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En el Día Mundial de la Poesía 2017: Homenaje a Gloria Fuertes

Gloria Fuertes García (Madrid, 28 de julio de 1917 – ibídem, 27 de noviembre de 1998)

BRUJA BLANCA SOY EN VUELO.

A QUIEN ME QUIERA, LE QUIERO.

Así termina ‘Cómo se dibuja una bruja‘, una encantadora poesía de Gloria Fuertes, gran poeta a la que rendimos nuestro particular homenaje en el Día Mundial de la Poesía 2017, año en que celebramos el centenario de su nacimiento, con la selección de algunos de sus poemas -muchos de ellos de su obra ‘Mujer de verso en pecho‘-, a modo de muestra y ‘para abrir boca’, animando a leer el resto de su obra.

Y es que Gloria Fuertes no era solo una maravillosa escritora para niñas y niños, faceta con la que alcanzó más popularidad, sino una poeta total, desgarrada a veces, combativa otras, pero con una voz reconocible y singular, siempre cercana y fácil de comprender, porque así lo deseaba ella:

Escribo como escribo,

A veces deliberadamente mal,

Para que os llegue bien”.

Según confiesa la autora en su Historia de Gloria: amor, humor y desamor‘.

Y nos llega, desde luego; veamos por ejemplo el siguiente poema autobiográfico de ‘Mujer de verso en pecho:

AUTOBIO

De pequeña quería ser huérfana

porque mis padres no me querían.

Otro tema desgarrador que tiene presencia en la obra de Gloria Fuertes es la guerra civil española, que la escritora sufrió en Madrid siendo adolescente. Y es curioso que hable tan abiertamente y desde una posición crítica y pacifista de un tema ocultado durante mucho tiempo y que, cuando ha visto la luz, normalmente ha provocado posiciones fuertemente encontradas:

ARENGA

¡A las almas!

¡¡Alto!!

He dicho a las almas

no a las armas.

Al enemigo hay que curarlo,

no eliminarlo.

Asesino asesinado no vale,

-sigue siendo enemigo-.

No sus cuerpos muertos,

nos interesan sus almas vivas.

¡A las almas!

No hay que vencerlos

ni convencerles,

hay que hacerlos amigos.

Y recordad que nosotros también para ellos

somos enemigos.

En este y otros poemas de ‘Mujer de verso en pecho’ la escritora se muestra como ciudadana perteneciente a esa Tercera España -concepto que desarrollaremos más extensamente en la entrada que dedicaremos al libro ‘Celia en la revolución’, de Elena Fortún-, o sector de la población de ideologías diversas que no quería tomar partido por ninguno de los dos bandos sino que lo que deseaba era la paz y no las miserias que toda guerra trae consigo.

Pero ella parece saber sobreponerse de tanta amargura con una actitud fuertemente vital, como muestran estos otros dos poemas:

TODO LO NEGATIVO

Todo lo negativo

hay que eliminarlo,

aunque sea tu amigo

tu padre

tu madre

tu hijo

o tu amor.

(Como se destruye un virus o dos)

Porque si se vuelve contra ti,

no es tu amigo

ni tu padre

ni tu madre

ni tu hijo ni tu amor.

 

AUTOBIO

Me dijeron:

-O te subes al carro

o tendrás que empujarlo.

Ni me subí ni empujé.

Me senté en la cuneta

y alrededor de mí,

a su debido tiempo,

brotaron amapolas.

Mujer, pues, comprometida a su poético modo:

NO QUEDAROS

No quedaros de brazos cruzados,

siempre podemos hacer algo.

Con los brazos cruzados

ya quietos en la caja

no podremos hacer nada.

También el amor parece haber tenido una importante presencia en su vida:

AUTOBIO

De niña pasé hambre de todo.

De joven amor y hambre.

De madura hambre de amor.

Ya de minianciana,

paso fama,

en una silla bajo el sol de mi venana.

Muchachos:

no puedo ser «pasota» de ningún modo,

-involuntariamente en mi vida

«pasé de todo».

Finalizar este homenaje con este poema sobre cómo pensaba la escritora que debía ser la poesía:

POÉTICA

Poesía debe ser

comunicación

penetración

emoción

hacer pensar

pellizcar

y crecer en la espontaneidad.

