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En el Día del Libro 2017, selección de recursos en línea sobre Mujer y Literatura

Con motivo de la próximidad de la celebración del Día del Libro 2017 hemos seleccionado una serie de recursos en línea sobre Mujeres y Literatura.

Lo que pretendemos con ello es contribuir al análisis y el enriquecimiento de miradas sobre un tema que a veces genera controversia pues diferenciar entre Literatura y Género suele conllevar consecuencias negativas para el ‘género’ mujer. Y es que la crítica y los medios aún se permiten preguntarse en ocasiones si lo que escriben las escritoras tiene interés para todo el mundo o sólo para las mujeres, incluso que si lo que leen las mujeres es o no de calidad, expresando con ello una mentalidad claramente patriarcal de una forma muy naif, según le oí decir en una ocasión a la escritora y gran especialista en la materia Laura Freixas.

Si una mujer escribe un libro sobre la familia es un libro doméstico, pero si un hombre escribe un libro sobre la familia es una obra maestra sobre la condición humana. Como en la vida… en literatura también hay mucho estereotipo”, decía al respecto Lisa McInerney  en una entrevista.

También sobre el tema la observación “… Lo doméstico es universal en letra de varón, y en letra de mujer es personal, íntimo: no es político. “, de Marina Mariasch en un artículo que se puede encontrar más abajo a contenido completo.

No obstante lo dicho, hay estudiosas de la materia que sostienen que existen algunas cuestiones diferenciales -y enriquedoras- entre la literatura escrita por hombres y mujeres, como por ejemplo que estas han aportado temáticas nuevas, como las relaciones entre madres e hijas o las relaciones entre mujeres -sin que necesariamente haya hombres por medio o alrededor-.

Lo que sí parece claro es que tradicionalmente las escritoras no han contado con los mismos medios que sus colegas varones, como ya reclamaba Virginia Woolf en su libro ‘Una habitación propia‘ -un gran clásico leído y disfrutado por el grupo de lectura en su momento-, situación que no se ha solventado en su totalidad en la actualidad, ya que la discriminación de género se deja notar también en este terreno, como se puede constatar con la consulta de los recursos que se recogen a continuación.

Finalizar la presentación de estos recursos con una cita del artículo La vida secreta de Alice Munro, de la escritora Elvira Lindo (El País, 4 diciembre 2010), donde dice de la popular escritora canadiense los siguiente:

“… Su hija Sheila cuenta en un libro original y conmovedor (Vida de madre e hijas. Creciendo con Alice Munro) cómo cuando ella y sus hermanas irrumpían en aquella habitación su madre retiraba el cuaderno a un lado, como si quisiera dar a entender que estaba haciendo algo tan prosaico como la lista de la compra. Hoy, a sus casi ochenta años, Munro, tan esquiva como entonces, despliega una especie de maternidad no deseada pero real sobre todos los escritores canadienses…”

PD: No me resisto a poner una cita de una entrevista publicada por el El País el sábado 22 de abril a la escritora norteamecicana Siri Hustvedt, donde, entre otras cosas, dice lo siguiente en relación a la materia que nos ocupa:

La única diferencia entre una intelectual mujer y un intelectual hombre es que aquella ha de estar preparada para ser atacada y castigada; lo que en el hombre es sensibilidad y brillantez, en la mujer es emotividad y pretenciosidad… La clave está en alejarse y examinar los prejuicios que todos tenemos”.

Recursos en línea sobre mujer y literatura

¡Feliz Día del Libro 2017!

 

Celia en la revolución, de Elena Fortún

Sesión 70 (7 de marzo de 2017)

Elena Fortún (Madrid 1886 – ibídem 1952)

Celia en la revolución / Elena Fortún; presentación de Andrés Trapiello; introduccde de Marisol Dorao.– Valencina de la Concepción [Sevilla]: Renacimiento, 2016. — 344 p.– (Biblioteca Elena Fortún)

“Novela sobre la guerra civil, escrita poco después del fin de la guerra, en 1943, no hay en ella lugar para la distorsión ni la idealización de lo vivido. Estas páginas no solo nos cuentan la vida difícil y llena de peripecias de una adolescente Celia en un Madrid sitiado, entre la supervivencia y la revolución, son también una suerte de crónica autobiográfica de la propia Elena Fortún.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Un libro necesario es lo primero que me sale decir de ‘Celia en la revolución‘. Necesario para quienes quieran conocer lo que pasó en la guerra civil española de primera mano y desde una mirada limpia, sin prejuicios. Necesario para reafirmar en la idea de que las guerras, todas, son injustas y crueles. Necesario, en fin, para la formación en historia reciente de España y fundamentalmente en valores, muy en particular al público joven, a quien inicialmente se dirigía la serie de relatos protagonizados por Celia, el personaje creado por Elena Fortún que viera la luz por primera vez en la sección Gente menuda de la revista Blanco y Negro.

