Por si se va la luz, de Lara Moreno


Sesión doble 47 ( jueves 9 de octubre de 2014)

Lara Moreno (Sevilla, 1978-   )


Por si se va la luz / Lara Moreno. — Barcelona : Lumen, 2013. — 328 p.

Resumen: “Un pueblo casi abandonado, situado en algún lugar de este país, llegan Martín y Nadia, una pareja de treintañeros urbanitas que han decidido romper con todo para intentar sobrevivir lejos del complejo sistema urbano y neoliberal en decadencia en el que se han convertido las ciudades. Ambos se enfrentan al pequeño pueblo como si hubiesen retrocedido un siglo: hay luz eléctrica y hay agua corriente, pero no mucho más. Desde hace mucho tiempo lo habitan tan solo tres personas. La llegada de los nuevos habitantes traerá luces y sombras a la comunidad, hasta llegar a un sorprendente final.  La historia se estructura en dos partes: Invierno y Verano. Nada de tibiezas ni de etapas de transición; en este relato, aunque no lo parezca, todo es extremo: la enfermedad, el amor, el sexo, las convicciones. Un recorrido intimista hacia el interior, hacia el valor de la existencia desprovista de cualquier disfraz. Una novela que nos invita a reflexionar y zarandea nuestro estilo de vida y nuestras convicciones.” (Care Santos, El Cultural).

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración del grupo

Seguimos con esta novela, elegida también para su lectura en verano por el grupo por sus buenas críticas, además de tratarse de la primera obra de una autora andaluza que promete.

En esta ocasión las opiniones del grupo han sido divergentes, siendo la mayoría más bien negativas, sobre todo por la temática del libro más que por su estilo, que a algunas ha parecido muy interesante y prometedor para futuras obras de esta autora novel.

Y es que Lara Moreno sitúa su relato en un futuro -no muy lejano- de crisis energética y medioambiental, en el que la pareja protagonista se traslada a un pueblo minúsculo y casi abandonado más en un intento de supervivencia que por lo idílico de vivir en el campo. Y lo que se encuentra allí es una sociedad solidaria pero también en crisis, tanto material como “moral”, por decirlo de algún modo.

Personalmente tengo una gran opinión de la obra, por lo bien que refleja el sentir de los distintos personajes, las complejas relaciones entre ellos y el ambiente de realidad-ficción que los rodea. Una ficción -la de la crisis ecológica- no tan lejana si nuestra sociedad sigue derrochando los recursos naturales como hasta el momento.

También parece que ha gustado el libro a Rosa Montero, que en una entrevista, al ser preguntada sobre qué autor(a) joven le ha deslumbrado últimamente, contesta:  “Lara Moreno con su novela Por si se apaga la luz. Es de una potencia narrativa, de una originalidad y de una belleza estilística formidables.” (ElCultural.es, 10/10/2014)

Citas de la obra, a modo de muestra

Martín debería parar, seguir cocinando, es consciente del absurdo de la discusión, sabe que no hay ningún sentido en lo que argumentan o escupen, sino la guerra maniática inherente a la convivencia y a la rutina, siempre latente y dispuesta a manifestarse en cualquier momento como la representación de todas las insatisfacciones del ser emocional. Pero no puede, o no quiere… (p.138)

… Cuando se quitó el chaquetón, la blusa blanca abotonada en la nuca que se puso la primera vez iluminó su espesor mental. ¿Es que Nadia se arregla para venir a verme? Esta sensación me hace ser despectivo con ella… (p. 145)

Parecemos un matrimonio viejo, dice Martín, uno de esos matrimonios elegantes de Centroeuropa, te falta el collar de perlas sobre el jersey de cachemira y que me tengas más asco del que me tienes… (p. 157-158)

… Es llamativa; sería fea si no irradiara esa confianza en sí misma… (p. 158)

... yo antes estaba obsesionada con el cáncer. Es ridículo, no sé qué ha cambiado. Hace unos meses me daba pánico fumar, beber, me lavaba la manos constantemente y no comía carne. Llevaba así un tiempo. Habría dejado de respirar si hubiese podido. El cáncer flotaba a mi alrededor. Estaba en los alimentos envasados y en los frescos, en las antenas de repetición de señales, en el tofu, en las botellas de agua mineralizada que rezuman partículas destructivas de sus plásticos quemadas. Sé que había otros grandes problemas, pero el mío era ese: no era capaz de salir a la calle si no me embadurnaba en crema protectora factor extremo… (p. 160-161)

… Creo que empieza a quererme con sencillez, con la simpleza que necesito…
… Su presencia es amable, y no es extraño que me haga sentir bien, porque cuando me observa sé que ya soy un hombre. Alguien que puede protegerla, engañarla y hacerla sufrir… (p. 167)

… Nuestra educación reprocha a los jóvenes, desde la cuna, la egolatría y el egocentrismo, pero no hay nadie más egoísta que un ser maduro, el que ya no permite que nada lo aparte de su camino, el que rechaza los estorbos con repulsivo tesón. Con la madurez tenemos los principios interiorizados de tan repetidos y nos escudamos en ellos, pero apelar a los fundamentos de la experiencia es simple comodidad. Algo peor: miedo… (p. 197)

Otros comentarios y críticas de la obra en los medios

 

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2 Respuestas a “Por si se va la luz, de Lara Moreno

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