Todo eso y más consiguió Gloria Fuertes, que, como al resto de grandes escritoras, el mejor homenaje que podemos hacerle -y hacernos- es leerla.

Libros de Gloria Fuertes en el Centro de Documentación

Información de más libros de y sobre Gloria Fuertes disponible en el catálogo del Centro.

 

Más sobre Gloria Fuertes

Este apartado esperamos ir ampliándolo según se vaya desarrollando el centenario.

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Vídeo

Vídeo para celebrar la navidad y el año nuevo: Marcha Femenina por la Paz

Según recoge la noticia de Ana Domingo en lainformacion.com (23 de diciembre de 2016), el pasado mes de octubre tuvo lugar una macha de mujeres de diferentes religiones y culturas que recorrió varias localidades de Israel con el objetivo de reivindicar la paz.

Ahora se ha publicado el vídeo con la música de la cantante israelí Yael Deckelbaum y la canción ‘Prayer of the Mothers’ ha puesto banda sonora al evento:

 

Sirva esta entrada en el blog para dar mayor visibilidad a esta maravillosa, valiente y poco difundida por los medios de comunicación gesta de mujeres por la paz.

Y sirva el bonito vídeo resultante para desearos unas felices fiestas y un año 2017 lleno de paz!

La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexievich

Sesión doble 65 (4 de octubre de 2016)

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Svetlana Alexievich (31 de mayo de 1948-)

la-guerra-no-tiene-rostro-de-mujerLa guerra no tiene rostro de mujer/ Svetlana Alexiévich. — Barcelona : Penguin Random House, 2015 — 365 p.

Resumen:  “Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial, pero su historia nunca ha sido contada. Este libro reúne los recuerdos de cientos de ellas, mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Libro verdaderamente estremecedor pero muy humano; la dureza de muchos de los testimonios de mujeres recogidos en el mismo hizo que algunas integrantes del grupo -según manifestaron en la reunión- obviaran ciertos pasajes, o, incluso, dejaran de leerlo.

Comenzar la valoración afirmando sin ambages que se trata de una obra de literatura bélica profundamente ‘pacifista’: la autora, tras entrevistar a cientos de mujeres rusas que habían participado de forma activa en la Segunda Guerra Mundial, concluye, entre otras cosas, que: Cada vez la guerra nos gusta menos, nos cuesta más justificarla. Para nosotros ya es el asesinato, nada más. Al menos para mí lo es.(p. 20). Y es que, junto con algunos testimonios, lo mejor del libro son las reflexiones de la autora sobre el material con el que está trabajando (ver una selección en las citas).

Y libro profundamente femenino, ya que se trata del testimonios de mujeres que casi nunca habían relatado sus experiencias en la guerra pues nadie se había interesado por ellas. Una guerra, la de las mujeres, muy diferente a la guerra de los hombres; “Tenemos dos guerra… eso está claro…”, dice el esposo de una excombatiente que está recordando ‘su guerra’ (p. 131). La guerra de los hombres es de hazañas heroicas y grandilocuencia histórica, la de las mujeres está llena de hechos pequeños, cotidianos, aunque en muchas ocasiones no exentos de la heroicidad atribuida casi en exclusiva a los hombres. Además, las mujeres sufren también en las guerras otras violencias dirigidas casi en exclusiva contra ellas, como son las violaciones masivas de mujeres como parte de los ‘botines de guerra’ o el ser mal vistas las combatientes al regresar de la guerra por dudar la población en general de su moral y comportamiento (‘sexual’) mientras estuvieron en el frente.

Quizá hubiera sido interesante, para completar la visión de la guerra, los testimonios de otras mujeres, las no directamente implicadas en la guerra y que, sin embargo, sufrieron la violencia contra la población civil que esta necesariamente conlleva. Y es que este libro me recordó otros que sí que dan esa visión, como el magnífico ‘El maestro Juan Martínez que estaba allí‘, de Manuel Chaves Nogales, la preciosa novelaLa voz dormida‘, de Dulce Chacón -leída en su día por el grupo de lectura-, o la recientemente editada ‘Celia en la revolución‘, de Elena Fortún, cuya lectura espero que abordemos en el grupo en breve, dadas las magníficas críticas que ha cosechado. Claro que después de la ingente actividad de la autora del libro que nos ocupa con la realización y el tratamiento de una enorme cantidad de entrevistas a  mujeres combatientes, esa otra labor de indagación hubiera sido prácticamente imposible, así que bien está el libro como está.

