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Celia en la revolución, de Elena Fortún

Sesión 70 (7 de marzo de 2017)

Elena Fortún (Madrid 1886 – ibídem 1952)

Celia en la revolución / Elena Fortún; presentación de Andrés Trapiello; introduccde de Marisol Dorao.– Valencina de la Concepción [Sevilla]: Renacimiento, 2016. — 344 p.– (Biblioteca Elena Fortún)

“Novela sobre la guerra civil, escrita poco después del fin de la guerra, en 1943, no hay en ella lugar para la distorsión ni la idealización de lo vivido. Estas páginas no solo nos cuentan la vida difícil y llena de peripecias de una adolescente Celia en un Madrid sitiado, entre la supervivencia y la revolución, son también una suerte de crónica autobiográfica de la propia Elena Fortún.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Un libro necesario es lo primero que me sale decir de ‘Celia en la revolución‘. Necesario para quienes quieran conocer lo que pasó en la guerra civil española de primera mano y desde una mirada limpia, sin prejuicios. Necesario para reafirmar en la idea de que las guerras, todas, son injustas y crueles. Necesario, en fin, para la formación en historia reciente de España y fundamentalmente en valores, muy en particular al público joven, a quien inicialmente se dirigía la serie de relatos protagonizados por Celia, el personaje creado por Elena Fortún que viera la luz por primera vez en la sección Gente menuda de la revista Blanco y Negro.

Todas las que asistimos a la reunión comentamos lo mucho que nos había llegado la obra, pues si bien está catalogada como narrativa -incluso como literatura juvenil- , en realidad sentíamos que lo que estaba narrando la autora en el libro era totalmente real y forma parte de nuestra historia. Y es que, como afirma en la introducción Marisol Dorao, “Todo lo que de autobiográfico habían tenido los libros de Celia hasta entonces se intensifica en Celia en la revolución. A través de esta prematura mujer de quince años […] vemos y sentimos los pensamiento y los sufrimientos de Elena Fortún durante la guerra civil española”. Solo una compañera puso objeciones a la forma de escribir de la narradora y protagonista de la obra, que se supone que es una niña, pero es que en el libro anterior de la serie este personaje había sufrido la pérdida a su madre y se había tenido que hacer cargo de sus hermanas pequeñas, y en este tiene que hacerse fuerte y sobrevivir en un medio tan extremadamente hostil como es una guerra, circunstancias que sin duda deben conllevar un proceso de maduración vital acelerado.

La misma compañera quiso profundizar en el concepto de la tercera España de la que habla Andrés Trapiello en el presentación de la obra. Buscando en las redes al respecto sale, entre otros, un artículo de Xabier Casals (El Periódico, 17 julio 2016), que informa que se trata de un concepto sugerido por Salvador de Madariaga en ‘Spain‘ (1955) al aludir a “tres Españas” mediante “tres Franciscos” de claras connotaciones ideológicas muy distintas: el dictador Franco, el líder socialista Largo Caballero y el pedagogo y político republicano Giner de los Ríos.

Un tema muy interesante, sin duda, el planteado por la compañera al hilo de la presentación de Trapiello de esta obra, a la que este sitúa, por cierto, dentro del corpus fundamental de esta tercera España, junto con ‘La revolución española vista por una republicana‘ de Clara Campoamor, los diarios de guerra ‘España sufre‘ de Morla Lynch, el ensayo ‘Democracias destronadas‘ de José Castillejo, y el libro de relatos ‘A sangre y fuego’, de Manuel Chaves Nogales, todos ellos escritos durante la guerra civil o al poco de finalizar la misma.

Ligado a lo anterior, muy interesante también el análisis del título y la mención de ‘revolución’ en el mismo sobre lo que llama la atención Trapiello, término que curiosamente también aparece en el título de la obra de Clara Campoamor. En este sentido, puede ser aclaratorio el prólogo -memorable, según Trapiello- de la obra del periodista sevillano Chaves Nogales citada.

Volviendo al libro, y para finalizar con el texto de Trapiello, recoger aquí una cita especialmente relevante de la presentación en la que este sostiene que “Pocas veces se habrá escrito una novela sobre la guerra con tanta verdad, consciente su autora de que alguien ha de contarla, y no como un desahogo, tal y como creía Martín Gaite, sino consciente de que con el tiempo todos mentirían o tratarían de hacernos creer que han olvidado.”.