Todas las que asistimos a la reunión comentamos lo mucho que nos había llegado la obra, pues si bien está catalogada como narrativa -incluso como literatura juvenil- , en realidad sentíamos que lo que estaba narrando la autora en el libro era totalmente real y forma parte de nuestra historia. Y es que, como afirma en la introducción Marisol Dorao, “Todo lo que de autobiográfico habían tenido los libros de Celia hasta entonces se intensifica en Celia en la revolución. A través de esta prematura mujer de quince años […] vemos y sentimos los pensamiento y los sufrimientos de Elena Fortún durante la guerra civil española”. Solo una compañera puso objeciones a la forma de escribir de la narradora y protagonista de la obra, que se supone que es una niña, pero es que en el libro anterior de la serie este personaje había sufrido la pérdida a su madre y se había tenido que hacer cargo de sus hermanas pequeñas, y en este tiene que hacerse fuerte y sobrevivir en un medio tan extremadamente hostil como es una guerra, circunstancias que sin duda deben conllevar un proceso de maduración vital acelerado.

La misma compañera quiso profundizar en el concepto de la tercera España de la que habla Andrés Trapiello en el presentación de la obra. Buscando en las redes al respecto sale, entre otros, un artículo de Xabier Casals (El Periódico, 17 julio 2016), que informa que se trata de un concepto sugerido por Salvador de Madariaga en ‘Spain‘ (1955) al aludir a “tres Españas” mediante “tres Franciscos” de claras connotaciones ideológicas muy distintas: el dictador Franco, el líder socialista Largo Caballero y el pedagogo y político republicano Giner de los Ríos.

Un tema muy interesante, sin duda, el planteado por la compañera al hilo de la presentación de Trapiello de esta obra, a la que este sitúa, por cierto, dentro del corpus fundamental de esta tercera España, junto con ‘La revolución española vista por una republicana‘ de Clara Campoamor, los diarios de guerra ‘España sufre‘ de Morla Lynch, el ensayo ‘Democracias destronadas‘ de José Castillejo, y el libro de relatos ‘A sangre y fuego’, de Manuel Chaves Nogales, todos ellos escritos durante la guerra civil o al poco de finalizar la misma.

Ligado a lo anterior, muy interesante también el análisis del título y la mención de ‘revolución’ en el mismo sobre lo que llama la atención Trapiello, término que curiosamente también aparece en el título de la obra de Clara Campoamor. En este sentido, puede ser aclaratorio el prólogo -memorable, según Trapiello- de la obra del periodista sevillano Chaves Nogales citada.

Volviendo al libro, y para finalizar con el texto de Trapiello, recoger aquí una cita especialmente relevante de la presentación en la que este sostiene que “Pocas veces se habrá escrito una novela sobre la guerra con tanta verdad, consciente su autora de que alguien ha de contarla, y no como un desahogo, tal y como creía Martín Gaite, sino consciente de que con el tiempo todos mentirían o tratarían de hacernos creer que han olvidado.”.

Una obra, pues, dura al estar llena de dolorosa verdad sobre lo que paso en nuestra guerra civil, honesta y valiente por la difícil posición de independencia y equidistancia de la autora -de fuertes convicciones republicanas y democráticas, lo que la honra más si cabe-, y con una descripción de la guerra fundamentalmete desde el punto de vista las mujeres -Celia, su criada, sus amigas…-, desde esa retaguardia que no hace la guerra pero que sufre sus efectos y cuya principal lucha, además de sobrevivir, es mantener unas condiciones de vida dignas a las que retornar en tiempos de paz.

Pero no por ello se puede decir que la obra sea difícil de leer o que el texto esté falto de gracia -incluso de lirismo-, lo que se puede apreciar a lo largo de todo el libro en las descripciones de personajes, circunstancias y paisajes que pasan por el mismo. A una compañera, por ejemplo, le recordó las cartas que su padre, pintor de profesión, mandaba a su madre en la guerra desde el frente, en las que se limitaba a describirle poéticamente los paisajes que divisaba desde las trincheras.

Todo esto lo expresa muy bien una compañera que no pudo venir a la reunión y que nos mandó unos comentarios al respecto, que recojo a continuación a modo de colofón de esta valoración del libro:

“[…] El libro me ha gustado mucho, me ha resultado de fácil lectura con un contenido muy duro.

Otra visión de la guerra con las consecuencias para las ciudadanas que no entienden mucho lo que pasa y por qué pasa, pero que la sufren y que deben hacer frente a situaciones límite.

Increíble la descripción de una madurez sobrevenida para una niña/joven de tan pocos años, y de la realidad tal y como se vivió en esa ciudad [Madrid].

Algunos pasajes me han llevado al recuerdo de mi padre y a episodios que me contaba.

Y, a pesar de todo, la ilusión y la esperanza para el futuro de Celia.”

Citas

P. 47 [Valeriana, la criada de la familia]: “Los hombres se meten siempre en lo que no les importa en vez de ocuparse de su casa… No tiés más que ver en cuanto se juntan dos… lo mismo que sean pobres que ricos, ya están parlando que si el alcalde, que si el concejal, que si las elecciones… y hay algunos que emprincipian con que si lo que pedrica el cura en el púlpito no es verdad, que si los frailes, y que si el Papa que está en Roma… ¡No paece sino que ellos van a arreglar el mundo y se lo saben too…!

p. 135 [Habla en padre de Celia]: “Ni la tierra, ni la cultura, pueden ser propiedad de unos cuantos. Es la herencia ancestral que fue creciendo desde que el primer hombre aparece sobre la tierra sosteniéndose sobres sus dos pies…

p. 139-140 [Juan, el jardinero]: “Cuatro hijos tenía, como cuatro pinos, y ya no sé si me queda alguno… ¡Maldita revolución!

