“La virgen en el jardín”, de A. S. Byatt


SESIÓN 5 (9 de noviembre de 2009)

Qué bien reencontrarnos de nuevo! Faltaron algunas pero a ver si al final, y a pesar de las dificultades de agenda, todas podemos ajustarnos al nuevo día de reunión (el primer lunes de cada mes).

Nuevo libro que tenemos entre manos: La virgen en el jardín, de A.S. Byatt (más información en el catálogo del Centro de Documentación).

Abrazos lectores!

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5 Respuestas a ““La virgen en el jardín”, de A. S. Byatt

  1. ¡Hola! Soy Rafael, el marido de Concha y comparto lecturas con vosotras. Os mando un comentario sobre La virgen en el jardín. Besos.

    Conseguí terminar de leer La virgen en el jardín y, por las noticias que tengo, creo que compartiendo el sentimiento de la mayoría de las lectoras, en líneas generales, la novela no ha sido de mi agrado. Ciertamente no domino la historia remota ni reciente de Gran Bretaña, pero tampoco soy un especialista en historia de Rusia y Guerra y Paz me entusiasmó.
    En primer lugar no simpatizo en absoluto con la idea de crear una obra de teatro a mediados del siglo XX en forma de pastiche shakespiriano, en versos alejandrinos, en segundo lugar no simpatizo con su autor, el narcisista Alexander, ni con la superdotada y débil Frederica, que parece ser el personaje con quien se identifica la autora y que corre el grave riesgo de heredar el carácter irascible de su padre, Bill.
    Es una novela coral, en la que hay personajes completamente anodinos, como Jenny, la amante de Alexander, o Winifred, la madre de Frederica. Atrapada por este carácter coral, la historia de Marcus, el alucinado hermano de Frederica y su profesor, loco por autorrepresión de su (homo)sexualidad, se queda enana como un bonsái, cuando creo que ofrecía muchas posibilidades. Por ejemplo , el viaje a pie de Marcus en pos de Lucas, su profesor, casi al final de la novela, daba para un libro y es tratada de forma esquemática y con prisas, como si la autora estuviese deseando terminar cuanto antes, mientras que en otras ocasiones la autora es minuciosa y meticulosa hasta la obsesión, como un subalterno del servicio de inteligencia, que ofrece detalles aparentemente nimios, porque sus superiores pueden considerarlos importantes. También creo que el mecenas libertino, Crowe, ofrecía muchas más posibilidades, como también la relación entre Bill, el ateo que ha heredado todo lo malo de la religión (es dogmático intolerante y, como he dicho antes, irascible) y Daniel, su yerno, el rudo pastor anglicano, hombre de acción, que vive de forma pragmática su religión y su amor por Stephanie, la hermana de Frederica.
    En el aspecto positivo, me quedo con el relato del sufrimiento de Alexander, cuando ve que su obra es mutilada y banalizada por el director de escena, en el capítulo dedicado al ensayo general, pero, no se si por debilidad de Alexander o por descuido de la autora no tiene continuidad alguna y en el capítulo siguiente vemos a autor y director tan amigos.
    Una de las cosas que había leído en las solapas del libro es que es erótico. Creo que quien lo dice o miente o no ha leído el libro. Ciertamente, como he dicho ya, la autora es obsesivamente meticulosa y no se queda en la puerta de la alcoba cuando sus personajes practican sexo, y describe con lujo de detalles su actividad, lo que no me parece mal, pero en este rosario de relaciones sexuales, se levantan los misterios dolorosos, pues las relaciones son sórdidas y traumáticas, mientras que los gozosos y, no digamos los gloriosos, brillan por su ausencia.

    • generandolecturascongenero

      Qué bien, que tenemos otro miembro del grupo “en la sombra”. Muchas gracias por tu interesante crítica al libro. Y enhorabuena por ser de los pocos del grupo que parece que ha conseguido terminarlo.
      Con todas las críticas que se hagan las incorporaré a una ficha del libro que sirva de ayuda a otros grupos de lectura o a cualquier persona que decida meterle mano.
      Un abrazo, Aure

  2. Hola a todas, esta tarde no he podido asistir a la reunión por tener que atender a mi hija que está con fiebre muy alta.
    De todos modos no tenía grandes aportaciones que hacer, ya que no me pude enganchar con el libro. En cambio fuí literalmente “engullida” por la trama de Millenium y, como parece que le pasa a casi todo el mundo, me lo leí sin parpadear y pensé qué cantidad de cosas se podrían debatir sobre esta obra desde una perspectiva de género. Es posible que ya lo hayáis llevado al grupo, pero si no es así, me encantaría proponerlo para cuando sea oportuno.
    Espero que este mes me vaya mejor con la nueva lectura.
    Un abrazo
    Ana

    • generandolecturascongenero

      Parece que no has sido la única a la que se le ha atragantado el libro. De todas formas, creo que sería interesante que todo el mundo hiciera su crítica o comentario al libro por este medio (por qué no le ha “enganchado”, qué le ha desagradado, algo que se podría salvar o que le haya parecido interesante a pesar de todo, etc.), pues, aunque sea en negativo, eso también puede interesar a otras personas que vayan a leer el libro, que lo hayan hecho ya o que, como la mayoría de nosotras, se haya quedado en el camino.
      Respecto a la sugerencia de la trilogía de Millenium tomo nota y pongo otra anotación (y así dejar ésta para comentarios de “La virgen en el jardín”) para que el resto del grupo haga sus sugerencias y opinen de las del resto del personal y así ir programando nuestras próximas lecturas.
      Un abrazo, Aure

  3. Hola:
    A veces, cuando un libro no me engancha, no sé decir muy bien por qué. Soy bastante cabezota con este tema, ya que me fastidia mucho no terminar un libro empezado y si es del Club, ni os cuento. Lo único que se me ocurre decir es que el tema no me interesaba, el personaje de la muchacha irascible e infantil para su edad me fastidió mucho. También el padre intransigente… Quiero decir que los personajes también tuvieron que ver en mi aversión a coger el libro para leer.
    Además ¿No se entretiene el autor en detalles que cansan? No sé, me esfuerzo por averiguarlo, pero no estoy muy segura de por qué no me enganchó. El tamaño del libro también influía, ya que pasaban los días y se me hacía más grande la montaña de páginas. Creo que es mejor que elijamos libros más breves (como “La mujer de verde”).
    Aun así aporto un minúsculo grano de arena.

    Almudena

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