La mujer habitada, de Gioconda Belli

Sesión 44 (jueves 15 de mayo de 2014)

gioconda

Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948)


la mujer habitadaLa mujer habitada /  Gioconda Belli. — Tafalla: Txalaparta, 2009. — 387 p.

Resumen: “Editado en varias lenguas y libro de lectura obligada en cuatro universidades de Estados Unidos, la primera novela de esta nicaragüense nos introduce en dos relatos paralelos: la resistencia indígena a los españoles y la actual insurgencia centroamericana ligados por una confluencia común, la emancipación de la mujer, la pasión y el compromiso libertador” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

El libro ha gustado mucho al grupo, destacando alguna componente del mismo que se nota que la escritora es poeta por la belleza que imprime a sus descripciones, si bien otras hemos puesto pequeñas pegas como alguna cuestión estilo o que en ciertos momento se nos hizo un poco tedioso.

En cualquier caso, la obra narra con veracidad y pasión la lucha política en un país de América Latina contra la dictadura militar, imperante con la complicidad de las clases ricas -aunque el lugar donde transcurren los hechos es de ficción, bien puede deducirse que se refiere a Nicaragua, país de origen de la escritora, implicada en su día con el movimiento sandinista-, enlazando de forma eficaz y poética con luchas del pasado a través de la preciosa figura de Itzá, la india que siglos atrás había combatido a los invasores españoles y que poco a poco va “habitando” a Lavinia, la protagonista de la novela.

Una protagonista que muestra la lucha de una mujer por construir su propia vida sin las limitaciones impuestas por razones de género y/o derivadas de la clase en la que nació, si bien en el proceso surjan contradicciones, lo que hace más humano al personaje, según apuntó una componente del grupo.

Y es que, como dijo otra compañera, el libro sirve muy bien para reflexionar sobre temas de género: el sexismo de la sociedad, el legado de nuestras antepasadas, la lucha de las mujeres por su autonomía, los planteamientos éticos, el despertar de la conciencia política, las relaciones con la madre, las relaciones entre mujeres, etc., etc.

Hablando sobre estos y otros temas, la mayoría rechazamos la idea de que la protagonista se implicara en la lucha política “por amor” -aunque sea gracias a este que se producen los primeros contactos de la misma con la “resistencia”-, o que una revolución sea verdaderamente tal si no cambian también los valores patriarcales imperantes; también en esta línea se consideró la justificación o no de la lucha armada, aún en situaciones verdaderamente dramáticas, manifestando algunas que son los valores humanistas los que realmente pueden cambiar la sociedad a la larga.

Finalmente, mencionar algunos de pasajes del libro que se destacaron en la reunión, como la apasionada -y apasionante- descripción del primer encuentro amoroso de la protagonista con su compañero de trabajo o la relación tan orgánica de la misma con su cuerpo -por ejemplo, cuando describe sus sensaciones mientras se está dando una ducha-, o frases tan sugerentes como que las mujeres entran en la historia por necesidad, sé honesta contigo misma y recibirás respecto, o nadie que ama muere jamás.

Análisis en profundidad de la novela y de sus personajes

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Y de regalo…

Consejos para la mujer fuerte, de Gioconda Belli

Paulina Rivero Weber: EN BUSCA DE LA NUEVA HEROÍNA

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Paulina Rivero Weber

En busca de la nueva heroína

¿Cuántas de las heroínas más populares de la literatura universal podemos evocar sin esfuerzo? ¿Cuántas de ellas resultan victoriosas en tramas que no tienen que ver con el amor de pareja? ¿Y qué representa esto, en la vida cotidiana fuera de las páginas, para las mujeres?

Entrevistamos a la Doctora en Filosofía y profesora Paulina Rivero Weber acerca de ésta y otras cuestiones en torno a la heroicidad femenina, tomando como punto de partida su libro Se busca heroína, en el que revisa las historias de mujeres que han sido modelo a seguir tanto en el papel como en la realidad (de Madame Bovary a Lou Andreas Salomé) y afirma la necesidad de construir nuevas posibilidades para unas y otras.

En la antigua narrativa oral de muchos lugares del mundo hay niñas valientes, jóvenes fuertes y viejas sabias. Aún en el Quijote de Cervantes tuvimos a la pastora Marcela, una heroína que busca la paz consigo misma. ¿En qué momento las perdimos?

Creo que no las hemos perdido del todo; personajes como Marcela en Don Quijote son, a mi modo de ver, indicadores de ello. Pero sin lugar a dudas la abundancia o escasez de heroínas literarias nos habla de la sociedad en que ellas son –o no son- creadas. Una sociedad matriarcal seguramente tendría más heroínas que héroes. La sociedad en que vivimos ha comenzado a dejar de tener modelos exclusivamente patriarcales, pero la meta de sociedades capitalistas como la nuestra y como la mayoría de las sociedades hoy en día, no es la creación de individuos autónomos y fuertes, sino la de individuos consumistas. Para ello es necesario seguir ciertos patrones de imagen y de conducta, en los cuales tanto la mujer como el hombre suelen ser degradados a bienes de consumo. En el caso de la mujer el ejemplo clásico es la imagen de una estructura que no corresponde a la mujer real, sino a un conjunto de fantasías masculinas. Es difícil imaginar heroínas cuando a las mujeres se les empuja compulsivamente a preocuparse de una manera desmedida por conservar una apariencia, esbeltez y “belleza” no naturales para satisfacer ese imaginario masculino.

Esto no implica que la heroicidad le esté vetada a la mujer en la sociedad capitalista. De hecho en este tipo de sociedades se requieren con mayor urgencia mujeres capaces de pensar y ser críticas ante los modelos impuestos. Las ha habido a lo largo de toda la historia y también en la literatura; simplemente hace falta que comiencen a abundar más: que dejen de ser excepciones y comiencen a ser parte de la cotidianidad.

Las heroínas de la literatura que más alcance tienen en la actualidad están modeladas a partir de un punto de vista masculino. Parecería que la solución era que mujeres delinearan a sus propias heroínas, pero hay autoras que las representan desde ese punto de vista también. ¿Por qué sucede?

