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El hombre negro, de Carmen de Burgos -Colombine-

Sesión doble 86 (5 de febrero de 2019)Carmen de Burgos y Seguí (Almería, 1867-Madrid, 1932)

El hombre negro / Carmen de Burgos (Colombine). — Gijón : Uve Books, 2017 .– 101 p.

El hombre negro trata la historia de Elvira y su infeliz matrimonio con Bernardo, un hombre sin escrúpulos que manipula a todos aquellos que se encuentran a su alrededor para su propio beneficio. Pero más allá de la historia de ambos, el libro se centra en lo que pasa por la mente de esta mujer, inocentemente casada con una persona a la que no conocía y engañada para vivir una vida que no es la que desearía. ¿Y cómo se siente realmente? La novela describe la burguesía española de principios del siglo XX con gran precisión e intensidad.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

De Carmen de Burgos queríamos leer ‘Clavel de puñales‘, un libro en el que lleva tiempo insistiendo una compañera del grupo de lectura, que sostiene -opino que muy acertadamente- que tenemos que conocer a todas las clásicas españolas -y yo agregaría que también del mundo-. Y parecía que este año íbamos a poder hacernos con dicha obra, al haberse reeditado en 2018 después de mucho tiempo de estar descatalogada, pero la tirada sería muy reducida pues cuando dijimos de adquirir el lote ya no había ejemplares suficientes disponibles en librerías.

Así que finalmente abordamos de la misma autora este otro ‘librito’ -entre otras cosas, por su pequeño formato-, en el que la protagonista, una joven provinciana adinerada, alentada por su madre, se deja embaucar por un hombre de la ciudad, aparentemente poco atractivo pero de modales distinguidos, al menos al principio y mientras captura a su ‘presa’. Pero todo cambia al producirse el casamiento e irse la protagonista a vivir a la capital, donde el ‘hombre negro’ se muestra en toda su ‘negrura’, aunque hacia el exterior se proyecte como un hombre de bien, luchador por las causas justas. Al conocer la protagonista la verdadera personalidad del marido ya ha caído en unas redes difíciles de romper, sobre todo en la época en que transcurre la obra (principios del siglo XX).

No seguimos con la trama pues ya hemos la desvelado suficientemente, solo agregar que para la protagonista será un gran apoyo otra mujer, no carente esta última de contradicciones en su propia relación conyugal.

Llegadas a este punto comentar que a todas las asistentes a la reunión nos gustó el libro, si bien yo diría que a veces se pone un poco pesado con tanto nombrar al ‘hombre negro’; que la escritura puede resultar un poco ‘anticuada’, cosa nada extraña dada la época y la forma en que se realizó -fue publicada por entregas en El Cuento Semanal-; además de que, como es habitual -y natural-, hubo algunas cuestiones discrepantes en la interpretación de los comportamientos de los personajes, como por ejemplo el paternalismo, o lo contrario, con el trata a nuestra protagonista un personaje masculino fundamental en la conclusión de la obra.

En cualquier caso, a mi entender se trata de una obra menor -aunque solo sea por su tamaño-, pero grata e interesante desde el punto de vista costumbrista y el conocimiento de la época que aporta -por ejemplo, aunque muy por encima, de conflictos sociales existentes, al parecer una preocupación constante en la autora- y de su lectura desde una perspectiva de género -una mujer que se enfrenta a un matrimonio con un hombre indeseable pero de apariencia intachable, para lo que cuenta con la inteligencia y la sororidad de otra mujer. Una experiencia, por otra parte, que a la autora debía resultar cercana, ya que ella misma se había divorciado de su marido, abandonando su Almería natal para irse a vivir a Madrid.

Concluir diciendo que este libro, que en alguna componente del grupo evocó la escritura de Emilia Pardo Bazán, de la que en su día leímos ‘Un viaje de novios‘, y a otra a la de Gertrudis Gómez de Avellaneda y su obra ‘Sab‘, también abordada por nuestro grupo de lectura hace un tiempo, nos ha supuesto un primer acercamiento a la obra de otra de nuestras autoras clásicas, luchadoras y rompedoras en el tiempo que les tocó vivir, en cuyo conocimiento merecerá la pena profundizar en el futuro.

Y finalizar con la relación de algunas bonitas palabras que aparecen en la obra, con enlace a su definición en el Diccionario de la RAE, recopiladas por una componente del grupo de lectura a la que llamó especialmente la atención la riqueza del lenguaje, con términos que en muchos casos es raro encontrarse en la actualidad, en que la lengua, como tantas otras cosas, han perdido la variedad de antaño: desgañitado, campanudamente, arteramente, cachazuda, vesania, abyección, avilantez, petulancia, fatuo, garduña, muellemente, barbotó, arrostrar, perorata y solfataras.

Citas

p. 20-21: Era todo máscara en él, y Elvira, cuando le preparaba los trajes, lo hacía como si preparara un disfraz para la emboscada y la conspiración… Lo veía cuidar su toilette como si se caracterizara para el engaño; y al verlo marchar le parecía que una vez solo en la escalera se ponía el antifaz con que salía a la calle.

Se sentía malhumorada, porque aquel hombre que tan bien conocía se convertía en un ser intachable y flamante.

P. 22: … Él sabía, por maldad, lo buena y lo dócil que es el alma de los pobres hombres ingenuos; los reunía, les hablaba, simulando el tipo de uno de aquellos hombres sinceros; losconvencía de su falso valor, y aquellos hombres fuertes que no sabían usar esa falsa valentía elocuente, y a los que pasmaba la adhesión de los señoritos a su causa de trabajadores de blusa, creían en él…

P.27: Tenía siemprepara ella la palabra grosera, el concepto mortificante, el desdén. Elvira lloraba, sin energía para rebelarse. Era aún la muchacha pueblerina, acostumbrada a contemplar el respeto que se tributa al hombre en el hogar y la sumisión ciega a su despotismo.

P. 28-29: Algún día había llegado ya en que los dos estuvieron a punto de decírselo todo; pero siempre el instinto de cómo habían de convivir en los días próximos los hacía prudentes, obligándolos a callar la palabra decisiva.

P. 30: … Un caso de ficción, de cinismo, de mentira, viviendo entre todos de la realidad de sus ficciones. Se le consentía quizá porque era ese amigo fácil que da siempre la razón, que habla mal de nuestros enemigos, que anticipa el consejo que deseamos que dé. Ese amigo servicial que sabe adular a los unos, someterse a los otros…

P. 74: Al despedirsele dijo con ternura:
-No hablemos más de esto.
Y volvió como de costumbre, y la trató con la misma afectuosa sencillez.
Aquello fue un alivio para Elvira. Se vio estimada, compadecida tal como era, sin tener que fingir y granjearse el afecto por la hipocresía. Aquel fondo de nobleza de la mujer verdaderamente honrada, que fuerte en su virtud no siente la gazmoñería, le hacía sentir una aspiración buena, noble, un ansia de dignificación…

P. 82: … Bernardo veía su propia figura repugnante proyectándose, y se sentía impotente contra la serenidad inconmovible de Federico.

P. 98-99: -Me deja usted sola, abandonada, sin poderme salvar.
-No, Elvira, créame. Me conmueve usted profundamente, pero yo no podría salvarla…; sálvese usted a sí misma con esta decisión y esta terneza que acaba de demostrarme.

P. 100: Una equivocación matrimonial destroza como no destrozan todas las equivocaciones que sufren los amantes.

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La puerta, de Magda Szabó

Sesión 80 (3 de abril de 2018)

Magda Szabó (Debrecen, Hungría, 1917- Budapest, Hungría, 2007)

La puerta / Magda Szabó. — Barcelona : Debolsillo, 2017.– 313 p.

“Magda Szabó relata en La puerta su relación con Emerenc Szeredás, la fascinante heroína de esta novela. Si bien la fuerte personalidad de Emerenc cohíbe en un primer momento a la escritora, poco a poco se irá desvelando como un ser extraordinario: bondadosa, ejemplar y a la vez severa, representa el esfuerzo del ser humano por vivir una existencia digna y que sirva de ayuda a otros. No obstante, nunca acepta nada a cambio y prohíbe terminantemente que nadie cruce la antecámara y penetre en su casa y su intimidad. Magda Szabó será la única invitada a atravesar el umbral y a descubrir su secreto.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

El libro gustó a muchas de las integrantes del grupo de lectura pero no tanto a algunas otras, que dijeron que les parecía que se trataba de una historia un tanto incoherente y poco creíble, lo que no deja de ser curioso pues en realidad se supone que no se trata de una obra de ficción sino que la escritora Magda Szabó narra en la misma su relación con Emerenc, la mujer que durante veinte años estuvo a su servicio y al de su marido, el también escritor y traductor Tibor Szobotka.

Siguiendo con la apreciación del libro por parte del grupo, comentar que alguien señaló en la reunión que nos encontrábamos en el mismo con una relación claramente dicotómica en la que se enfrentan prototipos de carácter hija/madre, burguesa/proletaria, intelectual/persona primaria, artista -escritora, en concreto-/criada. Y es que, como la propia Emerenc afirma en la narración, el mundo se divide en dos tipos de personas: las que barren y las que mandan barrer.

En mi opinión sí que se trata de una relación totalmente creíble. De hecho, una amiga que había leído el libro antes me había comentado que le había ‘enganchado’ desde el primer momento la historia, y que, alternativamente, le había ido cayendo mal una de las protagonistas y bien la otra, y en el capítulo siguiente a la inversa. Las había vivido, pues, como seres reales, no de ficción.

Así, la narración trata de la relación entre dos mujeres muy diferentes entre sí que, sin embargo, se quieren y se complementan, si bien la peor parte se la lleva, como es habitual, la persona que sirve, la que está, en principio, en inferioridad de condiciones, aunque en este caso sea la más fuerte.

Otra virtud de la obra es que cuenta magistralmente ‘el tiempo de ayer’ en un barrio de Budapest de la Hungría comunista, en la que, como se deja traslucir en la obra, el régimen no fue tan autoritario y cruel como en otros lugares del entorno soviético. Salvando las distancias, yo afirmaría que se llega a sentir como cercana a tu propia experiencia la vida cotidianidad del lugar y del vecindario que lo habita.

En lo negativo de la narración mencionar el trato de Emerenc hacia los animales, a los que adora y cuida amorosamente, sí, lo que no le impide maltratarlos en ciertos momentos, cuestión que no parece cuestionar la autora de la obra. Se entiende, pues, que una animalista del grupo de lectura no soportara alguna escena, lo que incluso le llevó a interrumpir la lectura del libro. En descarga de la situación, si es que se puede admitir alguna, decir que se trataba de otros tiempos en los que, quizá, la conciencia de los derechos de los animales no estaba tan arraigada como en la actualidad, si bien aún es totalmente insuficiente e incluso es peor que antes, como se observa, por ejemplo, con el trato de los animales destinados al consumo humano.

Y algo curioso, pero no tanto: a pesar de que la autora es un escritora de renombre y finalmente de gran éxito en su país, parece que la responsabilidad de la buena marcha de las cuestiones domésticas recae sobre ella en su totalidad y no también sobre su marido -que, por otro lado, en la obra se muestra como un hombre inteligente y respetuoso, hay que decir-, que parece estar por encima de obligaciones casi invariablemente femeninas.

Y para investigar: una compañera comentó que la historia le había recordado remotamente, pues nada tiene que ver, a Canción dulce, de Leila Slimani, recientemente leída por el grupo de lectura, o a La canción de Dorotea, de Rosa Regás. Interesante también sería, dijo otra compañera, investigar sobre el mito de Agamenon y su relación, quizá, con el contenido de la obra, dado que la autora lo menciona en alguna ocasión a lo largo de la misma.

Citas del libro

P. 97 [Habla primero Emerenc y después la autora]:

-Usted es ciega, y tonta, aparte de cobarde. -Enumeró mis defectos-. Yo no sé por qué la quiero, solo Dios lo sabe, pero que conste que no se lo merece…

un fuerte impulso casi me empuja a correr detrás de la vieja, pero me contuve y reflexioné: en definitiva, no debería consentir que ella manifestara sus sentimientos de forma tan desmesurada y brusca. Hacía falta que aprendiese a modularlos un poco más. Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía: que el cariño es una emoción desarticulada por excelencia, y por eso se resiste a ser dosificada con prudencia. Es inútil pretender regular cómo debe encauzar cada uno sus afectos: no hay fórmulas que valgan.

p. 177 [Habla Emerenc]: “… Llegó de noche, con la luna llena, y aunque llevaba una ropa extraña lo reconocí enseguida. Hay momentos en que una ve con el corazón…

P. 229: “... En vez de quedarme con ella, pensé con amargura, había preferido montar en el coche de la televisión para correr, hechizada, en pos del resplandor del premio, creyendo que de ese modo podría huir de la enfermedad, la vejez, la soledad y el desamparo.

P. 241: “... Ella era nuestro ejemplo vivo, la protectora de todos, generosa, pródiga con su delantal almidonado con la faltriquera siempre rebosante de caramelos, con su bolsillo del que asomaban como palomas pañuelos blancos de lienzo; era la reina de la nieve, la seguridad, las primeras cerezas del verano, la primera castaña que caía madura del árbol en otoño, las dulces calabazas al horno en invierno y el brote verde primaveral en el seto del jardín. Emerenc era pura, invulnerable, siempre daba lo mejor de sí; era ella misma y todos nosotros, o más bien como nos hubiera gustado ser a nosotros…

P. 278: “… La capacidad creativa requiere el impacto de emociones fuertes, dulces y amargas a la vez, unidas a un estado de serenidad; y yo, aunque en aquella época experimentara tal amalgama de sensaciones , no tenía la suficiente paz interior para encauzarlas…

P. 298: “… Si bien es cierto que la humanidad hace tiempo que ha conquistado las estrellas y que las generaciones venideras no se acordará ni remotamente de nuestra época primitiva en la que librábamos nuestras miserables contiendas particulares y comunitarias a cambio de una taza de chocolate, como críos en una guardería infantil, aun en ese supuesto futuro, tendrá sentido salvar a las personas que ya no tienen un lugar en este mundo…

P. “... todos los negocios privados del barrio cerraron con ocasión del funeral: el taller del zapatero, la frutería, la tintorería, el aguador de soda, el sastre, el puesto de la remendona de medias, la pastelería , la consulta de la podóloga y el peletero. Cada uno colocó su cartel en la puerta de su tienda: CERRADO POR ASUNTOS FAMILARES HASTA LAS 2 DE LA TARDE. ESTAMOS DE ENTIERRO-. El letrero del zapatero fue el más conciso de todos: E-M-E-R-E-N-C…

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Tiempos de swing, de Zadie Smith

Sesión 77 (9 de enero de 2018)

Zadie Smith (Londres, 1975-  )

Tiempos de swing / Zadie Smith. — Barcelona : Salamandra, 2017.– 432 p.

“Ambientada desde los años ochenta hasta la actualidad en Londres, Nueva York y Africa Occidental, cuenta la historia de dos íntimas amigas, ambas hijas de matrimonios mixtos, que crecen en el heterogéneo y multirracial barrio de Willesden, en el norte de Londres. Se conocen en la infancia, unidas por el sueño de llegar a ser algun día bailarinas, pero solo una de ellas, Tracey, tiene talento. La otra, la narradora, tiene inquietudes, que a lo largo de los años la conducirán muy lejos, más de lo que nunca habría podido imaginar. La amistad entre las chicas es recíproca y verdadera pero difícil y se interrumpe cuando ambas llegan a la veintena, dejando un poso perdurable.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración

Este libro no gustó por igual a todas las componentes del grupo de lectura, o, por decirlo más exactamente, no todas llegamos a terminar el libro en parte porque no nos dio tiempo a ello (tiene 427 páginas y no había muchos días para su lectura) y en parte, quizá, porque no a algunas no terminó de enganchar del todo su lectura.

Dado el interés del texto de Encina, una de las compañeras del grupo, sobre el libro lo reproduzco aquí a modo de comentario del mismo:

“La novela trata muchos temas que nos conciernen social e individualmente: la raza, la familia, la fama, la riqueza y la pobreza, el primer mundo frente al tercer mundo, la responsabilidad individual y colectiva, la amistad y la rivalidad, la maternidad, la adolescencia, la historia, el mundo de las percepciones y las emociones. Casi nada! Son temas muy importantes que, en mi opinión, no quedan del todo bien integrados en la novela quizás por ser demasiado ambiciosa o por la estructura del relato.

Una posible causa de que no me hayan dejado profunda huella temas tan humanos podría residir en la falta de empatía con el personaje de la narradora; ella no tiene nombre, aparece como la amiga, la hija, la asistente, la observadora, pero nunca como ella misma. Sin embargo, los personajes están bien descritos, especialmente Tracy, que creo es el personaje principal, y la figura de la madre, que es muy potente. La figura de Aimee, la estrella de pop, es más borrosa. Y los hombres me parecen bastante débiles frente a las mujeres.

He disfrutado mucho del lenguaje (en inglés), de gran riqueza y maestría. Por ejemplo, la descripción de una amiga de la infancia “es una rubia frágil, con los brazos llenos de cicatrices y que parecía como una gata rota abandonada bajo la lluvia”. Esa niña ya no vuelve a aparecer pero se me quedó grabada su imagen. Tiene muchos otros pasajes memorables, como el de la visita al monumento de Kunta Kinte, cuando dice: ” yo me esperaba algún sentimiento de catarsis que la gente espera encontrar en estos lugares pero no pude convencerme a mí misma de que el dolor de mi tribu estaba únicamente concentrado aquí en este lugar, el dolor estaba tan obviamente en todas partes, y aquí sólo daba la casualidad de que habían colocado el monumento”.

Poco más que agregar; quizá solo un pasaje que me llamó poderosamente la atención pues trata de la iniciación del personaje principal de niña en el sexo (capítulo 14 de la primera parte).

Un libro que está bastante bien pero que, según otra compañera del grupo, no es el mejor de la autora, de la que destaca ‘Sobre la belleza‘. Relacionado con la temática de esta otra novela, señalar aquí la reciente propuesta de la autora de la que ella llama ‘tasa espejo‘, una idea de la escritora contra las exigencias de belleza que puede resumirse en no pasar más quince minutos maquillándose o eligiendo qué ponerse pues exderse sería perder demasiado tiempo.

Sin duda, una autora a la que seguir y dedicarle a sus libros el tiempo que requieran.

Citas del libro

P. 14-15: “… A la mañana siguiente me desperté temprano […] fui rápidamente a la cocina y encendí mi teléfono móvil […] Fui pasando una lista deprimente … Entonces vi uno titulado «PUTA»… El cuerpo del mensaje era una única frase: «Ahora todo el mundo sabe quién eres en realidad.». Parecía una de esas notas que podría mandar una cría de siete años resentida y con una idea implacable de la justicia. Y por supuesto, si puede ignorarse el paso del tiempo, era exactamente eso.

P. 20: “… Según mi madre, eran precisamente esas similitudes superficiales las que concedían tanta importancia al buen gusto. Ella se vestía para un futuro que aún no existía, pero que esperaba conocer…

P.23: “Mi madre era un caso raro […] Tenía un instinto increíble para las convenciones de la clase media. Sabía, por ejemplo, que un rastrillo, a pesar de ese nombre tan poco prometedor, era donde podías encontrar a la gente de más nivel, y también sus viejas ediciones de bolsillo […], pastilleros antiguos de porcelana […]. Nuestro piso estaba lleno de cosas así. Nada de flores de plástico en casa, centelleantes de rocío falso, ni figuritas de cristal. Todo formaba parte del plan. Incluso las cosas que yo detestaba (como las alpargatas de mi madre) solían parecerles atractivas a la clase de gente que intentábamos atraer, y aprendí a no cuestionar sus métodos por más que me avergonzaran...”

P. 67: “… A mí, al volver a casa, mi madre o mi padre siempre me preguntaban cómo había ido el día en la escuela, insistían mucho en eso, no me dejaban tranquila hasta que les contaba algo, así que naturalmente empecé a mentirles. En ese momento les veía como dos niños, más inocentes que yo, a los que me sentía obligada a proteger de la clase de sucesos desagradables que les harían pensar (a mi madre) o padecer (a mi padre) más del a cuenta. Ese verano el problema se agudizó porque la verdadera respuesta a «¿Cómo ha ido hoy en la escuela?» era «En el patio hay una obsesión por meter manos a las niñas»… “.

P. 69: “Resulta raro pensar ahora ahora que entonces todos teníamos solo nueve años. Pero sigo volviendo la mirada hacia esa época con cierta gratitud, porque he acabado por creer que, hasta cierto punto, tuve suerte. Fue el despertar del sexo, sí, pero también fue un momento, en todos los sentidos vitales, donde el sexo en sí no estaba presente, ¿y acaso no es ésa una buena definición de una infancia feliz? No fui consciente ni aprecié lo afortunada que había sido en este aspecto hasta que fui adulta, cuando empecé a descubrir, en más casos de los que habría imaginado, que entre mis amigas, al margen de su condición social, el despertar sexual había sido explotado y viciado por las fechoría de tíos y padres, primos, amigos, desconocidos…

P. 99-100: “descubrí a los hermanos Nicholas, Fayard y Harold: una foto suya abriéndose de piernas en el aire marcaba la entrada de mi habitación […] Supe que habían aprendido por su cuenta, y aunque bailaban como los dioses no habían asistido a clases de danza […] Me empeñé en contagiar a Tracey de mi entusiasmo […] pero ella ya no soportaba ver ni una breve escena de una película en blanco y negro, todo eso la aburría. No era «real»: demasiado depurado, demasiado artificioso. Ella quería ver a un bailarín en escena, sudando, real, no engalanado con sombrero de copa y frac. A mí, en cambio, me atraía la elegancia. Me gustaba el modo en que ocultaba el sufrimiento.

Más sobre el libro

Vídeos musicales relacionados con el libro

  • Ginger Roger y Fred Astaire en Tap Dance
  • Billy Holiday (Lady Day) en Lady Sings the Blues
  • Actuación de los Nicholas Brothers en la película Stormy Weather, de la que Fred Astair comentó que era la mejor escena en un musical que jamás había visto y que ilustra maravillosamente la última cita del libro

Si conoces más vídeos que ilustren el libro estaría muy bien que nos los comentaras…

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Farándula, de Marta Sanz

Sesión 62 (5 de abril de 2016)

Marta_Sanz

Marta Sanz (Madrid, 1967-)

NH553_Farándula.inddFarándula / Marta Sanz.– Barcelona : Anagrama, 2015. — 231 p.– (Narrativas hispánicas ; 553)

Resumen:  “Valeria Falcón es una actriz de cierta notoriedad que cada jueves visita a una vieja gloria del teatro, Ana Urrutia. La Urrutia padece el síndrome de Diógenes y no tiene dónde caerse muerta. Su ocaso se solapa con la eclosión de un capullo en flor, Natalia de Miguel, una joven aspirante que enamora al cínico Lorenzo Lucas, álter ego de Addison DeWitt. Nadie tendrá derecho a destrozar la felicidad de Natalia de Miguel, una chica muy delgada que en pantalla da gordita. Por su parte, el ganador de la copa Volpi, Daniel Valls, confronta su éxito, su dinero y su glamour con la posibilidad de su compromiso político. A menudo llega a una conclusión: Soy un débil mental. Charlotte Saint-Clair, su esposa, lo cuida como una geisha y odia a Valeria, gran amiga de Daniel.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

Esta novela fue la más votada por las componentes del grupo del listado de lecturas candidatas para el año 2016, recogido en la entrada Los libros del 2015 de este mismo blog.

Y es que el libro, además de haber recibido el Premio Herralde de Novela 2015, había sido declarado como mejor obra de ficción en castellano de 2015 por los suplementos culturales de los diarios El País (Los 10 mejores libros del año) y El Mundo (Lo mejor del 2015).

Así pues, las expectativas eran muy altas, lo que quizá haya contribuido a que, si bien el libro ha gustado mucho a algunas de las componentes del grupo, a otras no ha terminado de convencer del todo, en lo que también puede haber influido la mirada amarga sobre los hechos que narra y los personajes que describe y un estilo demasiado ‘rápido’, por decirlo de algún modo (el estilo vertiginoso, la rica fluencia verbal y la búsqueda denodada del sarcasmo se hacen demasiado mecánicos”, afirma el crítico José Carlos Mainer en Babelia).

En cualquier caso, se trata de una obra lúcida (“La lucidez es una navaja que se te clava en el ojo”, afirma la autora en una entrevista que le realizó Javier Rodríguez Marcos para Babelia) y muy moderna tanto en su contenido (trata sobre el teatro, pero también de ‘realities shows’, de hostigamiento de personas famosas en las redes sociales, de devaluación de la cultura en general; no en vano, en la citada entrevista la autora habla, en relación a sus preocupaciones, sobre el papel que representa la cultura en un momento de cambio de modelo, agregando que “Antes la marca de este país eran sus artistas y hoy es Inditex”), como en la forma en que está escrita, con un estilo fluido, de frases cortas y muy dinámicas.

Casualmente (!?), con un estilo algo escueto pero no por ello falto de expresividad fue calificada la obra en la reunión, de la que se dijeron cosas como las siguientes:

  • Moderna y vibrante, con personajes bien definidos
  • Tono ácido y trepidante
  • Rápida e incisiva
  • Actual; Estamos leyendo lo que estamos viviendo
  • Interesante, sin más
  • Lenguaje a veces vulgar, a veces un poco de ‘épater le bourgeois’
  • La autora disecciona al modo de la cirugía, llega al fondo de los personajes y de las situaciones

Lógicamente, parte del debate derivó hacia la degradación de ciertos medios supuestamente ‘culturales’ -la televisión, fundamentalmente-, si bien la componente más joven del grupo nos hizo notar cómo también hay personajes que aprovechan su popularidad y los nuevos medios de comunicación de forma muy positiva, mencionando como ejemplo a Emma Watson y su Our Shared Shelf‘, el club de lectura feminista en línea que ha creado en la plataforma Goodreads (se puede ampliar información sobre el club en el artículo ‘Una estantería compartida‘, de Ana Padilla Fornieles). En esta línea, también se mencionó como buen ejemplo de este tipo de personajes a la polifacética creadora de la serie ‘Girls‘,  Lena Dunham,   convertida en la voz de una generación de mujeres jóvenes, de quien el año pasado se anunció que iba a dirigir una nueva serie, ‘Max‘, una comedia sobre el movimiento feminista de los sesenta.

Mujeres jóvenes potentes, reivindicativas y luchadoras, algo que gustaría poder decir de los personajes de la novela que nos ocupa… En cualquier caso, yo diría que potentes sí que son todos los personajes femeninos, cada uno a su manera, sobre todo Valeria Falcón, la principal protagonista de la obra, inteligente y solidaria a la vez, y buena actriz si bien al modo de tiempos pasados (ver citas de sus pensamientos en el apartado siguiente).

Para concluir: una obra fácil de leer pero no tanto de digerir, ya que la autora pone ante nuestros ojos una realidad no muy halagüeña, y es que, como dice en la entrevista mencionada, “… los libros que me interesa escribir son los que hacen visible la ideología invisible, esa que tenemos naturalizada, las creencias, los valores que ya no nos cuestionamos. No es verdad que los libros, leer, saber cómo funciona el mundo te haga feliz. La lucidez es una navaja que, como la de Buñuel, se te clava en el ojo. A lo mejor luego sirve para reparar un daño, pero de momento duele.”

Finalmente comentar que se puede completar la lectura con el visionado de la película a la que tanto alude la novela, ‘Eva al desnudo‘, maravillosamente protagonizada por Bette Davis, también disponible para el préstamo en nuestro Centro de Documentación.

Citas del libro

P. 172-173: “[…] Miró a su alrededor y, pese a no querer sentir lo que estaba sintiendo, sintió que estaba rodeada de unicornios hostiles […] Mascaban chicle y hablaban a voces. Animales que queriendo vestir bien vestían mal. Horteras. Relinchaban. Rumiaban paja. Unicornios irrecuperables que se comportaban en el teatro como niños a la hora del recreo. Mili no sabía si era mejor contar con este tipo de público o con ninguno; se acordaba de una representación de ‘Las hijas de Buffalo Bill’: tres actores en escena; cinco espectadores; dos de fueron en el descanso de la obra… –«Por eso dejé el teatro»-. La sensación de desnudez, la desolación.

Y, no obstante, era maravilloso deleitarse en la cara de los niños ante una representación de títeres. Ávidos, concentrados, dando réplica a los muñecos. Pidiendo palos o compasión. Después, algo se torcía. Mili pensaba que esa torsión, ese cambio de rumbo, se relacionaba con una medida perversa del tiempo. Con la velocidad de los microondas y las batidoras. Con los quince segundos que dura un anuncio de televisión. Hoy el público del que ella formaba parte -albina de Uganda- no se merecía el espectáculo que iba a presenciar –«Por eso dejé el teatro»-. Desconfiaba de la utilidad de la educación […]”

P. 211: “«Nosotros no tenemos miedo de la gente. Nosotros somos ellos», Mariana […] Volvía a hablar de la gente y , cuando lo hacía, Lorenzo intentaba adivinar si la carga de la chispa eléctrica de dentro de su ojos era angelical o demoniaca, porque la gente son maestras de niños huérfanos, niños huérfanos, campeones paralímpicos de natación, asesinos, la madre Teresa de Calcuta y el Papa del Palmar de Troya, violadores y viejecitas que viven solas y que nunca han roto un plato […] lectores que estropean los libros y lectores que los dignifican […] progenitores que llevan a sus vástagos a los castings infantiles para anuncios, concursantes […] cirujanos plásticos que se lucran con la estupidez ajena y otros que reconstruyen la cara de una joven abrasada por el ácido […]”

P. 221, 128, 230: [Habla Valeria Falcón] “Me pienso pensando y puede que ése haya sido mi gran problema . Fenomenológica y abstrusa, me pienso pensando y creo que ya no debo dar muchas más explicaciones de por que dejé la farándula y me quedé en mi piso […] escribiendo sobres las cosas que pasan y sobre cómo me pienso pensando. Convulsivamente.

[…] Pero estamos engañados porque sólo DeWitt [crítico de teatro en la película ‘Eva la desnudo] dirige las modulaciones vocales, con su diapasón en ‘la’. Con su destreza sibilina. Él se camufla hablando del teatro mientras en el fondo expresa su miedo, su odio, sus ganas de domar a esas divas, violentas e inseguras, que somos todas las mujeres. También yo me mancho de esa mirada de DeWitt y ridiculizo a Charlotte Saint-Clair. Si esta historia la hubiera contado ella, de habría llenado de detectives y haba empezado con la desaparición de un actor famoso: Charlote lleva hasta ese extremo su asunción del discurso liberal. Pinto la doble cara de la estupidez de Natalia, la agresividad misántropa y desabrida de Ana Urrutia. Soy Lorenzo Lucas y una polla rechoncha me sirve de antenas. Y no me orienta nada mal. Me pinto a mí misma, yo, la pésima y esperanzada actriz dramática. Me hago a mí misma el favor de no querer a todo el mundo y me gano el derecho de no ser una completa imbécil.

[…] Los actores vocacionales, los ingenuos, los estúpidos, se ganan las perras en fiestas infantiles, aceptan un trabajo de dependiente o de captador de clientes de oenegés […]

Hoy mi empatía se muestra en esta antipatía con la que escribo. Soy una radical que rechina cortando el acero. Quizá mi «me pienso pensando» constituye una prueba: la de que soy incapaz de salir de mí misma, y la escritura siempre es un modo del ensimismamiento y la autocompasión. La necesidad de hablar desde detrás de una celosía, para que nadie nos mire directamente a los ojos. Y así escribir siempre sería una renuncia. Un exilio. Una manera de fingir que uno sale al encuentro del otro cuando en realidad rumia, digiere, regurgita, mastica, relame, traga, se nutre, defeca sus propias e intransferibles palabras.

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Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría

Sesión 60 (2 de febrero de 2016)

lucia-etxebarriaLucía Etxebarría (Valencia, 1966-   )

beatriz y los cuerpos celestesBeatriz y los cuerpos celestes / Lucía Etxebarría. — Barcelona : Nadal, 1998. —265 p.

Resumen: Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica devorahombres compulsiva Y Beatriz, que considera que el amor no tiene género. Tres momentos de la vida de una mujer y dos ciudades, Edimburgo y Madrid, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes.

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

Lo que son los prejuicios… Este libro ya se planteó abordarlo en el grupo de lectura hace un tiempo pero hubo algunas componentes que se negaron en redondo a leer nada de esta autora. ¿Motivo? Quizá que la misma había salido en uno de esos, al menos discutibles, reality shows a los que tan acostumbradas nos tiene la televisión basura. ¿Qué llevó a Lucía Etxebarría a hacer tal cosa? Eso es una cuestión que a ella incumbe, así como asumir las consecuencias de sus actos, incluso de los erróneos, como nos pasa a toda hija de vecina.

Pero aquí de lo que se trata es de valorar el libro y a ello voy. En general ha gustado bastante tanto por su temática, bastante avanzada considerando la época en que se publicó, y por la forma en que está escrito, que hace que en muchos momentos no quieras soltarlo y seguir disfrutando de su lectura sin pausa.

Sobre la temática esbozar que trata de diversas cuestiones interesantes, como el despertar a la pasión y a la sexualidad de una joven madrileña de clase media de los años noventa, mostrando con naturalidad las relaciones lésbicas que establece; la relación de chicas de clase media con sus, en principio, atractivas madres, si bien profundizando se ven los problemas y contradicciones en que estas están inmersas; la violencia de género dentro de familias acomodadas, dado que la misma no es patrimonio de las ‘clases marginadas’, como a veces se hace pretender creer; los problemas con las drogas de la juventud; etc. Todo ello entremezclado con reflexiones ‘astronómicas’ que dan riqueza y belleza al texto.

Y aunque hay quien comentó que estaba mal escrito porque parecía un diario, mi opinión es que los diferentes tiempos que aparecen en la novela están mezclados de una forma que mantiene el interés por saber lo que pasa y por lo que ha pasado y está condicionando el presente.

Tampoco a todo el mundo le gustó algunas ‘explicitaciones’ del texto, si se me permite la expresión. No fue tampoco mi caso, y como muestra aquí abajo van algunos párrafos del libro a modo de muestra de las reflexiones que recoge el mismo y que otras integrantes del grupo destacaron en la reunión como especialmente interesantes.

Citas del libro

P. 213: … Yo puedo amar a hombres y a mujeres. No distingo entre sexos.
Los niños van de rosa, las niñas van de azul. Rosa es el color de los afectos. Azul el de los uniformes de trabajo. Monos de mecánico, trajes de azafata. Azul. Corbatas de ejecutivo, bolígrafos para hacer cuentas. Rosa. Cubiertas de novela romántica y cajas de bombones. Los hombres son racionales y las mujeres sentimentales.
Se nace persona. Dos días después te perforan las orejas. Te ponen unos patucos rosas. Ya eres niña. Vas a un colegio de niñas. Te visten con falda y coletitas. Cumples catorce años. Tu primer pintalabios. Ya eres una mujer. Cumples quince. Zapatos de tacón. Te sonrojas ante los chicos en la parada del autobús. No corres los cien metros. No escuchas heavy metal. Ya eres una cretina.

P. 241: … Pero hablé de mi madre y de mi padre y de la atmósfera gelatinosa, irrespirable, de mi casa y de la envidia irreprimible que sentía al confirmar que no todas las familias eran así, que había lugares en los que la gente hablaba e incluso se quería. No, no odiaba a mis padres. ¿Qué culpa tuvo mi padre de que le endosaran de por vida a una niña malcriada a la que casi no conocía, y a la que nadie le permitió conocer? ¿Qué culpa tuvo mi madre de encontrarse de la noche a la mañana encerrada en un piso enorme junto a un hombre que nunca estaba y que no le hacía el menor caso? Nadie le había enseñado a valerse por sí misma, no la prepararon para lo que se avecinaba…

P. 247-248: [Habla Caitlin a Beatriz]
– … me contó una historia que solían repetirle cuando era pequeña en la escuela dominical de Stirling:
“En el principio de los tiempos los hombres utilizaban armas de piedra, que se quebraban con facilidad; pasados los siglos las sustituyeron por utensilios de hierro, que si bien eran mucho menos resquebrajadizos, presentaban la desventaja de oxidarse rápidamente. Y entonces a un herrero se le ocurrió la feliz idea de crear una aleación de metales que llamó acero. Pero el acero, para llegar a serlo, debe pasar por las pruebas de los elementos: primero el fuego, para fundirse, acto seguido por el agua y por el aire, para endurecerse, y finalmente por la piedra, para formarse. Y por fin se convierte en una espada de acero, la más resistente de las armas”.
– Y supongo -dije yo, irónica- que la moraleja de la historia es que uno sólo se hace fuerte después de superar todo tipo de pruebas.
-Fuerte no. Fuertes lo eran ya la piedra y el hierro -afirmó ella categórica-. Flexible. Ahí radica la diferencia. No puedes sobrevivir si no lo eres.

P. 265: En el mundo hay millones de parejas que han ido forjando su relación a base de mucha voluntad y de pequeñas renuncias compartidas. Hay millones de seres que no exigen a la persona que está a su lado un cien por cien de compatibilidad y de gustos comunes. Es el ansia de perfección la que asesina los afectos, la sed de absoluto, el miedo a la costumbre, la perenne nostalgia de imposibles, la negativa constante a aceptarnos como somos y a aceptar a los demás por lo que son. Cuando uno no se entiende a sí mismo es imposible que entienda que otros le amen, y es imposible por tanto que respete a aquellos que le quieren. Pero el tiempo nos ofrece sólo dos opciones: o asumir lo que somos, o abandonar; y si no abandonamos, si decidimos quedarnos en este planeta minúsculo y pactar con nuestra aún más minúscula vida, podemos interpretar esta resignación como una derrota, o como un triunfo. Yo ya no aspiro a grandes fuegos, apagado el incendio que Mónica supuso. Ahora sólo espero renacer de mis cenizas y disfrutar de ciertas brasas de pasión, ese rescoldo de calor intermitente que suponen los gestos familiares, los años de experiencia, el calor conocido de los labios y la serenidad tantos días encontrada en unos ojos en los que ya no brillan ni la ansiedad ni el deseo excesivos; una dulzura asociada a la propia rutina, a la asumida carga del peso del afecto, mientras que blandamente va fluyendo el cansancio, la extraña indiferencia ante lo que hemos hecho. La paz, a fin de cuentas. O el amor.

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

Astrid y Veronika , de Linda Olsson

Sesión 58 (1 de diciembre de 2015)

Linda Olsson (Estocolmo, 1948-)


Astrid y Veronika / Linda Olsson. — Barcelona : Salamandra, 2009. — 222 p.

Resumen: “Para enfrentarse en soledad a una pérdida reciente, Veronika, una joven escritora, se instala en una casita de campo en una zona boscosa del interior de Suecia. En ese enclave donde reinan la paz y el silencio, su único contacto con el mundo es Astrid, una mujer taciturna que habita la única casa de los alrededores y con quien apenas intercambia un saludo de vez en cuando. En apariencia, las dos mujeres tienen poco en común: Veronika ronda la treintena, ha recorrido medio mundo y ahora busca la reclusión; Astrid, por el contrario, es anciana, nunca ha salido de su pueblo y no tiene quien la visite. Y sin embargo, a partir de una circunstancia imprevista, ambas inician una frágil relación que, a medida que el invierno deja paso a la primavera, va creando entre ellas un espacio de intimidad que les permite hablar de su pasado y sus recuerdos. Con la llegada de las primeras fresas silvestres, los secretos que atormentan a cada una de ellas saldrán a la luz, y su profunda y sincera amistad dará nuevo sentido a sus vidas.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

El libro gustó a la mayoría del grupo, aunque en esta ocasión -como casi siempre, por otra parte- no hubo unanimidad.

En general, puede decirse que se trata de una bonita novela en forma y en contenido, al mostrar de forma muy positiva la relación de amistad profunda entre dos mujeres de edad y circunstancias vitales muy diversas -una mayor, que ha sufrido violencia tanto por parte de su padre como de su marido, otra joven que ha perdido su querida pareja en un accidente-, y cómo dicha relación les ayuda a recomponer las vidas a ambas.

Observaciones que se dijeron en la reunión:
– Muestra la posibilidad de rehacerse, independientemente de la edad y la situación vital.
– La amistad, la ayuda, la comunicación entre mujeres puede producir un proceso catártico de sanación.
– Interesante el tratamiento cíclico del tiempo y de la memoria: somos lo que recordamos, por lo que podemos elegir nuestros recuerdos y, por tanto, lo que somos.
– Se trata de una relación en que ninguna juzga a la otra, incluso ante confidencias de gran dureza.
– Las casas pueden cobrar vida (esta observación la hizo una arquitecta…)
– Muy buenos los fragmentos de poemas de distintas autoras y autores que encabezan los diferentes capítulos del libro. La compañera que hizo tal indicación al final los había unido todos en el mismo orden en que aparecen en la obra, componiendo con ello un precioso poema con cuya lectura nos obsequió.

En definitiva, si bien algunas de las integrantes del grupo observaron que les parecía un libro un tanto empalagoso, que a veces parece más un libro de autoayuda que una novela, o, incluso, alguien le achacó un exceso de adjetivación, la mayoría valoramos una obra que muestra la transformación que una amistad sincera, sin exigencias ni juicios sobre la otra persona, que lleva a ambas protagonistas a volver a confiar, a valorar, a apreciar la belleza de la vida. Todo ello aderezado con muchos momentos mágicos que me resisto a no señalar, como cuando Astrid visita por primera vez a Veronika o cuando Veronika le enseña a Astrid a flotar en el agua.

Citas del libro

P. 36: … Es extraño, fue hace más de setenta años, pero lo veo con tanta claridad como estoy viéndote a ti. Igual que si el tiempo careciera de importancia. Los recuerdos de mi vida ocupan el espacio independientemente del momento en que ocurrieron, o de su época real. Los recuerdos de breves incidentes ocupan casi todo el tiempo, mientras que años enteros de mi vida no han dejado ninguna huella…

P. 40: Tal vez fue entonces cuando la casa y yo nos convertimos en una sola cosa. Se transformó en mi piel. Mi protectora. Ha oído todos mis secretos; lo ha visto todo.

P. 46: -Le he traído esto-, dijo Veronika, y empujó el libro sobre la mesa…. Quizá sea un poco como tener un hijo. Es tuyo, pero no eres tú. Una vez ha nacido, tiene su propia vida. Estás ahí para protegerlo y cuidarlo, sufres y te alegras con él. Pero al final has de permitir que viva su propia vida. Apartarte a un lado y dejarlo libre. Y esperar que todo le vaya bien.

P. 48-49: Los niños tienen que construir su mundo con informaciones incompletas. Otras personas toman decisiones por ellos , y únicamente les transmiten retazos de las razones. Como niños, habitamos un mundo formado por fragmentos inconexos. El proceso de embellecer y llenar los huecos es inconsciente, creo. Y quizá se prolonga durante toda la vida…

P. 134: … Y no había otoño ni primavera, no había tiempo para la expectación ni para el recuerdo. Solo para el presente…

P. 135: Y entonces pronuncié las palabras que iban a cambiarlo todo. Mis palabras.
-De acuerdo.

P. 160: Alzó el colgante para que su amiga lo tocara… No me lo había puesto desde el día que murió James. Porque perdí mi corazón y no podía ver nada… Pero esta mañana he vuelto a ponérmelo y creo que puedo verlo. Puedo ver la belleza otra vez.
-Sí -dijo la anciana, mirándola-. Sí, hay belleza. Sólo has de mirar con el corazón para verla en todas partes.

P. 163: Un buen padre -señaló Astrid-. Un padre que te quería… Los padres tienen un poder formidable. Pueden protegerte de todo el sufrimiento o infligirte el mayor de todos. Y de niños aceptamos lo que nos dan. Tal vez creemos que cualquier cosa es mejor que lo que más tememos todos… La Soledad. El abandono. Pero una vez aceptas el hecho de que siempre has estado solo y que siempre lo estarás, tu perspectiva empieza a cambiar. Comienzas a ser consciente de los pequeños detalles amables, de los pequeños consuelos. A agradecerlos. Y con el tiempo comprendes que no hay nada que temer y mucho por lo que estar agradecido… Me ha costado la vida comprendelo. No dejes que a ti también te ocurra, Veronika.

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

El verano sin hombres, de Siri Hustvedt

Sesión 54  (12 de mayo de 2015)

Siri Hustvedt, (Northfield,  19 de febrero de 1955 -)

El verano sin hombres / Siri Hustvedt; traducción de Cecilia Ceriani.— Barcelona: Anagrama, 2011.—228 p.

Resumen: “Cuando Boris Izcovich dijo la palabra «pausa», Mia Fredricksen, de cincuenta y cinco años, enloqueció. Porque lo que deseaba su marido era una pausa en su matrimonio, después de treinta años sin adulterios y una hija encantadora. Hay que decir que la «pausa» de Boris es francesa, compañera de trabajo, joven y con buenas tetas. Pero la locura de Mia no fue más que una breve psicosis, y ese verano regresa a Bonden, la ciudad de su infancia, donde aún vive su madre en una residencia para ancianas activas e independientes. Mia alquila una casa, se relaciona con sus vecinos, una joven recién casada con dos niños y un marido que le despierta sospechas de maltrato, y visita a su madre y a su grupo de amigas. Recupera los recuerdos de su infancia, y descubre algunos secretos de la femineidad de otras generaciones. También dirige un taller de poesía con un grupo de estudiantes. Y con todos estos incidentes, historias y vidas, Mia urde esta veloz, brillante comedia feminista, de inesperado final…” (Más información y acceso a un fragmento del libro en la web de la editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración

Por su temática, difícilmente puede encontrarse una obra más adecuada para leer en un grupo de lectura como el nuestro.

Así pues, este libro nos gustó mucho en general, si bien algunas de las componentes del grupo le pusieron ciertas pegas, como la ruptura de ritmo con las digresiones de la voz narradora –coincidente con Mia, la protagonista-, lo convencional del final de la obra, o el retrato ‘idílico’ de la hija y la simplicidad, a veces, del marido.

No fue mi caso, ya que me gustaron mucho las reflexiones sobre distintos temas que Mia va mezclando con los hechos que narra, que no me resultaron ni excesivas ni poco pertinentes (muy interesante, por ejemplo, la comparación que hace entre la violencia física que se da entre los chicos y la que se produce entre las chicas –p. 133-134–; o el perspicaz cuestionamiento de la narradora de la afirmación de un científico amigo de su marido sobre que en el reino animal solo las mujeres tienen orgasmos –p. 128-131–).

Sí admito, en cambio, que el retrato de la hija resulta un poco empalagoso e irreal, o que el final no resulta tan inesperado como mantiene la editorial, si bien lo encuentro coherente con unos personajes y una historia que se sienten muy cercanos y reales, no solo por sus cualidades positivas sino también por sus contradicciones y debilidades, presentes en todo lo humano. Y la simplicidad del marido, como afirmó una de las componentes del grupo, más parece que se haya hecho así a propósito que por carencia de profundidad de la voz narradora.

En cualquier caso, el proceso de superación del trauma de la protagonista y la descripción inteligente y amable de los personajes femeninos con los que va teniendo relación en el verano narrado -como su querida e inteligente madre o la simpática vecina-, hacen que disfrutes enormemente de la lectura del libro y que te sientas agradecida por pertenecer a un sexo tan fuerte, tan activo en el disfrute de la cultura y tan empático, en general, con el resto de las mujeres. Interesantísima, también, la gestión por parte de la protagonista del episodio de ‘bullying’ que sucede en el grupo de chicas a las que está dando el taller de poesía durante ese tiempo.

En definitiva, una obra totalmente recomendable, si bien me queda la duda de si lo es solo para las mujeres o si también la encontrarán así los hombres, los grandes ausentes -si bien presentes en su ‘no estar’- de este libro con título tan sugerente como acertado. ¿Y es que lo masculino es universal y lo femenino es solo para mujeres? No hace falta decir que la respuesta a esta cuestión no puede ser otra por mi parte que sostener que la buena literatura es universal, independientemente del sexo de quien la protagonice, y que está muy bien que en este caso el protagonismo absoluto sea de las mujeres.

Citas del libro

Y ahora algunas citas para disfrutar en cierta medida del libro a pesar de no haberlo leído (o, precisamente, para incitar a hacerlo):

p. 125: Me he dado cuenta de que ocultar algo resulta tan interesante como contarlo. Me fascina cómo el habla, ese corto viaje entre nuestro interior y el exterior, puede ser tan doloroso bajo ciertas circunstancias…

p. 127: … La moraleja de todo esto es que la extrema relajación fomenta el placer y que la relajación es un estado de apertura casi completo ante cualquier cosa que pueda sobrevenir. También supone irreflexión…

p. 131: … Me di cuenta de que el rostro de la madre reflejaba difusamente cada expresión de la niña. Cuando Alice hablaba bajito, Ellen se inclinaba hacia ella con mirada intensa y sus labios repetían con un leve movimiento los insultos recibidos que su hija refería. Cuando Alice lloraba, los ojos de Ellen se achicaban y fruncía el ceño y apretaba los labios sin dejar escapar ni una lágrima. Un madre que escucha es un ser especial. Una madre debe escuchar, solidarizarse, pero no puede identificarse completamente con el hijo. En esas situaciones lo que procede es tomar prudente distancia y resistirse a aceptar, sin más, la versión de los hechos que te cuentan…

p. 135: … En la calle, caminando hacia ‘casa’, me vino a la mente un extraño pensamiento:

Pero no puedo seguir viviendo atemorizada,
ni, viendo lo que veo, reprimir las lágrimas.

Mientras iba, paso a paso, desandando el camino, me acordé de la fuente: Antígona…

p. 152: Todos empezamos iguales en el útero de nuestras madres. Cuando flotamos en el mar amniótico de nuestra primera inconsciencia, todos nosotros tenemos gónadas. Si el cromosoma Y no actuara sobre las gónadas de algunos para gestar unos testículos, todos seríamos mujeres. La biología revierte la historia del Génesis: Adán es Adán a partir de Eva y no al revés. Los hombres son las costillas metafóricas de las mujeres, en lugar de ser las mujeres quienes surjan de la costilla de un hombre…

p. 180: … Como habréis observado, los miembros de un club de lectura tienden a considerar a los personajes que viven dentro de una novela igual que si fueran gente que vive fuera. El hecho de que los primeros estén compuestos de las letras del alfabeto y los segundos de carne y hueso tiene poca relevancia…

p. 185-186: La sesión del grupo de lectura acabó a los pocos minutos y lo había hecho sin que yo pudiera añadir que no existe asunto humano que escape al escrutinio de la literatura. No necesito sumergirme en la historia de la filosofía para insistir en que NO EXISTEN REGLAS en el arte ni tampoco suelo que sustente los argumentos de los Bufones y Descerebrados que piensan que sí hay normas, leyes y territorios prohibidos, ni que tampoco existe razón para considerar que “ancho” es mejor que “estrecho” o “masculino” preferible a “femenino”. A excepción del prejuicio, en las artes no existen sentimientos que deban ser privados de expresión, ni historia que no pueda ser contada. La magia está en el sentimiento y en expresarlo, y eso es todo.

p. 188, 205: Y ahora el telón debe abrirse para mostrar el siguiente lunes, cuando siete incómodas chicas y una poeta, que luchaba por ocultar su ansiedad, se sentaron alrededor de una mesa en el Círculo de Bellas Artes […] Había llegado la hora de mi discurso y me puse a ello. Lo que dije, en esencia, fue que un relato con siete personajes también puede dar lugar a siete relatos, dependiendo de la identidad del narrador. Cada personaje contará los mismos acontecimientos desde su punto de vista, exponiendo los motivos personales que le llevaron a actuar así. Nuestra tarea era dar sentido a una historia verídica. Yo ya le había puesto un título: ‘El Aquelarre’. Una oleada de murmullos ahogados recorrió el aula […] En cuanto yo terminase de hablar, cada una leería su texto en voz alta y lo comentaríamos, pero durante los cuatro días siguientes cambiaríamos de identidad y escribiríamos la historia desde el punto de vista de otro personaje […] Cuando acabara la semana tendríamos un relato escrito por toda la clase. El objetivo era conseguir entre todas ponernos más o menos de acuerdo en el contenido.

[…]

El relato que las chicas se llevaron a casa el viernes no era la verdad, pero era una versión que todas podían aceptar, muy en el estilo de las historias nacionales que desdibujan y distorsionan las acciones de las personas y el desarrollo de los acontecimientos con el fin de preservar una imagen ideal.

p. 212: … Los Cisnes [las amigas de la madre] se estaban muriendo, uno a uno. Todos nos estamos muriendo, uno a uno. Olemos a mortalidad y no podemos desprendernos de ese aroma. No hay nada que podamos hacer excepto, quizá, romper a cantar.