[…]

¡Y cualquiera sabe quién tiene la razón…! Los de las derechas y lo des las izquierdas empeñaos en que tién la receta pa hacernos felices, pero en el entretanto a machacarnos los liendres a lo que no sabemos ná de ná. Yo discutía de esto con mis pobres hijos… y ellos me decían que no luchaban por ellos, que esta generación se tenía que sacrificar… ¡Cosas que habían oído en los mítines y los discursos del centro… Que luchaban por los que venían detrás de ellos… ¡Mire usé qué necesidá tenían de ocuparse ellos de los que no han nacío aún…! ¡Ya ni nietos voy a tener…!

p. 149: En esta casa en silencio, donde nadie llora, me parece el dolor horrible…

P. 160:”Adiós, papíto mío. ¡Que no te pase nada…!

Está sereno, y hasta me parece alegre.

Se va… le veo marchar inclinado… Ahora que cree que ya no le veo, anda despacio como si llevara un saco de pena sobre la espalda…

P. 188: “He traído rosas… las pongo en un jarrón de cristal. ¡Qué maravilla, Señor! Tienen demasiadas hojas y las limpio un poco de follaje… ¡Un caracol! Entre las hojas había un caracol… Pobrecito. Vivirá aquí conmigo y ya no estaré sola… Al fin una vida junto a la mía…

P. 192: “Mira, papá me explicó una tarde que él defendía al pueblo para que se educara en el mismo banco de la escuela que el hijo del médico y del millonario y que no hubiera más diferencias entre ellos que las limitaciones de la naturaleza… Pero no me dijo que fueran todos pobres, o todos ricos… ni que les obligaran a hacer esto o aquello…. No. Lo primero es ser libre y hacer lo que se quiere…

P. 225 [El padre de Celia]: “Sí, hija, sí, pero prefiero que dejes a un lado todos esos recuerdos. En este espanto que estamos viviendo, hay que volver rápidamente la espalda a el pasado… Los que se han quedado en el camino ya no sufren más. Ese es el gran consuelo de los que vivimos aún… Comienza la primavera, todo se renueva… y cantan las alondras todas las mañanas., ¿Las oyes tú? En mi balcón hay una asamblea de pájaros al amanecer… Además, hija, aunque te empeñes en estar triste no podrás. !Tienes diecisiete años!

P. 255: “Es una primavera áspera, dura, sin la alegría de otras primaveras. El aire fino, sutil, de la meseta, claro, transparente y frío como agua de manantial, me envuelve, refresca mis mejillas y corre entre mis dedos.

P. 295-296:

“-Hemos trabajado con fe en el provenir -me dice la señorita Amelia-. Mi esperanza de «Escuela Única» la he visto aquí realizada… Aquel chico […] es el hijo del portero […] y ese otro que se sienta a su lado es el hijo de Elorrieta, el abogado y diputado conservador…

[…]

-Sí… ¡todo está perdido! Creo que por culpa de unos y otros… Suspira, y su tristeza se comunica a mi corazón.

[…]

-Tu padre pasará los Pirineos, y… yo me quedaré aquí… pase lo que pase […] Me quedaré aquí.. y no sé lo que harán conmigo por mi pecado de democracia…

[…]

Todos son héroes. Papá, Jorge, la señorita Amelia, el papás de María Luisa, por conservar su ánimo entre tanta desgracias… Pero yo soy una pobre chica perdida entre tanta gente, sola, sin familia… sin saber qué hacer…

P. 310: “Aún voy a dar una vuelta a la casa para despedirme del jardín… ¡Adiós, álamos! ¡Adiós cipreses casi negros… rosales… pobre tierra seca y helada que comienza a esponjar la primavera! Papá decía que somos tierra del país donde nacimos. ¡Tierra mía de Madrid! De rodillas la beso…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

Ábreme con cuidado

Sesión 67 (13 de diciembre de 2016)

Ábreme con cuidado / prólogo de Gloria Fortún; relatos inéditos de Isabel Franc, Clara Asunción García, Pilar Bellver, Carmen Samit, Gloria Fortún, Lola Robles, Camen Nestares, Carmen Cuenca y Gloria Bosch Maza. — [Madrid] : Dos Bigotes, (c) 2015.–240 p.

“‘Ábreme con cuidado’ es el fruto de un desafío planteado a nueve magníficas autoras españolas -Clara Asunción García, Isabel Franc, Pilar Bellver, Lola Robles, Gloria Bosch Maza, Carmen Samit, Gloria Fortún, Carmen Nestares, Carmen Cuenca-: convertir las figuras de Natalie Clifford Barney, Patricia Highsmith, Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar, Aphra Behn, Carson McCullers, Elizabeth Bishop, Emily Dickinson y Gloria Fuertes en protagonistas de un relato de ficción.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Obra coral con relatos sobre o inspirados en escritoras lesbianas famosas realizados por escritoras españoles de la misma orientación sexual.

Se trata, pues, de una obra literaria reivindicativa, que ‘visibiliza’ que también las mujeres, escritoras en este caso, tienen derecho a la sexualidad que mejor les cuadre en cada momento y que eso no es -o, en todo caso, no debería ser- un ‘handicap’ para nada, habiendo existido -y existiendo en la actualidad- grandes escritoras lesbianas, lo que no les ha impedido sino que más bien les ha inspirado la creación de una obra literaria extraordinaria.

Siendo nuestro grupo de lectura de mujeres tan diverso, las opiniones expresadas en la reunión fueron como era de prever, diversas: a algunas les habían gustado mucho algunos relatos y no tanto otros, y a otras todo lo contrario. Por ejemplo, a Carmen J. le había gustado mucho el de ‘A Virginia le gustaba Lita’, de Pilar Bellver sobre Virginia Woolf y Vita Sackville-West, del que decía que se notaba que estaba muy bien documentado, mientras que a Concha le había maravillado el titulado ‘Tu nombre me lo callo’, de Gloria Bosch Maza sobre Gloria Fuertes, que se había leído tres veces seguidas. Esto provocó que con posterioridad otras componentes del grupo diéramos una segunda oportunidad y disfrutaramos algunos de los relatos que al principio no nos habían terminado de seducir.

Y es que una de las cosas estupendas de un grupo de lectura es que la mirada sobre las obras se enriquece extraordinariamente, lo que hace que en las reuniones nos hagamos conscientes de cuestiones que quizá habíamos pasado por alto o no habíamos valorado y sentido en su momento en su justa medida.

Más opiniones sobre el libro: una compañera que no pudo venir a la reunión comentó previamente a la misma que se notaba que se trataba de una obra de encargo, por lo que algunos relatos estaban más conseguidos que otros, en función, quizá, de la cercanía de las distintas autoras con la escritora que le había tocado ‘rel(tr)atar’. Otra compañera dijo que había ‘sufrido’ con muchos de los relatos por mostrar los mismos una realidad compleja, motivada quizá porque, por presiones sociales y familiares, las escritoras reflejadas en los mismos habían debido reprimirse, ocultarse o vivir contra las normas sociales al uso, con los posibles desequilibrios que ello puede provocar. Y en relación a este tema, dando una visión enriquecedora de la sexualidad, otra compañera concluyó con un bello pensamiento, algo así como que las opciones sexuales deberiámos manternerlas abiertas a lo largo de toda la vida e ir desarrollando todo el tiempo los deseos y sentimientos con las personas que vayamos sintiendo en cada momento, sin importar el sexo de las mismas.

En lo finalmente todas estuvimos de acuerdo es en que la gran bondad de este libro es que te lleva a descubrir -o redescubrir- autoras fundamentales, abriendo así un mundo de posibilidades lectoras y vitales.

Obras citadas en la reunión y en el libro

Películas mencionadas en la reunión, relacionadas con la temática del libro:

No las tenemos en nuestro Centro de Documentación ni están disponibles para su adquisición por los medios convencionales pero pueden descargarse en webs de cine autorizadas.

Sí tenemos, en cambio, los siguientes libros relacionados con la obra, varios de ellos citados en la misma:

  • El almanaque de las mujeres, de Djuna Barnes. Egales, 2008

    Parodia en torno al alocado círculo sáfico de Natalie Barney y su Académie des Femmes

  • Carol, de Patricia Highsmith. Anagrama, 1997

    Novela de tintes autobiográficos en la que se basa la película del mismo título sobre la que versa un artículo de Elvira Lindo en El País (6 feb. 2016).

  • A Virginia le gustaba Vita, de Pilar Bellver. Dos Bigotes, 2016

    Obra que desarrolla el relato del mismo título de la obra sobre la relación entre Virginia Wolf y Vita Sackville West.

  • Una habitación propia, de Virginia Woolf. Seix Barral, 2011

    Obra fundamental de la escritora, ‘disfrutada’ en su día por el grupo de lectura.

Más noticias y opiniones sobre la obra

Sueños en el umbral: memorias de una niña del harén, de Fátima Mernissi

Sesión 66 (15 de noviembre de 2016)

fatima-menissiFátima Mernissi ( 1940-2015)

Sueños en el umbral: memorias de una niña del harén/ Fatema Mernissi. — 9 ª ed.– Barcelona : El Aleph, 2004.– 293 p.

“Memoria novelada de la propia infancia de la autora -Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003- en uno de los últimos harenes de Marruecos. En la obra se refleja la vida cotidiana del harén, la visión del mundo exterior desde éste, las relaciones de la niña con las mujeres de la familia y la lucha de su madre para que ella llegue a ser una mujer independiente y sin las limitaciones de las generaciones anteriores de las mujeres de la familia. Recomendada su lectura en el libro ‘El amor y la sexualidad en la educación’, en el que, en el apartado de bibliografía comentada, se incluye una pequeña reseña del mismo a cargo de Itxaso Sasiain Villanueva.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

La reunión en torno a este libro la realizamos en la sede y conjuntamente con el club de lectura de la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas, que, muy acertadamente, ha adoptado el nombre de su autora, Fatima Mernissi, en homenaje a la escritora marroquí fallecida hace apenas un año.

Este libro fue el segundo que leímos hace años en nuestro -por aquel entonces- incipiente grupo de lectura, si bien nos pareció oportuno retomarlo, a instancias de la coordinadora del club antes mencionado, porque muchas de las componentes actuales del grupo no pertenecían al mismo en sus inicios y les apetecía leerlo. Tampoco se había incluido una reseña crítica sobre la obra en el blog -la forma de este se ha ido conformando con el tiempo-, así que han venido muy bien las circunstancias para hablar de una obra que ya en su día me maravilló por muchas razones, entre las que destacaré las siguientes: por mostrarnos las vivencias de niñez de su autora -aunque hay quien sostiene que no se trata de unas memorias, es evidente el contenido autobiográfico de la obra-, una mujer fascinante en cuya formación creativa y vital tuvieron un papel predominante las muy singulares y valiosas mujeres de su familia, y de forma muy especial su abuela materna; por aproximarnos al mundo árabe -principalmente a sus mujeres-, tan cercano y tan lejano a la vez; por darnos a conocer las luchas por su emancipación de las mujeres árabes, tan parecidas a las de nuestras abuelas y nuestras madres, e, incluso a las de nosotras mismas.

Las razones anteriores las he rememorado al releer el libro, además de hacerme consciente de nuevo de la gran sabiduría de la autora, ya que el libro está trufado de reflexiones y notas que muestran la riqueza de su pensamiento y de su conocimiento.

Especialmente interesantes estuvieron las intervenciones en la reunión de Maria-Àngels Roque, del Institut Europeu de la Mediterrània (Barcelona), experta en el mundo árabe y amiga personal de la autora que presentó el libro; entre otras cosas, nos comentó la fascinación de Fatima Mernissi por Scheherezade, personaje y voz narradora principal de la recopilación de cuentos árabes de ‘Las mil y una noches‘, y cómo dicho personaje fue siempre un referente en la vida de la autora; de hecho, el capítulo segundo del libro se dedica a ‘Shahrazad, el rey y las palabras’. Y también nos llamó la atención Maria-Àngels sobre cómo en la obra, a pesar de no tratarse de un ensayo, la autora -historiadora, ensayista, doctora en Sociología y profesora de universidad, además de escritora- fue ampliando información relevante en forma de notas a pie de página.

Alguna persona asistente a la reunión mencionó que este libro no era el mejor la autora -en Wikipedia se destacan, por ejemplo, ‘El harén político: el profeta y las mujeres, Sultanas olvidadas‘, ‘Marruecos a través de las mujeres‘, y, especialmente, ‘El hilo de Penélope‘, todas ellas disponibles en nuestro Centro de Documentación, así que habrá que comprobarlo leyendo las obras citadas. Y también se dijo que seguramente el libro no pasaría a la historia de la literatura y que tenía un estilo un poco elemental de frases cortas –preguntada al respecto, Maria-Àngels comentó que la obra había sido escrita originalmente en inglés, lo que quizá pudo limitar a la autora al no utilizar su lengua materna-. En lo que a mí respecta decir que la lectura se me hizo sumamente grata, a pesar de haber leído la obra con anterioridad en un par de ocasiones, y que no llegué a notar las limitaciones citadas.

Mencionar también como especialmente reseñable que, como quizá era previsible, hubo cierta polémica sobre el tema del velo y si las mujeres musulmanas lo usan realmente por obligación o por usos culturales, reafirmación cultural frente a Occidente o, incluso, simplemente por moda. Por no extenderme en la materia, comentar que en principio me parece muy loable querer respetar la cultura árabe y defender que las mujeres de la misma hagan lo que les parezca oportuno… pero no a costa de olvidar y dejar de apoyar fundamentalmente a las mujeres árabes que con valentía han luchado y lo siguen haciendo contra esta imposición claramente patriarcal. Remito a lo que se dice en propio libro sobre el tema (por ejemplo en páginas 123 y 124, cuando la madre dice a Fátima que nunca se cubra la cabeza -ver cita completa más abajo- o en las numerosas alusiones a la lucha contra el velo de las feministas árabes) y a una clarificadora entrevista a la feminista socialista y reconocida luchadora laicista argelina Marieme-Hélie Lucas al respecto (sinpermiso, 23/01/2016), que, por su gran interés, reproduciré íntegramente en la entrada siguiente.

Para más información sobre la reunión remito a una estupenda reseña de Federico Ruiz sobre la misma en el blog de la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas. Y también a la noticia aparecida en la web de la Fundación al respecto, cuyo final reproduzco a continuación a modo de colofón:

Podemos recordar a Fátima Mernissi por muchas cosas, pero queremos destacar su lucidez, su buen humor y también su sonrisa, que para ella fue un modo de actitud vital resistente y reivindicativa.

Citas

P. 9 y 10: “Por alguna razón, decía mi padre, cuando Alá creó el mundo separó a los hombres de las mujeres y colocó un mar entre musulmanes y cristianos. Existe armonía cuando cada grupo respeta los límites de los demás; la transgresión sólo causa pena y desdicha. Pero las mujeres soñaban con ella continuamente. Su obsesión era el mundo del otro lado del umbral.

P. 11: “Mi primo Samir… decía que para crear una frontera sólo hacían falta soldados que obligaran a los demás a creer en ella… La frontera está en la mente del poderoso.

P. 72 [Habla Yasmina, abuela materna de la niña]: “La naturaleza es la mejor amiga de una mujer -decía a menudo-. Si tienes problemas, nada en el estanque, tiéndete en un prado o contempla las estrellas. Así cura una mujer sus miedos.

P. 81 [La niña habla con su abuela]: “… Y cuando una mujer trabajaba de firme y no ganaba dinero, estaba atrapada en un harén, aunque no viera los muros.

-Tal vez las normas sean crueles porque no las hacen las mujeres -fue la conclusión de Yasmina.

-Y por qué no las hacen las mujeres? -pregunté.

-En cuanto las mujeres sean listas y empiecen a plantear esa misma pregunta -contestó ella- en vez de dedicarse a cocinar y fregar dócilmente, descubrirán el medio de cambiar las normas y volver el planeta del revés.

P. 82 [Habla Yasmina]: “Si piensas demasiado en muros y normas, perderás la ocasión de ser feliz, querida niña -dijo-. El objetivo esencial de la vida de una mujer es la felicidad. Así que no dediques el tiempo a buscar muros para darte de cabeza contra ellos.

P.123-124 [Habla la madre de la niña]: “¡Nunca te cubras la cabeza! -me gritó mi madre-. ¿Me has entendido? ¡Nunca! ¡Yo lucho contra el velo y vas y te pones uno!

Aunque te persiga el todopoderoso rey de los alemanes Hi-Hitler -dijo- tendrás que enfrentarte a él con la cabeza descubierta. Taparte la cabeza y esconderse no servirá de nada. Esconderse no soluciona los problemas de una mujer. Simplemente la identifica como una víctima fácil …

Más sobre la autora

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

10+1 Libros para celebrar el Día de las Escritoras 2016

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Hoy, 17 de octubre de 2016, se celebra por primera vez en nuestro país el Día de las Escritoras, promovido por la Federación Española de Mujeres Directivas (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas en colaboración con la Biblioteca Nacional, y al que se han sumado diversas entidades.

Para contribuir a tan interesante y necesaria efeméride, a continuación reseñamos diez más un libros escritos y protagonizados por mujeres ‘disfrutados’ ya por nuestro grupo y que invitamos a que nadie se prive del placer de su lectura:

  1. Recuerdos míos, de Isabel García Lorca. XV Premio Comillas de autobiografía, biografía y memorias, en esta obra la hermana pequeña del genial poeta granadino rememora su infancia y juventud, con gran profusión de referencias a su querido y admirado hermano. Como se menciona en la propia presentación del libro, de la autora se podría decir como de uno de los personajes de ‘El canto de la alondra‘: “… tenía una buena colección de anécdotas. Era observador[a], veraz y afable, posiblemente los principales requisitos para ser un[a] buen[a] narrador[a]”.
  2. Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel. La autora vallisoletana, sobradamente merecedora e injustamente olvidada de los principales premios literarios del país, en esta novela parece mostrar claves simbólicas acerca de algunos episodios reales de su vida y de personajes decisivos de su biografía, como Ortega y Gasset.
  3. El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite. De la escritora salmantina por excelencia, es a la vez un libro sobre el oficio de escribir, un libro de memorias y una novela fantástica. Solo decir que en Estados Unidos lo han entronizado como el gran clásico de la literatura española contemporánea, como mencionaba Tereixa Constenla en un artículo en El País.
  4. Nada, de Carmen Laforet. Ganadora de varios premios, esta obra sorprendió cuando se publicó originalmente en 1944 no solo por la juventud de la escritora barcelonesa -tenía 23 años cuando la escribió- , sino también por la cruda -y nada común por entonces- descripción de la sociedad de aquella época.
  5. La voz dormida, de Dulce Chacón. Emocionante novela histórica de la escritora extremeña prematuramente desaparecida. En la misma se narra la vida en la cárcel y fuera de ella de mujeres víctimas de la guerra civil y la posguerra española. Se llora y se disfruta por igual.
  6. La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. También de época más reciente, esta obra de la escritora y periodista madrileña es una sabia y emocionante reflexión sobre la vida, a la vez que una especie de memorias en paralelo al diario que Marie Curie comenzó tras la muerte de su esposo.
  7. Un matrimonio perfecto, de Elizabeth von Arnim. Australiana de nacimiento pero educada en Inglaterra, esta escritora de agudos humor e ingenio narra maravillosamente en esta obra, sin embargo, un sutil pero muy claro caso de violencia de género.
  8. Toda pasión apagada, de Vita Sackville-West. Admirada y querida por Virginia Wolf, esta escritora y diseñadora de jardines inglesa hace en este precioso libro una reivindicación del derecho de las mujeres mayores a llevar la vida que elijan para sí mismas, sin prestar atención a presiones familiares ni de ningún otro tipo.
  9. El verano sin hombres, de Siri Hustbedt. Bonita novela de la escritora norteamericana en la que la protagonista comienza con problemas psicológicos debidos a una traumática separación conyugal para terminar viviendo una vida plena en estrecha relación con otras mujeres, entre ellas su madre e hija queridas.
  10. La ternura de los lobos, de Stef Penney. Uno de los últimos libros leídos por el grupo de lectura. Solo decir que esta novela, primera de la autora inglesa, es una mezcla de géneros -western, novela histórica, de misterio, psicológica, etc.- que te atrapa desde el primer momento, y de la que se puede decir con toda propiedad que con ella se disfruta del placer de la lectura, nada más y nada menos.

10+1 Una habitación propia, de Virginia Woolf. No se puede terminar una relación de libros en honor al primer Día de las Escritoras sin mencionar este clásico de la espléndida escritora inglesa. De lectura deliciosa, se trata de una de las obras más importantes de la autora y una de las piedras angulares del pensamiento feminista.

Como menciona Montserrat Barba Pan en About en español, la tesis que va desgranando Virginia Woolf a lo largo de seis capítulos y 150 páginas de Un cuarto propio es clara: la mujer necesita dinero y un espacio propio (cuarto, habitación, estudio,…), que le permita aislarse de sus tareas familiares, para así poder escribir con libertad. Ya ha pasado a la historia una de sus citas más célebres: “Les dije suavemente que bebieran vino y que tuvieran una habitación propia“. Una frase que hoy en día sigue vigente: busca tu mundo, tu espacio, tu independencia como mujer.

Un ejemplar de todas las obras reseñadas están disponibles en nuestro Centro de Documentación para el público en general, además de en lotes de 20 ejemplares para su préstamo a grupos de lectura.

¡Feliz y lector Día de las Escritoras 2016!

Los libros del 2015

libros

A continuación reseñamos las obras que distintas integrantes del grupo hemos planteado para leer en 2016, entre los que elegiremos por votación los que efectivamente abordaremos este año (si el presupuesto para adquisiciones del Centro de Documentación lo permite).

Como la mayoría han sido editados -o reeditados- en 2015, y se proponen por haber gustado a quien lo hace o por haber recibido muy buenas críticas o por su oportunidad histórica (autora premiada recientemente, etc.) o se piensa que puede estar bien, hemos decidido nombrarlos nuestros libros del 2015, al modo en que los suplementos culturales de periódicos, etc. suelen hacer a finales de un año y/o principios del siguiente.

También aparecen al final algunos editados con anterioridad al 2015 que se nos quedaron en el tintero o que consideramos que deben ser leídos por su carácter de clásicos.

Como siempre en nuestras lecturas, se trata de novelas o ensayos escritos por mujeres y que tienen como protagonistas o cuya temática versa sobre mujeres, además de alguna novela histórica o biográfica, etc.

Libros editados en 2015

Narrativa. Novela histórica

Ensayos. Biografías

Libros editados con anterioridad a 2015

Como véis, lo que son buenos títulos del 2015 escritos por mujeres no faltan, así que animamos a todo el mundo a su lectura.

Y como es seguro que se nos han quedado muy buenos libros de mujeres editados en 2015 en el tintero, os animamos a que introduzcáis vuestros favoritos como comentarios a esta entrada del blog.

Feliz y lector año!

El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite

Sesión 53 (9 de  abril de 2015)

principal-carmen-martin-gaite_grandeCarmen Martín Gaite (Salamanca 1925- Madrid 2000)

cuartoatrasEl cuarto de atrás / Carmen Martín Gaite. — Barcelona: Siruela, 2012. — 184 p.

Resumen: “Durante una noche de insomnio, la escritora recibe la visita de un desconocido interlocutor cuya identidad permanecerá oculta en todo momento… Los recuerdos de infancia y juventud en Salamanca se irán mezclando con sus reflexiones sobre los sueños, el amor, la escritura o la memoria.“El cuarto de atrás es un en sayo sobre el oficio de escribir, un libro de memorias y una novela fantástica. Pero, por encima de todo ello, es una larga conversación. Todos los libros de Carmen Martín Gaite son una conversación, pues para ella escribir nunca fue distinto a hablar. Hablar con alguien ausente, puede que desconocido, pero, en definitiva, una conversación en toda regla“.

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración

En esta ocasión todas las asistentes a la reunión del grupo de lectura, que fue muy nutrida, estuvimos de acuerdo en que se trataba de un gran libro.

Para describirlo no se me ocurre nada mejor que un fragmento del prólogo, a cargo de Gustavo Martín Garzo:

“El cuarto de atrás es un ensayo sobre el oficio de escribir, un libro de memorias y una novela fantástica [con muestra también de los que es un folletín, agregaría yo]. Pero, por encima de todo ello, es una larga conversación. Todos los libros de Carmen Martín Gaite son una conversación, pues para ella escribir nunca fue distinto a hablar. Hablar con alguien ausente, puede que desconocido, pero, en definitiva, una conversación en toda regla. Eso es escribir, para Carmen Martín Gaite, la búsqueda de ese interlocutor providencial capaz de hacernos decir cosas insospechadas. Porque hablar no es solo contar lo que sabemos, sino relacionarnos con lo que desconocemos. Hablar es encontrar cosas, salir al bosque y descubrir senderos nuevos, lugares misteriosos. Y eso queremos al escribir, encontrarnos con alguien que nos ayude a pensar. Escribir es hablar con el pensamiento.”

Estas palabras me hicieron recordar otra estupenda novela de la autora, ‘Retahílas’, que relata el viaje que realiza una anciana al pazo familiar para morir, acompañada de una de sus nietas, y la llegada inesperada del sobrino de esta última, lo que conduce durante esa noche un intenso diálogo entre tía y sobrino, que reconstruyen y se cuentan mutuamente lo que han sido su vidas hasta entonces.

Y es que, según la propia la autora: “… Nunca se escuchan historias mejor contadas que las que se cuentan a un interlocutor casual…” (cita tomada de la web Erudición y Crítica).

Aunque hay otras personas estudiosas -como Montserrat Escartín Gual en su artículo ‘Carmen Martín Gaite: la escritura terapéutica‘ (Revista de Literatura. Vol. 76, n. 152 (2014) ) – que afirman que si bien a autora priorizó la comunicación hablada en su primeras novelas, con el paso del tiempo su discurso narrativo se decantó por la escritura frente a la oralidad, convirtiéndola en el vehículo elegido por sus personajes para comunicarse y, en definitiva para ella misma, para buscar la curación a través de la palabra.

Después de lo dicho, no es de extrañar que la autora, y esta obra en concreto, esté presente en todas las universidades norteamericanas, según informa Tereixa Constenla en su artículo ‘Caperucita, doctora en Manhattan‘ (El País, 29 abril de 2013): “Ni Benet, encumbrado entre la élite como el más singular de su generación…, ni Sánchez Ferlosio, su exmarido, han permanecido indemnes al paso del tiempo. ‘Ella es imprescindible. El cuarto de atrás es una novela canónica. Nadie puede doctorarse en Estados Unidos sin haberla leído, sin embargo ya casi nadie enseña a Benet ni El Jarama’, explica la catedrática de la Universidad de Delaware Joan L. Brown.”.

Destacar, finalmente, las hermosas relaciones que muestra el libro entre la autora con su madre y con una amiga de infancia, reflejadas en alguna de las citas del libro que recojo a continuación, citas que servirán, también, para mostrar la gran maestría en su escritura de Carmen Martín Gaite, su alejamiento de los pensamientos imperantes -y en concreto en lo referente del papel de las mujeres en la sociedad- en la época que le tocó vivir -guerra y posguerra española- y el gran interés y la belleza del obra que nos ocupa:

p. 84-85:… Mi madre no era casamentera, ni me enseñó tampoco nunca a coser ni a guisar, aunque yo la miraba con mucha curiosidad cuando la veía a ella hacerlo, y creo que, de verla, aprendí; en cambio, siempre me alentó en mis estudios, y cuando, después de la guerra, venían mis amigos a casa en época de exámenes, nos entraba la merienda y nos miraba con envidia. “Hasta a coser un botón aprende mejor una persona lista que una tonta”, le contestó un día a una señora que había dicho de mí, moviendo la cabeza con reprobación: “Mujer que sabe latín no puede tener buen fin”, y la mire con un agradecimiento eterno.
Por aquel entonces, ya tenía yo el criterio suficiente para entender que el “mal fin” contra el que ponía en guardia aquel refrán aludía a la negra amenaza de quedarse soltera, implícita en todos los quehaceres, enseñanzas y prédicas de la Sección Femenina…

p. 132: … me ha sonado a copla de Conchita Piquer. Pero, a pesar del desprestigio que ha venido aureolando, con el paso del tiempo, a estos arrebatos de la hembra en celo, de los que yo misma me he burlado tantas veces, todo lo que vuelva a traer al paladar trasero de la memoria el sabor amargo que diferenciaba aquellas coplas me produce respeto. En el mundo de anestesia de las postguerra, entre aquella compota de sones y palabra -manejados al alimón por los letristas de boleros y las camaradas de Sección Femenina- para mecer noviazgos abocados a un matrimonio sin problemas, para apuntalar creencias y hacer brotar sonrisas, irrumpía a veces, inesperadamente, un viento sombrío en la voz de Conchita Piquer, en las historias que contaba. Historias de chicas que no se parecían en nada a las que conocíamos, que nunca iban a gustar las dulzuras del hogar apacible con que nos hacían soñar a las señoritas…

p. 153 (refriéndose a una isla inventada por la amiga de infancia de la autora): A Bergai se llegaba por el aire. Bastaba con mirar a la ventana, invocar el lugar con los ojos cerrados y se producía la levitación. “Siempre que notes que no te quieren mucho -me dijo mi amiga-, o que no entiendes algo, te vienes a Bergai. Yo te estaré esperando allí.”…

p. 158 (refiriéndose al cuarto de atrás de su infancia, un cuarto reservado para su uso por ella y su hermana): … Era muy grande y en él reinaban el desorden y la libertad, se permitía cantar a voz en cuello, cambiar de sitio los muebles, saltar encima de un sofá desvencijado y con los muelles rotos al que llamábamos el pobre sofá, tumbarse en la alfombra, mancharla de tinta, era un reino donde nada estaba prohibido…

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación