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Nuestra canción del verano 2014: Las Hadas Existen, de Rozalén

Aunque no es de este año, a nosotras ese detalle no nos importa y declaramos como canción del verano 2014 Las Hadas Existen, de la cantautora albaceteña Rozalén:

 

La letra dice así:

Porque las hadas existen aunque muchos no sepan verlas,
de hecho pueden pasar por tu lado y que no te des ni cuenta.
Quizá si te fijaras en todas las miradas
de quienes se cruzan por tu vida las descubrirías.

Y aunque recién levantadas tengan los ojos algo hinchados y el cabello despeinado
ellas son muy bellas enfocadas de ambos lados.
A veces hasta maquillan, pero de manera suave,
pues deben disimular sus rostros angelicales.
Lapiceros negros y carmín de labios para parecer una más.

Cuando las hadas se hacen presentes llevan una vida aparentemente normal.
Y las puedes encontrar yendo a la universidad,
comprando en supermercados, tomando café en un bar,
sentaditas en los trenes, bicis, coches, autobús…
Tienen magia en sus encantos los que las difiere de toda la multitud .

Y así la magia no acaba nunca
porque las hadas nunca morirán…
Y es que la magia habita en las hadas
y en las mujeres se reencarnarán.

Deberás tener cuidado con las hadas
y es que el brillo de sus ojos tiene el poder de hechizarte,
hipnotizan con sus rostro.
Tan dispuestas a invadirte con alegrías
que tus labios quedan sin remedio y fuerzan sonrisas.

Y además son divertidas, tienen la empatía de saber qué decir
o qué hacer en cada instante para que te puedas evadir y olvidar todos tus males,
viajar a otros mundos, descubrir nuevas estrellas,
recorrer otros sonidos, rozar el cielo con ellas.

Tienen el don de enamorar. Cómo de potentes sus varitas serán
para que soñaran, sueñen y soñarán con poseerlas por siempre al despertar.

Y así la magia no acaba nunca
porque las hadas nunca morirán…
Y es que la magia habita en las hadas
y en las mujeres se reencarnarán.

Y aunque sorprenda también se equivocan.
De vez en cuando las veas llorar.
No han encontrado el consuelo a una misma,
tos los poderes son pa’ los demás.

Las hadas buscan, sueñan y nunca desisten.
Las hadas luchan por hacer su meta realidad.
La magia es inmortal.
La magia es inmortal.
La magia es inmortal.
La magia es in mor tal.

¿Preciosa, verdad? Pulsar aquí si queréis descargarla para aprenderla.

También se puede disfrutar la canción en versión acústica:

 

Incluso en una sorprendente versión para personas con discapacidad auditiva, con la colaboración en la traducción a la lengua de señas de Beatriz Romero, en una grabación realizada en el Auditorio Municipal de Albacete el 27 de febrero de 2012:

 

Con esta misma persona, Beatriz Romero, podemos ver a Rozalén en un simpático vídeo de la canción  80 veces:

 

Si os habéis quedado con ganas de más Rozalén, podéis consultar su web oficial y/o ver el programa Mitele, emitido en mayo de este año en Cuatro y Telecinco, donde la artista, entrevistada por el multifacético actor y cantante gaditano Álex O’Dogherty, presenta el proceso de grabación de su disco “Con derecho a”, que contiene las dos canciones referidas:

rozalen-mitele

 

Que vivan las hadas! Y feliz “restillo” de verano!

 

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Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel

Sesión 45 ( jueves 12 de junio de 2014)

Rosa Chacel Arimón (Valladolid, 3 de junio de 1898 – Madrid, 7 de agosto de 1994)

Memorias de Leticia ValleMemorias de Leticia del Valle / Rosa Chacel. Madrid  : Herce, 2008. 197 p.

Resumen: “A punto de cumplir los 12 años, Leticia, huérfana de madre, se traslada con su padre, un militar que acaba de regresar de la guerra de Marruecos, y con su tía Aurelia a Simancas (Valladolid). Allí la niña, dueña de un talento extraordinario y de sorprendente madurez, recibirá clases de música en casa de Luisa con la que entablará una estrecha amistad. Daniel, marido de Luisa, entra en la vida de Leticia cuando comienza a darle clases para no desaprovechar el gran talento de la niña.” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Esta gran novela generó una reunión animada, con diversas interpretaciones sobre el significado último de distintos episodios esbozados en la obra como a media voz -en el tono de los secretos familiares-, y muchos comentarios sobre sus protagonistas, unos personajes interesantes y complejos a pesar de moverse en un medio que podría parecer, en principio, poco prometedor, como es una ciudad de provincias de la España de principios del siglo XX.

