“La hija de Robert Poste”, de Stella Gibbons


SESIÓN 15 (lunes 10 de enero de 2011)

Stella Gibons (Inglaterra, 1902-1989)

 La hija de Robert Poste/ Stella Gibbons; traducción del inglés a cargo de José C. Vales. — Madrid : Impedimenta, D.L. 2010. 357 p.

Fecha de entrega: 29 de noviembre de 2010
Fecha de devolución: 10 de de enerode 2011

Resumen: “Ganadora del Prix Femina-Vie Hereuse en 1933, y mítico long-seller, La hija de Robert Poste está considerada la novela cómica más perfecta de la literatura inglesa del XX. Brutalmente divertida, dotada de un ingenio irreverente, narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm, en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, dominado por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su desgracia.” (La Editorial)

La novela fue llevada al cine en 1995 con el título original de “Cold Comfort Farm“.

Valoración

Parece que la mayoría del grupo no ha apreciado el humor de este libro, si bien algunas lo hemos pasado muy bien leyéndolo -no tanto, quizá, como prometían las críticas, que lo calificaban de hilarante-.

Flora, el personaje central, es un poco cínica y manipuladora, al gusto de componentes de nuestro grupo, y sí, parece bastante frívola y con unos planteamientos poco feministas, pero su modo de influir en las personas es ayudándoles a que encuentren su verdadero camino, y, en el fondo, es una sentimental, aunque ella pretenda ir de todo lo contrario.

Ella misma se define a sí misma diciendo que cree que tiene mucho en común con Jane Austen, pues, como le pasaba a ella, le gusta que todo a su alrededor sea pulcro y agradable y amable.

Más información y críticas del libro:

 Más información de la autora:

Citas del libro:

p. 24: El carácter de la señora Smiling [la amiga de Flora] era firme, y sus gustos muy refinados. Su método para tratar con la caprichosa naturaleza humana, cuando ésta insistía en imponer la grosería en su modo de vida, era rápida y efectiva; ella fingía que las cosas no eran como eran, y habitualmente, después de un tiempo, dejaban de serlo… “Desde luego, si tú animas a la gente a pensar que son desordenados, al final serán desordenados”; ésta era una de las máximas favoritas de la señora Smiling. Y otra era: “Tonterías, Flora. Son imaginaciones tuyas”.

p. 27: [Flora contesta a su amiga] … y me  preguntó qué era lo que me interesaba.

Así que le dije que, bueno, la verdad era que no estaba muy segura, pero que en términos generales me gustaría que todo a mi alrededor estuviera ordenado y tranquilo, y que no me molestaran mandándome hacer cosas, y poder reírme con la clase de chistes que otras personas no consideran en absoluto divertidos, y que no me pidieran expresar opiniones sobre cualquier cosa (como el amor, y “¿no te parece fulanita un tanto peculiar?”)…

p. 36: Si quieres que te diga la verdad –añadió Flora-, creo que tengo mucho en común con la señorita Austen. A ella le gustaba que todo a su alrededor fuera pulcro y agradable y amable, y a mí me pasa lo mismo. Ya ves, Mary –y aquí Flora comenzó a hablar con seriedad y a negar con el dedo índice-, a menos que todo sea pulcro y agradable y amable, la gente no puede siquiera comenzar a disfrutar de la vida. No puedo soportar el desorden.

p. 211: [Describiendo a la chica que Flora acoge bajo su protección] … una muchachita honesta, capaz de amar profunda y sosegadamente, amable y de dulce carácter, y enamorada de las cosas bonitas.

p. 250: [Describiendo a un amigo de Flora] … Había visto morir a sus amigos en la guerra, entre horribles sufrimientos. Para él, todo lo que le quedaba en la vida era un juego divertido que ningún hombre de gusto e inteligente podría tomarse en serio.

p. 332: … y Flora salió de su alcoba tranquila, alegre, y elegante, y dispuesta a disfrutar de los placeres del día.

p. 333: Flora reprimió en su interior las estúpida idea de que…

p. 334: [Clara hablando de su bruta familia en una fiesta en Cold Comfort Farm] Estaban todos allí. Disfrutando de aquel amable acontecimiento. Y disfrutándolo del modo más usual entre el común de la raza humana. No porque estuvieran violando a alguien, o porque lo estuvieran golpeando, o porque lo estuvieran sometiendo a una persecución religioso o condenándolo al ostracismo por culpa de un orgullo sádico y vicioso, o porque adoraran el terruño con el feroz deseo de un pervertido, ni ningún motivo parecido. No, simplemente estaban disfrutando de un sencillo acontecimiento mundano, como lo haría cualquier ser humano en el mundo.

Anuncios

3 Respuestas a ““La hija de Robert Poste”, de Stella Gibbons

  1. Queridas compañeras de lectura, antes de que sigáis leyendo este comentario os cuento que voy a desvelar algo del final, por lo que quizá prefiráis leerlo después de haber terminado la novela.
    Por mi parte, termino de leer “La hija de Robert Poste” con cierta incredulidad. ¿En serio está considerada como “la novela cómica más perfecta de la literatura inglesa del XX”?
    Las expectativas creadas por el texto de la contraportada me han hecho esperar algo que no ha llegado a producirse. No la he encontrado cómica, y mucho menos “brutalmente divertida”.
    Pero casi ha sido peor suponer que, como reza el final del mencionado texto, “Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su desgracia”. ¡Pero si todo le sale tan bien que más que una novela para adultos parece un cuento de hadas!
    Yo habría titulado esta novela “El hada madrina”. Y así, por lo menos, los lectores sabrían a qué atenerse.
    Flora Poste es una especie de Mary Poppins, una joven dotada de una capacidad mágica para lograr que las cosas se hagan a su manera, interfiriendo en la vida de los demás y sin que ello tenga en ningún momento consecuencias nefastas para nadie.
    A mí la vida me viene enseñando justo lo contrario, que si actúas con soberbia, creyendo que sabes lo que les conviene a los demás, y te empeñas en hacer que bailen la música que tocas, acabarás pagándolo muy caro.
    Vale que en las comedias el final feliz esté asegurado.
    Pero que aquí, después de un triunfo apoteósico en el que TODO ha salido como ella quería y los personajes han reconducido sus vidas con éxito, por si esto fuera poco, se saque de la manga a última hora una escena de “amor-amor con beso” al más puro estilo Hollywood…
    Yo venía esperando que en algún momento las cosas se le fueran de las manos (¡pero si para colmo la muchacha sólo tiene 19 años!) y los personajes reaccionaran aferrándose a sus costumbres.
    El libro de cabecera de Flora, “El sentido común de índole superior” parece, con un título tan ridículo, una pista que nos da la autora para hacernos suponer que, con semejante fuente de inspiración, las cosas no le podrán salir bien de ningún modo.
    Entonces, si no es así, ya no entiendo nada. ¿Es acaso un título que pretende ser tomado en serio? ¿O es que ese “ingenio irreverente” de Stella Gibbons se ha perdido por completo en la traducción y nos estamos perdiendo lo mejor?
    En cuanto a la lectura desde una perspectiva de género es una bocanada de aire fresco encontrarse con una mujer que se maneja con tanta seguridad y sin caer en maltratos de ninguna clase.
    Flora es inmune a la pesada atmósfera de Cold Comfort, a la pujante sexualidad de los hombres que la rodean, a la poderosa figura dominante de Ada Doom, a la suciedad y la decadencia de un lugar absolutamente alejado de sus preferencias (le encantan el orden y la tranquilidad).
    Lejos de verse abrumada por el entorno se dispone a transformarlo sin desfallecer en ningún momento. No reacciona ante ninguna provocación y se conduce con la facilidad y la concrección propia de los héroes o de los dioses.
    Parece estar por encima de las debilidades humanas.
    Es curioso que su aguda inteligencia le haga apostar por la pasión de los hombres para hacerlos volar -a Amos lo manda a predicar por el mundo, a Seth a hacer películas- y en cambio a Elfine la inste a abandonar sus pasiones – la poesía y la naturaleza- para encajar con el molde social que se estima apropiado para una jovecita. Parece en este punto que ser aceptada como una buena esposa es lo que importa en una mujer mientras que en un hombre lo importante es que se entregue a lo que le apasiona. Lástima, porque la misma Flora no gravita en torno al matrimonio y elige vivir la vida a su manera (aunque al final su matrimonio con Charles la haga encajar con el punto de vista tradicional…)
    Suponer que se le pueden arrancar a una persona, por muy joven que sea, sus pasiones, sin que eso la deje sin apoyos internos, sin que eso pase factura a la larga es algo terrible. Me estoy acordando de “Toda pasión apagada” ( novela que comentamos en el Club de Lectura) en la que una mujer en los últimos momentos de su vida lamentaba no haber podido desarrollarse como pintora al haber dedicado toda su vida a la única pasión aceptable en una mujer de su época: el matrimonio y la maternidad.
    En cuanto a la figura de Ada Doom, es un fiel reflejo de lo que se puede lograr manipulando a los demás con la sombra de la enfermedad y del enorme poder que se obtiene con ello.
    Es interesante ver cómo las mujeres, que tradicionalmente han estado alejadas de poder directo, a las que se les ha negado autoridad aún sobre su propia vida, han desarrollado formas indirectas de poder a través de la manipulación. Hay un libro muy claro respecto a este tema que se titula “El coraje de ser tú misma” de Sue Patton Thoele. Menciona varias estrategias
    para conseguir tener alguna cuota de poder en las relaciones marcadas por la autoridad “indiscutible” del hombre: hacer de madre, de mártir/víctima, de niña-mujer, de inválida, o de bruja.
    Ada Doom mantiene a todos a raya sometiéndoles al temor a hacer que “se vuelva loca” si hacen o dicen algo que la altere, especialmente si se van de la granja. ¡Qué poder tan tremendo!
    Claro que, nuestra todopoderosa Flora en una sola, larga, sesión, la convencerá de que se vaya a París a disfrutar de la vida y se olvide de sus anteriores 70 años de vida…¡eso sí que es poder!
    Lástima que me resulte tan poco creíble.

  2. Como viene siendo casi habitual, después de escribir un comentario me quedo pensando y se me ocurren más cosas que me gustaría añadir a lo dicho.
    Tengo la impresión de que he tenido uno de esos momentos “lost in traslation”, es decir, que me he perdido algo por la imposibilidad de comprender el punto de vista de otra cultura y de otra época.
    En general el humor inglés me gusta y lo comparto, y me pregunto qué habría pasado si en la traducción aparecieran los nombres propios direcatmente traducidos y no sólo aclarados en notas a pie de página.
    Quizá si a lo largo de la novela hubiera leído cómo Flora se acercaba a la tétrica “Flaco consuelo” (en lugar de a Cold Comfort), cómo tomaba el té con “Michinche” (en lugar de con Mybug), cómo se las apañaba para transformar a los “Malas víboras” (los Starkadders) y así sucesivamente, habría sonreído más a menudo. Si el tono pretende ser el de una comedia “disparatada”, quizá desde el principio se pudiera leer como tal también en español y entonces el problema de la coherencia de los personajes desaparecería. No tendríamos la tentación de tomarnos a nadie en serio, ni a Flora ni a sus parientes, y podríamos quedarnos encantados de haber leído algo ligero e ingenioso.

  3. Este libro lo propuse yo, por considerarlo bastante divertido -eso sí, quizá no tanto como se dice en la contracubierta y en muchas de las críticas que se han hecho del mismo-. A mí me gustó bastante, de ahí mi propuesta, y pienso que a pesar de la apariencia de absoluta frivolidad de Flora, la protagonista, también refleja valores morales y sociales al estilo de Jane Austen, a la que en cierto modo emula.
    Por ejemplo, y contrariamente a lo que se dijo en la reunión de que era manipuladora, yo pienso que lo que hace la protagonista en la granja es ayudar a los diferentes miembros de la familia a encontrar y seguir el camino que les hará más felices y es que, no en vano, al principio de la novela dice “Si quieres que te diga la verdad –añadió Flora-, creo que tengo mucho en común con la señorita Austen. A ella le gustaba que todo a su alrededor fuera pulcro y agradable y amable, y a mí me pasa lo mismo. Ya ves, Mary –y aquí Flora comenzó a hablar con seriedad y a negar con el dedo índice-, a menos que todo sea pulcro y agradable y amable, la gente no puede siquiera comenzar a disfrutar de la vida. No puedo soportar el desorden.” (p. 36)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s