“Push”, de Sapphire


SESIÓN 10 (lunes 3 de mayo de 2010)

Push / Sapphire; traducción de Jesús Zulaika. — 2ª ed. — Barcelona : Anagrama, D.L. 2010. — 151 p. + [34 p.]. — (Panorama de Narrativas ; 404)

Entrega: 6 de abril de 2010
Devolución: 3 de mayo de 2010

Resumen: “Precious Jones tiene dieciséis años, es negra y casi analfabeta, y espera su segundo hijo. El primero lo tuvo a los doce años, y el padre de ambos es su propio padre. Vive en Harlem, en la ruinosa Lenox Avenue, el reino de los invisibles, de los sin voz, con su madre, una reclusa obesa y cruel que mira la televisión sin cesar, devora la comida que la jovencita le prepara y la somete a los más denigrantes abusos. Forzada a abandonar la escuela a causa de su embarazo -y aquél era el último y precario vínculo que la ligaba al mundo-, Precious acaba en un instituto para casos desesperados. Pero allí, en el último escalón de aquellos que ya han bajado todas las escaleras, está la señorita Rain, una maestra joven, combativa y radical, y Precious tendrá la posibilidad de recuperar su voz y su dignidad…” (quelibroleo.com)

Obras relacionadas: película Precious (USA, 2009), disponible en el Centro de Documentación María Zambrano.

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2 Respuestas a ““Push”, de Sapphire

  1. Y sí, nos adentramos en el corazón (o los intestinos) de los Estados Unidos de América, ese graaaaan país que gobierna el mundo a día de hoy, 30 de abril de 2010.
    Ya sabemos que un país adolescente tiene que tener sus más y sus menos. Pero cada vez que te das de frente con según qué cosas se te revuelven las tripas, se te nubla la vista, como le sucede a Precious, y te preguntas si tienes algún motivo para quejarte de algo, si puedes decir sin vergüenza que no eres feliz.
    Todo el mundo tiene historias que contar, historias de “resiliencia” (es una palabra hermosa, rara, rescatada del mundo mineral para la experiencia humana). Y sin embargo…no todas son iguales, no todas huelen a lo mismo -y tras leer “Push” sabréis a qué me refiero-.
    Hay algo que resulta ineludible: reparar en el daño que inflingen las malas madres.
    Siempre me cabrea ver cómo aparecen una y otra vez en las películas de Disney esas mujeres malísimas que parecen causar la desgracia de las inocentes muchachas sin que ninguna figura masculina haya hecho más que procurarles el bien.
    Qué canallas, pienso, y sé que acierto. Lo sabemos todas.
    En esta novela, sin embargo, los cabrones son ellos, los padres, los hermanos, los que esperábamos….y también ellas, las madres crueles, increíblemente egoístas, cómplices de los violadores y violadoras a su vez.
    Al final la gran victoria está en salir adelante, con un tipo de heroísmo que tampoco le interesa a Disney, y en no reproducir lo vivido, en no repetir con tus hijos el horror que viviste con tus padres.
    “Push” se lee de un tirón, se empieza y se termina sin hacer el menor esfuerzo; nos lleva de la mano por los textos cada vez más legibles de Precious hasta el relato final de las vidas de las alumnas de Rain.
    Y todo, el lenguaje, los tachones, los pequeños dibujos, las repeticiones, LA RABIA, suenan a verdad.
    Gracias, Sapphire, por contarnos todo esto.

  2. lector en la sombra

    Demoledor y estimulante. Como David Copperfield o Los miserables. Tanto o más intenso y mucho más denso. Una demostración de que escribir, escribir de verdad, es luchar contra los males de la sociedad y liberarse de uno mismo. Escrito en un lenguaje (sombrerazo para la traducción) que es el lenguaje de los marginados de Harlem.
    Explotada en todos y cada uno de los aspectos de su vida por su padre y por su madre, invisible en su colegio, Precious, que no ha podido aprender a leer ni escribir porque a la edad en que debió hacerlo necesitaba evadirse de su terrible realidad, descubre dentro de ella misma unos valores que nunca había imaginado, gracias a la ayuda generosa, sensible, incondicional e inteligente de la señora (es toda una señora) Rain. Gracias a ella puede superar a quienes la condenan de antemano, como la psicóloga Weiss (su informe es una demostración de todo lo que no se debe hacer en ningún trabajo), puede también descubrir sus propias ideas y sus propias convicciones, comprender y “compadecer” a otras personas, en primer lugar sus compañeras que han sufrido tanto como ella y enfrentarse a una vida que no dejará de ser muy dura y mutilada, pero en la que no dejará de emplear todos los valores de fuerza, de sensibilidad y de determinación que lleva dentro.

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