Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin


Sesión 68 (17 de enero de 2016)

Lucia Berlin (Juneau, Alaska, 1936-2004)

Manual para mujeres de la limpieza / Lucia Berlin ; edición e introducción de Stephen Emerson ; prólogo de Lydia Davis ; traducción de Eugenia Vázquez Nacarino.– 1ª ed.– Barcelona : Alfaguara, 2016.– 427 p.– (Narrativa Internacional)

Resumen:  “Con su inigualable toque de humor y melancolía, Berlin se hace eco de su vida, asombrosa y convulsa, para crear verdaderos milagros literarios con episodios del día a día. Las mujeres de sus relatos están desorientadas, pero al mismo tiempo son fuertes, inteligentes y, sobre todo extraordinariamente reales. Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

Una compañera comentó en la reunión que el libro estaba lleno de libertad, espontaneidad, naturalidad; mordiscos al alma, dijo. Otra admiró la vivacidad de las escenas, la descripción precisa con pinceladas apenas. Otra apuntó cómo la autora muestra situaciones atemporales y actuales a la vez, a pesar del tiempo transcurrido desde que se escribió. Otra que no pudo asistir a la reunión escribió cosas como que a veces se había sentido abrumada por tantas situaciones difíciles vividas por la protagonista -coincidentes con las de la propia escritora, ya que los relatos parecen tener bastantes contenidos de carácter autobiográfico-, aunque la autora siempre consiga transmitir esperanza en los cambios, incluso ilusión y felicidad en momentos caóticos, en los que muchas veces encuentra algo positivo.

Y es que en la reunión salieron para el libro calificativos como inteligente, valiente, intenso, sincero, sensible, rico en lugares y experiencias singulares y/o inusuales en la literatura, evocador, descarnado, brutal a veces, feroz, demoledor, incluso cruel dijo alguna, poderoso, absorbente, dulce en ocasiones, siempre humano… En definitiva, un libro impresionante.

Eso y más se expresó en la reunión del grupo de lectura, para el que Lucia Berlin ha supuesto una verdadera revelación, ya que nada sabíamos de su existencia hasta ahora.

En definitiva, estamos, como dijo una compañera, ante una autora de la talla de Alice Munro o Elizabeth Stuart, a las que las pone al más alto nivel de la literatura anglosajona, que muestra la otra cara del sueño americano -incluso cuando describe ambientes en principio nada marginales-, con una mirada universal pero desde una perspectiva claramente de mujer, comenzando, incluso, con las temáticas de los relatos -véase, por ejemplo, el que da título al libro, o el de ‘Dentelladas de tigre’-.

Agregar, finalmente, lo clarificador del prólogo de Lydia Davis, que sostiene cosas como que “A veces se trata de imágenes bellas, otras veces no son bellas pero sí intensamente palpables: experimentamos cada uno de los relatos no solo con el intelecto y el corazón, sino también a través de los sentidos.” “… es un rasgo muy suyo: sin desperdiciar palabras, añadir un detalle en su forma más esencial.” “Berlin es implacable, no se anda con contemplaciones, y aun así la brutalidad de la vida siempre queda atenuada por su compasión ante la fragilidad humana, por la inteligencia y la agudeza de esa voz narrativa, y su fino sentido del humor.

Citas del libro

P. 41. Del relato ‘Estrellas y santos’: “Desde que me alcanza la memoria siempre he tenido un don para quedar mal.

P. 73. De ‘El Tim’:

-Venga ya, hermana -dijo Tim con sorna-. Usted solo quiere abrocharme la camisa.

-¡Cállate! -le di una bofetada en la boca.

La silueta blanca de mi mano se quedó marcada en su piel oscura. No se movió. Me entraron ganas de vomitar. Sor Lourdes salió del despacho. Tim y yo nos quedamos quietos, cara a cara, mientras la oíamos iniciar las oraciones con la clase de noveno…

-¿Cómo es que me ha pegado?- preguntó Tim en voz baja.

Iba a contestarle, diciéndole: «Porque has sido insolente y desagradable», pero vi su sonrisa de desprecio mientras esperaba a que dijera precisamente eso.

-Te he pegado porque estaba enfadada. Por lo de Dolores y la piedra. Porque me sentí herida y estúpida.

Me escrutó con su ojos oscuros. Por un instante cayó el velo.

-Supongo que ahora estamos en paz – dijo Tim.

– Sí. Vamos a clase.

Caminé a su lado por el pasillo, evitando seguir el ritmo de sus pasos.

P. 87. De ‘Su primera desintoxicación’: “Harina. Leche. Ajax. En casa solo tenía vinagre de vino, que con el Antabus [medicamento para combatir el alcoholismo] podría provocarle convulsiones. Añadió vinagre de sidra a la lista.

P. 119. De ‘Temps perdu’: “Llevo años trabajando en hospitales, y si algo he aprendido es que cuanto más enfermo está un paciente, menos ruido hace… Ceder a los caprichos de un paciente solo sirve para que le tome el gusto a estar enfermo, esa es la verdad pura y dura.

P. 127. De ‘Carpe diem’: “Una espera demasiado larga… La vida te pasa por delante de los ojos mientras estás ahí, hundiéndote sin remedio.

P. 143-144. De ‘Todo luna, todo año’: “Eloise le dio a un mero y a otra garlopa, contenta de no haber visto a César, de estar buceando sola. Se asustó por un momento, pero lo vio a lo lejos y se lanzó a su encuentro entre las escarpadas paredes de roca. César la esperó en la oscuridad moviendo apenas las aletas y entonces la atrajo hacia él. Se abrazaron… Al notar que la estaba penetrando , entrelazó las piernas a su cuerpo mientras daban vueltas y ondulaba en el mar oscuro. Cuando César se apartó, el esperma quedo flotando entre los dos como tinta blanca de pulpo. Siempre que Eloise rememorara la escena en el futuro no sería como suele recordarse una persona o un acto sexual, sino más bien un fenómeno de la naturaleza, un ligero temblor de tierra, una ráfaga de viento en un día de verano.

P. 247. De ‘Triste idiota’: “La soledad es un concepto angosajón. En Ciudad de México, si eres el único pasajero en un autobús y alguien sube, no solo se setnará a tu lado sino que se recostará en ti.

Más noticias y opiniones sobre la obra

  • No solo cine: Lucia y las mujeres de la limpieza, por Carmen Jiménez (Sevilla Cinéfila, 31 marzo 2017)
  • Lucia Berlin: mujer de la limpieza, grandísima escritora, por Laura Freixas (La Vanguardia, 12 marzo 2016)
  • Megustaleer
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Una respuesta a “Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin

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