Y es que la novela parece encerrar claves simbólicas acerca de algunos episodios reales de la vida de la autora y de personajes decisivos de su biografía, como Ortega y Gasset, según sostiene la profesora Carmen Morán en el estudio crítico que introduce la edición de la obra realizada por Iberoamericana / Vervuert en 2010.

En definitiva, una obra un poco hermética pero de innegable calidad y de gran capacidad evocadora, de una escritora inteligente como pocas que no recibió en vida el reconocimiento que su enorme literarura merecía.

Existe una película con el mismo título (1980), difícil de encontar, al parecer, pero cuyo tráiler está disponible en Youtube:

Citas

“El día 10 de marzo cumpliré doce años [...]
En todo lo de antes no pienso; lo veo dentro de mí; cada uno de mis minutos es uno de aquellos, pero pensar, cuando me pongo a pensar, sólo se me ocurre: el 10 de marzo cumpliré doce años [...]
Cuando quiero decirme a mí misma algo de todo lo que sucedió, sólo se me ocurre la frase de mi padre: «Es inaudito, es inaudito».” (p. 7)

“Tengo tal necesidad de pensar por cuenta propia, que cuando no puedo hacerlo, cuando tengo que conformarme con alguna opinión que no arranca de mí, la acojo con tanta indiferencia que parezco un ser sin sentimientos. Esto me atormenta más que nunca cuando quiero hacerme una idea de cómo sería mi madre. Cuando era pequeña, oía hablar de ella y me decía a mí misma: No, no era así, yo recuerdo otra cosa, pero ¿qué es lo que yo recordaba? Nada, claro, nada que se pueda decir ni siquiera oscuramente. La verdad es que nunca pude recordar cómo era mi madre, pero recuerdo que yo estaba con ella en la cama, debía ser en el verano, y yo me despertaba y sentía que la piel de mi cara estaba enteramente pegada a su brazo, y la palma de mi mano pegada a su pecho. Por muchos años que pasen, no se me borrará ese recuerdo, y puedo hundirme en él tan intensamente, sobre todo de un modo tan idéntico a cuando era realidad, que en vez de parecerme que cada vez lo miro más desde lejos me parece que, al contrario, algún día pasaré más allá de él [...]
Es raro: si recuerdo lo que sentía, ¿por qué no recuerdo lo que veía? Yo creo que debe ser porque después he seguido viendo y viendo cosas; en cambio, no he sentido nunca más nada semejante a aquello.
Todo el mundo, todos más o menos, habrán sentido una cosa así, pero si la han sentido, ¿por qué no hablan de ello? Claro que yo tampoco he hablado nunca, pero cuando los otros hablan, yo busco entre sus palabras algo que deje traslucir que lo conocen, y nunca lo encuentro [...] Hablan del amor de las madres, de cosas que hacen o que dejan de hacer, y yo siempre digo en mi fondo: el amor era aquello.” (p. 10-12)

“Cuando todas se marcharon, fui a sentarme junto al fuego en el poyo de la chimenea [...] Mi tío llegó y le dijo algo a su mujer que en seguida me hizo prestar atención. No podían verme, porque me ocultaba una enorme butaca que había delante de mí [...]
Mi tía, además, dejaba bien sentado que, en parte, ella lo había previsto todo. Repetía: «Ya te lo dije yo desde el principio; aquello no podía ser, aquello era cosas de locos. Aquello no podía ser, no podía ser».
Y no se daban cuenta de que lo que no podía ser estaba detrás de la butaca.
No sé si era la cólera o la amargura lo que me llenaba los ojos de lágrimas. Me parecía que ya, en los días de mi vida, no volverá a sentir nada a lo que se pudiese llamar de una u otra forma amor.
Después, pensé que acaso aquello que yo llamaba fuerza bruta fuese lo único que me quedaba. Entonces empecé a bostezar y a sentir unas ganas locas de dormir profundamente [...]
Salí tanquilamente del rincón [...]
Dije que estaba cansada y que quería irme a la cama; nadie se opuso.
Al entrar en mi cuarto me acordé de que al día siguiente era el 10 de marzo. Miré la rama de hiedra que subía por el marco de la ventana y había crecido lo que yo tenía calculado.” (p. 196-197)

Otras Citas de Memorias de Leticia Valle recogidas en esta ocasión por Rita, componente del grupo de lectura.

Más sobre la obra

De este artículo reproducimos un párrafo especialmente interesante como tema de debate:

“En los años cuarenta suponía un auténtico revulsivo atreverse a dar una visión de un personaje femenino cuya ambición vital trascendiera el objetivo de convertirse en una simple ama de casa, y por ello no sería una boutade si consideráramos a Rosa Chacel, en ese contexto, como a una escritora revolucionaria en su tiempo. También lo es por el hecho de retratar una historia de seducción intelectual entre maestro y alumna en el que la niña que está a punto de cruzar el umbral de la adolescencia no adopta el rol de mujer fatal y, al mismo tiempo, tampoco es una mera víctima de tal proceso, sino que participa en él de manera, si no activa, al menos responsable y conscientemente, sin quedar impune. Y es en este punto en el que enlazamos con el núcleo gordiano de Rosa Chacel: su personal antifeminismo. La escritora considera que la mujer no tiene que reivindicar ningún rol que crea supeditado al hombre porque eso supondría plegarse y dar reconocimiento al sistema machista, sino que el papel de aquella es tomarlo sin siquiera exigirlo; es decir: reivindica a la mujer puesta en acción, la mujer que actúa y que no agota sus esfuerzos en chácharas ni gritos que probablemente, a la postre, no dan ningún resultado porque se pierden en su propio eco”

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

La mujer habitada, de Gioconda Belli

Sesión 44 (jueves 15 de mayo de 2014)

gioconda

Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948)


la mujer habitadaLa mujer habitada /  Gioconda Belli. — Tafalla: Txalaparta, 2009. — 387 p.

Resumen: “Editado en varias lenguas y libro de lectura obligada en cuatro universidades de Estados Unidos, la primera novela de esta nicaragüense nos introduce en dos relatos paralelos: la resistencia indígena a los españoles y la actual insurgencia centroamericana ligados por una confluencia común, la emancipación de la mujer, la pasión y el compromiso libertador” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

El libro ha gustado mucho al grupo, destacando alguna componente del mismo que se nota que la escritora es poeta por la belleza que imprime a sus descripciones, si bien otras hemos puesto pequeñas pegas como alguna cuestión estilo o que en ciertos momento se nos hizo un poco tedioso.

En cualquier caso, la obra narra con veracidad y pasión la lucha política en un país de América Latina contra la dictadura militar, imperante con la complicidad de las clases ricas -aunque el lugar donde transcurren los hechos es de ficción, bien puede deducirse que se refiere a Nicaragua, país de origen de la escritora, implicada en su día con el movimiento sandinista-, enlazando de forma eficaz y poética con luchas del pasado a través de la preciosa figura de Itzá, la india que siglos atrás había combatido a los invasores españoles y que poco a poco va “habitando” a Lavinia, la protagonista de la novela.

Una protagonista que muestra la lucha de una mujer por construir su propia vida sin las limitaciones impuestas por razones de género y/o derivadas de la clase en la que nació, si bien en el proceso surjan contradicciones, lo que hace más humano al personaje, según apuntó una componente del grupo.

Y es que, como dijo otra compañera, el libro sirve muy bien para reflexionar sobre temas de género: el sexismo de la sociedad, el legado de nuestras antepasadas, la lucha de las mujeres por su autonomía, los planteamientos éticos, el despertar de la conciencia política, las relaciones con la madre, las relaciones entre mujeres, etc., etc.

Hablando sobre estos y otros temas, la mayoría rechazamos la idea de que la protagonista se implicara en la lucha política “por amor” -aunque sea gracias a este que se producen los primeros contactos de la misma con la “resistencia”-, o que una revolución sea verdaderamente tal si no cambian también los valores patriarcales imperantes; también en esta línea se consideró la justificación o no de la lucha armada, aún en situaciones verdaderamente dramáticas, manifestando algunas que son los valores humanistas los que realmente pueden cambiar la sociedad a la larga.

Finalmente, mencionar algunos de pasajes del libro que se destacaron en la reunión, como la apasionada -y apasionante- descripción del primer encuentro amoroso de la protagonista con su compañero de trabajo o la relación tan orgánica de la misma con su cuerpo -por ejemplo, cuando describe sus sensaciones mientras se está dando una ducha-, o frases tan sugerentes como que las mujeres entran en la historia por necesidad, sé honesta contigo misma y recibirás respecto, o nadie que ama muere jamás.

Análisis en profundidad de la novela y de sus personajes

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Y de regalo…

Consejos para la mujer fuerte, de Gioconda Belli

Paulina Rivero Weber: EN BUSCA DE LA NUEVA HEROÍNA

 PaulinaRivero1-_webPaulina Rivero Weber

Paulina Rivero Weber

En busca de la nueva heroína

¿Cuántas de las heroínas más populares de la literatura universal podemos evocar sin esfuerzo? ¿Cuántas de ellas resultan victoriosas en tramas que no tienen que ver con el amor de pareja? ¿Y qué representa esto, en la vida cotidiana fuera de las páginas, para las mujeres?

Entrevistamos a la Doctora en Filosofía y profesora Paulina Rivero Weber acerca de ésta y otras cuestiones en torno a la heroicidad femenina, tomando como punto de partida su libro Se busca heroína, en el que revisa las historias de mujeres que han sido modelo a seguir tanto en el papel como en la realidad (de Madame Bovary a Lou Andreas Salomé) y afirma la necesidad de construir nuevas posibilidades para unas y otras.

