cuando miro mi cuerpo recuerdo que tengo edad; pero hace muchos años que no me miro al espejo y así vuelvo a mi juventud…

P. 38: Tengo un concepto de la vida extraño, bueno, no es extraño, es mío. Creo que no es concepto, es algo que he aprendido viviendo. La vida es un camino…

P. 40: … Copiaba reproducciones de cuadros, que transformaba cambiando la posición de las cosas, la dimensión, los colores; mientras pintaba, cantaba. De todos los cuadros que hice, mi familia no guardó ninguno: creían que, por haber sido pintados por una mujer, no tenían valor; en realidad, no lo tenían, pero era doloroso el desaliento de mi medio ambiente.

P. 42: … Al soñar, no dejamos de vivir; en el sueño llevamos una vida enteramente surrealista. Hay personas, como yo, que tenemos el inconsciente muy cerca, y en la vigilia nos comportamos como si estuviéramos soñando… Buñuel… en París… le pasó lo que, a cualquiera, al encontrarse libre: se descubrió…

P. 43:… Lo que yo quería era viajar. La mayoría era dada a las mujeres a los veinticinco años; la tenía y era tiempo de emanciparme de la familia y del medio. Sin embargo, para liberarme me hacía falta una preparación, primero descubrirme, para luego entrar con solidez en las nuevas aventuras. Empecé interesándome por la política y poniendo en duda todos los aspectos de mundo en el que me había movido hasta entonces. La gente que me rodeaban la había conocido en los bailes, jugando al tenis, o en las corridas de toros. Todos estos amigos se resumían en el aforismo de Balzac: «La vida elegante es el arte de no hacer nada». Deseaban solo vagar y divertirse. Tenían educación para el trato y las buenas costumbres, porque en la escuela nos preparaban para hacer un buen papel en la sociedad. Maruja Mallo, que proponía liberar las reacciones primarias, la espontaneidad, decía que todos esos buenos tratos y buenas costumbres no eran más que mala educación,. Decía que el colegio nos condicionaba a ser unos hipócritas.

P. 45: … Me hubiera gustado ir a la Universidad. Un día acudí de oyente a un curso de literatura geográfica… Volví muy contenta a casa. Entré. Mi madre hablaba por teléfono y me llamó: «Venga usted aquí. Al acercarme, me dio con la bocina en la cabeza. Me dio porque se había enterado por un hermano de mi presencia en la universidad. Me abrió la sien y me salió un chorro de sangre; del golpe sentí que se me había ido Dios a quién sabe dónde…Ya era mayor de edad y pisar la universidad era imposible.

P. 48: … había conocido a la pintora Maruja Mallo y empecé a salir con ella por Madrid. Íbamos por los barrios bajos, o por los altos, y fue entonces que inauguramos un gesto tan simple como quitarse el sobrero…

P. 49-50: En 1926 se fundó en Madrid el Liceo Club Femenino. Era una asociación de señoras que se preocupaban por ayudar a las mujeres de pocos recursos, creando guarderías y otras cosas. Pero sobre todo era un centro cultural con bibliotecas y un salón para espectáculos y conferencias. Yo fui una de las fundadoras… Dentro de las conferencias que organizamos, una vez invitamos a Benavente, que se negó a ir, inaugurando como disculpa una frase célebre del lenguaje cotidiano: «¿Cómo quieren que vaya a dar una conferencia a tontas y a locas?»…

P. 53: … Maruja me pintó un cuadro precioso. Estaba envuelta en un mantón de Manila y reclinada en un sillón; a mis pies, libros con portadas de colores y a mis espaldas, una terraza con fondo de cipreses..

P. 60: Algunas veces nos acompañaban los hermanos sordomudos de Pilar [Zubiaurre]. Me entendía mejor con el que estaba soltero. Por medio de gestos, de mímica, me explicaba que el interior del hombre es un laberinto, una serie de habitaciones, por las que se tiene que pasar primero una, luego otra, y así, igual que las muñecas rusas, se va destapando el interior, los años, el pasado; expresaba cosas muy profundas. A su lado me sentía en una película muda.

P. 95-96: Nuestra vida [de Manuel Altolaguirre, su esposo, y ella] era sedentaria pero rica, porque no hay mejor manera de leer poesía que dejando caer las letras, una a una, sobre la plancha.
Ya dije que alrededor de nuestro trabajo estaban nuestros amigos que iban a ver las impresiones todos los días. Estoy segura de que fue fundamental el trabajo editorial que Altolaguirre empezó con Emilio Prados en la revista Litoral, y que después continuó conmigo, para que el grupo de amigos llegara a formarse como Generación del 27…
Editábamos sólo poesía, porque Manolo y yo trabajábamos solos en la imprenta, nos hubiera sido imposible incluir ensayos o cuentos. Él era el tipógrafo y yo, vestida de mecánico, la fuerza que hacía girar la imprenta…

P. 103-105: … Por lo visto, España fue utilizada para discutir y plantear problemas ajenos a ella. Por un lado, los nazis habían comprado a los militares encabezados por Franco, y por otro, se infiltró la ideología estalinista. Ellos pelearon entre sí y a nosotros no confundieron. Los españoles peleaban entre hermanos y todos perdimos, en ambos lados se cometieron horrores e injusticias…
Habíamos citado a unas personas en el café de la Granja del Hernar y mientras los estábamos esperando, cayó una bomba en la Cibeles. Aquel estruendo creó tal terror entre la gente que el café se vació y todos salimos corriendo… Ese mismo día se empezó a escuchar una voz salida de no sé dónde, de un altavoz oculto en la ciudad, una voz que decía: «¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!». Después esa misma voz se empezó a propagar la radio y por todas partes… Cuando se pasaba enfrente de las embajadas de Alemania y d Italia, desde adentro del edificio disparaban a quien cayera, a cualquiera que pasara, para provocar desorden y terror. Lo mismo sucedía en las iglesias, los curas con un fusil tiraban a la gente que pasara por la calle…
Los anarquistas hacían unos desastre terribles en las casas; entraban en todas aquellas que parecían tener algo de valor, saqueándolas y aterrizando a las familias… En cambio, los comunistas eran más ambles. Estábamos aterrorizados…

P. 112: … Al llegar a Haití, tuvimos que bajarnos del barco y ver aquella isla, con sus perros famélicos … Y luego, en el mercado los vendedores no tenían cambio … porque la miseria era tan grande que nunca vendían nada … Y como contraste, se veían los potentado por la calle, todos muy bien vestidos en lino blanco, pasaban indiferentes antes esa realidad de la que eran culpables.

