La puerta de los ángeles, de Penelope Fitzgerald


Sesión 63 (3 de mayo de 2016)

Penelope_FitzgeraldPenelope Fitzgerald (Lincoln, 1916-2000)

puertaLa puerta de los ángeles / Penelope Fitzgerald.– Madrid: Impedimenta, 2015. — 231 p.

Resumen:  “Fred Fairly, un brillante joven, tiene ante sí un prometedor futuro como profesor de Ciencias en Cambridge, siempre y cuando respete una de las normas ancestrales del college al que pertenece. El St. Angelicus, como el Monte Athos, se caracteriza por no haber permitido que ninguna mujer traspase sus muros desde hace más de quinientos años. Por tanto, el matrimonio es algo impensable. Pero parece que Fred, miembro de la peculiar Sociedad de los Desobedientes, comienza a rebelarse contra la rigidez del mundo que le rodea: empieza por confesar a su padre que ha perdido la fe y, tras un aparatoso accidente de bicicleta, acaba por enamorarse de una misteriosa joven con un dudoso pasado. Y es que en cualquier lugar, hasta en el riguroso St. Angelicus, existe una puerta oculta.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer)

Valoración del grupo

Reunión poco nutrida pero no por ello poco animada.

Menos una de las asistentes que había comenzado a leer el libro y esperaba a conocer otras opiniones para decidir si le merecía la pena continuarlo hasta el final o no, el resto manifestamos lo mucho que nos había gustado.

Y es que la novela es interesante y grata a la vez, así que el juicio general expresado en la reunión es que es totalmente recomendable.

Una de las compañeras, por ejemplo, apuntó que, en contraste con ‘Farándula‘, la obra leída el mes anterior, el estilo de esta novela pausado, sin aspavientos, sencillo pero a la vez profundo y sofisticado le había encantado, haciendo que su lectura hubiera sido para ella adictiva y deliciosa (con la ventaja de que ella lo había leído en su versión original, ya que es de Filología inglesa).

Otra asistente comentó que sin ser una obra conceptualmente feminista en la práctica lo es y mucho, ya que, por ejemplo, describe el ambiente social de una época en la que las mujeres estaban luchando por la consecución de sus derechos, entre ellos el del voto; o por el retrato que hace de la protagonista femenina, una joven que, a pesar de su humilde procedencia, pretende formarse y ganarse la vida en un trabajo cualificado -la enfermería- por el que siente una profunda vocación y para el que demuestra sobrada capacidad.

Una sociedad difícil para las mujeres la que muestra la novela -la Inglaterra de principios del siglo XX-, en la que las chicas que quisieran trabajar estaban sometidas a dificultades de todo tipo, como el deber de mostrar en todo momento una conducta intachable a la vez de tener que soportar acoso sexual en el trabajo, en los transportes públicos, etc., además de la imposibilidad de formarse en la universidad y de integrarse plenamente en los ambientes culturales del momento.

Todo ello aderezado con personajes amables -mención especial merece aquí el protagonista masculino-; con ese sentido de la ironía tan británico; con unas descripciones de interiores y de paisajes realmente sugerentes; o con el reflejo fidedigno de un ambiente científico que la autora parece que conocía bien, con principios fundamentales sometidos a cambios profundos, al igual que la sociedad en los que estos sucedían.

En definitiva, un libro muy estimulante que nos ayuda a conocer la historia reciente y con ello a respetar aún más a unas antepasadas que contribuyeron de forma tan importante a la mejora sustancial de la situación actual de las mujeres, al menos en lo que a Occidente se refiere.

[Para ilustrarse de forma amena sobre la lucha de las sufragistas recomendamos el telefilm Iron Jawed Angels: derecho al voto para la mujer, disponible para el préstamo en nuestro Centro de Documentación, o la película Sufragistas, estrenada recientemente]

Citas del libro

P. 49-50:

Al final de su primer año como profesor adjunto, Fred pensó que debía confesarle a su padre [pastor protestante] que ya no era cristiano, pero de manera que le causara la menor aflicción posible. El dilema le parecía más propio de 1857 que de 1907 […] Fred, que contemplaba el pasado con tanta bondad como el presente, pensaba que, aún en el nuevo siglo, no debía menospreciar aquello que se había tenido en tan alta estima. No le quedaba más remedio que ir a casa y hablar con su padre, cara a cara, exponiéndole sus motivos, como solían hacer los hijos para tratar un tema en el que la razón, por desgracia, carecía de poder. Actuar de ese modo era lo mínimo que exigía la cortesía. Pero no cabía duda de que su padre se sentiría profundamente consternado. […]

P. 59-62 [Fred va a visitar a su familia y confesarle a su padre que ya no es cristiano]:

Su madre, Hester y la señora Burden, que iba desde el pueblo a cocinar y ocuparse de las tareas más pesadas de la casa, estaban sentadas, cosiendo […]

¡Mi querido Freddie! –exclamó la señora Gairly–. ¡Qué agradable sorpresa!

Hester, no tan fría como de costumbre, dijo:

Espero que sepas lo que estamos haciendo. Son los colores del WSPU [Women’s Social and Political Union, principal asociación a favor del sufragio femenino en Gran Bretaña]. Fabricamos pancartas para la marcha de Birmingham […]

Pero, madre, ¡tú no estás a favor del sufragio femenino! –dijo Fred–. Hemos hablado de ello en varias ocasiones…

Ahora está a favor. Todas lo estamos –le interrumpió Julia– […]

Toda ha cambiado, Freddie –dijo Hester–. Ahora es distinto. Ahora nadie se ríe. Vimos la foto de la gente que estaba haciendo huelga de hambre en el Daily Mail.

[…]

¿Está padre en su despacho?– preguntó.

Por supuesto –dijo Julia–. No se le ocurriría aparecer por aquí. Sabe lo que estamos haciendo y le da pánico.

Fred fue al estudio. Sin tomar asiento y sin decidirse aún a abordar la cuestión, aunque fuera poco a poco, comenzó a justificarse con frases entrecortadas. Su padre le tendió una mano […].

Entonces dijo:

Cuando me explicaste que querías estudiar Ciencias Naturales en la universidad, lo que te ha proporcionado, supongo que por fortuna, tu actual empleo, di por supuesto que eso te llevaría, tarde o temprano, a concluir que la idea del alma no tiene sentido. Todo lo que te pido es que no me cuentes nada al respecto. Las mujeres de esta casa, como tal vez ya hayas visto con tus propios ojos, nos han abandonado definitivamente. No podemos contar con ellas para ningún fin práctico.

No creo que nos hayan abandonado, padre. Esta concentradas en lo que hacen, que no es lo mismo.

Freddie, me han dicho que hay sobras en la despensa. ¿Tienes idea sobre cómo se cocinan las sobras?

Las sobras no se cocinan. Son sobras porque sobraron de algo que se había cocinado antes.

Su padre sonrió y suspiró.

P. 81:

Parece usted más seguro de su nombre que ella misma– dijo el señor Wrayburn.

¿Por qué dice eso? ¿La está censurando?– preguntó Fred, decidido a levantarse y abandonar la clínica […]

¿Censurarla? ¡Por supuesto que no la está censurando –exclamó la señora Wrayburn–. ¿Por qué debería una joven, o cualquier otra mujer, dar explicaciones sobre lo que hace? ¿Por qué está obligada a recordar su nombre si no quiere hacerlo? Todo cuanto tenemos derecho a preguntar es: ¿predominan en su carácter los más elevados ideales? ¿Recorre la senda que conduce a la dicha? ¿Se encuentra en armonía con el nuevo siglo?

P. 195:

Después de que Fred regresara a su asiento, la señora Wrayburn prestó juramento y dijo que se dedicaba a sus labores.

Sería licenciada –dijo–, si la universidad permitiera licenciarse a las mujeres.

Señora Wrayburn, se dedica usted a sus labores –prosiguió el inspector– […]

Más noticias y opiniones sobre la obra

Otras obras de la autora en nuestro Centro de Documentación

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2 Respuestas a “La puerta de los ángeles, de Penelope Fitzgerald

  1. Buenos dias. Recibir este @ supone que ya soy integrante del club de lectura?

    Por favor , infórmenme de la situación de mi solicitud.

    Un saludo,

    Antonia Mª Chico Lobato

    Letrada y Escritora

    • No, lo que significa es que te suscribiste al blog, con lo que recibirás aviso de todas las entradas que se cuelguen en el mismo, formes parte o no del grupo de lectura. De todas formas, hoy mismo vamos a revisar cómo está la lista de espera y te escribimos a tu correo personal para informarte si puedes integrarte al grupo desde ya. Saludos cordiales y muchas gracias por tu interés!

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