En la antigua narrativa oral de muchos lugares del mundo hay niñas valientes, jóvenes fuertes y viejas sabias. Aún en el Quijote de Cervantes tuvimos a la pastora Marcela, una heroína que busca la paz consigo misma. ¿En qué momento las perdimos?

Creo que no las hemos perdido del todo; personajes como Marcela en Don Quijote son, a mi modo de ver, indicadores de ello. Pero sin lugar a dudas la abundancia o escasez de heroínas literarias nos habla de la sociedad en que ellas son –o no son- creadas. Una sociedad matriarcal seguramente tendría más heroínas que héroes. La sociedad en que vivimos ha comenzado a dejar de tener modelos exclusivamente patriarcales, pero la meta de sociedades capitalistas como la nuestra y como la mayoría de las sociedades hoy en día, no es la creación de individuos autónomos y fuertes, sino la de individuos consumistas. Para ello es necesario seguir ciertos patrones de imagen y de conducta, en los cuales tanto la mujer como el hombre suelen ser degradados a bienes de consumo. En el caso de la mujer el ejemplo clásico es la imagen de una estructura que no corresponde a la mujer real, sino a un conjunto de fantasías masculinas. Es difícil imaginar heroínas cuando a las mujeres se les empuja compulsivamente a preocuparse de una manera desmedida por conservar una apariencia, esbeltez y “belleza” no naturales para satisfacer ese imaginario masculino.

Esto no implica que la heroicidad le esté vetada a la mujer en la sociedad capitalista. De hecho en este tipo de sociedades se requieren con mayor urgencia mujeres capaces de pensar y ser críticas ante los modelos impuestos. Las ha habido a lo largo de toda la historia y también en la literatura; simplemente hace falta que comiencen a abundar más: que dejen de ser excepciones y comiencen a ser parte de la cotidianidad.

Las heroínas de la literatura que más alcance tienen en la actualidad están modeladas a partir de un punto de vista masculino. Parecería que la solución era que mujeres delinearan a sus propias heroínas, pero hay autoras que las representan desde ese punto de vista también. ¿Por qué sucede?

En algún lugar la escritora Marcela Serrano se ha quejado de ello, creo que con justa razón. Pareciera ser que ahora la mujer que escribe tiende a seguir patrones de escritura que han dejado tras de sí los grandes escritores. No todas las mujeres lo hacen, pero en efecto, lamentablemente muchas siguen ese ejemplo. Creo que hace falta juventud mental para saber que se vale hacer las cosas de una manera completamente diferente. Y no sólo “se vale”: urge hacer las cosas de una manera diferente, urge ser rara, extravagante, original tanto en la vida como en la escritura. Urge dejar de vivir al paso que marca la sociedad e inventar nuevas formas de vivir: de ahí surgirán también nuevas formas de escribir.

En tu libro rescatas la afirmación de Virginia Woolf acerca de que las mujeres eran espejos en que los hombres se veían magnificados… ¿tendrían las heroínas que olvidarse del amor romántico?

De manera paralela a ese espejo magnificador que la mujer era para el hombre, éste era para la mujer un espejo empequeñecedor. Así como el hombre se sentía grande junto a una mujer inválida, así la mujer se sentía inferior junto a un hombre con tal poder. Pero una mujer que se niega a jugar ese juego no necesariamente renuncia al amor romántico: simplemente requiere inventar su propia forma de amor romántico. Hoy las mujeres deberíamos preguntarnos cómo viviría el amor romántico una mujer fuerte, autónoma e ingobernable. No porque exista una respuesta, sino porque existen mil respuestas que cada mujer puede encontrar, debe encontrar, a lo largo de su vida.

La polémica en torno a iniciativas como #LeamosAutoras2014 (#readwomen2014 en el original) que llama a incorporar a nuestros hábitos de lectura más literatura escrita por mujeres, ha revelado que aún se cuestiona el valor de la creación femenina, algunos la consideran “parcial”, o casi un subgénero. ¿Qué necesita suceder para que se considere a la experiencia de las mujeres “universal”, como ocurre con la experiencia masculina?

Tiempo. Se requiere tiempo. Han sido milenios de dominio masculino. En la antigua Grecia una mujer valía menos que un trípode, como puede verse en La Ilíada. Esto ha cambiado a lo largo de muchos siglos: hace apenas menos de un siglo la mujer no votaba; podía votar el hombre más ignorante por el sólo hecho de ser hombre, pero una mujer de amplísima cultura no podía hacerlo. Para contrarrestar el peso de milenios, hace falta mucho trabajo, pero hace falta tiempo también para que algún día esto sea ya historia.

Hay quienes confían en que, con el paso del tiempo, será natural evolucionar hacia una sociedad más equitativa entre hombres y mujeres. Pero algunos piensan que se ha retrocedido en ciertos casos, como en la representación hipersexualizada de niñas y adolescentes en los medios de comunicación… ¿a qué crees que obedezca esta marcha atrás?

La hipersexualización de niñas, adolescentes e incluso de mujeres maduras en los medios de comunicación está relacionada con la necesidad de producir mercancías que llamen la atención para su compra-venta. En nuestras sociedades el sexo y la sexualidad no son vistos como algo natural, sino como un objeto capaz de atraer la atención de una clientela potencial. Esa hipersexualización de la cual hablas no alcanza únicamente a niñas o mujeres: los adolecentes varones y los hombres maduros son parte de ella también. Aparentemente asistimos a una especie de liberación de la sexualidad reprimida en siglos pasados. Pero en realidad más que liberar la sexualidad, lo que han hecho los medios de comunicación es usar la sexualidad como un medio para hacer atractiva una mercancía. Con eso, se ha rebajado la sexualidad a un objeto de compra-venta más, lo cual es en efecto, como lo has señalado, un paso atrás.

Por otro lado este tema está ligado a lo que en mi libro llamé “la mujer esquirol”. Con ese término me refería precisamente a las mujeres que en lugar de ser críticas ante este tipo de esquemas impuestos, los toman de manera servil para complacer al hombre. Ese tipo de mujeres, desde mi punto de vista, hacen más difícil y desigual la lucha de la mujer. Son como el esquirol que rompe cualquier huelga: en lugar de apoyar y unirse a un reclamo justo, opta por darle gusto a aquel que impone las reglas, aunque en eso vaya la propia dignidad y la lucha de sus compañeras. En otras palabras: aceptar la hipersexualización impuesta por los medios de comunicación, es actuar como el esquirol de una lucha justa. Es aceptar ser vista como un objeto de consumo y usar esas armas, en lugar de actuar como un ente pensante, sintiente, que debiera tener las mismas oportunidades que cualquier otro ser humano.

Joseph Campbell desglosó la estructura del viaje del héroe. Autoras como Maureen Mordock o Valerie Estelle Frankel han propuesto su propio modelo para las heroínas. ¿Crees que cambiaría la forma de percibirnos y de relacionarnos entre mujeres si nos apropiáramos de esa narrativa mítica, trasladándola a nuestra propia vida?

Creo que no podemos comparar el trabajo de Joseph Campbell con el de Valerie Estelle Frankel; el primero resulta bastante más académico. Pero en general tanto el trabajo de Maureen Mordock como el de Valerie Estelle Frankel, me parece que podrían colaborar a que esquemas muy arraigados se muevan, cambien un poco. En ese sentido no sólo desde la academia, sino desde cualquier otro ámbito, son necesarias mujeres que le hablen a las mujeres.

A pesar de lo anterior, no creo conveniente hablar de “apropiarse de una narrativa mítica”, ya que lo que me parece valioso es la capacidad de crear una narrativa tanto como una forma de ser nuevas. Creo que ese es el gran reto para las mujeres: dejar de imitar y comenzar a crear nuevas formas de ser y sentir en la vida tanto como en la literatura.

¿Cuáles son tus heroínas más queridas, en la realidad y en la ficción?

Creo que siempre he vivido en familias de heroínas. Mi madre, siendo judía, casi no contó con familia que la apoyara, padeció periodos oscuros y depresiones terribles. Sin embargo se levantó y salió adelante con una fuerza que aún no comprendo de dónde obtuvo. Por su parte, mi hija comenzó a hacer su vida muy pronto. Viajó desde muy joven, y ya para los 19 años se embarcó completamente sola hacia lugares remotos: conoció Kyoto, Tokyo, Nara, Hiroshima y diversos poblados japoneses que eran muy significativos para ella. Eso es algo que a mí ni siquiera se me hubiera ocurrido hacer. Lo mismo podría decir de mis hermanas; son mujeres que han superado problemas muy fuertes con una entereza impresionante. Yo he aprendido de esas mujeres: ellas han sido mi escuela.

En cuanto a las heroínas literarias, me resulta muy querida la Nora de Casa de muñecas, del escritor noruego Henrik Ibsen. Ella es más fuerte de lo que yo y muchas mujeres de hoy podríamos ser. En ese sentido creo que Ibsen fue –aunque él no lo considerara así– el primer gran dramaturgo feminista. Igualmente me resulta muy querida la imagen de la Marcela de Cervantes en Don Quijote, a quien ya mencionabas. Y ahora que lo pienso, tanto mis heroínas reales como las de ficción comparten ciertos rasgos: son valientes, no se doblegan, están hartas de los prototipos impuestos a la mujer, desean su libertad y su autonomía, y son capaces de llevar bien la soledad antes que resignarse al mal trato con tal de tener compañía.

“Aún nos faltan heroínas triunfantes”, dices en tu libro. ¿Has encontrado alguna en últimas fechas? Varios piensan que es más frecuente hallarlas en ciertas protagonistas destinadas a un público infantil o juvenil (como en las películas Brave o Frozen).

Mi labor como profesora de la UNAM me mantiene siempre cerca de los jóvenes, de modo que cada vez encuentro más y más heroínas en esas jovencitas a quienes nada parece doblegar. Muchas veces en la UNAM las estudiantes tienen que pasar por problemas económicos, familiares y sociales muy fuertes para concluir sus estudios, y a pesar de ello son las mujeres quienes tienen el más elevado índice de promedio en el programa de becas PRONABES, por ejemplo.

De modo que no me puedo quejar: a diario me nutro de heroínas de carne y hueso.

Creo que también es importante que menciones el ámbito cinematográfico, en particular películas como Brave o Frozen, que son las que moldean ciertas imágenes en la mentalidad de las niñas que mañana serán mujeres. No es lo mismo crecer con un prototipo de mujer como el de La bella durmiente o La cenicienta, que crecer con prototipos de mujeres fuertes. Creo que es bueno lo que está sucediendo en la literatura infantil tanto como en la cinematografía destinada a esas edades.

“Tendría que volver a escribirse la historia de la cultura”, es una de las conclusiones a las que llegas en Se busca heroína. ¿Cómo rescatar olvidadas heroínas de carne y hueso sin que se diluyan, meramente intercaladas entre las páginas de los libros de Historia?

Bueno, existen excelentes trabajos de mujeres que han comenzado a abrir brecha. Pienso por ejemplo en el trabajo de Marcela Lagarde, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas (CEIICH-UNAM, 2005), por mencionar uno cercano a nuestro ámbito. Creo que conforme más y más mujeres se den cuenta de lo que ha sido nuestra historia, podremos contar con más trabajos que la expliquen y que saquen a relucir no solamente sus tragedias, sino los tesoros que en ellas quedaron sepultados.

“Se busca heroína” es una frase que bien podría estar en el Aviso Oportuno.Si pudiéramos lanzar esa convocatoria, ¿qué requisitos deberíamos solicitar a autores y autoras?

Es curioso que lo menciones: es la primera vez que alguien me pregunta por esto. Me refiero a que cuando pensé en el título del libro, me imaginé la portada del mismo con un trozo de papel periódico recortado de la sección del “Aviso Oportuno” que dijera: “Se busca heroína. Se requieren mujeres fuertes, responsables de sí mismas, con mucha creatividad y afán de libertad. No hay requisitos en cuanto a la edad”. Pero entonces yo pensaba en heroínas de la vida real.

¿Qué requisitos debería tener una heroína literaria? Quizá no muy diferentes a los que he mencionado para una mujer de la vida real… Ante todo, no ser un personaje romántico al estilo de Ana Karenina o tantas otras creadas por los hombres. Dejar de morir por ellos, dejar, de hecho, de vivir por ellos. Me gustaría leer novela sobre una heroína rodeada de mujeres, en la cual los hombres tuvieran un rol secundario, como hay cientos en el caso de los héroes. ¿Estamos listas para ese tipo de literatura? No lo sé. Pero si no lo estamos, pronto lo estaremos. Porque en el fondo ya llegó la hora en que sin decirlo, sin gritarlo, las mujeres nos hemos convocado. Las amigas, las vecinas, las mujeres de cada institución, de cada pueblo o ciudad comienzan a ser cada vez más solidarias: ese es el camino. Hemos comenzado a andarlo y no me queda duda de que no hay marcha atrás. Cualquier avance en ese sentido, sea desde el ámbito que sea, debe ser apoyado y bienvenido.

Paulina Rivero Weber estudió la licenciatura, maestría y doctorado en Filosofía en la UNAM, donde es profesora de tiempo completo. Ha escrito Nietzsche, verdad e ilusión, Heidegger: la verdad originaria, y Se busca heroína. Es especialista en problemas propios de ética y bioética, en el pensamiento de Friedrich Nietzsche y, en fechas recientes, ha incursionado en la filosofía comparada. Es miembro del SNI, así como de la SEDEN (Sociedad Española de Estudios Nietzsche), del Colegio de Bioética A. C., y del Seminario Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM, entre otros.

 

Entrevista publicada originalmente en la antología En Reconstrucción. Hacia nuevas identidades y narrativas a partir de la equidad​, en la web del Programa Cultural Tierra Adentro.

Paraíso inhabitado, de Ana María Matute

Sesión 43 ( jueves 03 de abril de 2014)

anamariamatute

Ana María Matute, Barcelona, 26 de julio de 1925


ParaisoInhabitado_PortadaLibroParaíso inhabitado / Ana María Matute. — Barcelona : Destino, D.L. 2008. –396 p.

Resumen: “Mucho después de que todo haya sucedido, ‘Nací cuando mis padres ya no se querían’, recuerda Adriana. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección. Esta felicidad a medida se ve perturbada cuando Adriana debe iniciar el periplo escolar y entrar definitivamente en el mundo de los adultos, un entorno que le resulta ajeno cuando no hostil. Sin embargo, siempre queda un refugio bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón…”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

“Nací cuando mis padres ya no se querían. Cristina, mi hermana mayor, era por entonces una jovencita displicente, cuya sola mirada me hacía culpable de alguna misteriosa ofensa hacia su persona, que nunca conseguí descifrar. En cuanto a mis hermanos Jerónimo y Fabián, gemelos y llenos de acné, no me hacían el menor caso. De modo que los primeros años de mi vida fueron bastante solitarios.

Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retornar a su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.

Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años –quizás sólo cuatro–, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. A veces, los recuerdos se parecen a algunos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego. Sin saber muy bien por qué razón, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de ese cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar alguna cosa que no se desea, o incluso se teme vagamente.”

Como comenta Carmen Flordelís Durás en el blog Club de Escritura Fuentetaja, con estos impagables párrafos Adriana, una narradora ya en la edad madura, nos introduce de lleno en su vida y la de su familia en el momento de su infancia, describiendo su extrañeza ante el mundo adulto, el afecto hacia las personas que parecen entenderla o, al menos, quererla (fundamentalmente su tía Eduarda, hermana de su madre, y Tata María e Isabel, las mujeres de servicio de su familia) y, sobre todo, la historia de amistad-amor con Gavi, su “siamés”, que la salva del miedo y de las “piedras en el corazón”.

Si bien hay que mencionar que la obra ha resultado pesada a algunas integrantes del grupo -quizá le sobren páginas, sobre todo en lo que tiene que ver con el amigo-, su lectura nos ha cautivado al resto por estar llena de magia y de conocimiento infantil -o no contaminado aún por los intereses y conflictos propios del mundo adulto-, y de un lirismo y una poesía que hace que te transporte a épocas pasadas, sintiendo en muchos momentos como que asistes a la observación -la vivencia- de una obra de arte, con lo que constantemente te entran ganas de subrayar frases y párrafos completos para guardarlos en el cajón de tus propios recuerdos.

Otros libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Somos Muchas y Valientes 2014

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Y ya vamos por la sexta edición de ‘Somos muchas y valientes’, muestra de cortos de/sobre mujeres que organiza Cámara Lenta y que promueve el Centro de Documentación María Zambrano del Instituto Andaluz de la Mujer en torno al Día Internacional de las Mujeres.

La exhibición de los cortos tendrá lugar el miércoles 2 de abril, a las 21:00 horas, en la Sala El Cachorro (C/Procurador, 19. Triana, Sevilla), como viene siendo habitual.

Este año se proyectarán siete cortometrajes recientes realizados por mujeres o que plantean de forma directa diversas temáticas de género. Desde distintas vías, formatos y miradas, estas obras reivindican la diversidad como valor de convivencia y el coraje como rasgo de identidad de muchas mujeres que trabajan, abrazan, ríen y lloran, viven y sobreviven en un mundo que a menudo les es más hostil sólo por haber nacido mujeres.

Los siete  cortometrajes son los siguientes:


1. Peligro social
Dirección: VV. AA.
Año: 2013
Duración: 26 min.

Documental que retrata a un grupo de mujeres llenas de rebeldía que en la Barcelona de los 80 rompieron con los grises años de dictadura a base de punk.

Ver tráiler


2. Positivo, negativo
Dirección: Florencia P. Marano
Año: 2012
Duración: 13 min.

En un pueblo perdido de La Pampa Argentina, dos amigas adolescentes guardan un secreto que les obliga a mentir a sus familias y escapar al campo.

Ver tráiler


superlola3. SuperLola
Dirección: Gema Otero Gutiérrez y Juan Antonio Muñoz Berraquero
Año: 2013
Duración: 3 min. y 04 seg.

SuperLola es una niña valiente que quiere ser superheroína y que sueña con un mundo mejor en que todas las niñas y niños sean libres para ser lo que quiera. Se trata de la protagonista de SuperLola: cuento y guía didáctica, recurso editado por el Instituto Andaluz de la Mujer con motivo de la celebración del 8 de marzo de 2014.

4. Majorité opprimée
Dirección: Eléonore Pourriat
Año: 2010
Duración: 10 min y 43 seg.
Un día en la vida de un hombre en una sociedad sexista. El éxito tardío de esta ficción revela que la lucha por la igualdad sigue viva.

5. Surcos
Dirección: Gema Luque Higueras
Año: 2013
Duración: 4 min y 18 seg.
Reflexiones audiovisuales sobre la influencia de la música, sobre cómo permanece en nuestros imaginarios, las implicaciones del amor romántico como una de las temáticas principales de esta, la búsqueda de nuevas temáticas y, a la vez, de nuevas identidades.
Acceso al corto (con información del proceso de creación y música citada en el mismo)

6. Saskia
Dirección: Elia Ballesteros
Año: 2011
Duración: 13 min y 3 seg.
A sus 75 años, Betty no se resigna a dejar de buscar la libertad, pero el camino es complejo y delicado. Fábula inspirada en una historia real.

7. A cuerpos
Dirección: Rocío García Martínez, Gema Luque Higueras, Ana Maeso, Tania B. Martínez y Marta López
Año: 2014
Duración: 3 min y 41 seg.
Cuerpos diversos, múltiples… nuestros. Las voces se unen hasta formar el ruido, desde el que nace una historia de enfrentamiento al canon de belleza impuesto a las mujeres.

Todo el mundo está invitado a este estupendo programa. Además, en breve tendremos una copia de los cortos en el Centro de Documentación María Zambrano.

La hija del optimista, de Eudora Welty

Sesión 42 ( jueves 04 de marzo de 2014)

eudora

Eudora Welty (Jackson-Misisipi, 13 de abril de 1909-ibídem 23 de julio de 2001)


Welty-Hija_del_optimistaLa hija del optimista / Eudora Welty. — Palencia: Impedimenta, 2009. — 222 p.

Resumen: “La hija del optimista es, sin duda, la obra maestra de Eudora Welty. En la tradición de la más brillante novela sureña… una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su juventud y a las deudas del pasado”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Al comienzo de la reunión en torno al libro la mayoría de las integrantes del grupo nos manifestamos un poco decepcionadas por el mismo, ya que su presentación como obra maestra de la autora y el hecho de que le hubieran otorgado el prestigioso Premio Pulitzer a la Novela en 1973 nos había creado grandes expectativas que no se habían visto del todo satisfechas. En cuaquier caso, algo de la narración nos había atrapado y nos había impulsado a todas el continuar su lectura hasta el final. Es precisamente entonces cuando la obra te atrapa y hace que comprendas -o intuyas, en gran medida- la especie de desapego de la protagonista por los hechos que suceden a su alrededor.

Y es que al principio parece que la historia no va mucho con la protagonista, a pesar de lo dolorosas que son las circunstancias que relata, como son la enfermedad y muerte de su padre, agravadas por la forma totalmente incoveniente de comportarse de la segunda esposa de este, beneficiaria final, además, de la casa familiar y de los objetos contenida en la misma. (Charo llamó la atención sobre la curiosa circunstancia de que a pesar de todo la protanista se ponga a limpiar el polvo de los libros de la biblioteca de su padre, en un gesto que puede parece inútil pero contiene una gran carga simbólica).

Por otra parte, tampoco entendían algunas muy bien el título de la obra pues el juez no parece especialmente optimista, a pesar de su autodefinición como tal. Esto nos llevó a la anécdota de mi sobrina Isabel cuando de pequeña, estando otra tía suya comentando que se había puesto lentillas, le dijo “pero, tita, lo tuyo es optimismo o miopía”. Sin darse cuenta, al cambiar “astigmatismo” por “optimismo” había hecho una frase verdaderamente ingeniosa. Pues eso, que el juez en vez de optimista lo que parece, más bien, es miope.

Pero, volviendo a la obra, todas estuvimos de acuerdo en que la narración toma un gran brío cuando la protagonista -en unas circunstancias de imagen visual muy potente- encuentra por casualidad los papeles de su madre, lo que le lleva a revisar la vida de sus padres y, con ello, su propia vida.

Como muestra de la belleza y profundidad de las reflexiones que esto le provoca a la protagonista, concluir este comentario con una cita de la misma que aparece casi al final del libro: “Los recuerdos no viven en un objeto concreto, sino en las manos libres, perdonadas y liberadas, y en el corazón que puede vaciarse y llenarse de nuevo; en los motivos renovados por los sueños…” (p. 221)

Para completar la versión del libro, agrego como Comentario de la entrada la visión de la obra de Lidia, una componte del grupo a la que el libro gustó mucho pero que no pudo asistir a la reunión, por lo que mandó un interesante mensaje al respecto por correo electrónico (parece que a no todo el mundo le gusta usar directamente el blog para estos menesteres).

 

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