En definitiva, una obra dolorosa pero absolutamente necesaria, que te hace sufrir pero que también te hace más sabia (o sabio), y que, desde luego, te hace odiar aún más algo tan absurdo, cruel y actual como es la guerra, todas las guerras, más si cabe si eres mujer.

Citas

P. 13-14: “A lo largo de dos años, más que hacer entrevistas y tomar notas, he estado pensando. Leyendo. ¿De qué hablará mi libro? Un libro más sobre la guerra… ¿Para qué? Ha habido miles de guerras, grandes y pequeñas, conocidas y desconocidas. Y los libros que hablan de la guerra son incontables. Sin embargo… siempre han sido hombres escribiendo sobre hombres, eso lo veo enseguida. Todo lo que sabemos lo que sabemos de la guerra, lo sabemos por la «voz masculina». Todos somos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones «masculinas». De las palabras «masculinas». Las mujeres mientras guardan silencio. Es cierto, nadie le ha preguntado a mi abuela excepto yo. Ni a mi madre. Guardan silencio incluso las que estuvieron en la guerra. Y si de pronto se ponen a recordar, no relatan la guerra «femenina», sino la «masculina». Se adaptan al canon. Tan solo en casa, después de verter algunas lágrimas en compañía de sus amigas de armas, las mujeres comienzan a hablar de su guerra, de una guerra que yo desconozco. De una guerra desconocida para todos nosotros. Durante mis viajes de periodista, en muchas ocasiones, he sido la única oyente de unas narraciones completamente nuevas. Y me quedaba asombrada, como en la infancia. En esos relatos entreveía el tremendo rictus de los misterioso… En lo que narran las mujeres no hay, o casi no hay, lo que estamos acostumbrados a leer y a escuchar: cómo unas personas matan a otras de forma heroica y finalmente vencen. O cómo son derrotadas. O qué técnica se usó y qué generales había. Los relatos de las mujeres son diferentes y hablan de otras cosas. La guerra femenina tiene sus colores, sus olores, su iluminación y su espacio. Tiene sus propias palabras. En esta guerra no hay héroes ni hazañas increíbles, tan solo hay seres humanos involucrados en una tarea inhumana. En esta guerra no solo sufren las personas, sino la tierra, los pájaros, los árboles. Todos los que habitan este planeta junto a nosotros. Y sufren en silencio, lo cual es aún más terrible.

P. 25: “… El valor en la guerra y el valor en el pensamiento son dos valores diferentes…

P. 26: “No me limito a apuntar. Recojo y sigo la pista del espíritu humano allí donde el sufrimiento transforma al hombre pequeño en gran hombre. Donde el ser humano crece […] Veo su alma. Entonces ¿en qué consiste mi conflicto con el poder? Ya lo he descubierto: las grandes ideas necesitan hombres pequeños, no les interesan los grandes hombres. Un gran hombre es excesivo e incómodo. Es difícil de moldear. Yo en cambio busco al pequeño gran hombre. Ultrajado, pisoteado, humillado, aquel que dejó atrás los campos de Stalin y las traiciones, y salió ganador. Hizo el milagro.

P. 41: “[…] ¿Por qué el mal no nos sorprende? ¿Por qué nuestro consciente carece del sentimiento de asombro ante el mal?

P. 57: “[...] Lo que estoy recopilando lo definiría como «el saber del espíritu». Sigo las pistas de las existencia del alma, hago anotaciones del alma… El camino para mí es mucho más importante que el suceso como tal, eso no es tan importante. El «cómo fue» no está en primer lugar, lo que me inquieta y me espanta es otra cosa: ¿qué le ocurrió allí al ser humano? ¿Qué ha viso y qué ha comprendido? Sobre la vida y la muerte en general. Sobre sí mismo, al fin y al cabo…

P. 127: “Todo se repite… Una vez más, paso un largo rato mirando los álbumes de fotografías familiares, decorados con amor y cuidado […] Me gusta encontrarme con este respeto hacia sus vidas, con documentos que certifican su amor por el pasado y por todo lo vivido. Por los rostros entrañables…

