Archivo de la categoría: Literatura

Feria del Libro de Sevilla 2018: Mesa redonda y lecturas de clubes de lectura feminista de la ciudad

El día 8 del pasado mes de mayo la Feria del Libro de Sevilla 2018, organizada este año bajo el lema ‘Mujeres de Letras Tomar’, celebró su propio 8M para lo que nos regaló varias actividades en torno a las Mujeres y la Literatura.

Dedicamos esta entrada a una de dichas actividades: la mesa redonda ‘Una genealogía propia. La importancia de los clubes de lectura feministas’, organizada por el Instituto Andaluz de la Mujer, en la que participamos los grupos de lectura feminista de la ciudad: el club de La Tribu que se reúne en la libraría Casa Tomada; Arcadia, del espacio de coworking de mismo nombre; el de La Tribu recientemente creado por el Centro Andaluz de las Letras en la Biblioteca Pública Provincial; y finalmente el nuestro, Generando Lecturas, encuadrado en el Centro de Documentación María Zambrano del Instituto Andaluz de la Mujer.

Los objetivos principales de esta actividad eran poner en valor la labor de estos clubs, reivindicando la necesidad de crear espacios de discusión y debate en torno a la literatura femenina, concienciar sobre sus posibilidades y favorecer la cooperación entre los mismos.

El acto comenzó con la mesa redonda propiamente dicha, en la que las representantes de los distintos grupos de lectura respondimos a una serie de preguntas de Carmen G. de la Cueva, coordinadora de la actividad, sobre por qué opinábamos que son importantes los clubs de estas características, orígenes de los presentes, desafíos y procesos de afianzamiento de los mismos y herramientas y consejos para quienes quisieran formar grupos de lectura como los nuestros.

Señalar aquí que Generando Lecturas es más longevo de este tipo de grupos de la ciudad y -que sepamos- de toda Andalucía y que nuestras respuestas a las preguntas planteadas fueron en la misma línea de las de las representantes del resto de grupos: la importancia de dar relevancia a la literatura escrita por mujeres, dado que hoy por hoy sigue estando menos valorada, en general, que la realizada por los hombres, reivindicando la universalidad de esta literatura -no tiene sentido pensar que lo masculino es universal y lo femenino solo tiene interés para las propias mujeres- y las posibilidades que ofrece la literatura para reflexionar sobre la vida, para lo que nuestros grupos utilizamos la perspectiva de género como modo de enriquecer nuestras miradas sobre el mundo y las temáticas que nos atañen como seres humanos. Además, aprovechamos para publicitar la gran cantidad de lotes de libros que tenemos en el Centro de Documentación a disposición de cualquier grupo de lectura que los quiera solicitar, muchos de ellos relacionados con otros recursos también disponibles en el Centro como pueden ser películas basadas en dichos libros.

Y tras un breve turno de intervenciones de un público entregado, dado que muchas de las personas presentes forman parte de estos u otros grupos de lectura, finalmente vino lo más bonito de la actividad: lecturas de fragmentos de libros leídos por los distintos grupos de lectura por integrantes de los mismos, para lo que se eligieron textos de las siguientes obras (ordenados alfabéticamente por apellidos de las autoras correspondientes):

Como muestra, aquí tenéis unos banners (o anuncios, en la traducción que recomienda Fundéu para dicha palabra) creados por Carmen G. de la Cueva para la difusión del evento en las redes sociales:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Finalmente comentar que todos los libros citados están a vuestra disposición en el Centro de Documentación, algunos también en lotes para grupos de lectura, y animaros a que forméis vuestro grupo de lectura feminista propio, para lo que podéis contar con nuestros recursos y asesoramiento, si es que así lo deseáis.

Anuncios

En el Día del Libro 2018, artículos sobre libros de escritoras imprescindibles

Con motivo de la celebración del Día del Libro 2018 hemos reunido una serie de artículos recientes con recomendaciones de libros de escritoras imprescindibles.

Lo que pretendemos con ello es contribuir a la difusión de la literatura hecha por mujeres pues, aunque se dice que somos pilares esenciales del mundo del libro (“Son las principales lectoras, aumentan como autoras y ocupan gran parte de los cargos en la cadena de valor del libro”, se sostiene en la cubierta del número 5 de primavera de 2018 de la revista WMagazín en su edición impresa), lo cierto es que basta con mirar los suplentos culturales de los periódicos y las revistas de libros para ver que esto no tiene su justo reflejo en los medios. 

Vaya, pues, aquí una selección de artículos recientes que sí dan la relevancia que merecen a libros escritos por mujeres:

Además de los libros recomendados en los artículos anteriores, podéis encontrar más títulos imprescindibles en la página de RECOMIÉNDANOS de este propio blog.

Como no podría ser de otra forma, los libros señalados están -o lo estarán en breve- a vuestra disposición en nuestro Centro de Documentación María Zambrano.

¡Feliz Día del Libro 2018!

En el Día del Libro 2017, selección de recursos en línea sobre Mujer y Literatura

Con motivo de la próximidad de la celebración del Día del Libro 2017 hemos seleccionado una serie de recursos en línea sobre Mujeres y Literatura.

Lo que pretendemos con ello es contribuir al análisis y el enriquecimiento de miradas sobre un tema que a veces genera controversia pues diferenciar entre Literatura y Género suele conllevar consecuencias negativas para el ‘género’ mujer. Y es que la crítica y los medios aún se permiten preguntarse en ocasiones si lo que escriben las escritoras tiene interés para todo el mundo o sólo para las mujeres, incluso que si lo que leen las mujeres es o no de calidad, expresando con ello una mentalidad claramente patriarcal de una forma muy naif, según le oí decir en una ocasión a la escritora y gran especialista en la materia Laura Freixas.

Si una mujer escribe un libro sobre la familia es un libro doméstico, pero si un hombre escribe un libro sobre la familia es una obra maestra sobre la condición humana. Como en la vida… en literatura también hay mucho estereotipo”, decía al respecto Lisa McInerney  en una entrevista.

También sobre el tema la observación “… Lo doméstico es universal en letra de varón, y en letra de mujer es personal, íntimo: no es político. “, de Marina Mariasch en un artículo que se puede encontrar más abajo a contenido completo.

No obstante lo dicho, hay estudiosas de la materia que sostienen que existen algunas cuestiones diferenciales -y enriquedoras- entre la literatura escrita por hombres y mujeres, como por ejemplo que estas han aportado temáticas nuevas, como las relaciones entre madres e hijas o las relaciones entre mujeres -sin que necesariamente haya hombres por medio o alrededor-.

Lo que sí parece claro es que tradicionalmente las escritoras no han contado con los mismos medios que sus colegas varones, como ya reclamaba Virginia Woolf en su libro ‘Una habitación propia‘ -un gran clásico leído y disfrutado por el grupo de lectura en su momento-, situación que no se ha solventado en su totalidad en la actualidad, ya que la discriminación de género se deja notar también en este terreno, como se puede constatar con la consulta de los recursos que se recogen a continuación.

Finalizar la presentación de estos recursos con una cita del artículo La vida secreta de Alice Munro, de la escritora Elvira Lindo (El País, 4 diciembre 2010), donde dice de la popular escritora canadiense los siguiente:

“… Su hija Sheila cuenta en un libro original y conmovedor (Vida de madre e hijas. Creciendo con Alice Munro) cómo cuando ella y sus hermanas irrumpían en aquella habitación su madre retiraba el cuaderno a un lado, como si quisiera dar a entender que estaba haciendo algo tan prosaico como la lista de la compra. Hoy, a sus casi ochenta años, Munro, tan esquiva como entonces, despliega una especie de maternidad no deseada pero real sobre todos los escritores canadienses…”

PD: No me resisto a poner una cita de una entrevista publicada por el El País el sábado 22 de abril a la escritora norteamecicana Siri Hustvedt, donde, entre otras cosas, dice lo siguiente en relación a la materia que nos ocupa:

La única diferencia entre una intelectual mujer y un intelectual hombre es que aquella ha de estar preparada para ser atacada y castigada; lo que en el hombre es sensibilidad y brillantez, en la mujer es emotividad y pretenciosidad… La clave está en alejarse y examinar los prejuicios que todos tenemos”.

Recursos en línea sobre mujer y literatura

¡Feliz Día del Libro 2017!

 

Ábreme con cuidado

Sesión 67 (13 de diciembre de 2016)

Ábreme con cuidado / prólogo de Gloria Fortún; relatos inéditos de Isabel Franc, Clara Asunción García, Pilar Bellver, Carmen Samit, Gloria Fortún, Lola Robles, Camen Nestares, Carmen Cuenca y Gloria Bosch Maza. — [Madrid] : Dos Bigotes, (c) 2015.–240 p.

“‘Ábreme con cuidado’ es el fruto de un desafío planteado a nueve magníficas autoras españolas -Clara Asunción García, Isabel Franc, Pilar Bellver, Lola Robles, Gloria Bosch Maza, Carmen Samit, Gloria Fortún, Carmen Nestares, Carmen Cuenca-: convertir las figuras de Natalie Clifford Barney, Patricia Highsmith, Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar, Aphra Behn, Carson McCullers, Elizabeth Bishop, Emily Dickinson y Gloria Fuertes en protagonistas de un relato de ficción.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Obra coral con relatos sobre o inspirados en escritoras lesbianas famosas realizados por escritoras españoles de la misma orientación sexual.

Se trata, pues, de una obra literaria reivindicativa, que ‘visibiliza’ que también las mujeres, escritoras en este caso, tienen derecho a la sexualidad que mejor les cuadre en cada momento y que eso no es -o, en todo caso, no debería ser- un ‘handicap’ para nada, habiendo existido -y existiendo en la actualidad- grandes escritoras lesbianas, lo que no les ha impedido sino que más bien les ha inspirado la creación de una obra literaria extraordinaria.

Siendo nuestro grupo de lectura de mujeres tan diverso, las opiniones expresadas en la reunión fueron como era de prever, diversas: a algunas les habían gustado mucho algunos relatos y no tanto otros, y a otras todo lo contrario. Por ejemplo, a Carmen J. le había gustado mucho el de ‘A Virginia le gustaba Lita’, de Pilar Bellver sobre Virginia Woolf y Vita Sackville-West, del que decía que se notaba que estaba muy bien documentado, mientras que a Concha le había maravillado el titulado ‘Tu nombre me lo callo’, de Gloria Bosch Maza sobre Gloria Fuertes, que se había leído tres veces seguidas. Esto provocó que con posterioridad otras componentes del grupo diéramos una segunda oportunidad y disfrutaramos algunos de los relatos que al principio no nos habían terminado de seducir.

Y es que una de las cosas estupendas de un grupo de lectura es que la mirada sobre las obras se enriquece extraordinariamente, lo que hace que en las reuniones nos hagamos conscientes de cuestiones que quizá habíamos pasado por alto o no habíamos valorado y sentido en su momento en su justa medida.

Más opiniones sobre el libro: una compañera que no pudo venir a la reunión comentó previamente a la misma que se notaba que se trataba de una obra de encargo, por lo que algunos relatos estaban más conseguidos que otros, en función, quizá, de la cercanía de las distintas autoras con la escritora que le había tocado ‘rel(tr)atar’. Otra compañera dijo que había ‘sufrido’ con muchos de los relatos por mostrar los mismos una realidad compleja, motivada quizá porque, por presiones sociales y familiares, las escritoras reflejadas en los mismos habían debido reprimirse, ocultarse o vivir contra las normas sociales al uso, con los posibles desequilibrios que ello puede provocar. Y en relación a este tema, dando una visión enriquecedora de la sexualidad, otra compañera concluyó con un bello pensamiento, algo así como que las opciones sexuales deberiámos manternerlas abiertas a lo largo de toda la vida e ir desarrollando todo el tiempo los deseos y sentimientos con las personas que vayamos sintiendo en cada momento, sin importar el sexo de las mismas.

En lo finalmente todas estuvimos de acuerdo es en que la gran bondad de este libro es que te lleva a descubrir -o redescubrir- autoras fundamentales, abriendo así un mundo de posibilidades lectoras y vitales.

Obras citadas en la reunión y en el libro

Películas mencionadas en la reunión, relacionadas con la temática del libro:

No las tenemos en nuestro Centro de Documentación ni están disponibles para su adquisición por los medios convencionales pero pueden descargarse en webs de cine autorizadas.

Sí tenemos, en cambio, los siguientes libros relacionados con la obra, varios de ellos citados en la misma:

  • El almanaque de las mujeres, de Djuna Barnes. Egales, 2008

    Parodia en torno al alocado círculo sáfico de Natalie Barney y su Académie des Femmes

  • Carol, de Patricia Highsmith. Anagrama, 1997

    Novela de tintes autobiográficos en la que se basa la película del mismo título sobre la que versa un artículo de Elvira Lindo en El País (6 feb. 2016).

  • A Virginia le gustaba Vita, de Pilar Bellver. Dos Bigotes, 2016

    Obra que desarrolla el relato del mismo título de la obra sobre la relación entre Virginia Wolf y Vita Sackville West.

  • Una habitación propia, de Virginia Woolf. Seix Barral, 2011

    Obra fundamental de la escritora, ‘disfrutada’ en su día por el grupo de lectura.

Más noticias y opiniones sobre la obra

¿Qué es la literatura feminista?, por Montserrat Barba Pan

Por su interés en relación a la temática de nuestro blog, a continuación reproducimos un artículo publicado originalmente en el apartado de Feminismo de la web About en español en febrero de 2015.

¿Qué es la literatura feminista?                                                                     Solo el 25% de los libros que se publican en España son escritos por mujeres

monserrat-barba-panPor Monserrat Barba Pan, Experta en Feminismo

Doris Lessing - ©John Downing / Getty Images (Hulton Archive)“A través de los casos periodísticos que investiga Annika Bengtzon, protagonista de ‘Dinamita’ o ‘Studio sex’, la sueca Liza Marklund analiza las dificultades de las mujeres en un mundo de hombres, el sexismo cotidiano, o sus odiseas para conciliar su vida familiar y personal.

Marklund considera su obra “literatura feminista” porque en ella se habla de la situación de las mujeres en una estructura social dominada por hombres.

Ella es un ejemplo más de una categoría de ficción que denuncia la vulneración de los derechos de la mujer y reflexiona sobre el rol de la mujer en la sociedad y que, más que un género en sí mismo, es una perspectiva o punto de vista ante las historias. Susan Sontag, Alice Munro o Doris Lessing son algunas de sus autoras de referencia, al igual que Chimamanda Ngozi Adichie, cuya novela ‘Americanah’ (Mondadori) es una de las más premiadas del año y obtuvo en el mes de marzo el National Book Critics Circle Awards. Un premio al que aspiraban como finalistas cuatro mujeres escritoras y solamente un hombre, un hecho todavía excepcional.

La literatura feminista englobaría también todos los ensayos, libros de teoría, manifiestos y tratados sobre el feminismo, desde los trabajos de pioneras como Mary Wollstonecraft hasta otros más recientes como la ‘Teoría King Kong’, de Virginie Despentes.

Literatura escrita por mujeres

La literatura escrita por mujeres, también la feminista, sigue siendo minoritaria. Supone solo un 25% de los libros que se publican y las escritoras apenas tienen presencia en los libros de texto (un 12%) ni reconocimiento en los premios (un 19% frente al 81% de hombres galardonados, menos todavía en los institucionales), según un estudio de la iniciativa Leamos Autoras 2014, puesta en marcha en Internet para promover la lectura de literatura femenina.

Las revistas y publicaciones especializadas siguen reseñando muchos más libros escritos por hombres que por mujeres (protagonistas en menos del 25% de las críticas) y son prácticamente invisibles en las antologías literarias (un 9% en las de poesía) y en los libros de historia.

A finales de los años 90 era habitual hablar del bum de la literatura femenina para referirse al éxito de las novelas de ficción escritas por mujeres y dirigidas a un público femenino. En efecto, el porcentaje de lectoras era entonces (y continúa siendo) superior al de lectores (actualmente un 62,4% de mujeres frente a un 53,5% de hombres, según la Federación de Editores de España) y las editoriales dieron respuesta a esa demanda con nuevas autoras y más historias con protagonistas femeninas, aunque en muchas ocasiones de forma estereotipada.

Se promovió así la llamada “literatura femenina” para clasificar las novelas de Laura Esquivel, Isabel Allende o, más recientemente, Stephanie Meyer o María Dueñas, todas ellas superventas. La categoría se hizo popular, pero reducida casi en exclusiva a la ‘novela romántica’ y menospreciada por la crítica como si tuviese una calidad literaria inferior.

Escribir y publicar, una reivindicación feminista

Que una mujer pudiese escribir y, sobre todo, publicar fue durante siglos una reivindicación feminista. Autoras como Emilia Pardo Bazán criticaron abiertamente que los espacios sociales y culturales estaban cerrados para las autoras. Y, hoy en día,  junto a la guerra del lenguaje, la batalla por el reconocimiento continúa.

En ‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf comparte su análisis de los fondos de la biblioteca del Museo Británico para intentar trazar una línea del tiempo sobre la literatura femenina. Analizaba por un lado cómo se retrataba a las mujeres en los grandes clásicos así como la misoginia en autores como Shakespeare o Flaubert. Y, sobre todo, hizo hincapié en las ausencias: las “poetas suprimidas”. Todas las historias que no fueron contadas porque la sociedad patriarcal así lo había decidido, y la mujer tenía otras dedicaciones y era relegada en el plano intelectual.

“Se ha empobrecido incalculablemente la literatura con las puertas que le han sido cerradas a las mujeres”. (‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf).

Woolf recuerda a Cristina de Pisán, primera mujer escritora de la que la historia tiene referencia, pero también a George Sand, que se vestía de hombre para moverse en los círculos literarios del París del siglo XIX. La autora de ‘Orlando’ hizo una revisión crítica de la historia de la literatura y una relectura feminista de escritoras clave como Jane Austen o las hermana Brontë.

De ahí que ‘Un cuarto propio’ sea una obra pionera de la llamada “crítica literaria feminista”, que eclosiona en Estados Unidos con la publicación de la ‘Política Sexual’ de Kate Millet (1969) y se encarga precisamente de eso, de cuestionar los géneros, las técnicas narrativas, los temas abordados, el canon literario, la propiedad intelectual, los criterios de edición…

Esta labor de revisión cultural, que se sigue llevando a cabo hoy en todas las artes y esferas creativas, está permitiendo reeditar a grandes escritoras y descubrir nuevos argumentos, nuevos prismas y nuevas lectoras. El gran objetivo es conseguir que obras fundamentales de la literatura  tengan su lugar privilegiado en el parnaso y que las mujeres publiquen y controlen su trabajo en igualdad de condiciones que sus colegas escritores.”

(Acceso al artículo original: http://feminismo.about.com/od/publicaciones/fl/Mujeres-escritoras-eacutexito-maacutes-allaacute-de-los-prejuicios.htm?nl=1)

Paulina Rivero Weber: EN BUSCA DE LA NUEVA HEROÍNA

 PaulinaRivero1-_webPaulina Rivero Weber

Paulina Rivero Weber

En busca de la nueva heroína

¿Cuántas de las heroínas más populares de la literatura universal podemos evocar sin esfuerzo? ¿Cuántas de ellas resultan victoriosas en tramas que no tienen que ver con el amor de pareja? ¿Y qué representa esto, en la vida cotidiana fuera de las páginas, para las mujeres?

Entrevistamos a la Doctora en Filosofía y profesora Paulina Rivero Weber acerca de ésta y otras cuestiones en torno a la heroicidad femenina, tomando como punto de partida su libro Se busca heroína, en el que revisa las historias de mujeres que han sido modelo a seguir tanto en el papel como en la realidad (de Madame Bovary a Lou Andreas Salomé) y afirma la necesidad de construir nuevas posibilidades para unas y otras.

En la antigua narrativa oral de muchos lugares del mundo hay niñas valientes, jóvenes fuertes y viejas sabias. Aún en el Quijote de Cervantes tuvimos a la pastora Marcela, una heroína que busca la paz consigo misma. ¿En qué momento las perdimos?

Creo que no las hemos perdido del todo; personajes como Marcela en Don Quijote son, a mi modo de ver, indicadores de ello. Pero sin lugar a dudas la abundancia o escasez de heroínas literarias nos habla de la sociedad en que ellas son –o no son- creadas. Una sociedad matriarcal seguramente tendría más heroínas que héroes. La sociedad en que vivimos ha comenzado a dejar de tener modelos exclusivamente patriarcales, pero la meta de sociedades capitalistas como la nuestra y como la mayoría de las sociedades hoy en día, no es la creación de individuos autónomos y fuertes, sino la de individuos consumistas. Para ello es necesario seguir ciertos patrones de imagen y de conducta, en los cuales tanto la mujer como el hombre suelen ser degradados a bienes de consumo. En el caso de la mujer el ejemplo clásico es la imagen de una estructura que no corresponde a la mujer real, sino a un conjunto de fantasías masculinas. Es difícil imaginar heroínas cuando a las mujeres se les empuja compulsivamente a preocuparse de una manera desmedida por conservar una apariencia, esbeltez y “belleza” no naturales para satisfacer ese imaginario masculino.

Esto no implica que la heroicidad le esté vetada a la mujer en la sociedad capitalista. De hecho en este tipo de sociedades se requieren con mayor urgencia mujeres capaces de pensar y ser críticas ante los modelos impuestos. Las ha habido a lo largo de toda la historia y también en la literatura; simplemente hace falta que comiencen a abundar más: que dejen de ser excepciones y comiencen a ser parte de la cotidianidad.

Las heroínas de la literatura que más alcance tienen en la actualidad están modeladas a partir de un punto de vista masculino. Parecería que la solución era que mujeres delinearan a sus propias heroínas, pero hay autoras que las representan desde ese punto de vista también. ¿Por qué sucede?

En algún lugar la escritora Marcela Serrano se ha quejado de ello, creo que con justa razón. Pareciera ser que ahora la mujer que escribe tiende a seguir patrones de escritura que han dejado tras de sí los grandes escritores. No todas las mujeres lo hacen, pero en efecto, lamentablemente muchas siguen ese ejemplo. Creo que hace falta juventud mental para saber que se vale hacer las cosas de una manera completamente diferente. Y no sólo “se vale”: urge hacer las cosas de una manera diferente, urge ser rara, extravagante, original tanto en la vida como en la escritura. Urge dejar de vivir al paso que marca la sociedad e inventar nuevas formas de vivir: de ahí surgirán también nuevas formas de escribir.

En tu libro rescatas la afirmación de Virginia Woolf acerca de que las mujeres eran espejos en que los hombres se veían magnificados… ¿tendrían las heroínas que olvidarse del amor romántico?

De manera paralela a ese espejo magnificador que la mujer era para el hombre, éste era para la mujer un espejo empequeñecedor. Así como el hombre se sentía grande junto a una mujer inválida, así la mujer se sentía inferior junto a un hombre con tal poder. Pero una mujer que se niega a jugar ese juego no necesariamente renuncia al amor romántico: simplemente requiere inventar su propia forma de amor romántico. Hoy las mujeres deberíamos preguntarnos cómo viviría el amor romántico una mujer fuerte, autónoma e ingobernable. No porque exista una respuesta, sino porque existen mil respuestas que cada mujer puede encontrar, debe encontrar, a lo largo de su vida.

La polémica en torno a iniciativas como #LeamosAutoras2014 (#readwomen2014 en el original) que llama a incorporar a nuestros hábitos de lectura más literatura escrita por mujeres, ha revelado que aún se cuestiona el valor de la creación femenina, algunos la consideran “parcial”, o casi un subgénero. ¿Qué necesita suceder para que se considere a la experiencia de las mujeres “universal”, como ocurre con la experiencia masculina?

Tiempo. Se requiere tiempo. Han sido milenios de dominio masculino. En la antigua Grecia una mujer valía menos que un trípode, como puede verse en La Ilíada. Esto ha cambiado a lo largo de muchos siglos: hace apenas menos de un siglo la mujer no votaba; podía votar el hombre más ignorante por el sólo hecho de ser hombre, pero una mujer de amplísima cultura no podía hacerlo. Para contrarrestar el peso de milenios, hace falta mucho trabajo, pero hace falta tiempo también para que algún día esto sea ya historia.

Hay quienes confían en que, con el paso del tiempo, será natural evolucionar hacia una sociedad más equitativa entre hombres y mujeres. Pero algunos piensan que se ha retrocedido en ciertos casos, como en la representación hipersexualizada de niñas y adolescentes en los medios de comunicación… ¿a qué crees que obedezca esta marcha atrás?

La hipersexualización de niñas, adolescentes e incluso de mujeres maduras en los medios de comunicación está relacionada con la necesidad de producir mercancías que llamen la atención para su compra-venta. En nuestras sociedades el sexo y la sexualidad no son vistos como algo natural, sino como un objeto capaz de atraer la atención de una clientela potencial. Esa hipersexualización de la cual hablas no alcanza únicamente a niñas o mujeres: los adolecentes varones y los hombres maduros son parte de ella también. Aparentemente asistimos a una especie de liberación de la sexualidad reprimida en siglos pasados. Pero en realidad más que liberar la sexualidad, lo que han hecho los medios de comunicación es usar la sexualidad como un medio para hacer atractiva una mercancía. Con eso, se ha rebajado la sexualidad a un objeto de compra-venta más, lo cual es en efecto, como lo has señalado, un paso atrás.

Por otro lado este tema está ligado a lo que en mi libro llamé “la mujer esquirol”. Con ese término me refería precisamente a las mujeres que en lugar de ser críticas ante este tipo de esquemas impuestos, los toman de manera servil para complacer al hombre. Ese tipo de mujeres, desde mi punto de vista, hacen más difícil y desigual la lucha de la mujer. Son como el esquirol que rompe cualquier huelga: en lugar de apoyar y unirse a un reclamo justo, opta por darle gusto a aquel que impone las reglas, aunque en eso vaya la propia dignidad y la lucha de sus compañeras. En otras palabras: aceptar la hipersexualización impuesta por los medios de comunicación, es actuar como el esquirol de una lucha justa. Es aceptar ser vista como un objeto de consumo y usar esas armas, en lugar de actuar como un ente pensante, sintiente, que debiera tener las mismas oportunidades que cualquier otro ser humano.

Joseph Campbell desglosó la estructura del viaje del héroe. Autoras como Maureen Mordock o Valerie Estelle Frankel han propuesto su propio modelo para las heroínas. ¿Crees que cambiaría la forma de percibirnos y de relacionarnos entre mujeres si nos apropiáramos de esa narrativa mítica, trasladándola a nuestra propia vida?

Creo que no podemos comparar el trabajo de Joseph Campbell con el de Valerie Estelle Frankel; el primero resulta bastante más académico. Pero en general tanto el trabajo de Maureen Mordock como el de Valerie Estelle Frankel, me parece que podrían colaborar a que esquemas muy arraigados se muevan, cambien un poco. En ese sentido no sólo desde la academia, sino desde cualquier otro ámbito, son necesarias mujeres que le hablen a las mujeres.

A pesar de lo anterior, no creo conveniente hablar de “apropiarse de una narrativa mítica”, ya que lo que me parece valioso es la capacidad de crear una narrativa tanto como una forma de ser nuevas. Creo que ese es el gran reto para las mujeres: dejar de imitar y comenzar a crear nuevas formas de ser y sentir en la vida tanto como en la literatura.

¿Cuáles son tus heroínas más queridas, en la realidad y en la ficción?

Creo que siempre he vivido en familias de heroínas. Mi madre, siendo judía, casi no contó con familia que la apoyara, padeció periodos oscuros y depresiones terribles. Sin embargo se levantó y salió adelante con una fuerza que aún no comprendo de dónde obtuvo. Por su parte, mi hija comenzó a hacer su vida muy pronto. Viajó desde muy joven, y ya para los 19 años se embarcó completamente sola hacia lugares remotos: conoció Kyoto, Tokyo, Nara, Hiroshima y diversos poblados japoneses que eran muy significativos para ella. Eso es algo que a mí ni siquiera se me hubiera ocurrido hacer. Lo mismo podría decir de mis hermanas; son mujeres que han superado problemas muy fuertes con una entereza impresionante. Yo he aprendido de esas mujeres: ellas han sido mi escuela.

En cuanto a las heroínas literarias, me resulta muy querida la Nora de Casa de muñecas, del escritor noruego Henrik Ibsen. Ella es más fuerte de lo que yo y muchas mujeres de hoy podríamos ser. En ese sentido creo que Ibsen fue –aunque él no lo considerara así– el primer gran dramaturgo feminista. Igualmente me resulta muy querida la imagen de la Marcela de Cervantes en Don Quijote, a quien ya mencionabas. Y ahora que lo pienso, tanto mis heroínas reales como las de ficción comparten ciertos rasgos: son valientes, no se doblegan, están hartas de los prototipos impuestos a la mujer, desean su libertad y su autonomía, y son capaces de llevar bien la soledad antes que resignarse al mal trato con tal de tener compañía.

“Aún nos faltan heroínas triunfantes”, dices en tu libro. ¿Has encontrado alguna en últimas fechas? Varios piensan que es más frecuente hallarlas en ciertas protagonistas destinadas a un público infantil o juvenil (como en las películas Brave o Frozen).

Mi labor como profesora de la UNAM me mantiene siempre cerca de los jóvenes, de modo que cada vez encuentro más y más heroínas en esas jovencitas a quienes nada parece doblegar. Muchas veces en la UNAM las estudiantes tienen que pasar por problemas económicos, familiares y sociales muy fuertes para concluir sus estudios, y a pesar de ello son las mujeres quienes tienen el más elevado índice de promedio en el programa de becas PRONABES, por ejemplo.

De modo que no me puedo quejar: a diario me nutro de heroínas de carne y hueso.

Creo que también es importante que menciones el ámbito cinematográfico, en particular películas como Brave o Frozen, que son las que moldean ciertas imágenes en la mentalidad de las niñas que mañana serán mujeres. No es lo mismo crecer con un prototipo de mujer como el de La bella durmiente o La cenicienta, que crecer con prototipos de mujeres fuertes. Creo que es bueno lo que está sucediendo en la literatura infantil tanto como en la cinematografía destinada a esas edades.

“Tendría que volver a escribirse la historia de la cultura”, es una de las conclusiones a las que llegas en Se busca heroína. ¿Cómo rescatar olvidadas heroínas de carne y hueso sin que se diluyan, meramente intercaladas entre las páginas de los libros de Historia?

Bueno, existen excelentes trabajos de mujeres que han comenzado a abrir brecha. Pienso por ejemplo en el trabajo de Marcela Lagarde, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas (CEIICH-UNAM, 2005), por mencionar uno cercano a nuestro ámbito. Creo que conforme más y más mujeres se den cuenta de lo que ha sido nuestra historia, podremos contar con más trabajos que la expliquen y que saquen a relucir no solamente sus tragedias, sino los tesoros que en ellas quedaron sepultados.

“Se busca heroína” es una frase que bien podría estar en el Aviso Oportuno.Si pudiéramos lanzar esa convocatoria, ¿qué requisitos deberíamos solicitar a autores y autoras?

Es curioso que lo menciones: es la primera vez que alguien me pregunta por esto. Me refiero a que cuando pensé en el título del libro, me imaginé la portada del mismo con un trozo de papel periódico recortado de la sección del “Aviso Oportuno” que dijera: “Se busca heroína. Se requieren mujeres fuertes, responsables de sí mismas, con mucha creatividad y afán de libertad. No hay requisitos en cuanto a la edad”. Pero entonces yo pensaba en heroínas de la vida real.

¿Qué requisitos debería tener una heroína literaria? Quizá no muy diferentes a los que he mencionado para una mujer de la vida real… Ante todo, no ser un personaje romántico al estilo de Ana Karenina o tantas otras creadas por los hombres. Dejar de morir por ellos, dejar, de hecho, de vivir por ellos. Me gustaría leer novela sobre una heroína rodeada de mujeres, en la cual los hombres tuvieran un rol secundario, como hay cientos en el caso de los héroes. ¿Estamos listas para ese tipo de literatura? No lo sé. Pero si no lo estamos, pronto lo estaremos. Porque en el fondo ya llegó la hora en que sin decirlo, sin gritarlo, las mujeres nos hemos convocado. Las amigas, las vecinas, las mujeres de cada institución, de cada pueblo o ciudad comienzan a ser cada vez más solidarias: ese es el camino. Hemos comenzado a andarlo y no me queda duda de que no hay marcha atrás. Cualquier avance en ese sentido, sea desde el ámbito que sea, debe ser apoyado y bienvenido.

Paulina Rivero Weber estudió la licenciatura, maestría y doctorado en Filosofía en la UNAM, donde es profesora de tiempo completo. Ha escrito Nietzsche, verdad e ilusión, Heidegger: la verdad originaria, y Se busca heroína. Es especialista en problemas propios de ética y bioética, en el pensamiento de Friedrich Nietzsche y, en fechas recientes, ha incursionado en la filosofía comparada. Es miembro del SNI, así como de la SEDEN (Sociedad Española de Estudios Nietzsche), del Colegio de Bioética A. C., y del Seminario Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM, entre otros.

 

Entrevista publicada originalmente en la antología En Reconstrucción. Hacia nuevas identidades y narrativas a partir de la equidad​, en la web del Programa Cultural Tierra Adentro.

2013, el año de las mujeres escritoras

El año 2013 ha sido pródigo en importantes premios literarios que han ido a parar a manos de mujeres escritoras: el Nobel de Literatura se le ha concedido a Alice Munro, certificando el rango del cuento como gran género, y el Cervantes a Elena Poniatowska, subrayando el músculo literario del buen periodismo, como menciona Elena Medel en un artículo títulado “El año de las mujeres” , publicado por el Diario de Sevilla el 30 de diciembre del año recién pasado.

De los premios ministeriales de nuestro país, solo uno recayó en manos de una mujer, como sigue mencionando Elena Medel en su artículo, en este caso la gaditana Carmen Montes Cano, que recibió el Premio Nacional a la Mejor Traducción 2013 por el libro Kalloocaína, de la escritora sueca Karin Boye.

Además, otras autoras han tenido una fuerte presencia en las librerías en 2013, como es el caso de Marta Sanz, Zadie Smith o Caitlin Moran. O la poeta sevillana Julia Uceda, cuyo libro Escrito en la corteza de los árboles ha sido de los poemarios más valorados por la crítica en 2013.

Un buen año, pues, para las mujeres escritoras, que parece que están recibiendo el reconocimiento que su obra, sin duda, merece. 

 

(Para más información consultar el artículo completo)

Descargar artículo en pdf