P. 138-139: … Fue pasando el tiempo sin nada importante en mi vida hasta que un día Manolo salió de viaje a Madrid y a París… Ya dije que aunque no vivía con nosotros, todas las mañanas de todos los días venía a vernos… Un día antes de que saliera de viaje, vino a despedirse y salí a acompañarle a la puerta. Subió al coche y detrás de los cristales me dijo adiós con la mano: «Adiós». Aquel gesto con los dedos me recordó un sueño que tuve sobre mi madre poco antes de que muriera. Soñé que mi hermana y yo íbamos con ella viajando en un vagón de tercera. Cuando llegamos a la estación, descienden ellas y yo me quedo para bajar el equipaje; ya en el andén, veo que mi madre desaparece y aparece en un vagón de primera, diciéndome, tras un vidrio, con un gesto de mano: «Adiós». Aquel adiós de Manolo me horrorizó. A los veinte días recibimos la noticia telefónica de que se había accidentado en un automóvil viajando por España. La mujer con la que iba murió instantáneamente y él quedó mal herido… Mi marido muerte el 27 de julio, el día de mi cumpleaños.

P. 152-154: Si de volver se tratara, volvería siempre a los recuerdos de infancia. Pero ahora voy a hablar de mi juventud, de un viaje que hice a una región de España que se llama Las Hurdes. Viajé a aquella región …. acompañando a una de las doncellas que trabajaban en casa.
Aquel viaje me transformó el mundo, me abrió a la realidad de las doncellas, aquellas que nos servían, que sabían todo acerca de nosotros, mientras que nosotros desconocíamos su origen, la miseria y la cueva en la que habían nacido. Y al conocer la injusticia, me volví mejor.

P. 147-148: Caí. Decía que caí en una depresión. Me tendí en la cama para morir… Llegó mi hija,. No, fue mi nieto mayor, que me agarró por los hombres, y con mi voz sin peso le dije: «Me he suicidado» … Finalmente fui a parar a la sección psiquiátrica del Sanatorio Español. Me vaciaron el estómago … Empezaron a dosificarme el antidepresivo y me sentí mejor. Cuando apareció en las librarías mi Antología poética … y me llevaron al sanatorio el libro comprendí que mi vida estaba llena de estímulos y me dieron gana de vivir.
Aquel placer de volver a la vida se contrataba con el sufrimiento de las personas que conocí en el psiquiátrico. Conocí a muchas mujeres, porque mi temperamento atrae a los infelices y a los introvertidos que quieren contar su vida. Con cualquier persona puedo hablar; siento el mismo interés por la vida de mi lavandera, que por la vida de la señora de negocios que se instala durante el verano en un pabellón de lujo del hospital psiquiátrico… Al mes volví a casa. Y debe de haber sido la misma voluntad del destino que me impidió morir la que me hizo ver lo que hacía años no veía. Cuando se llega a viejo se tiene la necesidad de levantarse en la madrugada para ir al baño, yo me levanté la noche de mi llegada y vi un amanecer precioso y de cerca el jardín. Por todo esto que veía, me entró de golpe una gana de continuar, un anhelo de vida, una alegría por despertar cada mañana.

P. 154: … Ahora quiero citar un poema que publiqué en Buenos Aires porque representa un estado de ánimo frecuente en mí:

Al nacer cada mañana,
me pongo un corazón nuevo
que me entra por la ventana…

Más sobre el libro

Libros relacionados con la autora disponibles en nuestro Centro de Documentación

Pulsar en el siguiente enlace.

 

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Día del Libro 2019: 5 obras, 5 autoras del mundo

Celebramos la semana del Día del Libro difundiendo en redes sociales 5 de los libros leídos por nuestro grupo de lectura de autoras de diversos orígenes geográficos, uno por cada uno de los días laborables de la semana.

Comenzamos el lunes 22 con ‘Farándula‘, de la española Marta Sanz, novela sobre el mundo del teatro como metáfora de la sociedad y sus cambios en nuestro país. El Centro de Documentación cuenta con casi toda la producción editorial de esta autora ya que es especialmente interesante desde el punto de vista de género por ser un tema muy presente en su obra y en su labor docente y como articulista en prensa.

Por proximidad geográfica continuamos el martes 23, Día del Libro propiamente dicho, con la escritora portuguesa Lídia Jorge y su libro de relatos ‘Los tiempos del esplendor‘, cuyo lote nos donó la Fundación Tres Culturas. Con ello tuvimos acceso a una autora sumamente grata e inteligente, de un país tan cercano al nuestro pero al que seguramente no prestamos la atención que merece. Especialmente interesante resulta, pienso, el acercamiento de muchas de sus narraciones al mundo de las colonias portuguesas y esa forma tan sutil de dejar abierta la interpretación de sus relatos a la imaginación de quienes los leen. Además del lote referido, en el Centro de Documentación contamos con otras obras de la autora.

El miércoles 23 le tocó el turno a ‘Nada crece a la luz de la luna‘, de la noruega Toborg Nedreaas, una novela que muestra los estragos de la pobreza y del amor romático de una autora de gran reconocimiento en su ámbito geográfico y que en nuestro país ha cobrado nueva actualidad dos años después de la edición del libro en castellano por ser citado en ‘Poder y gloria’, la última película de Almodóvar.

El jueves 24, con ‘Sueños desde el umbral: memorias de una niña de harén‘, de Fatema Mernissi, nos acercamos a Marruecos, un país de otro continente tan cercano y lejano a la vez. Resulta una delicia leer esta autobiografía novelada y comprobar cómo nuestras ancestras han luchado porque las mujeres alcancemos los mismos derechos que los hombres incluso en culturas tan patriarcales, en general, como la árabe. De esta autora, quien fuera profesora universitaria y figura de gran relevancia intelectual en el mundo árabe y cuya labor dedicó casi en exclusiva a la condición femenina en las sociedades musulmanas, contamos en el Centro de Documentación con todas sus obras editadas en castelano.

Y finalizamos el viernes 26 dando el salto a América con ‘Apegos feroces‘, otra magnífica autobiografía, en esta ocasión de la neoyorquina Vivian Gornick, periodista, escritora y activista feminista estadounidense considerada una de las voces más destacadas en los años 70 de la segunda ola feminista de Estados Unidos. Esta obra, que narra la a veces complicada relación de la autora con su madre con la ciudad de Nueva York como fondo, ha tenido su continuación natural con ‘La mujer singular y la ciudad‘, de edición reciente en nuestro país.

Con esta pequeña panorámica de libros de escritoras del mundo hemos pretendido hacerles un homenaje por lo mucho que nos han hecho aprender y disfrutar, además de contribuir a la difusión que tan interesantes obras merecen.

Con la ventaja añadida de que de todos los libros citados el Centro de Documentación cuenta con lotes de 20 ejemplares a disposición del grupo de lectura que desee solicitarlos en préstamo.

Para esto -y mil cosas más- servimos las Bibliotecas 😉

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Los libros del 2018 (y algunos de años anteriores)

librosAquí está nuestra lista de libros editados o reeditados en 2018 y algunos otros rescatados de años anteriores, seleccionados porque nos han gustado, nos los han recomendado o han cosechado premios y/o buenas críticas durante el año pasado.

Para completar la lista también se recogen selecciones de otros blogs y medios de comunicación.

Editados o reeditados en 2018 (por orden alfabético de títulos)

Para mayor información pulsar en los títulos, dotados de enlaces a los registros correspondientes en nuestro catálogo (las reediciones pueden llevar a ediciones anteriores).

Rescatados de 2017 y años anteriores (por orden cronológico inverso y alfabético por años)

(NOTA: De algunos de los libros citados en estos dos listados se han adquirido lotes para grupos de lectura (próximamente información completa al respecto en la web del Centro de Documentación)

Estos y otros libros de mujeres incluidos en los libros del año de blogs y otros medios de comunicación

Sidecar es la histórica librería de mujeres ‘rodante’ de Valencia, creada en 1997 por la simpar Heide Braun. Mensualmente elabora una ‘cartita’ de novedades editoriales con reseñas críticas propias y de colaboradoras. Esta primera ‘cartita’ del año no contiene una selección de libros del 2018 pero sí recoge en su primera página una visión retrospectiva de los hechos culturales y sociales más significativos del año. Una labor impagable por la que lo mínimo que podemos hacer es dar unas Gracias Bien Grandes a la librera, además de animar a que se le hagan pedidos de los libros reseñados pues es la forma que tienen estos pequeños establecimientos para seguir adelante.

Tampoco se trata de una selección de libros del año sino que son los elegidos por los clubes de La Tribu para su lectura durante el curso actual.

Teoría King Kong, de Virginie Despentes; Clavícula, de Marta Sanz; El feminismo es para todo el mundo, de Bell Hooks; Las hermanas Bunner, de Edith Wharton; El cuaderno dorado, de Doris Lessing; El prado de Rosinka. Una vida alternativa en los años veinte, de Gudrun Pausewang; Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección de Ana de Miguel; Nadie me dijo. Criar y crear, de Hollie McNish; Mary Wollstonecraft y Mary Shelley. Una biografía de Charlotte; Pequeños fuegos por todas partes, de Celeste Ng

Una educación, de Sara Westover; Chica de campo: memorias, de Edna O’Brien; Kentukis, de Samanta Schweblin; Prestigio, de Rachel Cusk; La novena hora, de Alice McDermott

Hombres, de Angelika Schrobsdorff; Papá se ha ido de caza, de Penelope Mortimer; La mujer singular y la ciudad, de Vivian Gornick

La semilla de la bruja, de Margaret Atwood; El peligro de la historia única, de Chimamanda Ngozi Adichie; Cumbres borrascosas, de Emily Brönte; Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas

Mujeres y poder: un manifiesto, de Mary Beard; Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin; Prestigio, de Rachel Cusk; Cara de pan, de Sara Mesa; Permafrost, de Eva Baltasar; Poesía completa, de Ingeborg Bachmann; Mandíbula, de Mónica Ojeda; El salto del ciervo, de Sharon Olds; Concepción Arenal: la caminante y su sombra, de Anna Caballé; Lo que más me gustan son los monstruos, de Emil Ferris; Visión binocular, de Edith Parlman; Chica de campo: memorias, de Edna O’Brien; Ciudad princesa, de Marina Garcés; El libro de Tamar, de de Tamara Kamenszain; Ellos, de Francine de Plessix Gray; Kentukis, de Samanta Scheweblin; La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward; Cárdeno adorno, de Katharina Wikler; El asesino tímido, de Clara Usón; Correo literario, de Wislawa Szymborska; Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas

Vértigo, de Joanna Wals; Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin; Nox, Anne Carsson

Nada que no sepas, de María Tena; Cara de pan, de Sara Mesas; Ellos, de Francine du Plessix Gray; Río revuelto, de Joan Didion; Cárcel, de Emmy Hennings; Mujer y poder, de Mary Beard; Los últimos libertinos, de Benedetta Craveri; Y ahora lo importante, de Beatriz Navas Valdés: Monstruas y centauras, de Marta Sanz; Hija de revolucionario, de Laurence Debray

Cara de pan, de Sara Mesa; Permafrost, de Eva Baltasar

(NOTA: Dada la gran cantidad de libros citados en este apartado no se les ha puesto enlace a más información en sus respectivos títulos pero la práctica totalidad de los mismos están disponibles en el Centro de Documentación y, por tanto, se encuentran en nuestro catálogo)

Los libros de años anteriores en nuestro blog:

Solo nos resta desearos buenas lecturas en el año recién estrenado.

El club de los mentirosos, de Mary Karr

Sesión 81 (12 de junio de 2018)

Mary Karr (Groves, Texas, Estados Unidos, 1955- )

El club de los mentirosos / Mary Karr. — [Cáceres] : Periférica ; [Madrid] : Errata Naturae, 2017.– 517 p.

“La tragicómica niñez de Mary en una localidad petrolera del este de Texas nos presenta a unos personajes tan singulares como divertidos: un padre bebedor, una hermana que con doce años le planta cara a un sheriff, una madre con un sinfín de matrimonios a sus espaldas y cuyos secretos amenazan con destruirlos a todos. Precisamente, será la madre, ese personaje maravilloso, quien se convertirá a lo largo del libro en la clave de esta gran historia, de esta novela autobiográfica e inolvidable.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

En general el libro gustó mucho al grupo, aunque algunas teníamos tan altas expectativas por lo bien que nos habían hablado del mismo que nos decepcionó un poco (pero muy, muy poco…).

En cualquier caso, la narradora se pone maravillosamente en la voz de la niña que fue y nos cuenta con cierta ternura pero sin sentimentalismos la historia de su padre y, sobre todo, de su madre, por quienes sentía un gran amor a pesar de los malos tragos pasados con o por ellos, ambos de un alcoholismo nada disimulado. Y también está presente en el relato su hermana, apenas algo mayor que ella, con la que no parece compartir ideas políticas en la actualidad -habla de su hermana republicana- pero no por ello deja de admirar el papel jugado por la misma en la familia cuando eran pequeñas, asumiendo responsabilidades impropias para una niña de su edad.

Se trata, pues, de la historia de una familia disfuncional pero a la vez y en cierto modo muy unida, que es una de las contradicciones que se muestran en estas autobiogría, entre las cuales se lleva la palma el personaje de la madre, de gran sensibilidad y cultura pero, al mismo tiempo, bastante ordinaria en su estética y en su forma de hablar y actuar, lo cual, curiosamente, no le resta una grandeza que se manifiesta en su fuerte carácter, en su -me atrevería a decir- arraigada actitud ‘feminista’, y, sobre todo, en la forma de sobrellevar un pasado trágico con sufrimiento profundo pero sin autocompasión alguna.

En definitiva, una escritura directa, sincera y dura, pero también conmovedora en algunos pasajes -como cuando relata la última noche pasada con su padre antes del divorcio de la pareja y la forma de anunciárselo a las hijas que se pueden leer de la página 303 a la 313- y, sobre todo, por el gran cariño e incluso admiración -no exento de mirada realista- de una hija por unos progenitores en principio nada ejemplares.

Agregar que aunque algunas críticas digan que se trata de un lectura hilarante yo no diría que el libro es gracioso, si bien es cierto que algunas reflexiones de la narradora-niña pueden provocar una leve sonrisa. También que una compañera del grupo de lectura comentó que no había terminado el libro entre otras cosas por la poca sensibilidad mostrada en el mismo hacia los animales, en lo que no puedo sino darle la razón.

Debate sobre la violencia sexual provocado por ciertos pasajes del libro

Finalmente destacar la interesante discusión que generó el hecho de que la niña protagonista -la autora, dado que se trata de una autobiografía- sufra dos violaciones -¡a los siete y los ocho años de edad!- y que en ninguna de ellas diga nada a nadie al respecto pues, como dice ella misma al referirse a su agresor de la primera ocasión: “Ni siquiera tuvo que amenazarme para que no dijera nada. Yo ya sabía lo que me llamarían si lo contaba.”. Estremecen los hechos y la reacción, más teniendo en cuenta de que se trataba de una niña de tan corta edad.

Cosas que salieron en la debate:

-Lo generalizado que está aún hoy el acoso y la violencia sexual hacia las niñas y las mujeres y el clima en cierto modo propicio a que estas prácticas se sigan produciendo, si bien se cuestionó si es real o no que este tipo de hechos sea tan común, a lo que se adujo que la mayoría de las mujeres lo sufrimos o lo hemos sufrido en varias ocasiones a lo largo de nuestras vidas, saliendo a relucir el estupendo -por lo bien que refleja la realidad- vídeo sobre el acoso callejero ‘Au bout de la rue‘ que se hizo viral en 2016.

– Que puede haber distintas formas de reaccionar ante una agresión sexual y que no todas las mujeres tenemos que responder del mismo modo pues las puede haber más ‘fuertes’ y otras más ‘tímidas’ -o intimidadas- ante los ataques machistas de diversa índole.

– Que el límite ante cualquier situación de insinuación o propuesta sexual debe ser el consentimiento de la mujer o mujeres interpeladas, y, en línea con lo que se está barajado en la actualidad, este debería ser explícito, pasando del “No es no” al “Sí o es no”.

Y para profundizar en el tema aquí van algunas aportaciones personales posteriores para seguir alimentando el debate:

– Actualmente están saliendo a la luz muchos casos de ámbitos en los que el acoso sexual ha sido moneda de cambio común: como ejemplos baste hablar del mundo del espectáculo a los que responde el movimiento #MeToo, o los más insólitos de la universidad y la investigación o el que se ha conocido más recientemente de directores de orquesta.

– Que de algún modo tendría que cambiar el hecho de que hagas lo que hagas parece que en estas situaciones las mujeres llevamos necesariamente las de perder pues, además de la agresión, si osas responder afeando o ridiculizando la actitud de quien te ha dicho una grosería siempre puedes ser calificada por esa persona de ‘puta’ y lindezas de este tipo -algo bastante común, como he tenido ocasión de experimentar personalmente-, o, incluso, ser agredida físicamente, como le ha pasado a la chica del siguiente vídeo cuyo caso, captado por la cámara de un establecimiento comercial cercano, indigna a Francia en la actualidad.

Por no hablar de los casos verdaderamente graves de agresiones sexuales severas, en los que parece que si no se responde se está consintiendo -un ejemplo especialmente sangrante al respecto es lo que deja traslucir la sentencia del caso de La Manada de los sanfermines del año pasado- y si respondes defendiéndote puedes hasta ser asesinada, como le sucedió a Nagore Laffage en las mismas fiestas ocho años antes.

– Que por lo mucho que la sociedad y en concreto las mujeres nos jugamos en ello deberíamos seguir reflexionando sobre el tema, para lo que recomiendo la lectura del capítulo dedicado a la violación del libro ‘Teoría King Kong‘, de Virginia Despentes, en el que anima a las mujeres a que nos hagamos conscientes de nuestra fortaleza.

– Que tampoco deberíamos dejarnos llevar por un clima que favorezca el abuso del castigo y la censura o que nos haga sentirnos en un estado de ‘pánico moral’, como bien expone Paloma Uría Ríos en su interesante artículo ‘El largo camino del feminismo: dogmas y disensos‘ (Pikara Magazine, 20 de julio de 2018).

Y ya no me resta sino invitaros a que hagáis las observaciones o aportaciones que estiméis oportunas mediante vuestros comentarios sobre tan importante asunto.

Citas del libro

P. 30: “… Cuando la verdad resulta insoportable, es muy común que la mente la elimine. Pero sucede que la sombra de un suceso permanece en la memoria…”

P. 31-32: “El hecho de que en mi casa las cosas no fueran bien se metastatizó en la sensación de que, en cierto modo, yo tampoco estaba del todo bien… Me volví una cagueta y una perdonavidas al mismo tiempo…”

P. 37 [Sobre su madre]: “… Su bravura no encajaba en la anestesiada década de los cincuenta…”

P. 38: “Aquel mundo había quedado atrás mucho antes de que yo naciera, y sin embargo lo recuerdo. A decir verdad, mi pare me contó tantas anécdotas de su niñez que en muchos aspectos las suyas me parecen más vívidas que las mías propias. Las repetía una y otra vez ante un público compuesto por los borrachos con los que jugaba al dominó los días de libranza. Se reunían en el bar de la Legión americana o en la trastienda del local de artículos de pesca cuando sus mujeres los hacían pagando facturas o en la sede del sindicato. La cabrada esposa de alguno de ellos acabó por bautizar al grupo como «el club d ellos mentirosos», y con ese nombre se quedó.

P. 46: “… Al igual que la mayoría de la gente, mi padre mentía mejor por omisión, y de nada valía interrogarlo sobre aquello que no quería que supieras.

P. 57: “En la zona occidental de Texas el cielo es más extenso que en otros sitios. Ni colinas, ni árboles en el horizonte. Los únicos accidentes son las gasolineras que se ven de vez en cuando, raras veces… El paisaje es inexistente, y el cielo lo ocupa todo…”

P. 64: “… Como eran muy guapas, esperaban que hicieran «buenos casamientos», lo cual no era sinónimo de felicidad, sino de que no tendrían que trabajar en la granja…”

P. 71: “… Eran esa clase de detalles los que te partían el alma en Leechfield, a lo que papá se refería cada vez que decía que era un pueblo demasiado feo como para no tenerle cariño.

P. 72: “… En su mundo, solo los locos de remate se divorciaban. Los ciudadanos de pro mal casados se ataban los machos y aguantaban el tirón.

Su tío Lee Gleason, por ejemplo, estuvo cuarenta años sin dirigirle la palabra a su mujer, hasta el día de su muerte, pero ni se le pasó por la cabeza divorciarse…”

P. 77: “A veces transformaba la invectiva en sabio consejo destinado a quienquiera que fuera objeto de la furia de mi madre. «Mándalos a tomar por culo», decía… (A día de hoy tengo una especie de tendencia natural a mandar a tomar por culo. Me fascina la cantidad de situaciones al que viene al pelo).

P. 90: “La lenta agonía cancerosa de mi abuela quedó durante mucho tiempo reducida a ese informe trillado , un caso claro del mecanismo de sustitución de la realidad mediante el lenguaje…”

P. 118, 121: “… Tenía siete años… Según mi expediente escolar pesaba unos veintidós kilos. Pensada en un par de jamones cocidos hermoso para haceros una idea de mis dimensiones. Y ahora imaginad a un adolescente empalmado… embistiéndome…

Ni siquiera tuvo que amenazarme para que no dijera nada. Yo ya sabía lo que me llamarían si lo contaba.

P.142: “Leechfield había sido evacuado pocos años antes por culpa del huracán Audrey. Fue la primera tormenta que recuerdo de la lista alfabética de nombres de mujer. Durante el Audrey mamá despotricó de lo lindo contra el hecho de que el género femenino tuviera que cargar con el muerto de tanta destrucción. «Joder, si son los hombres los que van a la guerra», recuerdo que decía…”

P. 167-168: “… Mi abuela se murió y a mí no me dio ninguna pena.

…El tío Frank se arrodilló para ponerse a mi altura y me dijo que la abuela había «fallecido». Recuerdo que la fórmula me pareció muy formal y forzada, digna de Bonanza. En aquel momento empezaron a desfilar por mi mente todas las expresiones locales que hacían referencia a la muerte. «Está criando malvas», «se ha ido al otro barrio», «ha estirado la pata», «la ha espichado», y mi favorita: «ha abierto un criadero de gusanos»…”

P. 181: “… (He llegado a creer que el silencio puede engrandecer a una persona. Y el dolor, también. La emanación de un silencio pesado y triste puede investir a alguien de una dignidad absoluta)…”

P. 206: “…Por un momento pierdo la noción de todo, que es el efecto que persigue una buena mentira. Al mismo tiempo, soy más yo misma que antes de que papá empezara a hablar, que es el modo que tienen las mentiras de develar verdades…”

P. 237 [citando a la madre]: “… iba a condenar las ventanas para que ni la mismísima Dios (siempre destacaba el género femenino) pudiera ver la casa por dentro.

P. 385: “Más noches pasaron, y días tan grises y granulosos que ni uno solo destaca del resto, hasta que un día me pongo mala y el adulto que en teoría viene a cuidarme acaba metiéndome la polla en mi boca de niña de ocho años…

P. 390: “Me acuerdo del vecino que se puso a embestirme después de tumbarme encima de un saco de cemento… Seguramente ya no soy virgen a consecuencia de aquello. No oí que ninguna membrana se rasgara dentro de mí, de lo concentrada que estaba en que terminara antes de acabar metida en un lío. Pero, con flor o sin ella, sé que esa agresión me ha dejado marcada para siempre.

P. 392: “… Tengo todo un vocabulario para mis propias carencias. Es el resultado de ser siempre más pequeño que, menos que, más débil que...”

P. 420: “… Claro que el mundo cría monstruos, pero la bondad prolifera igual de silvestre...”

P. 446: “… Me seducía la idea de que mirando un cuadro o escuchando un concierto pudieras «transcender» las gilipolleces cotidianas que te van minando por dentor, que en un instante de pura concentración pudieras interiorizar algo que te engrandeciera para siempre.

P. 475-475: “Alguna vez he oído por ahí que cuidar a un inválido es como cuidar a un bebé. Y supongo que en esencia se trata de lo mismo, pero un bebé te recompensa cada día con algún progreso; le sale un diente, o descubre que el objeto que se agita sin ton ni son ante sus ojos es en realidad su propia mano. El inválido, en cambio, es un pozo que te absorbe. Cada día te dedica una mirada aún más carcomida por el agotamiento que la tuya, y más afligida. Si la vida es sufrimiento (como sostiene Buda), un concurso interminable para ver quién traga más mierda, el inválido gana siempre, de calle.

Cantantes y serie de televisión citadas en el libro

Por situar en el ambientillo musical y televisivo de la época, aquí van algunas cantantes (con enlace a grabaciones de Youtube relacionadas) y una serie citadas del libro :

Más sobre el libro

Libros de la autora en nuestro Centro de Documentación

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La puerta, de Magda Szabó

Sesión 80 (3 de abril de 2018)

Magda Szabó (Debrecen, Hungría, 1917- Budapest, Hungría, 2007)

La puerta / Magda Szabó. — Barcelona : Debolsillo, 2017.– 313 p.

“Magda Szabó relata en La puerta su relación con Emerenc Szeredás, la fascinante heroína de esta novela. Si bien la fuerte personalidad de Emerenc cohíbe en un primer momento a la escritora, poco a poco se irá desvelando como un ser extraordinario: bondadosa, ejemplar y a la vez severa, representa el esfuerzo del ser humano por vivir una existencia digna y que sirva de ayuda a otros. No obstante, nunca acepta nada a cambio y prohíbe terminantemente que nadie cruce la antecámara y penetre en su casa y su intimidad. Magda Szabó será la única invitada a atravesar el umbral y a descubrir su secreto.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

El libro gustó a muchas de las integrantes del grupo de lectura pero no tanto a algunas otras, que dijeron que les parecía que se trataba de una historia un tanto incoherente y poco creíble, lo que no deja de ser curioso pues en realidad se supone que no se trata de una obra de ficción sino que la escritora Magda Szabó narra en la misma su relación con Emerenc, la mujer que durante veinte años estuvo a su servicio y al de su marido, el también escritor y traductor Tibor Szobotka.

Siguiendo con la apreciación del libro por parte del grupo, comentar que alguien señaló en la reunión que nos encontrábamos en el mismo con una relación claramente dicotómica en la que se enfrentan prototipos de carácter hija/madre, burguesa/proletaria, intelectual/persona primaria, artista -escritora, en concreto-/criada. Y es que, como la propia Emerenc afirma en la narración, el mundo se divide en dos tipos de personas: las que barren y las que mandan barrer.

En mi opinión sí que se trata de una relación totalmente creíble. De hecho, una amiga que había leído el libro antes me había comentado que le había ‘enganchado’ desde el primer momento la historia, y que, alternativamente, le había ido cayendo mal una de las protagonistas y bien la otra, y en el capítulo siguiente a la inversa. Las había vivido, pues, como seres reales, no de ficción.

Así, la narración trata de la relación entre dos mujeres muy diferentes entre sí que, sin embargo, se quieren y se complementan, si bien la peor parte se la lleva, como es habitual, la persona que sirve, la que está, en principio, en inferioridad de condiciones, aunque en este caso sea la más fuerte.

Otra virtud de la obra es que cuenta magistralmente ‘el tiempo de ayer’ en un barrio de Budapest de la Hungría comunista, en la que, como se deja traslucir en la obra, el régimen no fue tan autoritario y cruel como en otros lugares del entorno soviético. Salvando las distancias, yo afirmaría que se llega a sentir como cercana a tu propia experiencia la vida cotidianidad del lugar y del vecindario que lo habita.

En lo negativo de la narración mencionar el trato de Emerenc hacia los animales, a los que adora y cuida amorosamente, sí, lo que no le impide maltratarlos en ciertos momentos, cuestión que no parece cuestionar la autora de la obra. Se entiende, pues, que una animalista del grupo de lectura no soportara alguna escena, lo que incluso le llevó a interrumpir la lectura del libro. En descarga de la situación, si es que se puede admitir alguna, decir que se trataba de otros tiempos en los que, quizá, la conciencia de los derechos de los animales no estaba tan arraigada como en la actualidad, si bien aún es totalmente insuficiente e incluso es peor que antes, como se observa, por ejemplo, con el trato de los animales destinados al consumo humano.

Y algo curioso, pero no tanto: a pesar de que la autora es un escritora de renombre y finalmente de gran éxito en su país, parece que la responsabilidad de la buena marcha de las cuestiones domésticas recae sobre ella en su totalidad y no también sobre su marido -que, por otro lado, en la obra se muestra como un hombre inteligente y respetuoso, hay que decir-, que parece estar por encima de obligaciones casi invariablemente femeninas.

Y para investigar: una compañera comentó que la historia le había recordado remotamente, pues nada tiene que ver, a Canción dulce, de Leila Slimani, recientemente leída por el grupo de lectura, o a La canción de Dorotea, de Rosa Regás. Interesante también sería, dijo otra compañera, investigar sobre el mito de Agamenon y su relación, quizá, con el contenido de la obra, dado que la autora lo menciona en alguna ocasión a lo largo de la misma.

Citas del libro

P. 97 [Habla primero Emerenc y después la autora]:

-Usted es ciega, y tonta, aparte de cobarde. -Enumeró mis defectos-. Yo no sé por qué la quiero, solo Dios lo sabe, pero que conste que no se lo merece…

un fuerte impulso casi me empuja a correr detrás de la vieja, pero me contuve y reflexioné: en definitiva, no debería consentir que ella manifestara sus sentimientos de forma tan desmesurada y brusca. Hacía falta que aprendiese a modularlos un poco más. Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía: que el cariño es una emoción desarticulada por excelencia, y por eso se resiste a ser dosificada con prudencia. Es inútil pretender regular cómo debe encauzar cada uno sus afectos: no hay fórmulas que valgan.

p. 177 [Habla Emerenc]: “… Llegó de noche, con la luna llena, y aunque llevaba una ropa extraña lo reconocí enseguida. Hay momentos en que una ve con el corazón…

P. 229: “... En vez de quedarme con ella, pensé con amargura, había preferido montar en el coche de la televisión para correr, hechizada, en pos del resplandor del premio, creyendo que de ese modo podría huir de la enfermedad, la vejez, la soledad y el desamparo.

P. 241: “... Ella era nuestro ejemplo vivo, la protectora de todos, generosa, pródiga con su delantal almidonado con la faltriquera siempre rebosante de caramelos, con su bolsillo del que asomaban como palomas pañuelos blancos de lienzo; era la reina de la nieve, la seguridad, las primeras cerezas del verano, la primera castaña que caía madura del árbol en otoño, las dulces calabazas al horno en invierno y el brote verde primaveral en el seto del jardín. Emerenc era pura, invulnerable, siempre daba lo mejor de sí; era ella misma y todos nosotros, o más bien como nos hubiera gustado ser a nosotros…

P. 278: “… La capacidad creativa requiere el impacto de emociones fuertes, dulces y amargas a la vez, unidas a un estado de serenidad; y yo, aunque en aquella época experimentara tal amalgama de sensaciones , no tenía la suficiente paz interior para encauzarlas…

P. 298: “… Si bien es cierto que la humanidad hace tiempo que ha conquistado las estrellas y que las generaciones venideras no se acordará ni remotamente de nuestra época primitiva en la que librábamos nuestras miserables contiendas particulares y comunitarias a cambio de una taza de chocolate, como críos en una guardería infantil, aun en ese supuesto futuro, tendrá sentido salvar a las personas que ya no tienen un lugar en este mundo…

P. “... todos los negocios privados del barrio cerraron con ocasión del funeral: el taller del zapatero, la frutería, la tintorería, el aguador de soda, el sastre, el puesto de la remendona de medias, la pastelería , la consulta de la podóloga y el peletero. Cada uno colocó su cartel en la puerta de su tienda: CERRADO POR ASUNTOS FAMILARES HASTA LAS 2 DE LA TARDE. ESTAMOS DE ENTIERRO-. El letrero del zapatero fue el más conciso de todos: E-M-E-R-E-N-C…

Más sobre el libro

Más libros de la autora en nuestro Centro de Documentación

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Los libros del 2017 (y algunos de años anteriores)

libros

Como en años anteriores, hemos hecho nuestra propia lista de libros del 2017, entre los que hemos elegido las lecturas que abordaremos en breve en el grupo de lectura.

Además, hemos querido recuperar algunas obras editadas con anteriodidad a este año que siguen llamando nuestra atención.

La elección de estos libros se ha hecho fundamentalmente por críticas de blogs de libros y revistas y suplementos culturales, recomendaciones de usuarias y usuarios del Centro de Documentación, etc.

LIBROS EDITADOS O REEDITADOS EN 2017

NARRATIVA

Ordenados alfabéticamente:

A la intemperie, de Rosamond Lehmann. Errata Naturae, 2017. 502 p. [Novela]

Más info: http://www.devoradoradelibros.com/2017/02/a-la-intemperie-rosamond-lehmann.html

Cuentos escogidos, de Joy Willians. Seix Barral, 2017 [Relatos]

Más info: http://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20170718/joy-williams-cuentos-escogidos-critica-6176807

El club de los mentirosos, de Mary Karr. Periférica y Errata Naturae, 2017. 517 p. [Novela con aspectos autobiográficos]

Especialmente recomendado por Skolastika.

Mas info: http://www.elcultural.com/revista/letras/El-club-de-los-mentirosos/40403

El color del silencio, de Elia Barceló. Roca, 2017. 477 p. [Novela negra]

Más info: http://www.diariodesevilla.es/ocio/Fantasmas-familiar-Espana-siglo-XX_0_1144685729.html

El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Salamandra, 2017. 412 p. [Novela ‘fantástica’]

Obra en la que se basa la serie del mismo título ganadora de varios premio Emmys 2017 a la mejor serie dramática.

Más info: https://elpais.com/cultura/2017/08/07/babelia/1502122118_470162.html

El hijo de todos, de Louise Erdrich. Siruela, 2017. 365 p. [Novela]

National Book Critics Award 2017

Más info: http://elplacerdelalectura.com/blog/resena/el-hijo-de-todos

Intrusión, de Tana French. Alianza, 2017 [Novela negra]

Magistrales escenas de interrogatorio, alta tensión, según Sidecar.

Más info: https://elpais.com/cultura/2017/06/29/babelia/1498734314_010249.html

Nubosidad variable, de Carmen Martín Gaite. Anagrama, 2017. 428 p. [Novela]

Más info: http://cuentatelavida.blogspot.com.es/2010/07/nubosidad-variable-de-carmen-martin.html

La puerta, de Magda Szabó. Debolsillo, 2017. 320 p. [Novela]

Prix Femina Etranger 2003.

Más info: https://elpais.com/diario/2005/04/30/babelia/1114818626_850215.html

Los tiempos del esplendor, de Lidia Jorge. Libros de la Umbría y la Solana, 2017. 204 p. [Relatos]

Más info: https://elpais.com/cultura/2017/11/24/actualidad/1511537531_784927.html

BIOGRAFÍAS. AUTOBIOGRAFÍAS

Apegos feroces, de Vivian Gornick. Sexto Piso, 2017. 195 p. [Autobiografía]

Libro del Año de los Libreros de Madrid 2017.

https://elpais.com/cultura/2017/07/25/babelia/1501001624_234264.html

ENSAYOS

Sabias: la cara oculta de la ciencia, de Adela Muñoz Páez. Debate, 2017. 366 p. [Ensayo]

Más info: http://revistas.um.es/daimon/article/view/305161/222731

 

LIBROS EDITADOS O REEDITADOS CON ANTERIORIDAD AL 2017

Ordenados por año de edición:

La Triunfante, de Teresa Cremisi. Anagrama, 2016. 191 p. [Biografía]

Literatura con mayúsculas según Sidecar.

Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft. Taurus, 2016. 150 p. [Ensayo]
Estación Once, de Emily St. John Mandel. Kailas, 2015 [Novela]

Prix Mystére de la crítica en Francia 2014

La trabajadora, de Elvira Navarro. Random House, 2014 [Novela]
Frankie y la boda, de Carson McCullers. Planeta, 2013. 239 p. [Novela]
Carmen de Burgos, la Colombine: libre y luchadora, de Alberto Guallart. C&T, 2011. 191 p. [Biografía]
Delirio, de Laura Restrepo. Alfaguara, 2004 [Novela]
El vagón de las mujeres, de Anita Nair. Santillana, 2002 [Novela]
Mi pecado mortal: el voto femenino y yo, de Clara Campoamor. Instituto Andaluz de la Mujer, 2001. 271 p. [Biografía ‘política’]

Para ver más libros recomendados ir a la entrada de anteriores (Los libros del 2016, Los Libros del 2015),a nuestra página Recomiéndanos o al apartado de recomendaciones de la web del Centro de Documentación.Desearos, pues, un año de buenas lecturas, a lo que esperamos contribuir con esta selección de libros de y sobre mujeres.

10+1 Libros para celebrar el Día de las Escritoras 2017

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Hoy, 16 de octubre de 2017, se celebra por segunda vez en nuestro país el Día de las Escritoras, promovido por la Federación Española de Mujeres Directivas (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas en colaboración con la Biblioteca Nacional, y al que se han sumado diversas entidades.

Para contribuir a tan interesante y necesaria efeméride, a continuación reseñamos diez más un libros escritos y protagonizados por mujeres, ‘disfrutados’ ya muchos de ellos por nuestro grupo de lectura:

  1. Del color de la leche, de Nell Leyshon (2016). Libro que da voz propia a un tipo de mujer que nunca la había tenido por falta de acceso a la formación; un personaje inolvidable.
  2. Celia en la revolución, de Elena Fortún (2016). Una adolescente en unas circunstancias -Guerra Civil Española- que no tiene más remedio que crecer. Nos acerca a nuestro pasado próximo y nos hace reflexionar sobre la barbaridades de todas las guerras.
  3. Tea rooms: mujeres obreras, de Luisa Carnés (2016). Una autora increiblemente desconocida hasta hace poco, un libro-reportaje sobre el ambiente previo a la Guerra Civil que, como el anterior, nos acerca a nuestra historia reciente.
  4. Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría (1998). Premio Nadal en 1998, sorprende por la libertad en que se mueven de sus personajes femeninos.
  5. Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin (2016). Libro de relatos elegido por varios medios como el mejor libro de 2016 y no le faltan méritos para ello.
  6. El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy (1998). Estupendo (y desolador) libro de una autora que vuelve a la actualidad con la publicación de un nuevo libro El ministerio de la felicidad suprema (próximamente en nuestro Centro de Documentación)
  7. La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres: ensayos sobre feminismo, arte y ciencia, de Siri Hustvedt (2017). Espléndido libro de ensayos de la espléndia escritora norteamericana.
  8. El cuento de la criada, de Margaret Atwood (2002). Este libro de la escritora Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008 ha cobrardo nueva actualidad con el éxito de la serie basada en el mismo, ganadora de los premios Emmy de este año
  9. Sabias: la cara oculta de la ciencia, de Adela Muñoz Páez (2017). La autora, profesora de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla ha escrito un libro que reivindica la historia de las mujeres en la ciencia, situándolo en la historia de las mujeres y, por ende, en la historia en general.
  10. Todos [sic] deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie (2015). Libro sacado de la estupen  da y simpática charla de la escritora nigeriana para  TEDxEuston (disponible con subtítulos en Youtube)

Finalizar recomendando no con uno, sino con TODOS LOS LIBROS de la maravillosa escritora madrileña Gloria Fuertes, de la que este año se celebra el centenario de su nacimiento y a la que ya dedicamos nuestro particular homenaje en la entrada que le dedicamos en este blog con motivo del Día Mundial de la Poesía 2017.

Pues qué mejor homenaje se les puede hacer a las escritoras que leerles, proporcionándonos con ello buenos ratos de homenaj (disfrute) propio.

¡Feliz y lector Día de las Escritoras 2016!

 

(Entradas relacionadas 10+1 Libros para celebrar el Día de las Escritoras 2016

Más información en la página de Recomiéndanos que tenemos en el blog al respecto)