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Feria del Libro de Sevilla 2018: Mesa redonda y lecturas de clubes de lectura feminista de la ciudad

El día 8 del pasado mes de mayo la Feria del Libro de Sevilla 2018, organizada este año bajo el lema ‘Mujeres de Letras Tomar’, celebró su propio 8M para lo que nos regaló varias actividades en torno a las Mujeres y la Literatura.

Dedicamos esta entrada a una de dichas actividades: la mesa redonda ‘Una genealogía propia. La importancia de los clubes de lectura feministas’, organizada por el Instituto Andaluz de la Mujer, en la que participamos los grupos de lectura feminista de la ciudad: el club de La Tribu que se reúne en la libraría Casa Tomada; Arcadia, del espacio de coworking de mismo nombre; el de La Tribu recientemente creado por el Centro Andaluz de las Letras en la Biblioteca Pública Provincial; y finalmente el nuestro, Generando Lecturas, encuadrado en el Centro de Documentación María Zambrano del Instituto Andaluz de la Mujer.

Los objetivos principales de esta actividad eran poner en valor la labor de estos clubs, reivindicando la necesidad de crear espacios de discusión y debate en torno a la literatura femenina, concienciar sobre sus posibilidades y favorecer la cooperación entre los mismos.

El acto comenzó con la mesa redonda propiamente dicha, en la que las representantes de los distintos grupos de lectura respondimos a una serie de preguntas de Carmen G. de la Cueva, coordinadora de la actividad, sobre por qué opinábamos que son importantes los clubs de estas características, orígenes de los presentes, desafíos y procesos de afianzamiento de los mismos y herramientas y consejos para quienes quisieran formar grupos de lectura como los nuestros.

Señalar aquí que Generando Lecturas es más longevo de este tipo de grupos de la ciudad y -que sepamos- de toda Andalucía y que nuestras respuestas a las preguntas planteadas fueron en la misma línea de las de las representantes del resto de grupos: la importancia de dar relevancia a la literatura escrita por mujeres, dado que hoy por hoy sigue estando menos valorada, en general, que la realizada por los hombres, reivindicando la universalidad de esta literatura -no tiene sentido pensar que lo masculino es universal y lo femenino solo tiene interés para las propias mujeres- y las posibilidades que ofrece la literatura para reflexionar sobre la vida, para lo que nuestros grupos utilizamos la perspectiva de género como modo de enriquecer nuestras miradas sobre el mundo y las temáticas que nos atañen como seres humanos. Además, aprovechamos para publicitar la gran cantidad de lotes de libros que tenemos en el Centro de Documentación a disposición de cualquier grupo de lectura que los quiera solicitar, muchos de ellos relacionados con otros recursos también disponibles en el Centro como pueden ser películas basadas en dichos libros.

Y tras un breve turno de intervenciones de un público entregado, dado que muchas de las personas presentes forman parte de estos u otros grupos de lectura, finalmente vino lo más bonito de la actividad: lecturas de fragmentos de libros leídos por los distintos grupos de lectura por integrantes de los mismos, para lo que se eligieron textos de las siguientes obras (ordenados alfabéticamente por apellidos de las autoras correspondientes):

Como muestra, aquí tenéis unos banners (o anuncios, en la traducción que recomienda Fundéu para dicha palabra) creados por Carmen G. de la Cueva para la difusión del evento en las redes sociales:

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Finalmente comentar que todos los libros citados están a vuestra disposición en el Centro de Documentación, algunos también en lotes para grupos de lectura, y animaros a que forméis vuestro grupo de lectura feminista propio, para lo que podéis contar con nuestros recursos y asesoramiento, si es que así lo deseáis.

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8 de Marzo de 2018: selección de libros ‘feministas’ recientes

Para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres de este año hemos hecho una selección de libros sobre Feminismo editados recientemente que podéis encontrar en nuestro Centro de Documentación (más información pulsando en los títulos):

El feminismo es para todo el mundo, de Bel Hooks. Traficantes de Sueños, 2017

Feminismo ilustrado: ideas para combatir el machismo, de María Murnau y Helen Sotillo. Montena, 2018

El libro de actividades feministas, de Gemma Correl. Ediciones B, 2016

Machismo: 8 pasos para quitártelo de encima, de Barbijaputa. Roca, 2017

Participar desde los feminismos: ausencias, expulsiones y resistencias, coordinado por Jone Martínez-Palacios. Icaria, 2017

Querida Ijeawele: cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie. Literatura Random House, 2017

Wonder woman: el feminismo como superpoder, de Elisa McCausland.

Errata Naturae, 2017

Información de más recursos relacionados con Feminismo y Empoderamiento de las mujeres disponible en la Guía elaborada por nuestro Centro de Documentación en torno al 8 de Marzo de 2018.

¡Feliz y reivindicativo 8M!

 

 

 

 

Vídeo

Canción para el 14 de febrero de 2018: ‘Lo malo’, adaptación de Brisa Fenoy

Hoy, 14 de febrero, es el día consagrado al amor, o, más bien, al ‘amor romántico’, pernicioso concepto sobre el que hemos dedicado varias entradas en este blog.

Para ilustrar el tema en esta ocasión hemos escogido una canción de total actualidad: ‘Lo malo’, una adaptación de un tema original en inglés de la cantante y compositora gaditana Brisa Fenoy cantada por Ana y Aitana, finalistas de Operación Triunfo 2018, en la gala de ese programa dedicada a elegir la canción que representará a nuestro país en el Festival de Eurovisión de este año.

 

La elección de la canción se debe a su mensaje feminista directamente dirigido a la juventud. “Quería que fuera una canción liberadora, que sonara a futuro”, dice Brisa Fenoy  a Héctor Llanos Martínez en una entrevista publicada en Verne, de El País, el 25 de enero pasado, que incluye al final la letra completa.

“Me considero una artista social y creo que se pueden lograr el cambio político a través del entretenimiento. La música tiene una carga subliminal muy potente”, dice también Brisa Fenoy en la entrevista y no podemos estar más de acuerdo con ella, de aquí haber elegido su canción para este día tan ‘señalado’.

¡Buen día y buenos amores!

 

¿Qué es la literatura feminista?, por Montserrat Barba Pan

Por su interés en relación a la temática de nuestro blog, a continuación reproducimos un artículo publicado originalmente en el apartado de Feminismo de la web About en español en febrero de 2015.

¿Qué es la literatura feminista?                                                                     Solo el 25% de los libros que se publican en España son escritos por mujeres

monserrat-barba-panPor Monserrat Barba Pan, Experta en Feminismo

Doris Lessing - ©John Downing / Getty Images (Hulton Archive)“A través de los casos periodísticos que investiga Annika Bengtzon, protagonista de ‘Dinamita’ o ‘Studio sex’, la sueca Liza Marklund analiza las dificultades de las mujeres en un mundo de hombres, el sexismo cotidiano, o sus odiseas para conciliar su vida familiar y personal.

Marklund considera su obra “literatura feminista” porque en ella se habla de la situación de las mujeres en una estructura social dominada por hombres.

Ella es un ejemplo más de una categoría de ficción que denuncia la vulneración de los derechos de la mujer y reflexiona sobre el rol de la mujer en la sociedad y que, más que un género en sí mismo, es una perspectiva o punto de vista ante las historias. Susan Sontag, Alice Munro o Doris Lessing son algunas de sus autoras de referencia, al igual que Chimamanda Ngozi Adichie, cuya novela ‘Americanah’ (Mondadori) es una de las más premiadas del año y obtuvo en el mes de marzo el National Book Critics Circle Awards. Un premio al que aspiraban como finalistas cuatro mujeres escritoras y solamente un hombre, un hecho todavía excepcional.

La literatura feminista englobaría también todos los ensayos, libros de teoría, manifiestos y tratados sobre el feminismo, desde los trabajos de pioneras como Mary Wollstonecraft hasta otros más recientes como la ‘Teoría King Kong’, de Virginie Despentes.

Literatura escrita por mujeres

La literatura escrita por mujeres, también la feminista, sigue siendo minoritaria. Supone solo un 25% de los libros que se publican y las escritoras apenas tienen presencia en los libros de texto (un 12%) ni reconocimiento en los premios (un 19% frente al 81% de hombres galardonados, menos todavía en los institucionales), según un estudio de la iniciativa Leamos Autoras 2014, puesta en marcha en Internet para promover la lectura de literatura femenina.

Las revistas y publicaciones especializadas siguen reseñando muchos más libros escritos por hombres que por mujeres (protagonistas en menos del 25% de las críticas) y son prácticamente invisibles en las antologías literarias (un 9% en las de poesía) y en los libros de historia.

A finales de los años 90 era habitual hablar del bum de la literatura femenina para referirse al éxito de las novelas de ficción escritas por mujeres y dirigidas a un público femenino. En efecto, el porcentaje de lectoras era entonces (y continúa siendo) superior al de lectores (actualmente un 62,4% de mujeres frente a un 53,5% de hombres, según la Federación de Editores de España) y las editoriales dieron respuesta a esa demanda con nuevas autoras y más historias con protagonistas femeninas, aunque en muchas ocasiones de forma estereotipada.

Se promovió así la llamada “literatura femenina” para clasificar las novelas de Laura Esquivel, Isabel Allende o, más recientemente, Stephanie Meyer o María Dueñas, todas ellas superventas. La categoría se hizo popular, pero reducida casi en exclusiva a la ‘novela romántica’ y menospreciada por la crítica como si tuviese una calidad literaria inferior.

Escribir y publicar, una reivindicación feminista

Que una mujer pudiese escribir y, sobre todo, publicar fue durante siglos una reivindicación feminista. Autoras como Emilia Pardo Bazán criticaron abiertamente que los espacios sociales y culturales estaban cerrados para las autoras. Y, hoy en día,  junto a la guerra del lenguaje, la batalla por el reconocimiento continúa.

En ‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf comparte su análisis de los fondos de la biblioteca del Museo Británico para intentar trazar una línea del tiempo sobre la literatura femenina. Analizaba por un lado cómo se retrataba a las mujeres en los grandes clásicos así como la misoginia en autores como Shakespeare o Flaubert. Y, sobre todo, hizo hincapié en las ausencias: las “poetas suprimidas”. Todas las historias que no fueron contadas porque la sociedad patriarcal así lo había decidido, y la mujer tenía otras dedicaciones y era relegada en el plano intelectual.

“Se ha empobrecido incalculablemente la literatura con las puertas que le han sido cerradas a las mujeres”. (‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf).

Woolf recuerda a Cristina de Pisán, primera mujer escritora de la que la historia tiene referencia, pero también a George Sand, que se vestía de hombre para moverse en los círculos literarios del París del siglo XIX. La autora de ‘Orlando’ hizo una revisión crítica de la historia de la literatura y una relectura feminista de escritoras clave como Jane Austen o las hermana Brontë.

De ahí que ‘Un cuarto propio’ sea una obra pionera de la llamada “crítica literaria feminista”, que eclosiona en Estados Unidos con la publicación de la ‘Política Sexual’ de Kate Millet (1969) y se encarga precisamente de eso, de cuestionar los géneros, las técnicas narrativas, los temas abordados, el canon literario, la propiedad intelectual, los criterios de edición…

Esta labor de revisión cultural, que se sigue llevando a cabo hoy en todas las artes y esferas creativas, está permitiendo reeditar a grandes escritoras y descubrir nuevos argumentos, nuevos prismas y nuevas lectoras. El gran objetivo es conseguir que obras fundamentales de la literatura  tengan su lugar privilegiado en el parnaso y que las mujeres publiquen y controlen su trabajo en igualdad de condiciones que sus colegas escritores.”

(Acceso al artículo original: http://feminismo.about.com/od/publicaciones/fl/Mujeres-escritoras-eacutexito-maacutes-allaacute-de-los-prejuicios.htm?nl=1)

Vídeo

Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel

Sesión 46 ( jueves 12 de junio de 2014)

Rosa Chacel Arimón (Valladolid, 3 de junio de 1898 – Madrid, 7 de agosto de 1994)

Memorias de Leticia ValleMemorias de Leticia del Valle / Rosa Chacel. Madrid  : Herce, 2008. 197 p.

Resumen: “A punto de cumplir los 12 años, Leticia, huérfana de madre, se traslada con su padre, un militar que acaba de regresar de la guerra de Marruecos, y con su tía Aurelia a Simancas (Valladolid). Allí la niña, dueña de un talento extraordinario y de sorprendente madurez, recibirá clases de música en casa de Luisa con la que entablará una estrecha amistad. Daniel, marido de Luisa, entra en la vida de Leticia cuando comienza a darle clases para no desaprovechar el gran talento de la niña.” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Esta gran novela generó una reunión animada, con diversas interpretaciones sobre el significado último de distintos episodios esbozados en la obra como a media voz -en el tono de los secretos familiares-, y muchos comentarios sobre sus protagonistas, unos personajes interesantes y complejos a pesar de moverse en un medio que podría parecer, en principio, poco prometedor, como es una ciudad de provincias de la España de principios del siglo XX.

Y es que la novela parece encerrar claves simbólicas acerca de algunos episodios reales de la vida de la autora y de personajes decisivos de su biografía, como Ortega y Gasset, según sostiene la profesora Carmen Morán en el estudio crítico que introduce la edición de la obra realizada por Iberoamericana / Vervuert en 2010.

En definitiva, una obra un poco hermética pero de innegable calidad y de gran capacidad evocadora, de una escritora inteligente como pocas que no recibió en vida el reconocimiento que su enorme literarura merecía.

Existe una película con el mismo título (1980), difícil de encontar, al parecer, pero cuyo tráiler está disponible en Youtube:

Citas

“El día 10 de marzo cumpliré doce años […]
En todo lo de antes no pienso; lo veo dentro de mí; cada uno de mis minutos es uno de aquellos, pero pensar, cuando me pongo a pensar, sólo se me ocurre: el 10 de marzo cumpliré doce años […]
Cuando quiero decirme a mí misma algo de todo lo que sucedió, sólo se me ocurre la frase de mi padre: «Es inaudito, es inaudito».” (p. 7)

“Tengo tal necesidad de pensar por cuenta propia, que cuando no puedo hacerlo, cuando tengo que conformarme con alguna opinión que no arranca de mí, la acojo con tanta indiferencia que parezco un ser sin sentimientos. Esto me atormenta más que nunca cuando quiero hacerme una idea de cómo sería mi madre. Cuando era pequeña, oía hablar de ella y me decía a mí misma: No, no era así, yo recuerdo otra cosa, pero ¿qué es lo que yo recordaba? Nada, claro, nada que se pueda decir ni siquiera oscuramente. La verdad es que nunca pude recordar cómo era mi madre, pero recuerdo que yo estaba con ella en la cama, debía ser en el verano, y yo me despertaba y sentía que la piel de mi cara estaba enteramente pegada a su brazo, y la palma de mi mano pegada a su pecho. Por muchos años que pasen, no se me borrará ese recuerdo, y puedo hundirme en él tan intensamente, sobre todo de un modo tan idéntico a cuando era realidad, que en vez de parecerme que cada vez lo miro más desde lejos me parece que, al contrario, algún día pasaré más allá de él […]
Es raro: si recuerdo lo que sentía, ¿por qué no recuerdo lo que veía? Yo creo que debe ser porque después he seguido viendo y viendo cosas; en cambio, no he sentido nunca más nada semejante a aquello.
Todo el mundo, todos más o menos, habrán sentido una cosa así, pero si la han sentido, ¿por qué no hablan de ello? Claro que yo tampoco he hablado nunca, pero cuando los otros hablan, yo busco entre sus palabras algo que deje traslucir que lo conocen, y nunca lo encuentro […] Hablan del amor de las madres, de cosas que hacen o que dejan de hacer, y yo siempre digo en mi fondo: el amor era aquello.” (p. 10-12)

“Cuando todas se marcharon, fui a sentarme junto al fuego en el poyo de la chimenea […] Mi tío llegó y le dijo algo a su mujer que en seguida me hizo prestar atención. No podían verme, porque me ocultaba una enorme butaca que había delante de mí […]
Mi tía, además, dejaba bien sentado que, en parte, ella lo había previsto todo. Repetía: «Ya te lo dije yo desde el principio; aquello no podía ser, aquello era cosas de locos. Aquello no podía ser, no podía ser».
Y no se daban cuenta de que lo que no podía ser estaba detrás de la butaca.
No sé si era la cólera o la amargura lo que me llenaba los ojos de lágrimas. Me parecía que ya, en los días de mi vida, no volverá a sentir nada a lo que se pudiese llamar de una u otra forma amor.
Después, pensé que acaso aquello que yo llamaba fuerza bruta fuese lo único que me quedaba. Entonces empecé a bostezar y a sentir unas ganas locas de dormir profundamente […]
Salí tanquilamente del rincón […]
Dije que estaba cansada y que quería irme a la cama; nadie se opuso.
Al entrar en mi cuarto me acordé de que al día siguiente era el 10 de marzo. Miré la rama de hiedra que subía por el marco de la ventana y había crecido lo que yo tenía calculado.” (p. 196-197)

Otras Citas de Memorias de Leticia Valle recogidas en esta ocasión por Rita, componente del grupo de lectura.

Más sobre la obra

De este artículo reproducimos un párrafo especialmente interesante como tema de debate:

“En los años cuarenta suponía un auténtico revulsivo atreverse a dar una visión de un personaje femenino cuya ambición vital trascendiera el objetivo de convertirse en una simple ama de casa, y por ello no sería una boutade si consideráramos a Rosa Chacel, en ese contexto, como a una escritora revolucionaria en su tiempo. También lo es por el hecho de retratar una historia de seducción intelectual entre maestro y alumna en el que la niña que está a punto de cruzar el umbral de la adolescencia no adopta el rol de mujer fatal y, al mismo tiempo, tampoco es una mera víctima de tal proceso, sino que participa en él de manera, si no activa, al menos responsable y conscientemente, sin quedar impune. Y es en este punto en el que enlazamos con el núcleo gordiano de Rosa Chacel: su personal antifeminismo. La escritora considera que la mujer no tiene que reivindicar ningún rol que crea supeditado al hombre porque eso supondría plegarse y dar reconocimiento al sistema machista, sino que el papel de aquella es tomarlo sin siquiera exigirlo; es decir: reivindica a la mujer puesta en acción, la mujer que actúa y que no agota sus esfuerzos en chácharas ni gritos que probablemente, a la postre, no dan ningún resultado porque se pierden en su propio eco”

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

In memoriam de Victoria Sau

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El pasado 6 de noviembre murió la catalana Victoria Sau, una de las figuras más relevantes del feminismo de nuestro país.  Licenciada en Historia Contemporánea y Doctora en Psicología por la Universidad de Barcelona, hizo grandes aportaciones al pensamiento feminista en materias como la maternidad, la división sexual del trabajo, el patriarcado, etc.

En 1990 participó en las I Jornadas Mujer y Cultura que organizó el Instituto Andaluz de la Mujer y que tuvieron lugar en el Salón de Grados de la Universidad de Sevilla, impartiendo una conferencia magistral titulada “El amor, entre la barbarie y la cultura“, que ya colgamos en este blog en una entrada que conmemoraba el 14 de febrero de 2011 y que recomendamos vívamente pues se trata estupenda reflexión sobre el amor y cómo este no se puede dar si no existen relaciones igualitarias.

Para abrir boca, veamos una cita de la conferencia:

“Los datos empíricos permiten afirmar que no es por casualidad que la cultura, que desatiende o desplaza a los límites de la marginalidad el estudio de las emociones y de los sentimientos como factores de influencia en la vida social, dando únicamente por sano a quien tiene un buen control sobre los mismos, no ceje en afirmar que el odio es consubstancial al ser humano, justificando así desde el empleo de la guerra y la tortura hasta la competitividad más feroz en el libre mercado. ¿Y por qué el odio, que acarrea la destrucción y la muerte, y no el amor que representa el bienestar y la vida?”

Recogemos también un fragmento de una entrevista a Victoria Sau en la que define clara y escuetamente lo que es el feminismo, los feminismos:

-¿Qué es una feminista?

-El feminismo es un movimiento cultural, social, político y económico de las mujeres para dar una alternativa a la sociedad patriarcal, que es una sociedad en la que la mitad de la humanidad se alza con un poder abusivo sobre el resto de los seres.

-Yo tengo otra versión: “Mujer fea, agresiva y sabionda”.

-Los hombres que defienden este prototipo y las mujeres que lo hacen vicariamente son, independientemente de su profesión, personas indocumentadas. Demonizar al otro es una de las estrategias del poder patriarcal. ¿Cómo? Atacando el incumplimiento del concepto de belleza que ellos han establecido. Algunas reaccionan pregonando el feísmo, son el extremo de todo movimiento.

-Si yo estoy por la igualdad de deberes y derechos, ¿soy feminista?

-Claro, ese es el feminismo de la igualdad que es el más político, el que está estrictamente por los derechos y que convive con el feminismo de la diferencia.

-¡Viva la diferencia!

-Exacto, no se trata de homologarse al hombre. Estas mujeres no están deacuerdo con el patrón masculino-patriarcal, ese modelo basado en el autoritarismo y el abuso de poder sobre las mujeres que redunda en la infancia, las religiones y las razas. Los clasismos parten de ese primer origen, la relación jerarquizada hombre-mujer, un paradigma que da lugar a todas las demás jerarquías. Si se corrige el origen, se corregirá lo demás…

(El texto se ha copiado del blog del Grupo de Coeducación Zubiak Eraikitzen, si bien en el mismo se cita como fuente la Red de Ciudades Contra la Violencia hacia las Mujeres, cuya web no parece estar operativa en estos momentos).

Otros textos de/sobre Victoria Sau

Libros de Victoria Sau en el Centro de Documentación María Zambrano

Una habitación propia, de Virginia Woolf

SESIÓN DOBLE 38 (jueves 3 de octubre de 2013)

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Virginia Woolf  (Londres, 1882 – Sussex, 1941)


Una habitación propia / Virginia Woolf ; traducción del inglés por Laura Pujol. — 1ª ed., 10ª imp. — Barcelona : Seix Barral, 2011.    155 p. — (Biblioteca Formentor)

habitacion-propiaResumen: ¿Qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? independencia económica y personal: una habitación propia. Partiendo de un tratamiento directo y empleando un lenguaje afilado, irónico e incisivo, Virginia Woolf narra una parábola para ilustrar sus opiniones.

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Comentario

Texto ampliado de una conferencia que solicitaron a la autora sobre mujer y literatura, lo que le hizo reflexionar sobre el tema en profundidad, implicándose ella misma en la historia.

Con fina ironía, plantea la precariedad económica y, en consecuencia, social de las mujeres, las muchas sandeces que hombres “ilustres” han dicho sobre ellas por su necesidad de sentirse seres superiores, por qué ha habido tan pocas mujeres que hayan escrito a lo largo de la historia o la necesidad de contar con recursos económicos propios y con independencia personal para que las mujeres escriban.

Libro totalmente actual a pesar del tiempo transcurrido desde su edición original. De lectura imprescindible, más aún para quienes pretendemos “generar lecturas”.

Citas del libro

Como muestra de la sabiduría que se encierra en sus páginas, aquí vemos una  cita hablando de libros escritos por hombres sobre mujeres que había encontrado la autora en su investigación para la conferencia, muchos de los cuales sostenían la inferioridad de las mujeres ne todos los ámbitos:

Habían sido escritos a la luz roja de la emoción, no bajo la luz blanca de la verdad…

Posiblemente, cuando el profesor insistía con demasiado énfasis sobre la inferioridad de las mujeres, no era la inferioridad de éstas lo que le preocupaba, sino su propia superioridad… Para ambos sexos… la vida es ardua, difícil, una lucha perpetua. Requiere un coraje y una fuerza de gigante. Más que nada, viviendo como vivimos de ilusión, quizá lo más importante para nosotros sea la confianza en nosotros mismos… Y ¿cómo engendrar lo más deprisa posible esta cualidad imponderable y no obstante tan valiosa? Pensando que los demás son inferiores a nosotros. Creyendo que tenemos sobre la demás gente una superioridad innata, ya sea la riqueza, el rango, una nariz recta o un retrato del abuelo pintado por Rommey, porque no tienen fin los patéticos recursos de la imaginación humana. De ahí la enorme importancia que tiene para un patriarca, que debe conquistar, que deber gobernar, el creer que un gran número de personas, la mitad de la especie humana, son por naturaleza inferiores a él… Durante todos estos siglos, las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar una silueta del hombre de tamaño doble del natural” (p. 47, 49-50)

O contando los efectos que le había producido que su tía muriera dejándole una herencia de quinientas libras al año, tras una vida anterior de precariedad laboral:

… De las dos cosas -el voto y el dinero- el dinero, lo confieso, me pareció mucho más importante… No necesito, creo, describir en detalle la dureza de esta clase de trabajo… ni la dificultad de vivir del dinero así ganado… Pero lo que sigo recordando como un yugo peor que estas dos cosas es el veneno del miedo y de la amargura que estos días me trajeron…

Pero, como decía, mi tía murió; y cada vez que cambio un billete de diez chelines, desaparece un poco de esta carcoma y de esta corrosión; se van el temor y la amargura… es notable el cambio de humor que unos ingresos fijos traen consigo… Por tanto, no solo cesan el esforzarse y el luchar, sino también el odio y la amargura. No necesito odiar a ningún hombre; no puede herirme. No necesito halagar a ningún hombre; no tiene nada que darme. De modo que, imperceptiblemente, fui adoptando una nueva actitud hacia la otra mitad de la especie humana. Era absurdo culpar a ninguna clase o sexo en su conjunto…

También ellos, los patriarcas, los profesores, tenían que combatir un sinfín de dificultades, tropezaban con terribles escollos. Su educación había sido, bajo algunos aspectos, tan deficiente como la mía propia. Habían engendrado en ellos defectos igual de grandes. Tenían, es cierto, dinero y poder, pero sólo a cambio de albergar en su seno un águila, un buitre que eternamente les mordía el hígado y les picoteaba los pulmones: el instinto de posesión, el frenesí de la adquisición, que les empujaba a desear perpetuamente los campos y los bienes ajenos, a hacer fronteras y banderas, barcos de guerra y gases venenosos; a ofrecer su propia vida y la de sus hijos… O ved en una soleada mañana de primavera al corredor de Bolsa y al gran abogado encerrándose en algún edificio para hacer más dinero, cuando es sabido que quinientas libras le mantendrán a uno vivo al sol…

el temor y la amargura se fueron transformando poco a poco en piedad y tolerancia; y luego, al cabo de un año o dos, desaparecieron la piedad y la tolerancia y llegó la mayor liberación de todas, la libertad de pensar directamente en las cosas” (p. 53 y 54)

Más citas del libro pulsando aquí.

Artículo relacionado con el libro

Una habitación aún impropia, por Mª Ángeles Cabré en el blog Mujeres, del diario El País. Trata de la presencia aún minoritaria de las mujeres en el mundo editorial.

Libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano