Archivo de la categoría: Amor

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Canción para el 14 de febrero de 2019: ‘Popurrí del amor romántico’, por Las XL

Como en años anteriores, celebramos el 14 de febrero con una canción. En esta ocasión lo hacemos con el ‘Popurrí del amor romático’ de Las XL, incluido en su estupendo y simpatiquísimo espectáculo músico-teatral ‘Abandónate mucho’.

 

La letra, salvo error u omisión, dice así:

Como yo te amo, como yo te amo,
olvídate, olvídate,
nadie te amará, nadie te amará,
nadie porque

No puedo estar sin ti,
si tú no estás aquí me quema el aire.

Y es que sin ti la vida no pasa muere,
sin ti no hay nada que me llene,
sin ti la vida no pasa muere,
sin ti no hay nada que me llene.

Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere mata
y amores que matan nunca mueren.

Me estoy ahogando sin tu amor.
Cómo quisiera poder vivir sin aire.
Me gustaría guardarte en un cajón.

Porque yo sin ti no soy nada.

Te pido perdón de la única forma que sé.
Devuélveme la vida, devuélveme la vida…

Y ya puestas y por el mismo precio podéis leer el artículo ‘Liberarse de la dependencia hacia el otro‘, de BorjaVilaseca (El País, 6 septiembre 2009), donde, entre otras cosas, se dice lo siguiente:

… ¿qué es el apego? Podría definirse como “el egocéntrico afán de controlar aquello que queremos que sea nuestro y de nadie más”. Implica “creer que lo que nos pertenece es imprescindible para nuestra felicidad”

Otras entradas del blog con canciones y/o reflexiones en torno al día pulsando aquí.

¡Buen día y mucho amor… del bueno!

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Canción para el 14 de febrero de 2018: ‘Lo malo’, adaptación de Brisa Fenoy

Hoy, 14 de febrero, es el día consagrado al amor, o, más bien, al ‘amor romántico’, pernicioso concepto sobre el que hemos dedicado varias entradas en este blog.

Para ilustrar el tema en esta ocasión hemos escogido una canción de total actualidad: ‘Lo malo’, una adaptación de un tema original en inglés de la cantante y compositora gaditana Brisa Fenoy cantada por Ana y Aitana, finalistas de Operación Triunfo 2018, en la gala de ese programa dedicada a elegir la canción que representará a nuestro país en el Festival de Eurovisión de este año.

 

La elección de la canción se debe a su mensaje feminista directamente dirigido a la juventud. “Quería que fuera una canción liberadora, que sonara a futuro”, dice Brisa Fenoy  a Héctor Llanos Martínez en una entrevista publicada en Verne, de El País, el 25 de enero pasado, que incluye al final la letra completa.

“Me considero una artista social y creo que se pueden lograr el cambio político a través del entretenimiento. La música tiene una carga subliminal muy potente”, dice también Brisa Fenoy en la entrevista y no podemos estar más de acuerdo con ella, de aquí haber elegido su canción para este día tan ‘señalado’.

¡Buen día y buenos amores!

 

Franziska Linkerhand, de Brigitte Reimann

Sesión doble 74 (10 de octubre de 2017)

Brigitte Reimann (Burg, Alemania, 1933-1973)

Franziska Linkerhand / Brigitte Reimann ; traducción, prólogo y notas de Ibon Zubiaur.– Madrid : Errata Naturae, 2016.– 678 p.– (El pasaje de los panoramas)

Además de una apuesta vital arrebatada y una singular his­toria de amour fou, Franziska Linkerhand despliega un mundo desaparecido: el de la República Democrática Alemana. En un país aún en construcción, Franziska, joven arquitecta que proviene de una prestigiosa familia de editores, afronta su pri­mer trabajo lejos de la gran ciudad y también de los suyos. En esa especie de desierto que es Neustadt (literalmente ‘nueva ciudad’), no sólo se enfrentará a sus deseos de sintetizar ‘el hoy y el mañana, la desangelada construcción en bloques y la calle jubilosa y viva, lo necesario con lo bello’, sino también a los ecos de su pasado: su niñez, el dramático final de la gue­rra, las historias de su abuela sobre otra época más hermo­sa, su primer amor, su matrimonio fracasado…

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Esta novela gustó a algunas componentes del grupo de lectura pero a muchas otras no: quizá porque el personaje principal no atrajo suficientemente a la mayoría, quizá porque trata de una historia que nos resultaba un poco lejana, quizá porque tiene una forma un poco enrevesad de escribir y enlazar personajes y acontecimientos…

Lo cierto es que no es una novela fácil de leer y que cuesta meterse en la historia. Con un principio -según mi punto de vista- especialmente poco prometedor:

Ay, Ben, Ben, ¿dónde estabas hace un año, o hace tres? ¿Qué calles recorriste, en qué ríos te bañaste, con qué mujeres te acostantes? ¿Repites sólo un gesto rutinario al besare la oregja o la parte interior del codo? Me muero de celos… El presente me da miedo…

Y una continuación un poco ‘liosa’ lo que hace que cueste un poco empezar a conocer a los personajes y las circunstancias de los mismos.

Pero una vez que consigues meterte en la novela la recompensa es grande porque da acceso al conocimiento de un lugar y una época crucial en el desarrollo de Europa y por la historia vital que cuenta, al estar protagonizada por una mujer de clase media enfrentada a sus contradiciones de burguesa en una sociedad ‘socialista’ y de gran profesionalidad en su trabajo -arquitecta de vocación- , por citar algunos de los aspectos de que trata el libro.

Y fueron precisamente las reflexiones en la obra en torno al urbanismo y sobre cómo deben ser las viviendas y las ciudades para que sean realmente habitables uno de los temas que más interesó a las pocas componentes del grupo que consiguieron avazar y llegar, en algunos casos, al final del libro.

En cualquier caso, la opinión generalizada del grupo dista mucho de lo recogido por Devoradora de Libros en la entrada sobre el libro en su blog, cuya lectura recomiendo vivamente para hacerse una idea global y a la vez detallada sobre la autora y específicamente sobre esta obra suya, a la que califica de ‘colosal’.

Citas de la obra

P. 55-56: “Por la noche la despertó un dolor desconocido, que clavaba agujas romas en su espalda infantil, y encontró una manca de sangre en la sábana. […] La pobre niña se pasó una hora acuclillada en el baño, sobre las frías baldosas de la pila […] «Me han cogido», pensó Franziska, presa de un ataque de pánico. Se sintió capturada y entregada al círculo de las mujeres, a su ciclo, que las sometía a la luna, y a su tiovivo de obligaciones, que las forzaba a limpiar cada mañada el insidioso polvo inexpugnable de los muebles, a sumergir cada mediodía la vajilla grasiente en el agua caliente; a llevar consigo durante nueve meses, roída por las arcadas, un cuerpo extraño que se alimenta de sus jugos, de su sangre, a aullar en una sala de partos -y aturdida por la perspectiva de un proceso bárbaro, se quedó mirando su pequeño vientre aceitunado, que le pareció ya más abombado que ayer, y gimió-. «Un recipiente», pensó, «me he convertido en un recipiente».

P. 84: “Sólo más tarde, ya en la Escuela Superior, tras ser yo misma herida y humillada, comprendí por qué [su hermano mayor] desconfiaba de sí y se sentía culpable: pagábamos así los pecados de nuestros padres. […] Leyó El Capital por ser el trabajo de un científico que argumentaba, desmostraba, deducía con lógica; el socialismo era para él una ciencia exacta como la física, y los artículos de fe y los sentimientos nebulosos estaban fuera de lugar en ella… En fin, si quieres oír mi opinón: el pobre pelirrojo tiene demasiada poca fantasía, no ve que un poco de magia y de vudú forma parte del juego, porque el hombres no sabe arreglárselas sin fe, amor, esperanza, ni la investigación más exacta sin cábalas y especulaciones -a toda frómula le ha precedido un sueño-.

P. 85: “… ¿Sabes lo que pienso hoy? Teníamos que convenciarnos una y otra vez de que habíamos elegido bien, que nos habíamos pasado al mejor de los mundos […]

Oh, no, no ocurrió nada dramático […] Sospechas, pullas, una estúpida guerra de guerrillas por un libro (y es que, claro, teníamos un gusto decadente) […] nuestras cuitas: pupas de intelectuales…

Más sobre la obra

Obras de la autora en los fondos del Centro de Documentación

Pulsar en el enlace.

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Canción para el 14 de febrero de 2017: ‘Not in love’, de Maika Makovski

Hoy, 14 de febrero, es el día consagrado al amor, o, más bien, al ‘amor romántico’, pernicioso concepto sobre el que ya hemos dedicado varias entradas en este blog.

Para ilustrar el tema en esta ocasión hemos escogido la canción ‘Not in love’, de la joven cantante, compositora y actriz canaria Maika Makovski:

Más información de Maika Makvski en su página de Facebook.

¡Buen día y buenos amores!

 

La ternura de los lobos, de Stef Penney

Sesión doble 65 (4 de octubre de 2016)

Imagen relacionada

Stef Penney, 1969-

ternuraLa ternura de los lobos/ Stef Penney. — [Barcelona] : Salamandra, D.L. 2008.– 448 p.

Resumen:  “Antes de que los rigores del invierno se ciernan sobre Dove River, un poblado fundado por pioneros escoceses en el noreste de Canadá, una mujer halla el cadáver de un trampero local al mismo tiempo que su hijo, de diecisiete años, desaparece en una excursión de pesca. Los hechos atraen hasta aquel remoto lugar a un variado grupo de personas dispuestas a esclarecer el crimen, o a beneficiarse de él, desde un joven delegado de la poderosa Hudson Bay Company hasta un curtido y arruinado periodista. Cuando la señora Ross decide emprender ella misma la búsqueda de su hijo, adentrándose en el bosque acompañada de un taciturno pero experto rastreador, se ponen en marcha también una serie de personajes cuyas insólitas historias confluyen hacia un destino común en el majestuoso e imponente marco de la tundra nevada… Los hombres y mujeres que conforman esta novela deberán saldar cuentas con el pasado antes de afrontar los desafíos del presente.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

 

Valoración

Como se ha comentado en la entrada anterior, dedicada al Día de las Escritoras, esta novela, primera de la autora, es una mezcla de géneros -western, novela histórica, de misterio, psicológica, etc.- que te atrapa desde el primer momento.

Y es que la obra es una delicia que nos ha gustado por igual a todas las componentes del grupo de lectura; incluso, ha habido alguna que la ha definido como el libro del verano pues se lo ha recomendado a un montón de gente.

Se trata de una novela coral pero de una clara protagonista, la señora Ross. Muy curiosa, además, la forma de la autora de explicitarlo, haciendo que esta hable en primera persona del singular y refiriéndose al resto de personajes en tercera persona. Una protagonista que a lo largo de la novela se va revelando como inteligente, valiente, con corazón, incluso tierna…

Estupendos también los retratos de los personajes secundarios, algunos de ellos verdaderamente entrañables. Mis favoritos: María y Donald. María, un ser libre e inteligente que intenta cultivar su intelecto a pesar de las circunstancias adversas -ser chica en aquella época y vivir en un pueblo con poca capacidad para desarrollar todo su potencial-; preciosas, además, la relaciones de María con su padre y con su hermana, a la que reconoce no solo bella sino tan inteligente como ella misma. Y Donald, un chico sensible y cabal, en búsqueda siempre de la acción correcta y que no renuncia al amor, que, con el desarrollo de la novela, se va volviendo menos convencional de lo que podía parecer al principio (llamo aquí la atención sobre el emocionante párrafo que aparece en las páginas 440 y 441 de la edición reseñada, especialmente esclarecedor de cómo este personaje ‘vive’ la relación con su amada).

Sin olvidar el paisaje en el que se desarrolla la acción, el noreste de Canadá, maravillosamente descrito y muy presente siempre en la novela, tanto que una integrante del grupo dijo que era como un personaje más. Con más valor, si cabe, al decirnos otra compañera que al parecer la autora había querido ir a conocer en directo el escenario de su novela pero que, dada su agorafobia, se había tenido que conformar con documentarse con mapas y libros consultados en la Biblioteca Británica.

En definitiva, una delicia de libro que me ha hecho rememorar lo bien que lo pasaba leyendo novelas de aventuras cuando era adolescente, con el añadido, además, de que, siendo un libro de acción, incluso de misterio, a la vez es psicológico y profundo, trufado de frases y pensamientos de los que dejan poso.

Terminar, pues, diciendo que podemos afirmar de esta novela que con ella se disfruta del placer de la lectura, nada más y nada menos.

 

Citas del libro

p. 14 [Señora Ross] : … Ando deprisa, impulsada por la cólera, con la cabeza alta. Seguramente parezco contenta.

p. 15 [Señora Ross] : ¿Señor Jammet? empiezo con una voz que me suena de una afabilidad irritante-. Señor Jammet, perdone la molestia, pero es que quería preguntarle…

p. 25: [Sobre la señora Ross]: … tiene un porte regio y una cara francamente bonita, aunque su gesto adusto es incompatible con la verdadera belleza.

p. 61 [Señora Ross]: Cuando sólo pensaba en mí misma, no tenía más que chasquear los dedos para que los hombres me complacieran en todo. Ahora que trato de ser mejor persona, ya ves: mi marido me da la espalda y no me mira a la cara. Pero quizá sea sólo cosa de la edad: cuando una mujer se hace mayor pierde encanto y poder de persuasión, y eso no tiene remedio.

p. 69 [Señora Ross]: La primera vez que veo a alguien le miro las bocamangas, los zapatos, las uñas, etcétera, a fin de deducir posición social y económica.

p. 73 [Donald]: No era esto lo que esperaba él cuando salió de Escocia. Entonces parecía que este vasto y solitario país encerraba una promesa de dureza, que el clima riguroso y la vida simple forzosamente habían de templar el valor del hombre, limpiándolo de mezquindad. Pero no ha sido así, o quizá sea culpa suya, quizá sea que él no se dejó limpiar. Quizá, para empezar, le ha faltado solidez moral.

p. 73: Donald no sale de su asombro de cómo habla esta muchacha. Le parece oír vagamente la voz de su padre decir en aquel didáctico tono suyo: “El deso de escandalizar es un rasgo infantil que se pierde al madurar.” No obstante, María podría ser cualquier cosas menos inmadura. Entonces Donald recuerda que ya no tiene por qué estar de acuerdo en todo con su padre.

p. 147 [Señora Ross]: Mi marido me dio lo que yo no esperaba alcanzar: un sentimiento de legitimidad. Y la convicción de que aquí había una persona a la que no tendría por qué ocultarle nada. No tenda que fingir. Supongo que lo que quiero decir es que lo amaba. Sé que él también me quería, pero no estoy segura de cuándo dejó de ser así.

Angus da media vuelta y, dormido, me abraza, algo que no ha hecho en mucho tiempo. No me atrevo a moverme, porque no sé si se da cuenta de lo que hace o está soñando. Al cabo de un rato, gruñe y se vuelve otra vez de espaldas a mí. Me parece que nunca, ni en los peores momentos del manicomio, cuando murió mi padre, me había sentido tan sola.

p. 175 [Señora Ross. Pasaje revelador de un dato]: Me vuelvo a mirar a los perros, que se han tumbado en la nieve, muy juntos para darse calor. Curiosamente, el más pequeño, de color arena, es perra; se llama Lucie, que él pronuncia ‘Lucí’, a la francesa. Es mi nombre, por lo que siento cierta afinidad con ella: parece cariñosa y confiada, como se supone que son los perros, muy distinta de Sisco, su compañero, que tiene pinta de lobo, unos inquietantes ojos azules y un gruñido amenazador. Me da la impresión de que existe cierta simetría entre los dos perros y las dos personas que hacemos este viaje. Me pregunto si Parker también lo habrá pensado, a pesar de que, naturalmente, no le he dicho mi nombre de pila ni es probable que él lo pregunte.

p. 177 [Señora Ross]: Es curioso cómo nos mueve la vanidad hasta en las circunstancias menos apropiadas. Pero, me digo, la vanidad es uno de los atributos que nos distinguen de los animales, por lo que quizá deberíamos enorgullecernos de ella.

p. 186-187 [Señora Ross]: Cuando le pregunto a Parker si esto es prudente, él se ríe. Dice que en esta región no hay osos. ¿Y lobos?, pregunto. Él me dedica una mirada de conmiseración.

-Los lobos no atacan a las personas. Pueden acercarse por curiosidad, pero no las atacarían.

-No sé de ningún caso en que los lobos atacaran sin ser provocados. Nosotros no hemos sido atacados, y ha habido lobos observándonos.

-¿Está despierta, señora Ross?

-Sí, consigo susurrar con el corazón en la garganta, imaginado toda clase de horrores al otro lado de la lona.

-Si puede, acerque la cara a al abertura y mire fuera. No se asuste, no hay nada que temer. Quizá le interese.

Al principio no veo más, pero al cabo de unos momentos percibo un leve movimiento en las sombras… ¡Un lobo! Los tres animales se observan con intenso interés, al parecer sin agresividad, pero también sin intención de darse la espalda. Se oye un aullido, quizá del lobo…. Parece estar solo. Se acerca unos pasos y luego retrocede, como el niño tímido que quiere unirse al juego pero no está seguro de ser bien recibido.

Durante unos diez minutos, observo esta escena de casi muda comunicación entre perros y lobo y acabo por olvidar el miedo. A mi lado, Parker también observa. Aunque no vuelvo la cara, lo siento muy cerca, tanto que hasta puedo olerlo. Lo noto poco a poco; el aire es tan frío que mata los olores. Siempre me había parecido que esto era de agradecer, pero el olor que percibo ahora no es a perro, ni siquiera a sudor, es un olor vegetal, a vida…

p. 177 [Señora Ross]:

-Me alegro de que me avisara

-Hace años… -Se interrumpe, como sorprendido de sí mismo por su locuacidad. Yo espero-. Hace años encontré un cachorro de lobo abandonado. Quizá a la madre la habían matado o echado de la manada. Lo eduqué como a un perro. Durante un tiempo se mostró contengo y cariñoso, una buena mascota. Me lamía la mano y se revolcaba con ganas de jugar. Pero creció y se acabó el juego. Recordó que era un lobo, no una mascota. Miraba a lo lejos. Un día despareció. Los chippewas tienen parea eso una palabra que significa “el dolor de la memoria”. No puedes domesticar a un animal salvaje, porque siempre recuerda de dónde viene, y algún día querrá volver.

p. 217: … El sonido es ineludible: tenue pero insistente, como la voz de la conciencia.

p. 219 [Donald]: … Porque sólo si es respetado puede un hombre conquistar el amor, ya que en el amor de una mujer tiene que haber parte de admiración.

p. 391: Pero también una casa vacía tiene algo que ofrecer al buen observador… Cosas que la gente no se molesta en recoger porque no valen nada, porque nadie las querría, ni siquiera la persona que vivía aquí.

Es muy poco lo que queda de nosotros.

p. 409: … ¿Cuál es el hombre que no ansía hacer el bien si, al mismo tiempo, se beneficia con ello?

p. 421 [Señora Ross]: Cuántas veces advertimos la acción de fuerzas implacables en el momento en que están actuando? Yo no me daba cuenta. Y por el contrario, ¿cuántos hechos que imaginamos trascendentales se evapora como la bruma matinal sin dejar rastro?

p. 440-441 [Rememoración de una vida; no se recoge el párrafo por no desvelar el final de la novela]

Más noticias y opiniones sobre la obra

Presentamos ‘Seducción y género en la Sevilla Barroca…’, de Eva Manzano Pérez

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seduccion-en-la-sevilla-barrocaEl mes pasado nuestro Centro de Documentación María Zambrano, en colaboración con la Fundación María Fulmen, presentó el libro ‘Seducción y género en la Sevilla Barroca. Historias de amores públicos, peticiones de honra y buena vecindad‘ (Triskel, 2015), una investigación sobre el incumplimiento de promesas de matrimonio en la Sevilla del siglo XVII con el que su autora, la joven historiadora Eva Manzano Pérez -que tenemos la suerte de que pertenezca a nuestro grupo de lectura-, concluyó sus estudios de postgrado.

En la presentación, Eva Manzano Pérez, cuya labor como historiadora complementa en la actualidad con la gestión de proyectos culturales y de investigación en la Universidad Pablo de Olavide, destacando por su labor en la organización de distintos eventos de ámbito local orientados al fomento de la igualdad de género, estuvo acompañada por Ainara Aguirre Narros, psicóloga especializado en mediación y terapia familiar sistémica cuya actividad como activista por la igualdad de género le ha relacionado con el tejido asociativo sevillano, trabajando y formando parte de varias asociaciones de igualdad, diversidad sexual y de psicología.

En palabras de la autora, este ensayo histórico trata de amoríos y relaciones sexuales que se entablaban bajo palabra de matrimonio en la Sevilla Barroca que transgredían las normas religiosas y morales de la época, y que podían concluir o no con el enlace de la pareja. Las rupturas de estas promesas, normalmente por parte del seductor, perjudicaban la reputación pública y la honra de las muchachas seducidas. Con el objetivo de certificar y reparar su honor, estas jóvenes y sus parientes, emprenderían querellas judiciales y todo tipo de tratativas privadas.

Así, a través de fuentes testimoniales y procesales Eva Manzano Pérez ha reconstruido fragmentos de historias de vida, analizando la formación de parejas y la regulación del matrimonio en los sectores más modestos de la sociedad sevillana del Seiscientos.

Mediante dichas fuentes, la autora ha seguido la lucha de tres mujeres por atestiguar su honra y contraer matrimonio con el hombre de su elección -coincidente en el caso de dos de ellas-, cuyas relaciones pasionales se iniciaron en el sevillano barrio de Triana en un caso y en la villa ducal de Osuna en los otros dos casos restantes.

Uno de los descubrimientos de la autora al respecto es la participación activa de la vecindad en los asuntos del honor y su papel preponderante en la definición de enlaces matrimoniales, que se materializaban en formas de solidaridad y tejidos de apoyo con una fuerte influencia femenina.

Como lega en la materia, comentar lo curioso que me resultó ver cómo mediante fuentes documentales se puede llegar a conocer la forma de vida, las relaciones -familiares, de amistad y vecinales-, la forma de hablar…. y hasta el carácter de las personas a que se refieren dichas fuentes, así que tanto la presentación como el debate posterior estuvo lleno de vida, como lo está, sin duda, el libro que recoge la investigación completa que animamos a leer para adentrarse en la vida del barroco Sevillano de una forma amena y llena de autenticidad histórica.

Para más información también puede consultarse ‘Mujeres y hombres en el Barroco sevillano‘, un interesante artículo de Eva Manzano Pérez sobre el tema para El Correo de Andalucía (18 enero 2016).

Una buena ocupación esto de leer sobre el Barroco en Sevilla para acercarse a la ciudad en estas fechas de semana santa, fiesta barroca donde las haya.

‘El amor romántico: el amor patriarcal’, por Unaantropólogaenlaluna

Hace tiempo que reproducimos textos en torno al 14 de febrero para favorecer la reflexión sobre las relaciones amorosas. En esta ocasión, y debido a su interés, reproducimos una entrada publicada originalmente por Unaantropologaenlaluna, educadora social y antropóloga social y cultural, en su blog en enero de 2014.

Estupendas también todas las ilustraciones elegidas por al autora de la entrada original -otro motivo más para visitar el blog-, de las que aquí solo reproducimos un par de ellas.

amor“El romanticismo y el capitalismo van de la mano.” Mari Luz Esteban, antropóloga.

“El sujeto simbólico del amor en diversas culturas y épocas ha sido el hombre. La mujer es la cautiva del amor.” Marcela Lagarde, antropóloga.

Todo es química. Sin embargo, se pueden conocer todos y cada uno de los ingredientes de un pastel de chocolate, pero todavía nos gusta sentarnos y comerlo.”. Helen Fisher, antropóloga.

MARCELA LAGARDE, antropóloga

El amor encierra recovecos de dominio que generan desigualdad, lazos de dependencia y propiedad, así como privilegios e inequidad que generan frustración, sufrimiento e incluso daño”.

“El sujeto simbólico del amor en diversas culturas y épocas ha sido el hombre y los amantes han sido los hombres. La mujer, cautiva del amor, ha simbolizado a las mujeres cautivas y cautivadas por el amor. Se trata del amor patriarcal y de los amores patriarcales”.

“En efecto, los cautiverios de las mujeres se han estructurado en torno al amor que envuelve la sexualidad erótica y procreadora. La maternidad, la filialidad, la conyugalidad, la familiaridad y la amistad, implican al amor considerado inmanente de las mujeres. Sexo, sexualidad y amor son una tríada natural asignada a las mujeres. Son la esencia del mito sobre la naturaleza femenina…”
“Los chicos y las chicas no deberían repetir estos estereotipos, concepciones del amor profundamente arraigadas. Nuestros trabajo como educadores/as es el de desmontar y dar elementos y recursos para que las personas puedan tener una visión crítica: tener una capacidad de analizar y no legitimar y dar como válido aquello que sentimos como algo positivo por sí mismo. Sabemos que los sentimientos tienen que ser analizados, criticados, transformados…Yo parto de esa visión, no separar sentimientos, emociones, afectividad y razón. No podría haber razón sin afectividad, y apelamos que la afectividad pueda apelar a la razón”.

“Mari Luz Esteban es una compañera a la que respeto mucho. Las dos estudiamos el amor, como buenas feministas. El amor ha sido estudiado desde todos los feminismos, que han propuesto cambios fundamentales al respecto. Las feministas que lo han hecho han experimentado, han indagado en sus vidas, han analizado el amor romántico y todos los tipos de amor. Y es normal, porque el amor ha sido un espacio cargado de afectividad, pero también de ideología, de norma conservadora, en donde las mujeres, objeto del amor, nunca sujeto, hemos sido atrapadas en relaciones patriarcales muy fuertes. Poder analizar esto nos ha ayudado mucho, aunque luego nos haya costado ponerlo en práctica. Cada generación ha sufrido una actualización del amor patriarcal. En la actualidad, las mujeres creen que viven en igualdad y que a ellas nos les afecta, pero la enajenación y la opresión siguen. El amor tiene su actualización contemporánea y postmoderna”

MARI LUZ ESTEBAN, antropóloga

“Algunas etnografías en torno al amor romántico realizadas en culturas distintas
nos aportan resultados muy diversos e incluso paradójicos. Susan y Douglas Davis (1995) han percibido diferencias entre las mujeres y los hombres jóvenes de la sociedad marroquí, ya que las mujeres no aparentan experimentar la misma intensidad romántica que los hombres o solo la comparten con sus mejores amigas. Esto se debe a que deben mantener indemne el ideal de pureza pero también a que necesitan más que ellos de un matrimonio estable, lo que las empuja a dejarse llevar menos por sus sentimientos.”
“También es interesante el caso analizado por Victoria Burbank (1995) en una comunidad de aborígenes australianos donde el amor romántico aumenta radicalmente su presencia con la instalación de una misión protestante en los años 50. Los nuevos aprendizajes de los jóvenes, al compás de las películas de Hollywood, van provocando su oposición a los matrimonios concertados antes de la menarquia de las niñas. El amor romántico en esta sociedad es un discurso de desafío, un paradigma de resistencia adolescente frente al autoritarismo de los padres.”

“Tenemos el amor bastante naturalizado y esencializado; porque lo consideramos algo intrínseco: parece que está ahí, que lo sentimos todos los seres humanos, que es incontrolable… Y eso resulta problemático, porque, si es así como comprendemos el amor, nunca nos plantearemos una necesidad de reflexionar y discutir sobre ello.”
“El amor romántico es algo que se ha desarrollado en los últimos siglos (…) Hemos colocado las emociones y el amor en el centro de nuestra sociedad, hasta el punto de convertirlos en la base para percibir y ordenar el ser humano, las relaciones sociales, y, en general, la vida.”

El romanticismo y el capitalismo van de la mano, ya que se afectan mutuamente. En la ficción romántica (en las novelas rosas, en las películas…) se pueden apreciar claramente los valores capitalistas; y es que siempre cuentan la misma historia: el camino que recorre una mujer hasta encontrar a un hombre. Este tipo de guiones, además de reflejar heterosexualidad y unas relaciones de género muy concretas, muestran también la ‘ilusión’ del capitalismo: un orden económico y moral en el que, aparentemente, el dinero no es importante y el amor siempre es bueno.”

“Estamos muy convencidas de la omnipotencia del amor, ya que pensamos que suprime todo tipo de diferencias: las correspondientes al género, a la etnia, a la clase… Pero no es cierto; todo eso no es más que una ilusión con la que nos alimentan”

“A las mujeres se nos dice que somos nosotras las que tenemos que cuidar de las emociones y del amor; nos vemos obligadas a estar pendientes de los demás. Eso, en sí, no es algo malo, pero ¿qué es lo que pasa? Que nosotras tenemos que dar todo ese amor, pero no podemos pedir nada a cambio; es decir, se rompe la reciprocidad en perjuicio de la mujer. Otra forma de dependencia consiste en convencer a las mujeres de que tienen que hacer lo que deben a cambio de amor, y no a cambio de dinero; por tanto, lo que hace una mujer no es un trabajo, no tiene valor. Existen muchas maneras de arrebatarnos la capacidad para exigir lo que nos corresponde, lo cual nos relega a una posición de dependencia del poder.”

De la misma manera que nos protegemos con un casco y unas cuerdas cuando vamos al monte, también necesitamos protección en el amor, para ser capaces de pasarlo bien y salir bien paradas. Tenemos que asimilar ciertas técnicas e ideas para poder identificar cuándo las cosas van mal y cuándo bien, para comunicarnos, para negociar o para abandonar una relación… Ésos son nuestros arneses. ¿Por qué pensamos que en el amor no es necesario protegerse y que todo es libre? Es una locura.
La antropóloga Helen Fischer defiende un análisis absolutamente imbuido de
la ideología occidental diferencialista y naturalizadora respecto a la biología femenina y masculina y el amor romántico. El problema principal de este tipo de teorías es su enfoque biologicista y/o psicologicista, una forma de determinismo que presupone una jerarquía.

 HELEN FISHER, antropóloga

“El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro” ”Creo que esa locura la producen los niveles altos de dopamina y norepinefrina, y un nivel bajo de serotonina.”
”El impulso sexual es diferente del amor romántico y es diferente del afecto. También creo que han evolucionado por razones diferentes. Creo que el amor romántico es el impulso verdadero, porque emana de este cerebro primitivo y es más fuerte que el impulso sexual. El impulso sexual evolucionó para que saliéramos a buscar a nuestras parejas. Cuando estamos locamente enamorados, queremos irnos a la cama con nuestra pareja, pero lo que realmente queremos es que nos llame por teléfono, que nos invite a cenar, y se crea una unión emocional. De hecho, una de las características principales del amor romántico es el deseo de contacto sexual… y de exclusividad sexual. Cuando nos acostamos con alguien y no lo amamos, no nos importa realmente si también se acuesta con otros. Pero cuando nos enamoramos, pasamos a ser realmente posesivos.”
Y si a ellos el amor les entra por los ojos, las mujeres son más sensibles a la palabra y los detalles. Eso tiene sentido: el negocio de la pornografía se apoya en los hombres… Durante millones de años, el hombre ha tenido que mirar bien a la mujer y tomarle la medida para ver si ella le daría un niño saludable. Mientras, en el caso de la mujer se ve una mayor actividad en las areas del cerebro asociadas con la memoria y la rememoración, y al principio lo no entendí, pero luego pensé que, durante millones de años, una mujer no podía mirar a un hombre y saber si podía ser un buen padre y un buen marido. Para saberlo, tenía que recordar. Tenía que recordar lo que había dicho el último día de San Valentín, cómo se había comportado con anterioridad.”

Todo es química. Cada vez que producimos un pensamiento, o tenemos una motivación, o experimentamos una emoción, siempre se trata de química. Sin embargo, se pueden conocer todos y cada uno de los ingredientes de un pastel de chocolate, pero todavía nos gusta sentarnos y comerlo.”

corazones

Recursos de las autoras citadas en el catálogo de nuestro Centro de Documentación

Marcela Lagarde

Mari Luz Esteban

Helen Fisher