Una obra, pues, dura al estar llena de dolorosa verdad sobre lo que paso en nuestra guerra civil, honesta y valiente por la difícil posición de independencia y equidistancia de la autora -de fuertes convicciones republicanas y democráticas, lo que la honra más si cabe-, y con una descripción de la guerra fundamentalmete desde el punto de vista las mujeres -Celia, su criada, sus amigas…-, desde esa retaguardia que no hace la guerra pero que sufre sus efectos y cuya principal lucha, además de sobrevivir, es mantener unas condiciones de vida dignas a las que retornar en tiempos de paz.

Pero no por ello se puede decir que la obra sea difícil de leer o que el texto esté falto de gracia -incluso de lirismo-, lo que se puede apreciar a lo largo de todo el libro en las descripciones de personajes, circunstancias y paisajes que pasan por el mismo. A una compañera, por ejemplo, le recordó las cartas que su padre, pintor de profesión, mandaba a su madre en la guerra desde el frente, en las que se limitaba a describirle poéticamente los paisajes que divisaba desde las trincheras.

Todo esto lo expresa muy bien una compañera que no pudo venir a la reunión y que nos mandó unos comentarios al respecto, que recojo a continuación a modo de colofón de esta valoración del libro:

“[…] El libro me ha gustado mucho, me ha resultado de fácil lectura con un contenido muy duro.

Otra visión de la guerra con las consecuencias para las ciudadanas que no entienden mucho lo que pasa y por qué pasa, pero que la sufren y que deben hacer frente a situaciones límite.

Increíble la descripción de una madurez sobrevenida para una niña/joven de tan pocos años, y de la realidad tal y como se vivió en esa ciudad [Madrid].

Algunos pasajes me han llevado al recuerdo de mi padre y a episodios que me contaba.

Y, a pesar de todo, la ilusión y la esperanza para el futuro de Celia.”

Citas

P. 47 [Valeriana, la criada de la familia]: “Los hombres se meten siempre en lo que no les importa en vez de ocuparse de su casa… No tiés más que ver en cuanto se juntan dos… lo mismo que sean pobres que ricos, ya están parlando que si el alcalde, que si el concejal, que si las elecciones… y hay algunos que emprincipian con que si lo que pedrica el cura en el púlpito no es verdad, que si los frailes, y que si el Papa que está en Roma… ¡No paece sino que ellos van a arreglar el mundo y se lo saben too…!

p. 135 [Habla en padre de Celia]: “Ni la tierra, ni la cultura, pueden ser propiedad de unos cuantos. Es la herencia ancestral que fue creciendo desde que el primer hombre aparece sobre la tierra sosteniéndose sobres sus dos pies…

p. 139-140 [Juan, el jardinero]: “Cuatro hijos tenía, como cuatro pinos, y ya no sé si me queda alguno… ¡Maldita revolución!

[…]

¡Y cualquiera sabe quién tiene la razón…! Los de las derechas y lo des las izquierdas empeñaos en que tién la receta pa hacernos felices, pero en el entretanto a machacarnos los liendres a lo que no sabemos ná de ná. Yo discutía de esto con mis pobres hijos… y ellos me decían que no luchaban por ellos, que esta generación se tenía que sacrificar… ¡Cosas que habían oído en los mítines y los discursos del centro… Que luchaban por los que venían detrás de ellos… ¡Mire usé qué necesidá tenían de ocuparse ellos de los que no han nacío aún…! ¡Ya ni nietos voy a tener…!

p. 149: En esta casa en silencio, donde nadie llora, me parece el dolor horrible…

P. 160:”Adiós, papíto mío. ¡Que no te pase nada…!

Está sereno, y hasta me parece alegre.

Se va… le veo marchar inclinado… Ahora que cree que ya no le veo, anda despacio como si llevara un saco de pena sobre la espalda…

P. 188: “He traído rosas… las pongo en un jarrón de cristal. ¡Qué maravilla, Señor! Tienen demasiadas hojas y las limpio un poco de follaje… ¡Un caracol! Entre las hojas había un caracol… Pobrecito. Vivirá aquí conmigo y ya no estaré sola… Al fin una vida junto a la mía…

P. 192: “Mira, papá me explicó una tarde que él defendía al pueblo para que se educara en el mismo banco de la escuela que el hijo del médico y del millonario y que no hubiera más diferencias entre ellos que las limitaciones de la naturaleza… Pero no me dijo que fueran todos pobres, o todos ricos… ni que les obligaran a hacer esto o aquello…. No. Lo primero es ser libre y hacer lo que se quiere…

P. 225 [El padre de Celia]: “Sí, hija, sí, pero prefiero que dejes a un lado todos esos recuerdos. En este espanto que estamos viviendo, hay que volver rápidamente la espalda a el pasado… Los que se han quedado en el camino ya no sufren más. Ese es el gran consuelo de los que vivimos aún… Comienza la primavera, todo se renueva… y cantan las alondras todas las mañanas., ¿Las oyes tú? En mi balcón hay una asamblea de pájaros al amanecer… Además, hija, aunque te empeñes en estar triste no podrás. !Tienes diecisiete años!

P. 255: “Es una primavera áspera, dura, sin la alegría de otras primaveras. El aire fino, sutil, de la meseta, claro, transparente y frío como agua de manantial, me envuelve, refresca mis mejillas y corre entre mis dedos.

P. 295-296:

“-Hemos trabajado con fe en el provenir -me dice la señorita Amelia-. Mi esperanza de «Escuela Única» la he visto aquí realizada… Aquel chico […] es el hijo del portero […] y ese otro que se sienta a su lado es el hijo de Elorrieta, el abogado y diputado conservador…

[…]

-Sí… ¡todo está perdido! Creo que por culpa de unos y otros… Suspira, y su tristeza se comunica a mi corazón.

[…]

-Tu padre pasará los Pirineos, y… yo me quedaré aquí… pase lo que pase […] Me quedaré aquí.. y no sé lo que harán conmigo por mi pecado de democracia…

[…]

Todos son héroes. Papá, Jorge, la señorita Amelia, el papás de María Luisa, por conservar su ánimo entre tanta desgracias… Pero yo soy una pobre chica perdida entre tanta gente, sola, sin familia… sin saber qué hacer…

P. 310: “Aún voy a dar una vuelta a la casa para despedirme del jardín… ¡Adiós, álamos! ¡Adiós cipreses casi negros… rosales… pobre tierra seca y helada que comienza a esponjar la primavera! Papá decía que somos tierra del país donde nacimos. ¡Tierra mía de Madrid! De rodillas la beso…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría

Sesión 60 (2 de febrero de 2016)

lucia-etxebarriaLucía Etxebarría (Valencia, 1966-   )

beatriz y los cuerpos celestesBeatriz y los cuerpos celestes / Lucía Etxebarría. — Barcelona : Nadal, 1998. —265 p.

Resumen: Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica devorahombres compulsiva Y Beatriz, que considera que el amor no tiene género. Tres momentos de la vida de una mujer y dos ciudades, Edimburgo y Madrid, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes.

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

Lo que son los prejuicios… Este libro ya se planteó abordarlo en el grupo de lectura hace un tiempo pero hubo algunas componentes que se negaron en redondo a leer nada de esta autora. ¿Motivo? Quizá que la misma había salido en uno de esos, al menos discutibles, reality shows a los que tan acostumbradas nos tiene la televisión basura. ¿Qué llevó a Lucía Etxebarría a hacer tal cosa? Eso es una cuestión que a ella incumbe, así como asumir las consecuencias de sus actos, incluso de los erróneos, como nos pasa a toda hija de vecina.

Pero aquí de lo que se trata es de valorar el libro y a ello voy. En general ha gustado bastante tanto por su temática, bastante avanzada considerando la época en que se publicó, y por la forma en que está escrito, que hace que en muchos momentos no quieras soltarlo y seguir disfrutando de su lectura sin pausa.

Sobre la temática esbozar que trata de diversas cuestiones interesantes, como el despertar a la pasión y a la sexualidad de una joven madrileña de clase media de los años noventa, mostrando con naturalidad las relaciones lésbicas que establece; la relación de chicas de clase media con sus, en principio, atractivas madres, si bien profundizando se ven los problemas y contradicciones en que estas están inmersas; la violencia de género dentro de familias acomodadas, dado que la misma no es patrimonio de las ‘clases marginadas’, como a veces se hace pretender creer; los problemas con las drogas de la juventud; etc. Todo ello entremezclado con reflexiones ‘astronómicas’ que dan riqueza y belleza al texto.

Y aunque hay quien comentó que estaba mal escrito porque parecía un diario, mi opinión es que los diferentes tiempos que aparecen en la novela están mezclados de una forma que mantiene el interés por saber lo que pasa y por lo que ha pasado y está condicionando el presente.