P. 133: “Tuvieron que pasar decenas de años hasta que Vera Tkachenco, una conocida periodista, publicara […] un artículo sobre nosotras, explicando que también habíamos luchado en la guerra. Explicando que había mujeres excombatientes que se habían quedado solas, que no se habían casado y que no tenían casa…

P. 131: “-Tenemos dos guerra… eso está claro…- Saul Guénrijovich [esposo de una excombatiente que está recordando ‘su guerra’] interviene en la conversación-. Cuando empezamos a recordar, yo me doy cuenta enseguida: ella recuerda su guerra, yo la mía. A mí también me pasaron cosas parecidas a eso que le ha contado de la casa […] pero yo no lo recuerdo… Se me escapó… En aquel momento me parecía una nadería. Una tontada…

P. 151: “«Mi marido, caballero de la Orden de la Gloria, fue condenado a diez años de trabajo forzados después de la guerra […] Lo único que hizo fue escribir a su compañero de universidad y contarle lo que le costaba sentirse orgulloso de nuestra Victoria: habíamos abarrotado de cadáveres nuestro terreno y el ajeno. Lo habíamos bañado en sangre. Enseguida le detuvieron.. Le quitaron las hombrearas…

P. 155: “«Ay, nenas, qué puñetera fue esa guerra… Vista con nuestros ojos. Con ojos de mujer… Es horrenda. Por eso no nos preguntan…»

P. 165: «En la sala del hospital donde yo trabajaba había dos heridos… Eran un alemán y un tanquista de los nuestros… Fui a verlos.

»-¿Cómo se encuentra?

»-Yo bien -dijo el tanquista-. Pero este está sufriendo.

»-Es un nazi…

»-Ya, pero yo estoy bien y él sufre.

»Ya no eran enemigos, eran personas, tan solo dos hombres malheridos en la misma habitación. Entre ellos surgió una relación humana. Tuve oportunidad de observar en más de una ocasión que eso ocurría muy rápido…»

P. 197: “Alrededor de la vida, igual que alrededor de la muerte, hay mucho trabajo. No solo se trata de cargar y disparar, no solo se colocan minas y se desactivan, se bombardea y se hace volar por los aires; no solo se trata de lanzarse al ataque, sino que también hay que lavar la ropa, preparar la sopa, hornear el pan, fregar las ollas, cuidar a los caballos […] De pequeños asuntos. Sé que a menudo no se piensa en todo eso. «Del trabajo habitual de las mujeres, había montones», recuerda Aleksandra Iósifovna Mishútina, auxiliar sanitaria…

P. 221: “… Muy pronto, ya en las primeras conversaciones, me di cuenta: independientemente del tema concreto del que hablaran, incluso hablando de la muerte, las mujeres siempre mencionaban la belleza, ese eje indestructible de su existencia: «Estaba tan bella en el ataúd… Parecía una novia…» (A.Strófseva, soldado de infantería). O bien: «Me tenían que entregar la medalla y mi camisa militar ya estaba muy vieja. Le hice un ribete de gasa en el cuello. Algo blanco… Me sentía tan hermosa en ese momento […] Luego hubo un bombardeo, se me quedó la camisa hecha un asco…» (N. Ermaliva, soldado de transmisiones) […]”

P. 281-282: “«Mi primer beso…

»El subteniente Nikolái Bielojvósóstik… Ay, me he puesto roja, y eso a pesar de que estoy hecha una abuelita […] Era mi primer amor… ¡O tal vez el único! ¿Quién sabe?… Yo creía: ‘Nadie de la unidad sospecha nada’ […]

»En su entierro… Yacía sobre una capa militar de lona, le acababan de matar […] Había llegado la hora de despedirnos de él… Me dijeron: ‘¡Tú la primera!’. El corazón me dio un salto, comprendí… que… todos sabían de mis sentimientos. Todos lo sabían… Tuve un pensamiento fugaz: ¿tal ve él también lo sabía? Allí estaba… Dentro de nada le bajarían al foso… Le cubrirían de arena… Pero me alegró enormente pensar que tal vez él lo sabía […]

»Toda mi vida he vivido con este recuerdo… Aquel instante. Las bombas caían… Él… tendido sobre aquella capa militar… Ese momento… Y yo tan alegre…. sonreía para mis adentros. Parecía una chiflada. Me alegraba porque él, quizá, sabía de mi amor….

P. 287: “[…] Allí a menudo no había testigos de los actos de valor, al igual que tampoco los había de la traición.

P. 341: “[…] Eso… sucedía… Rara vez sale en nuestros libros, pero es la ley de la guerra. Los hombres llevaban tanto tiempo sin mujeres… y además, claro, el odio nos desbordaba. Entrábamos en un pueblo o en un aldea: los tres primeros día se dedicaban al saqueo y a… […]

»Recuerdo… claro que recuerdo a una mujer alemana violada. Yacía desnuda, en la entrepierna le habían metido una granada. Ahora siento vergüenza, pero en aquel momento no la sentí […]”

P. 364: “… No me gustan los juguetes bélicos, los juguetes de guerra para niños. Los tanques, las metralletas… ¿Quién los ha inventado? Me revuelven el alma. Yo nunca les he comprado ni regalado a los niños juguetes de guerra. Ni a los míos ni a los de los demás. Una vez alguien trajo a casa un avioncito de guerra y una metralleta de plástico. Los envié directamente a la basura. ¡Al momento! Porque la vida humana es un regalo tan grande… ¡El mayor regalo! Las personas no somos dueñas de ese regalo…

Más noticias y opiniones sobre la obra

En el Día Mundial de la Poesía 2016: Consejos para la mujer fuerte, de Gioconda Belli

Gioconda-Belli

Qué mejor para celebrar el Día Mundial de la Poesía que hacerlo con un poema. En esta ocasión el elegido es ‘Consejos para la mujer fuerte’, de la escritora nicaragüense Gioconda Belli:

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbrados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuídate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

¡Feliz y poético día!

Libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

También disponible Recuperación mítica y mestizaje cultural en la obra de Gioconda Belli (2001), estudio de Mónica García Irles sobre la popular poeta y escritora feminista.

Vídeo

Derorán, canción de Mercedes Peón para celebrar el Día Internacional de las Mujeres 2016

Una sugerente y empoderante canción de Mercedes Peón, cantante e instrumentista gallega considerada actualmente como una de las voces más importantes de Galicia.

La canción forma parte de su disco Sós, de 2010.

“Mi música no es excluyente”, dice la música gallega en una interesante entrevista que le hicieron en Radio Praga cuando fue a actuar en dicha ciudad en 2004.

Más información sobre Mercedes Peón en su web oficial.

¡Feliz Día Internacional de las Mujeres!

¿Qué es la literatura feminista?, por Montserrat Barba Pan

Por su interés en relación a la temática de nuestro blog, a continuación reproducimos un artículo publicado originalmente en el apartado de Feminismo de la web About en español en febrero de 2015.

¿Qué es la literatura feminista?                                                                     Solo el 25% de los libros que se publican en España son escritos por mujeres

monserrat-barba-panPor Monserrat Barba Pan, Experta en Feminismo

Doris Lessing - ©John Downing / Getty Images (Hulton Archive)“A través de los casos periodísticos que investiga Annika Bengtzon, protagonista de ‘Dinamita’ o ‘Studio sex’, la sueca Liza Marklund analiza las dificultades de las mujeres en un mundo de hombres, el sexismo cotidiano, o sus odiseas para conciliar su vida familiar y personal.

Marklund considera su obra “literatura feminista” porque en ella se habla de la situación de las mujeres en una estructura social dominada por hombres.

Ella es un ejemplo más de una categoría de ficción que denuncia la vulneración de los derechos de la mujer y reflexiona sobre el rol de la mujer en la sociedad y que, más que un género en sí mismo, es una perspectiva o punto de vista ante las historias. Susan Sontag, Alice Munro o Doris Lessing son algunas de sus autoras de referencia, al igual que Chimamanda Ngozi Adichie, cuya novela ‘Americanah’ (Mondadori) es una de las más premiadas del año y obtuvo en el mes de marzo el National Book Critics Circle Awards. Un premio al que aspiraban como finalistas cuatro mujeres escritoras y solamente un hombre, un hecho todavía excepcional.

La literatura feminista englobaría también todos los ensayos, libros de teoría, manifiestos y tratados sobre el feminismo, desde los trabajos de pioneras como Mary Wollstonecraft hasta otros más recientes como la ‘Teoría King Kong’, de Virginie Despentes.

Literatura escrita por mujeres

La literatura escrita por mujeres, también la feminista, sigue siendo minoritaria. Supone solo un 25% de los libros que se publican y las escritoras apenas tienen presencia en los libros de texto (un 12%) ni reconocimiento en los premios (un 19% frente al 81% de hombres galardonados, menos todavía en los institucionales), según un estudio de la iniciativa Leamos Autoras 2014, puesta en marcha en Internet para promover la lectura de literatura femenina.

Las revistas y publicaciones especializadas siguen reseñando muchos más libros escritos por hombres que por mujeres (protagonistas en menos del 25% de las críticas) y son prácticamente invisibles en las antologías literarias (un 9% en las de poesía) y en los libros de historia.

A finales de los años 90 era habitual hablar del bum de la literatura femenina para referirse al éxito de las novelas de ficción escritas por mujeres y dirigidas a un público femenino. En efecto, el porcentaje de lectoras era entonces (y continúa siendo) superior al de lectores (actualmente un 62,4% de mujeres frente a un 53,5% de hombres, según la Federación de Editores de España) y las editoriales dieron respuesta a esa demanda con nuevas autoras y más historias con protagonistas femeninas, aunque en muchas ocasiones de forma estereotipada.

Se promovió así la llamada “literatura femenina” para clasificar las novelas de Laura Esquivel, Isabel Allende o, más recientemente, Stephanie Meyer o María Dueñas, todas ellas superventas. La categoría se hizo popular, pero reducida casi en exclusiva a la ‘novela romántica’ y menospreciada por la crítica como si tuviese una calidad literaria inferior.

Escribir y publicar, una reivindicación feminista

Que una mujer pudiese escribir y, sobre todo, publicar fue durante siglos una reivindicación feminista. Autoras como Emilia Pardo Bazán criticaron abiertamente que los espacios sociales y culturales estaban cerrados para las autoras. Y, hoy en día,  junto a la guerra del lenguaje, la batalla por el reconocimiento continúa.

En ‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf comparte su análisis de los fondos de la biblioteca del Museo Británico para intentar trazar una línea del tiempo sobre la literatura femenina. Analizaba por un lado cómo se retrataba a las mujeres en los grandes clásicos así como la misoginia en autores como Shakespeare o Flaubert. Y, sobre todo, hizo hincapié en las ausencias: las “poetas suprimidas”. Todas las historias que no fueron contadas porque la sociedad patriarcal así lo había decidido, y la mujer tenía otras dedicaciones y era relegada en el plano intelectual.

“Se ha empobrecido incalculablemente la literatura con las puertas que le han sido cerradas a las mujeres”. (‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf).

Woolf recuerda a Cristina de Pisán, primera mujer escritora de la que la historia tiene referencia, pero también a George Sand, que se vestía de hombre para moverse en los círculos literarios del París del siglo XIX. La autora de ‘Orlando’ hizo una revisión crítica de la historia de la literatura y una relectura feminista de escritoras clave como Jane Austen o las hermana Brontë.

De ahí que ‘Un cuarto propio’ sea una obra pionera de la llamada “crítica literaria feminista”, que eclosiona en Estados Unidos con la publicación de la ‘Política Sexual’ de Kate Millet (1969) y se encarga precisamente de eso, de cuestionar los géneros, las técnicas narrativas, los temas abordados, el canon literario, la propiedad intelectual, los criterios de edición…

Esta labor de revisión cultural, que se sigue llevando a cabo hoy en todas las artes y esferas creativas, está permitiendo reeditar a grandes escritoras y descubrir nuevos argumentos, nuevos prismas y nuevas lectoras. El gran objetivo es conseguir que obras fundamentales de la literatura  tengan su lugar privilegiado en el parnaso y que las mujeres publiquen y controlen su trabajo en igualdad de condiciones que sus colegas escritores.”

(Acceso al artículo original: http://feminismo.about.com/od/publicaciones/fl/Mujeres-escritoras-eacutexito-maacutes-allaacute-de-los-prejuicios.htm?nl=1)