En algún lugar la escritora Marcela Serrano se ha quejado de ello, creo que con justa razón. Pareciera ser que ahora la mujer que escribe tiende a seguir patrones de escritura que han dejado tras de sí los grandes escritores. No todas las mujeres lo hacen, pero en efecto, lamentablemente muchas siguen ese ejemplo. Creo que hace falta juventud mental para saber que se vale hacer las cosas de una manera completamente diferente. Y no sólo “se vale”: urge hacer las cosas de una manera diferente, urge ser rara, extravagante, original tanto en la vida como en la escritura. Urge dejar de vivir al paso que marca la sociedad e inventar nuevas formas de vivir: de ahí surgirán también nuevas formas de escribir.

En tu libro rescatas la afirmación de Virginia Woolf acerca de que las mujeres eran espejos en que los hombres se veían magnificados… ¿tendrían las heroínas que olvidarse del amor romántico?

De manera paralela a ese espejo magnificador que la mujer era para el hombre, éste era para la mujer un espejo empequeñecedor. Así como el hombre se sentía grande junto a una mujer inválida, así la mujer se sentía inferior junto a un hombre con tal poder. Pero una mujer que se niega a jugar ese juego no necesariamente renuncia al amor romántico: simplemente requiere inventar su propia forma de amor romántico. Hoy las mujeres deberíamos preguntarnos cómo viviría el amor romántico una mujer fuerte, autónoma e ingobernable. No porque exista una respuesta, sino porque existen mil respuestas que cada mujer puede encontrar, debe encontrar, a lo largo de su vida.

La polémica en torno a iniciativas como #LeamosAutoras2014 (#readwomen2014 en el original) que llama a incorporar a nuestros hábitos de lectura más literatura escrita por mujeres, ha revelado que aún se cuestiona el valor de la creación femenina, algunos la consideran “parcial”, o casi un subgénero. ¿Qué necesita suceder para que se considere a la experiencia de las mujeres “universal”, como ocurre con la experiencia masculina?

Tiempo. Se requiere tiempo. Han sido milenios de dominio masculino. En la antigua Grecia una mujer valía menos que un trípode, como puede verse en La Ilíada. Esto ha cambiado a lo largo de muchos siglos: hace apenas menos de un siglo la mujer no votaba; podía votar el hombre más ignorante por el sólo hecho de ser hombre, pero una mujer de amplísima cultura no podía hacerlo. Para contrarrestar el peso de milenios, hace falta mucho trabajo, pero hace falta tiempo también para que algún día esto sea ya historia.

Hay quienes confían en que, con el paso del tiempo, será natural evolucionar hacia una sociedad más equitativa entre hombres y mujeres. Pero algunos piensan que se ha retrocedido en ciertos casos, como en la representación hipersexualizada de niñas y adolescentes en los medios de comunicación… ¿a qué crees que obedezca esta marcha atrás?

La hipersexualización de niñas, adolescentes e incluso de mujeres maduras en los medios de comunicación está relacionada con la necesidad de producir mercancías que llamen la atención para su compra-venta. En nuestras sociedades el sexo y la sexualidad no son vistos como algo natural, sino como un objeto capaz de atraer la atención de una clientela potencial. Esa hipersexualización de la cual hablas no alcanza únicamente a niñas o mujeres: los adolecentes varones y los hombres maduros son parte de ella también. Aparentemente asistimos a una especie de liberación de la sexualidad reprimida en siglos pasados. Pero en realidad más que liberar la sexualidad, lo que han hecho los medios de comunicación es usar la sexualidad como un medio para hacer atractiva una mercancía. Con eso, se ha rebajado la sexualidad a un objeto de compra-venta más, lo cual es en efecto, como lo has señalado, un paso atrás.

Por otro lado este tema está ligado a lo que en mi libro llamé “la mujer esquirol”. Con ese término me refería precisamente a las mujeres que en lugar de ser críticas ante este tipo de esquemas impuestos, los toman de manera servil para complacer al hombre. Ese tipo de mujeres, desde mi punto de vista, hacen más difícil y desigual la lucha de la mujer. Son como el esquirol que rompe cualquier huelga: en lugar de apoyar y unirse a un reclamo justo, opta por darle gusto a aquel que impone las reglas, aunque en eso vaya la propia dignidad y la lucha de sus compañeras. En otras palabras: aceptar la hipersexualización impuesta por los medios de comunicación, es actuar como el esquirol de una lucha justa. Es aceptar ser vista como un objeto de consumo y usar esas armas, en lugar de actuar como un ente pensante, sintiente, que debiera tener las mismas oportunidades que cualquier otro ser humano.

Joseph Campbell desglosó la estructura del viaje del héroe. Autoras como Maureen Mordock o Valerie Estelle Frankel han propuesto su propio modelo para las heroínas. ¿Crees que cambiaría la forma de percibirnos y de relacionarnos entre mujeres si nos apropiáramos de esa narrativa mítica, trasladándola a nuestra propia vida?

Creo que no podemos comparar el trabajo de Joseph Campbell con el de Valerie Estelle Frankel; el primero resulta bastante más académico. Pero en general tanto el trabajo de Maureen Mordock como el de Valerie Estelle Frankel, me parece que podrían colaborar a que esquemas muy arraigados se muevan, cambien un poco. En ese sentido no sólo desde la academia, sino desde cualquier otro ámbito, son necesarias mujeres que le hablen a las mujeres.

A pesar de lo anterior, no creo conveniente hablar de “apropiarse de una narrativa mítica”, ya que lo que me parece valioso es la capacidad de crear una narrativa tanto como una forma de ser nuevas. Creo que ese es el gran reto para las mujeres: dejar de imitar y comenzar a crear nuevas formas de ser y sentir en la vida tanto como en la literatura.

¿Cuáles son tus heroínas más queridas, en la realidad y en la ficción?

Creo que siempre he vivido en familias de heroínas. Mi madre, siendo judía, casi no contó con familia que la apoyara, padeció periodos oscuros y depresiones terribles. Sin embargo se levantó y salió adelante con una fuerza que aún no comprendo de dónde obtuvo. Por su parte, mi hija comenzó a hacer su vida muy pronto. Viajó desde muy joven, y ya para los 19 años se embarcó completamente sola hacia lugares remotos: conoció Kyoto, Tokyo, Nara, Hiroshima y diversos poblados japoneses que eran muy significativos para ella. Eso es algo que a mí ni siquiera se me hubiera ocurrido hacer. Lo mismo podría decir de mis hermanas; son mujeres que han superado problemas muy fuertes con una entereza impresionante. Yo he aprendido de esas mujeres: ellas han sido mi escuela.

En cuanto a las heroínas literarias, me resulta muy querida la Nora de Casa de muñecas, del escritor noruego Henrik Ibsen. Ella es más fuerte de lo que yo y muchas mujeres de hoy podríamos ser. En ese sentido creo que Ibsen fue –aunque él no lo considerara así– el primer gran dramaturgo feminista. Igualmente me resulta muy querida la imagen de la Marcela de Cervantes en Don Quijote, a quien ya mencionabas. Y ahora que lo pienso, tanto mis heroínas reales como las de ficción comparten ciertos rasgos: son valientes, no se doblegan, están hartas de los prototipos impuestos a la mujer, desean su libertad y su autonomía, y son capaces de llevar bien la soledad antes que resignarse al mal trato con tal de tener compañía.

“Aún nos faltan heroínas triunfantes”, dices en tu libro. ¿Has encontrado alguna en últimas fechas? Varios piensan que es más frecuente hallarlas en ciertas protagonistas destinadas a un público infantil o juvenil (como en las películas Brave o Frozen).

Mi labor como profesora de la UNAM me mantiene siempre cerca de los jóvenes, de modo que cada vez encuentro más y más heroínas en esas jovencitas a quienes nada parece doblegar. Muchas veces en la UNAM las estudiantes tienen que pasar por problemas económicos, familiares y sociales muy fuertes para concluir sus estudios, y a pesar de ello son las mujeres quienes tienen el más elevado índice de promedio en el programa de becas PRONABES, por ejemplo.

De modo que no me puedo quejar: a diario me nutro de heroínas de carne y hueso.

Creo que también es importante que menciones el ámbito cinematográfico, en particular películas como Brave o Frozen, que son las que moldean ciertas imágenes en la mentalidad de las niñas que mañana serán mujeres. No es lo mismo crecer con un prototipo de mujer como el de La bella durmiente o La cenicienta, que crecer con prototipos de mujeres fuertes. Creo que es bueno lo que está sucediendo en la literatura infantil tanto como en la cinematografía destinada a esas edades.

“Tendría que volver a escribirse la historia de la cultura”, es una de las conclusiones a las que llegas en Se busca heroína. ¿Cómo rescatar olvidadas heroínas de carne y hueso sin que se diluyan, meramente intercaladas entre las páginas de los libros de Historia?

Bueno, existen excelentes trabajos de mujeres que han comenzado a abrir brecha. Pienso por ejemplo en el trabajo de Marcela Lagarde, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas (CEIICH-UNAM, 2005), por mencionar uno cercano a nuestro ámbito. Creo que conforme más y más mujeres se den cuenta de lo que ha sido nuestra historia, podremos contar con más trabajos que la expliquen y que saquen a relucir no solamente sus tragedias, sino los tesoros que en ellas quedaron sepultados.

“Se busca heroína” es una frase que bien podría estar en el Aviso Oportuno.Si pudiéramos lanzar esa convocatoria, ¿qué requisitos deberíamos solicitar a autores y autoras?

Es curioso que lo menciones: es la primera vez que alguien me pregunta por esto. Me refiero a que cuando pensé en el título del libro, me imaginé la portada del mismo con un trozo de papel periódico recortado de la sección del “Aviso Oportuno” que dijera: “Se busca heroína. Se requieren mujeres fuertes, responsables de sí mismas, con mucha creatividad y afán de libertad. No hay requisitos en cuanto a la edad”. Pero entonces yo pensaba en heroínas de la vida real.

¿Qué requisitos debería tener una heroína literaria? Quizá no muy diferentes a los que he mencionado para una mujer de la vida real… Ante todo, no ser un personaje romántico al estilo de Ana Karenina o tantas otras creadas por los hombres. Dejar de morir por ellos, dejar, de hecho, de vivir por ellos. Me gustaría leer novela sobre una heroína rodeada de mujeres, en la cual los hombres tuvieran un rol secundario, como hay cientos en el caso de los héroes. ¿Estamos listas para ese tipo de literatura? No lo sé. Pero si no lo estamos, pronto lo estaremos. Porque en el fondo ya llegó la hora en que sin decirlo, sin gritarlo, las mujeres nos hemos convocado. Las amigas, las vecinas, las mujeres de cada institución, de cada pueblo o ciudad comienzan a ser cada vez más solidarias: ese es el camino. Hemos comenzado a andarlo y no me queda duda de que no hay marcha atrás. Cualquier avance en ese sentido, sea desde el ámbito que sea, debe ser apoyado y bienvenido.

Paulina Rivero Weber estudió la licenciatura, maestría y doctorado en Filosofía en la UNAM, donde es profesora de tiempo completo. Ha escrito Nietzsche, verdad e ilusión, Heidegger: la verdad originaria, y Se busca heroína. Es especialista en problemas propios de ética y bioética, en el pensamiento de Friedrich Nietzsche y, en fechas recientes, ha incursionado en la filosofía comparada. Es miembro del SNI, así como de la SEDEN (Sociedad Española de Estudios Nietzsche), del Colegio de Bioética A. C., y del Seminario Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM, entre otros.

 

Entrevista publicada originalmente en la antología En Reconstrucción. Hacia nuevas identidades y narrativas a partir de la equidad​, en la web del Programa Cultural Tierra Adentro.

Paraíso inhabitado, de Ana María Matute

Sesión 43 ( jueves 03 de abril de 2014)

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Ana María Matute, Barcelona, 26 de julio de 1925


ParaisoInhabitado_PortadaLibroParaíso inhabitado / Ana María Matute. — Barcelona : Destino, D.L. 2008. –396 p.

Resumen: “Mucho después de que todo haya sucedido, ‘Nací cuando mis padres ya no se querían’, recuerda Adriana. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección. Esta felicidad a medida se ve perturbada cuando Adriana debe iniciar el periplo escolar y entrar definitivamente en el mundo de los adultos, un entorno que le resulta ajeno cuando no hostil. Sin embargo, siempre queda un refugio bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón…”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

“Nací cuando mis padres ya no se querían. Cristina, mi hermana mayor, era por entonces una jovencita displicente, cuya sola mirada me hacía culpable de alguna misteriosa ofensa hacia su persona, que nunca conseguí descifrar. En cuanto a mis hermanos Jerónimo y Fabián, gemelos y llenos de acné, no me hacían el menor caso. De modo que los primeros años de mi vida fueron bastante solitarios.

Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retornar a su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.

Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años –quizás sólo cuatro–, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. A veces, los recuerdos se parecen a algunos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego. Sin saber muy bien por qué razón, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de ese cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar alguna cosa que no se desea, o incluso se teme vagamente.”

Como comenta Carmen Flordelís Durás en el blog Club de Escritura Fuentetaja, con estos impagables párrafos Adriana, una narradora ya en la edad madura, nos introduce de lleno en su vida y la de su familia en el momento de su infancia, describiendo su extrañeza ante el mundo adulto, el afecto hacia las personas que parecen entenderla o, al menos, quererla (fundamentalmente su tía Eduarda, hermana de su madre, y Tata María e Isabel, las mujeres de servicio de su familia) y, sobre todo, la historia de amistad-amor con Gavi, su “siamés”, que la salva del miedo y de las “piedras en el corazón”.

Si bien hay que mencionar que la obra ha resultado pesada a algunas integrantes del grupo -quizá le sobren páginas, sobre todo en lo que tiene que ver con el amigo-, su lectura nos ha cautivado al resto por estar llena de magia y de conocimiento infantil -o no contaminado aún por los intereses y conflictos propios del mundo adulto-, y de un lirismo y una poesía que hace que te transporte a épocas pasadas, sintiendo en muchos momentos como que asistes a la observación -la vivencia- de una obra de arte, con lo que constantemente te entran ganas de subrayar frases y párrafos completos para guardarlos en el cajón de tus propios recuerdos.

Otros libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Somos Muchas y Valientes 2014

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Y ya vamos por la sexta edición de ‘Somos muchas y valientes’, muestra de cortos de/sobre mujeres que organiza Cámara Lenta y que promueve el Centro de Documentación María Zambrano del Instituto Andaluz de la Mujer en torno al Día Internacional de las Mujeres.

La exhibición de los cortos tendrá lugar el miércoles 2 de abril, a las 21:00 horas, en la Sala El Cachorro (C/Procurador, 19. Triana, Sevilla), como viene siendo habitual.

Este año se proyectarán siete cortometrajes recientes realizados por mujeres o que plantean de forma directa diversas temáticas de género. Desde distintas vías, formatos y miradas, estas obras reivindican la diversidad como valor de convivencia y el coraje como rasgo de identidad de muchas mujeres que trabajan, abrazan, ríen y lloran, viven y sobreviven en un mundo que a menudo les es más hostil sólo por haber nacido mujeres.

Los siete  cortometrajes son los siguientes:


1. Peligro social
Dirección: VV. AA.
Año: 2013
Duración: 26 min.

Documental que retrata a un grupo de mujeres llenas de rebeldía que en la Barcelona de los 80 rompieron con los grises años de dictadura a base de punk.

Ver tráiler


2. Positivo, negativo
Dirección: Florencia P. Marano
Año: 2012
Duración: 13 min.

En un pueblo perdido de La Pampa Argentina, dos amigas adolescentes guardan un secreto que les obliga a mentir a sus familias y escapar al campo.

Ver tráiler


superlola3. SuperLola
Dirección: Gema Otero Gutiérrez y Juan Antonio Muñoz Berraquero
Año: 2013
Duración: 3 min. y 04 seg.

SuperLola es una niña valiente que quiere ser superheroína y que sueña con un mundo mejor en que todas las niñas y niños sean libres para ser lo que quiera. Se trata de la protagonista de SuperLola: cuento y guía didáctica, recurso editado por el Instituto Andaluz de la Mujer con motivo de la celebración del 8 de marzo de 2014.

4. Majorité opprimée
Dirección: Eléonore Pourriat
Año: 2010
Duración: 10 min y 43 seg.
Un día en la vida de un hombre en una sociedad sexista. El éxito tardío de esta ficción revela que la lucha por la igualdad sigue viva.

5. Surcos
Dirección: Gema Luque Higueras
Año: 2013
Duración: 4 min y 18 seg.
Reflexiones audiovisuales sobre la influencia de la música, sobre cómo permanece en nuestros imaginarios, las implicaciones del amor romántico como una de las temáticas principales de esta, la búsqueda de nuevas temáticas y, a la vez, de nuevas identidades.
Acceso al corto (con información del proceso de creación y música citada en el mismo)

6. Saskia
Dirección: Elia Ballesteros
Año: 2011
Duración: 13 min y 3 seg.
A sus 75 años, Betty no se resigna a dejar de buscar la libertad, pero el camino es complejo y delicado. Fábula inspirada en una historia real.

7. A cuerpos
Dirección: Rocío García Martínez, Gema Luque Higueras, Ana Maeso, Tania B. Martínez y Marta López
Año: 2014
Duración: 3 min y 41 seg.
Cuerpos diversos, múltiples… nuestros. Las voces se unen hasta formar el ruido, desde el que nace una historia de enfrentamiento al canon de belleza impuesto a las mujeres.

Todo el mundo está invitado a este estupendo programa. Además, en breve tendremos una copia de los cortos en el Centro de Documentación María Zambrano.

La hija del optimista, de Eudora Welty

Sesión 42 ( jueves 04 de marzo de 2014)

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Eudora Welty (Jackson-Misisipi, 13 de abril de 1909-ibídem 23 de julio de 2001)


Welty-Hija_del_optimistaLa hija del optimista / Eudora Welty. — Palencia: Impedimenta, 2009. — 222 p.

Resumen: “La hija del optimista es, sin duda, la obra maestra de Eudora Welty. En la tradición de la más brillante novela sureña… una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su juventud y a las deudas del pasado”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Al comienzo de la reunión en torno al libro la mayoría de las integrantes del grupo nos manifestamos un poco decepcionadas por el mismo, ya que su presentación como obra maestra de la autora y el hecho de que le hubieran otorgado el prestigioso Premio Pulitzer a la Novela en 1973 nos había creado grandes expectativas que no se habían visto del todo satisfechas. En cuaquier caso, algo de la narración nos había atrapado y nos había impulsado a todas el continuar su lectura hasta el final. Es precisamente entonces cuando la obra te atrapa y hace que comprendas -o intuyas, en gran medida- la especie de desapego de la protagonista por los hechos que suceden a su alrededor.

Y es que al principio parece que la historia no va mucho con la protagonista, a pesar de lo dolorosas que son las circunstancias que relata, como son la enfermedad y muerte de su padre, agravadas por la forma totalmente incoveniente de comportarse de la segunda esposa de este, beneficiaria final, además, de la casa familiar y de los objetos contenida en la misma. (Charo llamó la atención sobre la curiosa circunstancia de que a pesar de todo la protanista se ponga a limpiar el polvo de los libros de la biblioteca de su padre, en un gesto que puede parece inútil pero contiene una gran carga simbólica).

Por otra parte, tampoco entendían algunas muy bien el título de la obra pues el juez no parece especialmente optimista, a pesar de su autodefinición como tal. Esto nos llevó a la anécdota de mi sobrina Isabel cuando de pequeña, estando otra tía suya comentando que se había puesto lentillas, le dijo “pero, tita, lo tuyo es optimismo o miopía”. Sin darse cuenta, al cambiar “astigmatismo” por “optimismo” había hecho una frase verdaderamente ingeniosa. Pues eso, que el juez en vez de optimista lo que parece, más bien, es miope.

Pero, volviendo a la obra, todas estuvimos de acuerdo en que la narración toma un gran brío cuando la protagonista -en unas circunstancias de imagen visual muy potente- encuentra por casualidad los papeles de su madre, lo que le lleva a revisar la vida de sus padres y, con ello, su propia vida.

Como muestra de la belleza y profundidad de las reflexiones que esto le provoca a la protagonista, concluir este comentario con una cita de la misma que aparece casi al final del libro: “Los recuerdos no viven en un objeto concreto, sino en las manos libres, perdonadas y liberadas, y en el corazón que puede vaciarse y llenarse de nuevo; en los motivos renovados por los sueños…” (p. 221)

Para completar la versión del libro, agrego como Comentario de la entrada la visión de la obra de Lidia, una componte del grupo a la que el libro gustó mucho pero que no pudo asistir a la reunión, por lo que mandó un interesante mensaje al respecto por correo electrónico (parece que a no todo el mundo le gusta usar directamente el blog para estos menesteres).

 

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero

Sesión 41 ( jueves 06 de febrero de 2014)

rosa montero

Rosa Montero (Madrid, 03 de enero de 1951)


Ridicula idea_ portadaLa ridícula idea de no volver a verte / Rosa Montero. — Barcelona : Seix Barral, 2013. — 240 p.

Resumen: “Cuando Rosa Montero leyó el maravilloso diario que Marie Curie comenzó tras la muerte de su esposo, y que se incluye al final de este libro, sintió que la historia de esa mujer fascinante que se enfrentó a su época le llenaba la cabeza de ideas y emociones. La ridícula idea de no volver a verte nació de ese incendio de palabras, de ese vertiginoso torbellino.

Al hilo de la extraordinaria trayectoria de Curie, Rosa Montero construye una narración a medio camino entre el recuerdo personal y la memoria de todos, entre el análisis de nuestra época y la evocación íntima. Son páginas que hablan de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres, del esplendor del sexo, de la buena muerte y de la bella vida, de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar de la existencia con plenitud y con ligereza.

Vivo, libérrimo y original, este libro inclasificable incluye fotos, remembranzas, amistades y anécdotas que transmiten el primitivo placer de escuchar buenas historias. Un texto auténtico, emocionante y cómplice que te atrapará desde sus primeras páginas.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Este es uno de los libros leídos por el grupo que más nos ha llegado a la mayoría de las integrantes del mismo. Y ello por la sinceridad y la emotividad con la que la autora habla del duelo vivido por ella misma a la muerte por cáncer de su compañero, por el gran interés del retrato que hace de Marie Curie -una mujer admirable no solo en el terreno científico- al hilo del diario escrito por esta tras la muerte accidental de su marido y por todas las reflexiones sobre la vida en general y la vida de las mujeres en particular que han provocado en la autora el estudio de la trayectoria vital de la científica y su propia historia personal. “Te acerca al sentir humano desde la sencillez”, comentó una de las integrantes del grupo. Y todo ello con un lenguaje vivísimo y fluido que hace que realmente sientas que es la vida misma lo que corre por el texto.

 

Libro imprescindible, pues, en opinión de quien esto escribe, aunque -como no podría ser de otro modo- no compartan todas las afirmaciones que se vierten en el mismo, como las que versan sobre la feminidad o la maternidad, o se le encuentren algunas “pegas”, como alguien del grupo que le había enfadado un poco que el personaje de Marie Curie fuera tratado con más dureza que el de su marido, o como otra integrante, a la que le había gustado mucho la parte correspondiente al diario de la científica pero que la parte personal de Rosa Montero le había parecido como una especie de libro de autoayuda.

 

Así que ahí va un buen consejo: no os perdáis la bonita experiencia de leer esta obra. Y es que no podemos estar más de acuerdo con Rosa Montero cuando afirma que “Este es un libro sobre la vida… apasionado y alegre, sentimental y burlón”.

 

Citas

 

Mientras, y a modo de muestra, aquí van algunas citas del libro señaladas por integrantes del grupo en la reunión:

 

p. 79: “… La #Culpabilidad es una emoción tradicionalmente femenina. Sobre todo en épocas pasadas, aunque hoy todavía queden algunos jirones que nos manchan, velos pegajosos como telas de araña. Es una #Culpabilidad socialmente inducida por atreverte a seguir tus deseos, por descuidar tus obligaciones de mujer. #Culpabilidad por ser mala hija, mala hermana, mala esposa, mala madre. Marie sintió la mordedura de todas esas culpas corrosivas y a pesar de ello continuó su camino: era una mujer asombrosa…”

 

p. 113: “… Esa polaca dura y austera que siempre #HonróASusPadres, que llevó sobre los hombros la injusticia del mundo e #HizoLoDebido, de repente intentó aprender la #Ligereza, maravillosa virtud existencial que consiste en saber vivir el presente con plenitud serena…”

 

p. 114: “… Cuando uno se libera del espejismo de la propia importancia, todo da menos miedo.”

 

p. 142-143: “… Cuando era más joven, de hecho hasta hace poco, aspiraba como novelista a la grandeza; a elevarme como un águila y escribir el gran libro sobre la condición humana. Ahora, en cambio, aspiro simple y modestamente a la libertad; si consiguiera ser verdaderamente libre escribiendo, libre del yo consciente, de los mandatos heredados, de la supeditación a la mirada de los otros, de la propia #Ambición, del deseo de elevarme como un águila, de mis miedos y mis dudas y mis deudas y mis mezquindades, entonces lograría descender hasta el fondo de mi inconsciente y quizá pudiera escuchar por un instante la canción colectiva. Porque muy dentro de mí estamos todos. Sólo siendo absolutamente libre se puede bailar bien, se puede hacer bien el amor y se puede escribir bien. Actividades todas ellas importantísimas. Y entonces me preguntarás: ¿Estás siendo de verdad libre en este texto que ahora estás haciendo? Y yo te contesto: Pues no. Tampoco aquí. Pero me esfuerzo.”

 

p. 172: ”… la pena es pura y sagrada, y hasta en la muerte puede haber belleza, si sabemos vivirla.”

p. 188-189: “… Pierre Curie explicó lúcidamente ese dilema entre la pureza y el acomodo con su formidable y limpia lógica:

Debemos ganarnos la vida y esto nos obliga a convertirnos en un engranaje de la máquina. Lo más doloroso son las concesiones que nos vemos forzados a hacer a los prejuicios de la sociedad en la que vivimos. Debemos hacer más o menos concesiones dependiendo de que nos sintamos más débiles o más fuertes. Si uno no hace suficientes concesiones, lo aplastan; si hace demasiadas, es innoble y se desprecia a sí mismo.

 

No creo que se pueda expresar mejor. La vida mancha.”

 

p. 203-204: “¿Y en qué pensaría Madame Curie? ¿Cuál sería su balance final? Sánchez Ron concluye su libro hablando maravillas de la científica y resaltando los graves problemas con los que tuvo que enfrentarse. Y dice: ‘A la luz de semejante biografía e imagen pública, no debería sorprender a nadie que también sea posible identificar en Marie Curie rasgos de gran dureza, ni que su figura transmitiese, con prácticamente insoportable constancia, una profunda tristeza y seriedad‘…

 

Pero no te olvides de la felicitación navideña que escribió a su hija Irène y a Frédéric en diciembre de 1928…:

 

Os deseo un año de salud, de satisfacciones, de buen trabajo, un año durante el cual tengáis cada día el gusto de vivir, sin esperar que los días hayan tenido que pasar para encontrar su satisfacción y sin tener necesidad de poner esperanzas de felicidad en los días que hayan de venir. Cuanto más se envejece, más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia.

 

¿Te parece la carta de alguien amargado Andes al contrario: creo que, por fin, después de una vida batalladora y muy difícil, de una ambición ardiente y una responsabilidad abrumadora, Manya Sklodowska supo encontrar la #Ligereza.

 

Quién pudiera perder peso como ella y volar. Flotar ingrávida en el tiempo, que es una manera de rozar la eternidad. Vivir en la suprema gracia del aquí y el ahora… Y ahora dime: ¿No has sentido nunca la insidiosa tentación de dejar de ser quien eres? ¿De liberarte de ti mismo? Pero no hace falta ser tan drástico con Wakefield [personaje protagonista de un relato]: bastaría con ir soltando lastre. Con irte desnudando de las capas superfluas. Fuera la dictadura de #HacerLoQueSeDebe. Adiós a la #Ambición esclavizante y a la inseguridad torturadora (estas dos son pareja). Se acabó la #Culpabilidad y el ciego mandato de #HonrrarALosPadres.”

 

Películas y libros mencionados en la reunión

 

Por motivos varios, durante la reunión algunas componentes del grupo recomendaron los siguientes recursos:

 

Enlaces relacionados

Entrevista de María Lillo a Hélenè Langeving-Joliot en el diario ‘El País’. Física nuclear, la nieta de Marie Curie, de 86 años, sorprende por su vitalidad y sus ganas de transmitir lo que sabe, según la autora de la entrevista: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/25/actualidad/1398445342_458886.html

Otros libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Ciencia y sabiduría del amor…, de Rosa María Medina Doménech

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cubierta_ciencia_sabiduria_amorHoy, jueves 30 de enero de 2014, a las 19 h. en la sede de Fundación María Fulmen (C/ Zaragoza, 36. Sevilla), presentamos el libro “Ciencia y sabiduría del amor. Una historia cultural del franquismo (1940-1960)” (Iberoamericana / Vervuert, 2013), de Rosa María Medina Doménech, profesora titular de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada, con participación de la propia autora y de su colega María Sierra, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla.

En la obra la autora aborda la historia del amor en las dos décadas posteriores a la Guerra Civil, tratando con ello de acceder no sólo a las sutilezas de los aparatos de control del Estado franquista sino, sobre todo, a las resistencias, saberes y tácticas cotidianas producidas por las mujeres de la época.

Con motivo de la edición del libro, la librería Cazarabet (Mas de las Matas, Teruel) hizo una entrevista a Rosa María Medina Doménech que reproducimos por su gran interés.

Antes, comentar que Rosa María forma parte de una Red de trabajo sobre emociones con perspectiva de género y feminista que recientemente ha puesto en marcha el blog Emocríticas. También, y este ya a título particula, mantiene el blog Saberes subalternos con contenidos que tienen que ver con los conocimientos que se desarrollan “en los márgenes”.

Entrevista de la librería Cazarabet a Rosa María Medina Doménech

rosa_medina_domenechDesde la pluma de Rosa María Medina Domènech y bajo el paraguas de editorial Iberoamericana/Vervuert se aborda la historia del amor en la posguerra española… en las dos décadas inmediatamente posteriores [a la Guerra civil] y lo hace partiendo desde la idea cultural como parte sustancial de la comprensión humana de la realidad y como forma de organizar las prácticas individuales y sociales que desempeñaron un papel crucial en la subordinación de las mujeres mediante la definición de su identidad y su subjetividad.

- Rosa María, parece que este libro pudiese estar escrito por Eduard Punset porque el tema y la manera de tratarlo se acerca mucho a sus formas, rompamos el hielo, ¿qué piensas?

- La similitud con Punset podría establecerse si miras los contenidos científicos, es decir, que también me interesa, como a él, la manera en que la ciencia también ha contribuido a nuestras ideas contemporáneas sobre el amor. A partir de ahí la distancia con Punset es total, yo no estoy “enamorada” de la ciencia. Pienso que hay mucha sabiduría en la cultura popular aunque no se fabrique en laboratorios ni se publique en revistas de “impacto”. Mi intención como historiadora de la ciencia y el saber es conocer cómo contribuye la ciencia, con frecuencia, a proponer normas de funcionamiento social y cultural, cómo forma parte de la cultura en su conjunto tratando de auto-adjudicarse un lugar de privilegio. Especialmente en cuestiones relacionadas con las diferencias entre hombres y mujeres, la ciencia ha tenido intenciones muy “normativas”, es decir, ha intentado contribuir a un determinado orden social (y no a otros posibles), proponiendo –a veces de maneras muy coercitivas– cómo tenemos que ser para adecuarnos a la norma y no quedar “excluidas” por “anormales” . También, como he tratado de mostrar en mi libro, es necesario conocer las ideas innovadoras que generan los grupos “subalternos”, es decir, los que, como las mujeres, se escapan de la hegemonía en la que el poder pretende encorsetar a la realidad.

- Cuando nos enamoramos, ¿qué “parte de culpa” tiene el cerebro y nuestras hormonas?

- Los humanos somos seres vivos y las ciencias biológicas tratan de explicarnos. El problema es que muchas veces se transmite una visión determinista de la biología. Históricamente, esta idea, el “determinismo biológico”, ha sido muy peligrosa. Me refiero, por ejemplo, a la explicación racista de la humanidad que se alió con el colonialismo para explicar el mundo y el ser humano de forma jerárquica, con los blancos en la cúspide; sabemos bien a qué horrores llevaron estas ideas que tenían fundamentos científicos.

Nadie se enamora “sólo” por que tenga un “subidón hormonal”, por ejemplo. Esto es una reducción al absurdo que sirve para justificar comportamientos que muchas veces no comprendemos, incluso en nosotras o nosotros mismos. Como dice una feminista muy crítica con la ciencia, Sandra Harding, el determinismo es una manera de sellar la ambivalencia, si pensamos que algo es monocausal, pues ya está, no tengo que reflexionar sobre mi vida o mi responsabilidad en ciertas decisiones.

No estoy negando con ello que nuestra materialidad biológica no sea importante en nuestros afectos, pero nos queda mucho por saber sobre cómo integrar la mente, la cultura, el cuerpo, y las maneras de convencernos de que ciertos significados son los verdaderos. En este sentido es importante hacerse siempre la pregunta que nos hacemos quienes nos dedicamos a la historia ¿a quién benefician estas ideas deterministas? Más específicamente ¿a quién le beneficia creer que estoy ‘locamente’ enamorada y que esta es mi media naranja y que tengo por ello que aguantar todo lo que me pase? Si lo miras así, queda muy claro.

- ¿Hasta dónde llega nuestro instinto en esto del “juego del amor”?, ¿y nuestro sexto sentido?

- Las teorías sobre los instintos fueron un “tinglado” científico que duró muchas décadas y que servía y, sigue sirviendo (no hay más que oír algunos de los programas de Punset, sobre todo cuando habla Helen Fisher) para reducir el comportamiento humano a explicaciones biológicas. También se teorizó sobre el instinto desde el psicoanálisis, aunque en España tras la guerra civil las ideas sobre el inconsciente fueran relegadas pues el exilio y la ideología dominante impidieron el cultivo de ideas más complejas, como el inconsciente. En la cultura ha pervivido una cierta noción de instinto como percepción o certeza de difícil explicación racional, quizá algo así como un cierto “olfato”. No hemos prestado aún mucha atención desde la historia a estas ideas culturales tan hondas y comunes que, con frecuencia, son el timón de nuestras decisiones. Aunque yo he intentado con este libro empezar a comprender su significado, nos queda aún mucho por saber. Con frecuencia ese “sexto sentido” puede ser una manera de aceptar, sin examinar, nuestras decisiones, creyendo que el amor es un arrebato que no atiende razones. Como muchas mujeres de los años cuarenta y cincuenta ya nos enseñaban, es mejor comprender sus razones, sobre todo para no auto-justificar comportamientos “kamikazes” que están costando muchas vidas.

- Rosa María, ¿para las mujeres existe el príncipe azul?

- Para muchas sí (lo mismo que princesas azules, pues también en las culturas lésbicas hay mucha ideología romántica). El príncipe azul es parte de la ideología amorosa que nos hace creer que hay alguien “preparado” para nosotras, nuestro complemento. La idea de la complementariedad de los sexos es una idea históricamente vieja generada por el ordenamiento patriarcal del mundo y que ha pervivido con diferentes formatos y ropajes a lo largo de la historia (incluso con argumentos científicos muy serios). Creo que es importante darse cuenta de la diferencia entre saber que hay personas con las que las relaciones transcurren de manera bastante más fluida que con otras –esto lo detectamos en nuestra experiencia diaria–, y creer que hay una persona determinada que nos “completará” y nos hará felices es, simplemente, una fuente de frustración y un componente de algunas versiones de la ideología del amor romántico, que, por cierto, da mucho dinero al negocio de bodas, noviazgos, etc.

- Y si para nosotras existe el “príncipe azul”, ¿qué existe para los hombres?

- Para los varones más que princesas, la ideología suministra “medias naranjas”. Este formato de la mujer complementaria al hombre también ha variado históricamente. Pero no olvidemos que la fórmula romántica es relativamente reciente históricamente y el amor sólo inundó la pareja o el matrimonio desde finales del siglo XIX, como nos ha enseñado Stephanie Coontz en su libro Historia del matrimonio, cómo el amor conquistó el mundo.

- ¿Hasta dónde podemos sentirnos acomplejados ante el hecho de afrontar la ciencia del amor?

- La teoría de los complejos fue la segunda fórmula o “tinglado” con el que someter a las mujeres a la obediencia en el amor. En mi libro he llamado a los instintos y los complejos “dispositivos”, siguiendo la idea de Julia Varela que utiliza la inspiración de Michael Foucault. Estos “dispositivos” son fórmulas que tienen el poder de inmiscuirse en nuestras vidas de manera muy íntima, tanto que resulta muy difícil detectarlas pues nos hacen “legibles” ante los demás en una determinada sociedad. Me explico. El complejo de inferioridad fue una manera más sofisticada de justificar la sumisión obligatoria de las mujeres, porque ya no se usaban los argumentos sobre la inferioridad biológica. Los saberes de las nuevas ciencias psicológicas construían esta idea de que las mujeres, incluso por razones sociales, tenían una subjetividad deficitaria o “acomplejada” que requería de un terapeuta o de un marido. Como con sagacidad comentó Carmen Martín Gaite en Usos amorosos de las postguerra española, un hombre con complejos en la sociedad de postguerra (quizá aún siga siendo así…) era una persona interesante, diferente…, una mujer “acomplejada” no.

- Rosa, ¿tanto crees que nos reprimimos y nos reeducamos desde nuestra imaginación para hacer frente al sufrimiento afectivo?

- Reprimirnos no. Es un término que no me gusta. De hecho, desde la historia de las emociones una medievalista, Barbara Rosenwein, ha denunciado que tenemos una idea cultural muy arraigada de que las emociones son como volcanes interiores a punto de estallar y eso no parece que sea una gran verdad, es una fórmula, un discurso histórico que nos ayuda a explicar las emociones como arrebatos, en lugar de hacerlo, por ejemplo, como “zonas de contacto” entre los seres humanos que contribuyen a darnos forma cuando entramos en contacto con otras personas mediante nuestros sentimientos.

Reeducarnos sí. En nuestra sociedad, en nuestro país, creo que tenemos una visión muy estática de nosotros/as mismos/as. Fíjate la de veces que oímos la expresión de “yo soy así” o “ya sabes cómo es”. Quizá será por la buena influencia de la postmodernidad, o del budismo, no sé, pero creo que sienta muy bien pensarnos de una manera más flexible y responsable. Quizá sea, también, por la influencia en mí de la historia que enseña con contundencia que el cambio es algo real. Podemos cambiarnos a escala social e individual si tomamos la decisión y nos hacemos conscientes de que hay maneras mejores de vivir (de sufrir menos, vamos). Especialmente las mujeres tenemos que confiar en esta idea porque nos han educado precisamente en la contraria.

- Pero ¿cuáles son las mejores estrategias de lucha para reivindicarse en esto del amor?

- Lo que he aprendido de las mujeres que vivieron en las décadas de los años cuarenta y cincuenta de las que hablo en mi libro es que en el amor hay elecciones. Es evidente que las condiciones materiales hacen más o menos fácil el poder elegir, claro está. Pero se puede elegir entre estar en una relación con mucha violencia (y leerlo erróneamente como pasión) o estar en una relación con más tranquilidad con más encuentro e intimidad. Así lo dice también Toni Morrison, una mujer muy sabia, en su novela Amor: “Se requiere cierta inteligencia para amar así, suavemente, sin accesorios”. Esta frase me ha dado muchísimo en qué pensar.

- Yo creo que ya desde hace tiempo manejamos la situación y el timón en esto de las relaciones heterosexuales, pero no todas las generaciones disfrutaron de esta igualdad. Cuéntanos.

- Yo creo que es mejor que la gente se anime a leer el libro para ver estos cambios. Pero tampoco hay que ser “presentistas”, en el sentido de creer que cualquier tiempo pasado fue “peor”; todas las conquistas están siempre cuestionándose y vivimos en un mar de contradicciones que hace a veces muy difícil creer en nuestra capacidad de dirigir nuestras vidas.

- Yo no creo que nos hayamos masculinizado para llegar a la igualdad… más bien creo que hemos aprendido más de nosotras mismas y que nos queremos más y mejor; así que lo llevamos a la práctica y eso se nota en todas nuestras facetas y en lo más mínimo, en el día a día. ¿Qué piensas?

- Ciertamente lo de “masculinizarse” fue un invento patriarcal para cuestionar nuestra identidad, la de las mujeres, si hacías ciertas cosas (estudiar, decidir, mostrar tu deseo sexual o erótico, etc.) parecía que dejabas de ser mujer. Es una estrategia de exclusión del poder. Por eso ahora todo el movimiento queer, tal y como yo lo veo, es tan útil, porque quiere deshacer, desestabilizar esa dicotomía entre ser de forma blindada hombres sólo o sólo mujeres. ¿Qué pasaría si dejáramos de vivir pensándonos o viviéndonos desde ahí, desde dos mundos cerrados y separados? Incluso la biología muestra que en muchas ocasiones nuestros cuerpos son las dos cosas, hombres y mujeres, como muestran lo que hoy llamamos personas intersexuales. Lo masculino no está en la cúspide social o biológica, como históricamente se nos ha hecho creer, las mujeres no hemos logrado más grado de “masculinidad”. Lo masculino, tanto como lo femenino es patrimonio de la humanidad, como los derechos humanos. Por eso me interesó mucho el trabajo de María Laffitte que desarrollo en el capítulo central del libro, porque enunció estas cosas, a su manera, en una época muy adelantada, incluso antes que Simones de Beauvoir, y yendo en ocasiones más lejos, sobre todo en su denuncia de la “ciencia misógina”.

- ¿Hemos dejado de ser obedientes, sumisas… para ser libres de una vez en el amor?

- Creo, como te decía, que ninguna conquista es definitiva y que, a nivel personal, la libertad es un proceso diario, activo. Ser libres en el amor es una tensión, un reto, una aventura. Y en esto da igual que pensemos en el amor de pareja o en el de las amigas y amigos o los padres. Con frecuencia habrá que ser flexibles, comunicarse, lograr buenas dosis de intimidad para poder construir relaciones que nos enriquecen; no se trata, en absoluto, de obedecer. Las mujeres de aquella época se quejaban en sus cartas de la necesidad de construir intimidad, algo que ellas mismas diagnosticaban que a los varones les costaba. Y no podemos olvidar que la intimidad –como la ternura– es muy “sexy”. Pero también dejaron muy claro, incluso algunas canciones, que hay a la vez que construir una “distancia elástica” con la persona amada, porque en ese espacio entre-dos reside el bienestar, es decir en no (con)fundirse con la otra persona, en encontrar una diferenciación flexible. De esto han hablado teóricas contemporáneas como Luce Irigaray y Deborah Thien, pero las mujeres que he estudiado hablaban con mucha sabiduría de esto, de la “orquestación del amor”.

- ¿Yo lo llamo “arte” (puede que me guste y “deguste” demasiado la poesía), pero tan difícil es esto de “ la compleja orquestación del amor”?

- Yo no le pondría el adjetivo de “difícil”, aunque lo “difícil” tiene su erótica. Más bien diría que orquestar el amor ha de ser creativo, un reto a veces, otras un solaz. Un espacio donde abandonarse dulcemente, sin rendirse. Pero hay que empezar por el amor a una misma, eso es muy complejo también. Pero si no encuentras en ti ese lugar para abandonarte dulcemente, difícil lo vas a tener en el amor ajeno.Descargar letra en pdf

Como veis, sumamente estimulantes las ideas que expresa en esta entrevista Rosa María Medina Doménech sobre el amor y los sentimientos, y sobre el papel interesado de la ciencia y de la sociedad en la conformación de los mismos. Sirvan las mismas para nuestra particular manera de celebrar el ya cercano día 14 de febrero!