Tampoco a todo el mundo le gustó algunas ‘explicitaciones’ del texto, si se me permite la expresión. No fue tampoco mi caso, y como muestra aquí abajo van algunos párrafos del libro a modo de muestra de las reflexiones que recoge el mismo y que otras integrantes del grupo destacaron en la reunión como especialmente interesantes.

Citas del libro

P. 213: … Yo puedo amar a hombres y a mujeres. No distingo entre sexos.
Los niños van de rosa, las niñas van de azul. Rosa es el color de los afectos. Azul el de los uniformes de trabajo. Monos de mecánico, trajes de azafata. Azul. Corbatas de ejecutivo, bolígrafos para hacer cuentas. Rosa. Cubiertas de novela romántica y cajas de bombones. Los hombres son racionales y las mujeres sentimentales.
Se nace persona. Dos días después te perforan las orejas. Te ponen unos patucos rosas. Ya eres niña. Vas a un colegio de niñas. Te visten con falda y coletitas. Cumples catorce años. Tu primer pintalabios. Ya eres una mujer. Cumples quince. Zapatos de tacón. Te sonrojas ante los chicos en la parada del autobús. No corres los cien metros. No escuchas heavy metal. Ya eres una cretina.

P. 241: … Pero hablé de mi madre y de mi padre y de la atmósfera gelatinosa, irrespirable, de mi casa y de la envidia irreprimible que sentía al confirmar que no todas las familias eran así, que había lugares en los que la gente hablaba e incluso se quería. No, no odiaba a mis padres. ¿Qué culpa tuvo mi padre de que le endosaran de por vida a una niña malcriada a la que casi no conocía, y a la que nadie le permitió conocer? ¿Qué culpa tuvo mi madre de encontrarse de la noche a la mañana encerrada en un piso enorme junto a un hombre que nunca estaba y que no le hacía el menor caso? Nadie le había enseñado a valerse por sí misma, no la prepararon para lo que se avecinaba…

P. 247-248: [Habla Caitlin a Beatriz]
– … me contó una historia que solían repetirle cuando era pequeña en la escuela dominical de Stirling:
“En el principio de los tiempos los hombres utilizaban armas de piedra, que se quebraban con facilidad; pasados los siglos las sustituyeron por utensilios de hierro, que si bien eran mucho menos resquebrajadizos, presentaban la desventaja de oxidarse rápidamente. Y entonces a un herrero se le ocurrió la feliz idea de crear una aleación de metales que llamó acero. Pero el acero, para llegar a serlo, debe pasar por las pruebas de los elementos: primero el fuego, para fundirse, acto seguido por el agua y por el aire, para endurecerse, y finalmente por la piedra, para formarse. Y por fin se convierte en una espada de acero, la más resistente de las armas”.
– Y supongo -dije yo, irónica- que la moraleja de la historia es que uno sólo se hace fuerte después de superar todo tipo de pruebas.
-Fuerte no. Fuertes lo eran ya la piedra y el hierro -afirmó ella categórica-. Flexible. Ahí radica la diferencia. No puedes sobrevivir si no lo eres.

P. 265: En el mundo hay millones de parejas que han ido forjando su relación a base de mucha voluntad y de pequeñas renuncias compartidas. Hay millones de seres que no exigen a la persona que está a su lado un cien por cien de compatibilidad y de gustos comunes. Es el ansia de perfección la que asesina los afectos, la sed de absoluto, el miedo a la costumbre, la perenne nostalgia de imposibles, la negativa constante a aceptarnos como somos y a aceptar a los demás por lo que son. Cuando uno no se entiende a sí mismo es imposible que entienda que otros le amen, y es imposible por tanto que respete a aquellos que le quieren. Pero el tiempo nos ofrece sólo dos opciones: o asumir lo que somos, o abandonar; y si no abandonamos, si decidimos quedarnos en este planeta minúsculo y pactar con nuestra aún más minúscula vida, podemos interpretar esta resignación como una derrota, o como un triunfo. Yo ya no aspiro a grandes fuegos, apagado el incendio que Mónica supuso. Ahora sólo espero renacer de mis cenizas y disfrutar de ciertas brasas de pasión, ese rescoldo de calor intermitente que suponen los gestos familiares, los años de experiencia, el calor conocido de los labios y la serenidad tantos días encontrada en unos ojos en los que ya no brillan ni la ansiedad ni el deseo excesivos; una dulzura asociada a la propia rutina, a la asumida carga del peso del afecto, mientras que blandamente va fluyendo el cansancio, la extraña indiferencia ante lo que hemos hecho. La paz, a fin de cuentas. O el amor.

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

Un viaje de novios, de Emilia Pardo Bazán

Sesión 49  (11 de diciembre de 2014)

emiliaEmilia Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851 – Madrid, 12 de mayo de 1921)

emiliaUn viaje de novios / Emilia Pardo Bazán. — Madrid  : Alianza, 2003. — 276 p.

Resumen: “Escrita en la década prodigiosa de la narrativa española del XIX… ‘Un viaje de novios’ (1881) supuso una primera aproximación de Emilia Pardo Bazán a los dominios del realismo-naturalismo. A caballo entre la novela y el cuaderno de viaje, la obra narra las ingratas consecuencias del desatinado matrimonio entre un funcionario oportunista y cuarentón y una joven provinciana e inexperta, Lucía, quien, tras la unión, no tarda en verse sometida al creciente divorcio entre deseo y realidad. Es precisamente el retrato de ésta trazado de mano maestra -como apunta Marisa Sotelo Vázquez en su introducción a la obra-, hija única de un tendero de ultramarinos enriquecido, uno de los más acabados e inolvidables que puede encontrarse en toda la obra de la escritora gallega”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración del grupo

La novela ha gustado en general, si bien ha habido quien se ha quejado de prolijidad en las descripciones y cierta “obsolescencia” de los contenido, o quien ha comentado que no es la obra maestra de la autora, habiéndose mencionado en concreto “La tribuna” por su temática, de contenido feminista según una compañera que ha sugerido su lectura varias veces al grupo.

Tema este, el del feminismo de la Pardo Bazán, un poco controvertido parece, ya que podemos encontrar personas estudiosas que mantienen dicha cuestión, como Juan Paredes Núñez en un artículo publicado por Cuadernos de Estudios Gallegos titulado precisamente así, ‘El feminismo de Emilia Pardo Bazán‘, donde sostiene lo siguiente:

“Su conciencia feminista despertó muy tempranamente, alentada, en buena medida -como ella misma confiesa- por la ayuda comprensiva de su padre, que siempre impulsó sus inclinaciones…”

Habiendo también quienes afirman lo contrario, como Ángeles Sandino Carreño en el artículo titulado ‘El antifeminismo de Emilia Pardo Bazán en las novelas de Los Pazos‘, también publicado en los mencionados Cuadernos de Estudios Gallegos, donde escribe lo siguiente:

“… creo que existe una gran diferencia entre los artículos, ensayos y conferencias de doña Emilia, donde claramente toma partido a favor de la igualdad de los sexos, y sus novelas, donde, por no tener que exponer sus ideas, sino las de terceros, no cuida tanto su actitud combativa y deja escapar pequeños detalles que son suficientemente reveladores de que su feminismo es más teórico que real y vendrían a corroborar lo expuesto por Marina Mayoral de que ‘el feminismo de doña Emilia chocaba con su conservadurismo social y por eso fue estéril'”.

No nos definiremos aquí al respecto, ya que habría que revisar e interpretar adecuadamente la muy extensa obra de la autora gallega, pero sí decir que en la novela que hemos leído se retrata afectuosamente a la heroína, mostrando cómo la sociedad que la circunda -padre, marido, curas, etc.- machaca sus posibilidades de tener una vida plena.

Y a pesar de no estar todas de acuerdo, decir que la obra es muy agradable de leer, con una gran riqueza lingüística y casi me atrevería decir poética en las descripciones de personajes, paisajes y situaciones, además de contener grandes momentos en que puedes visualizar las escenas y deseas seguir leyendo inmediatamente para saber cómo continúan tan interesantes sucesos. También es especialmente interesante y encantador el prefacio de la obra, donde la autora explica un poco la génesis de la misma y su adscripción al género naturalista, si bien pretende alejarse de la escuela francesa -sin conseguirlo del todo, cosa que se puede decir una vez leída la novela-, de la que desaprueba “la elección sistemática y preferente de asuntos repugnantes o desvergonzados, la prolijidad nimia, y a veces cansada, de las descripciones…. y, más que todo… la perenne solemnidad y tisteza, el ceño siempre torvo, la carencia de notas festivas y de gracia y soltura en el estilo y en la idea”.

Finalizar reivindicando a una gran autora de la literatura española, a la que en su momento se le negó su merecido ingreso en la Real Academia de la Lengua, cuya obra merece ser tenida en cuenta por un grupo como el nuestro que se dedica a leer con perspectiva de género.

Para completar la información una componente del grupo de lectura, Ángeles Carmona, nos regala el artículo “El espacio en: Insolación, la incógnita y la realidad‘, sobre la relación entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós y el reflejo de la misma en sus respectivas obras.

También de regalo aquí va el enlace a “‘Las medias rojas’, un cuento de Pardo Bazán sobre violencia machista“, un relato breve, publicado en 1904 por la escritora gallega recogido por Monserrat Barba Pan en About.com (quien, por otra parte, tiene una entrada titulada “Emilia Pardo Bazán, la intelectual palpitante” en el mismo medio).

Citas de la obra, a modo de muestra

p. 58: … Nada de hombros altos y estrechos, nada de inverosímiles caderas como las que se ven en los grabados de figurines, que traen a la memoria la muñeca rellena de serrín y paja; una mujer conforme, no al tipo convencional de la moda de una época, pero al tipo eterno de la forma femenina, tal cual la quisieron natura y arte…

p. 65: … el tren corría, corría, dejando atrás las interminables alamedas de chopos que parecen un pentagrama donde fuesen las notas verde claro, sobre el crudo tono rojizo de las llanuras.

p. 65: … donde fracasan las huecas fórmulas, vence el sentimiento, con su espontánea elocuencia.

p. 73: … la colgó en su dormitorio entre un daguerrotipo de la difunta y una estampa de la bienaventurada virgen Santa Lucía, que enseñaba en un plato dos ojos como huevos escalfados.

Sobre la autora

Otros libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Entre visillos, de Carmen Martín Gaite

Sesión 33 (jueves 7 de febrero de 2013)

carmen_martin_gaite  Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925 – Madrid, 2000)


entre_visillosEntre visillos / Carmen Martín Gaite; introducción de Marina Mayoral. — Barcelona: Austral,  2012. — 280 p. — (Narrativa)

Resumen: Después de algunos años de ausencia, Pablo Klein vuelve a la ciudad de provincias donde ha pasado su infancia para ejercer como profesor de alemán en el instituto. Allí entabla relación con distintas personas de la ciudad, fundamentalmente jóvenes, y con las alumnas del instituto, sobre todo con Natalia. A través de las ocupaciones cotidianas de este grupo de jóvenes, de sus angustias, del aburrimiento y de la falta de imaginación, Carmen Martín Gaite traza el perfil de una juventud sin ilusión.

Esta edición lleva una interesante introducción de Marina Mayoral que analiza la novela tanto desde el punto de vista de su contenido como de su estructura literaria, donde sostiene que Carmen Martín Gaite es una de las pocas escritoras españolas que ha sabido romper los rígidos moldes de una literatura heredada para expresarse con voz propia, queriendo decir con esto, entre otras cosas, con voz de mujer, cosa que desarrolla a lo largo del texto.

Más información sobre el libro disponible en: El Rincón del Vago

[Lote de veinte ejemplares del libro amablemente prestado al grupo de lectura por la Biblioteca Pública Municipal de Tomares (Sevilla)].

Valoración

Obra coral con tres voces principales: la de Natalia, una niña de la pequeña burguesía que va a un instituto al que asisten niñas de clases populares y cuyos capítulos evocarían una especie de relato de iniciación (una de las cosas que dice, por ejemplo, es la frase “… A mí las lágrimas se me han ido secando, pero cada vez estaba más triste…” -p. 255-); Pablo, una persona que viene de fuera y que, si bien participa en los hechos que narra, no se implica demasiado en la vida de una ciudad de provincias en la que está de paso; y una voz omnisciente que construye una especie de novela de costumbres y que muestra las escasas expectativas en la vida de las mujeres en un medio sin apenas incentivos para un rico desarrollo personal.

Si bien al principio puede ser un poco líoso de entender quién habla, una vez que te familiarizas con las distintas voces la trama resulta muy interesante, más teniendo en cuenta que a varias integrantes del grupo nos ha evocado tiempos pasados, un pasado que tiene relación con la situación actual de muchas mujeres en nuestro país.

En cualquier caso, para un acercamiento crítico a la obra recomendamos encarecidamente la lectura de la introducción de Marina Mayoral, que además introduce maravillosamente en la llamada literatura femenina.

Libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano