Por si se va la luz, de Lara Moreno

Sesión doble 46 ( jueves 9 de octubre de 2014)

Lara Moreno (Sevilla, 1978-   )


Por si se va la luz / Lara Moreno. — Barcelona : Lumen, 2013. — 328 p.

Resumen: “Un pueblo casi abandonado, situado en algún lugar de este país, llegan Martín y Nadia, una pareja de treintañeros urbanitas que han decidido romper con todo para intentar sobrevivir lejos del complejo sistema urbano y neoliberal en decadencia en el que se han convertido las ciudades. Ambos se enfrentan al pequeño pueblo como si hubiesen retrocedido un siglo: hay luz eléctrica y hay agua corriente, pero no mucho más. Desde hace mucho tiempo lo habitan tan solo tres personas. La llegada de los nuevos habitantes traerá luces y sombras a la comunidad, hasta llegar a un sorprendente final.  La historia se estructura en dos partes: Invierno y Verano. Nada de tibiezas ni de etapas de transición; en este relato, aunque no lo parezca, todo es extremo: la enfermedad, el amor, el sexo, las convicciones. Un recorrido intimista hacia el interior, hacia el valor de la existencia desprovista de cualquier disfraz. Una novela que nos invita a reflexionar y zarandea nuestro estilo de vida y nuestras convicciones.” (Care Santos, El Cultural).

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración del grupo

Seguimos con esta novela, elegida también para su lectura en verano por el grupo por sus buenas críticas, además de tratarse de la primera obra de una autora andaluza que promete.

En esta ocasión las opiniones del grupo han sido divergentes, siendo la mayoría más bien negativas, sobre todo por la temática del libro más que por su estilo, que a algunas ha parecido muy interesante y prometedor para futuras obras de esta autora novel.

Y es que Lara Moreno sitúa su relato en un futuro -no muy lejano- de crisis energética y medioambiental, en el que la pareja protagonista se traslada a un pueblo minúsculo y casi abandonado más en un intento de supervivencia que por lo idílico de vivir en el campo. Y lo que se encuentra allí es una sociedad solidaria pero también en crisis, tanto material como “moral”, por decirlo de algún modo.

Personalmente tengo una gran opinión de la obra, por lo bien que refleja el sentir de los distintos personajes, las complejas relaciones entre ellos y el ambiente de realidad-ficción que los rodea. Una ficción -la de la crisis ecológica- no tan lejana si nuestra sociedad sigue derrochando los recursos naturales como hasta el momento.

También parece que ha gustado el libro a Rosa Montero, que en una entrevista, al ser preguntada sobre qué autor(a) joven le ha deslumbrado últimamente, contesta:  “Lara Moreno con su novela Por si se apaga la luz. Es de una potencia narrativa, de una originalidad y de una belleza estilística formidables.” (ElCultural.es, 10/10/2014)

Citas de la obra, a modo de muestra

Martín debería parar, seguir cocinando, es consciente del absurdo de la discusión, sabe que no hay ningún sentido en lo que argumentan o escupen, sino la guerra maniática inherente a la convivencia y a la rutina, siempre latente y dispuesta a manifestarse en cualquier momento como la representación de todas las insatisfacciones del ser emocional. Pero no puede, o no quiere… (p.138)

… Cuando se quitó el chaquetón, la blusa blanca abotonada en la nuca que se puso la primera vez iluminó su espesor mental. ¿Es que Nadia se arregla para venir a verme? Esta sensación me hace ser despectivo con ella… (p. 145)

Parecemos un matrimonio viejo, dice Martín, uno de esos matrimonios elegantes de Centroeuropa, te falta el collar de perlas sobre el jersey de cachemira y que me tengas más asco del que me tienes… (p. 157-158)

… Es llamativa; sería fea si no irradiara esa confianza en sí misma… (p. 158)

... yo antes estaba obsesionada con el cáncer. Es ridículo, no sé qué ha cambiado. Hace unos meses me daba pánico fumar, beber, me lavaba la manos constantemente y no comía carne. Llevaba así un tiempo. Habría dejado de respirar si hubiese podido. El cáncer flotaba a mi alrededor. Estaba en los alimentos envasados y en los frescos, en las antenas de repetición de señales, en el tofu, en las botellas de agua mineralizada que rezuman partículas destructivas de sus plásticos quemadas. Sé que había otros grandes problemas, pero el mío era ese: no era capaz de salir a la calle si no me embadurnaba en crema protectora factor extremo… (p. 160-161)

… Creo que empieza a quererme con sencillez, con la simpleza que necesito…
… Su presencia es amable, y no es extraño que me haga sentir bien, porque cuando me observa sé que ya soy un hombre. Alguien que puede protegerla, engañarla y hacerla sufrir… (p. 167)

… Nuestra educación reprocha a los jóvenes, desde la cuna, la egolatría y el egocentrismo, pero no hay nadie más egoísta que un ser maduro, el que ya no permite que nada lo aparte de su camino, el que rechaza los estorbos con repulsivo tesón. Con la madurez tenemos los principios interiorizados de tan repetidos y nos escudamos en ellos, pero apelar a los fundamentos de la experiencia es simple comodidad. Algo peor: miedo… (p. 197)

Otros comentarios y críticas de la obra en los medios

 

Maruja Mallo y la vanguardia española, de Shirley Mangini

Sesión doble 46 (jueves 9 de octubre de 2014)

Shirley Mangini


Maruja Mallo y la vanguardia española / Shirley Mangini. — Barcelona  : Circe, 2008. — 412 p.

Resumen: “Biografía de una de las mujeres más originales e importantes de la historia del arte español. Dotada de un talento que le permitió compaginar múltiples facetas (entre otras, las de pintora, profesora de arte, ceramista, ilustradora, ensayista, escenógrafa o diseñadora de joyas), Maruja Mallo (1902-1995) es una de las mujeres más originales e importantes de la historia del arte español. Amiga de figuras tan destacadas como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Pablo Neruda o Ramón Gómez de la Serna; única mujer del grupo de Vallecas y cuya relación sentimental con Rafael Alberti fue muy importante para ambos, así como su amistad con Miguel Hernández; enérgica, brillante, libre, y transgresora con un temible sentido del humor y llena de atractivo, entre 1922 y 1936 asombró y escandalizó a la sociedad de su tiempo, aunque nadie discutía la calidad de su obra, impregnada de surrealismo y cargada también de una oscuridad que parecía presagiar futuros desastres. La guerra civil, que rompió tantos sueños, la llevó al exilio; en América renacerá con grandes lienzos en los que geometría y naturaleza se acoplan con misteriosa armonía. Su regreso a España en 1965 marca una etapa agridulce donde el personaje, a medio camino entre el presente y el pasado, estuvo a punto de devorar a la artista. Una artista que, siempre hermética respecto a su vida personal, solía declarar:`Mi biografía está en mi pintura´.”

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Valoración del grupo

Como en ocasiones anteriores, este verano nos hemos llevado dos libros: una novela y una biografía.

Comenzamos por esta biografía, que ha gustado mucho a la mayoría del grupo de lectura, ya que Maruja Mallo es todo un personaje digno de conocer en profundidad, tanto por su interesantísima vida como por su obra, de una calidad indiscutible.

A continuación se recogen los textos remitidos por dos integrantes del grupo de lectura que no pudieron asistir a la reunión, por lo que mandaron sus opiniones por escrito.

Isabel dice:

... he leído con mucha ilusión y placer el libro sobre la 
Vida y Obra de Maruja Mallo, y me encantaría comentar con 
vosotras la vida de esta mujer tan singular, vital y 
transgresora en el momento histórico que lo tocó vivir. 
Fue ella misma, a pesar de las imposiciones y restricciones 
de la mujer en aquellos momentos, influyó en la obra de 
algunos de sus compañeros de la generación del 27, aporto 
su creatividad al movimiento surrealista, se expresó a través 
de su obra y aportó su visión en aquellos locos años 20, y 
fueron sus ideas progresistas, en la época de la República, 
lo que le llevo al exilio. Se codeó en Sudamérica con la 
aristocracia, la intelectualidad y sus compañeros del exilio 
e inspiró a la movida madrileña. Fue reconocida, respetada y 
venerada en el Cono Sur, y, al final, hasta en España. Viajó, 
conoció mundo y tuvo todo tipo de experiencias según le 
apetecía vivirlas, también conoció la soledad que lleva 
implícita la transgresión. En fin, fue una mujer moderna
para su tiempo que no le importó pasarse por el forro todas 
las normas impuestas con tal de expresarse y ser ella misma 
en toda su integridad. Un ejemplo de vida transgresora, 
valiente, vital, intensa y original. ¡Un ejemplo de mujer!

Y Pilar escribe:

La biografía  de Maruja Mallo me ha resultado muy reveladora, 
no conocía la vida, sí la obra, de esta mujer. Descubrir a 
este personaje indómito ha sido un placer que debo al grupo. 
Acercarnos a estas mujeres tan intensas y tan olvidadas es un 
regalo con mensaje con ligero tirón de orejas. Aunque parte 
de mi ignorancia sea la consecuencia directa de su falta de 
reconocimiento, de su no inclusión en la generación del 27, 
un insulto de esa deriva misógina que por principios, hasta 
filosóficos, excluía a las hembras. Acabo con una palabras 
de Maruja Mallo, cuando un periodista le preguntaba sobre 
los orígenes de su pintura, decía: "Sale de dentro, de lo 
más dentro, es como una maternidad. Como cuando los poetas 
mandaban a preguntar a las estrella lo que solo saben ellos. 
Aquí el oráculo está en mis entrañas, más cerca..."  y también 
"Creo que nos medimos por la soledad que aguantamos. Mi mejor 
capital es la soledad, porque me da todo. En la soledad estoy 
en comunión con la vía láctea, con la astrología, con el arte, 
con el todo..."

En fin, que nos ha parecido una biografía muy interesante, si bien se le podría achacar el defecto de que adolece de un cierto estilo academicista, prolijo en citas y notas al final del texto, si bien esto también se podría considerar una virtud, por la completa visión que aporta de la vida de una pintora fundamental en la historia de las vanguardias españolas.

Para completar la visión de la época de la que trata la obra, además de los libros de la autora de la biografía que se recogen a continuación, también son muy recomendables otros libros disponibles en el Centro de Documentación, como, por ejemplo, Concha Méndez: memorias habladas, memorias armadas, de Paloma Ulacia Altolaguirre, biografía de la que fuera amiga de juventud de la pintora, o Recuerdos míos, de Isabel García Lorca, deliciosas memorias de la hermana del poeta granadino que leímos el verano pasado.

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Más sobre el libro

Desayuno con… Shirley Mangini, por Juan Cruz en El País (15 de octubre de 2012)

In memoriam de Adelaida García Morales

adelaida_garcia_moralesAdelaida García Morales (Badajoz, 1945 – Sevilla, 22 de septiembre de 2014)

Este lunes ha fallecido en Dos Hermanas (Sevilla) la escritora extremeña Adelaida García Morales.

Su debut literario casi puede decirse que fué en 1984 con su obra más famosa, la novela breve El sur, que dio origen a la estupenda película del mismo título, dirigida por el entonces marido de la autora, Víctor Erice.

En 1985 la autora ganó el Premio Herralde y el Premio Ícaro con ‘El silencio de las sirenas’, que ella consideraba su mejor obra.

“El resto de su producción… no cosechó las críticas unánimes de sus primeros trabajos, algo de lo que la autora se dolía y que la recluyó de nuevo en su voluntario aislamiento”, comenta Helena Hevia un artículo breve en El Periódico con motivo del fallecimiento de la escritora.

Según J. Ernesto Ayala-Dip, en el obituario del diario El País, “García Morales integró en su criterio de la ficción dos asuntos casi de arte poética, de filosofía compositiva. La soledad y los conflictos sentimentales. Podríamos agregar a esos dos factores, la intuición de lo sombrío, esa especie de enfermedad incurable que llevan algunas personas como una maldición…”.

Otras noticias en prensa sobre la muerte de la autora

Obras de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

El sur; seguido de Bene (1985)

El silencio de las sirenas (1990)

Las mujeres de Héctor (1994)

Mujeres solas (1996)

La señorita Medina (1997)

El accidente (1997)

El secreto de Elisa (1999)

El testamento de Regina (2001)

Una historia perversa (2001)

Vídeo

Nuestra canción del verano 2014: Las Hadas Existen, de Rozalén

Aunque no es de este año, a nosotras ese detalle no nos importa y declaramos como canción del verano 2014 Las Hadas Existen, de la cantautora albaceteña Rozalén:

 

La letra dice así:

Porque las hadas existen aunque muchos no sepan verlas,
de hecho pueden pasar por tu lado y que no te des ni cuenta.
Quizá si te fijaras en todas las miradas
de quienes se cruzan por tu vida las descubrirías.

Y aunque recién levantadas tengan los ojos algo hinchados y el cabello despeinado
ellas son muy bellas enfocadas de ambos lados.
A veces hasta maquillan, pero de manera suave,
pues deben disimular sus rostros angelicales.
Lapiceros negros y carmín de labios para parecer una más.

Cuando las hadas se hacen presentes llevan una vida aparentemente normal.
Y las puedes encontrar yendo a la universidad,
comprando en supermercados, tomando café en un bar,
sentaditas en los trenes, bicis, coches, autobús…
Tienen magia en sus encantos los que las difiere de toda la multitud .

Y así la magia no acaba nunca
porque las hadas nunca morirán…
Y es que la magia habita en las hadas
y en las mujeres se reencarnarán.

Deberás tener cuidado con las hadas
y es que el brillo de sus ojos tiene el poder de hechizarte,
hipnotizan con sus rostro.
Tan dispuestas a invadirte con alegrías
que tus labios quedan sin remedio y fuerzan sonrisas.

Y además son divertidas, tienen la empatía de saber qué decir
o qué hacer en cada instante para que te puedas evadir y olvidar todos tus males,
viajar a otros mundos, descubrir nuevas estrellas,
recorrer otros sonidos, rozar el cielo con ellas.

Tienen el don de enamorar. Cómo de potentes sus varitas serán
para que soñaran, sueñen y soñarán con poseerlas por siempre al despertar.

Y así la magia no acaba nunca
porque las hadas nunca morirán…
Y es que la magia habita en las hadas
y en las mujeres se reencarnarán.

Y aunque sorprenda también se equivocan.
De vez en cuando las veas llorar.
No han encontrado el consuelo a una misma,
tos los poderes son pa’ los demás.

Las hadas buscan, sueñan y nunca desisten.
Las hadas luchan por hacer su meta realidad.
La magia es inmortal.
La magia es inmortal.
La magia es inmortal.
La magia es in mor tal.

¿Preciosa, verdad? Pulsar aquí si queréis descargarla para aprenderla.

También se puede disfrutar la canción en versión acústica:

 

Incluso en una sorprendente versión para personas con discapacidad auditiva, con la colaboración en la traducción a la lengua de señas de Beatriz Romero, en una grabación realizada en el Auditorio Municipal de Albacete el 27 de febrero de 2012:

 

Con esta misma persona, Beatriz Romero, podemos ver a Rozalén en un simpático vídeo de la canción  80 veces:

 

Si os habéis quedado con ganas de más Rozalén, podéis consultar su web oficial y/o ver el programa Mitele, emitido en mayo de este año en Cuatro y Telecinco, donde la artista, entrevistada por el multifacético actor y cantante gaditano Álex O’Dogherty, presenta el proceso de grabación de su disco “Con derecho a”, que contiene las dos canciones referidas:

rozalen-mitele

 

Que vivan las hadas! Y feliz “restillo” de verano!

 

Vídeo

Memorias de Leticia Valle, de Rosa Chacel

Sesión 45 ( jueves 12 de junio de 2014)

Rosa Chacel Arimón (Valladolid, 3 de junio de 1898 – Madrid, 7 de agosto de 1994)

Memorias de Leticia ValleMemorias de Leticia del Valle / Rosa Chacel. Madrid  : Herce, 2008. 197 p.

Resumen: “A punto de cumplir los 12 años, Leticia, huérfana de madre, se traslada con su padre, un militar que acaba de regresar de la guerra de Marruecos, y con su tía Aurelia a Simancas (Valladolid). Allí la niña, dueña de un talento extraordinario y de sorprendente madurez, recibirá clases de música en casa de Luisa con la que entablará una estrecha amistad. Daniel, marido de Luisa, entra en la vida de Leticia cuando comienza a darle clases para no desaprovechar el gran talento de la niña.” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

Esta gran novela generó una reunión animada, con diversas interpretaciones sobre el significado último de distintos episodios esbozados en la obra como a media voz -en el tono de los secretos familiares-, y muchos comentarios sobre sus protagonistas, unos personajes interesantes y complejos a pesar de moverse en un medio que podría parecer, en principio, poco prometedor, como es una ciudad de provincias de la España de principios del siglo XX.

Y es que la novela parece encerrar claves simbólicas acerca de algunos episodios reales de la vida de la autora y de personajes decisivos de su biografía, como Ortega y Gasset, según sostiene la profesora Carmen Morán en el estudio crítico que introduce la edición de la obra realizada por Iberoamericana / Vervuert en 2010.

En definitiva, una obra un poco hermética pero de innegable calidad y de gran capacidad evocadora, de una escritora inteligente como pocas que no recibió en vida el reconocimiento que su enorme literarura merecía.

Existe una película con el mismo título (1980), difícil de encontar, al parecer, pero cuyo tráiler está disponible en Youtube:

Citas

“El día 10 de marzo cumpliré doce años [...]
En todo lo de antes no pienso; lo veo dentro de mí; cada uno de mis minutos es uno de aquellos, pero pensar, cuando me pongo a pensar, sólo se me ocurre: el 10 de marzo cumpliré doce años [...]
Cuando quiero decirme a mí misma algo de todo lo que sucedió, sólo se me ocurre la frase de mi padre: «Es inaudito, es inaudito».” (p. 7)

“Tengo tal necesidad de pensar por cuenta propia, que cuando no puedo hacerlo, cuando tengo que conformarme con alguna opinión que no arranca de mí, la acojo con tanta indiferencia que parezco un ser sin sentimientos. Esto me atormenta más que nunca cuando quiero hacerme una idea de cómo sería mi madre. Cuando era pequeña, oía hablar de ella y me decía a mí misma: No, no era así, yo recuerdo otra cosa, pero ¿qué es lo que yo recordaba? Nada, claro, nada que se pueda decir ni siquiera oscuramente. La verdad es que nunca pude recordar cómo era mi madre, pero recuerdo que yo estaba con ella en la cama, debía ser en el verano, y yo me despertaba y sentía que la piel de mi cara estaba enteramente pegada a su brazo, y la palma de mi mano pegada a su pecho. Por muchos años que pasen, no se me borrará ese recuerdo, y puedo hundirme en él tan intensamente, sobre todo de un modo tan idéntico a cuando era realidad, que en vez de parecerme que cada vez lo miro más desde lejos me parece que, al contrario, algún día pasaré más allá de él [...]
Es raro: si recuerdo lo que sentía, ¿por qué no recuerdo lo que veía? Yo creo que debe ser porque después he seguido viendo y viendo cosas; en cambio, no he sentido nunca más nada semejante a aquello.
Todo el mundo, todos más o menos, habrán sentido una cosa así, pero si la han sentido, ¿por qué no hablan de ello? Claro que yo tampoco he hablado nunca, pero cuando los otros hablan, yo busco entre sus palabras algo que deje traslucir que lo conocen, y nunca lo encuentro [...] Hablan del amor de las madres, de cosas que hacen o que dejan de hacer, y yo siempre digo en mi fondo: el amor era aquello.” (p. 10-12)

“Cuando todas se marcharon, fui a sentarme junto al fuego en el poyo de la chimenea [...] Mi tío llegó y le dijo algo a su mujer que en seguida me hizo prestar atención. No podían verme, porque me ocultaba una enorme butaca que había delante de mí [...]
Mi tía, además, dejaba bien sentado que, en parte, ella lo había previsto todo. Repetía: «Ya te lo dije yo desde el principio; aquello no podía ser, aquello era cosas de locos. Aquello no podía ser, no podía ser».
Y no se daban cuenta de que lo que no podía ser estaba detrás de la butaca.
No sé si era la cólera o la amargura lo que me llenaba los ojos de lágrimas. Me parecía que ya, en los días de mi vida, no volverá a sentir nada a lo que se pudiese llamar de una u otra forma amor.
Después, pensé que acaso aquello que yo llamaba fuerza bruta fuese lo único que me quedaba. Entonces empecé a bostezar y a sentir unas ganas locas de dormir profundamente [...]
Salí tanquilamente del rincón [...]
Dije que estaba cansada y que quería irme a la cama; nadie se opuso.
Al entrar en mi cuarto me acordé de que al día siguiente era el 10 de marzo. Miré la rama de hiedra que subía por el marco de la ventana y había crecido lo que yo tenía calculado.” (p. 196-197)

Otras Citas de Memorias de Leticia Valle recogidas en esta ocasión por Rita, componente del grupo de lectura.

Más sobre la obra

De este artículo reproducimos un párrafo especialmente interesante como tema de debate:

“En los años cuarenta suponía un auténtico revulsivo atreverse a dar una visión de un personaje femenino cuya ambición vital trascendiera el objetivo de convertirse en una simple ama de casa, y por ello no sería una boutade si consideráramos a Rosa Chacel, en ese contexto, como a una escritora revolucionaria en su tiempo. También lo es por el hecho de retratar una historia de seducción intelectual entre maestro y alumna en el que la niña que está a punto de cruzar el umbral de la adolescencia no adopta el rol de mujer fatal y, al mismo tiempo, tampoco es una mera víctima de tal proceso, sino que participa en él de manera, si no activa, al menos responsable y conscientemente, sin quedar impune. Y es en este punto en el que enlazamos con el núcleo gordiano de Rosa Chacel: su personal antifeminismo. La escritora considera que la mujer no tiene que reivindicar ningún rol que crea supeditado al hombre porque eso supondría plegarse y dar reconocimiento al sistema machista, sino que el papel de aquella es tomarlo sin siquiera exigirlo; es decir: reivindica a la mujer puesta en acción, la mujer que actúa y que no agota sus esfuerzos en chácharas ni gritos que probablemente, a la postre, no dan ningún resultado porque se pierden en su propio eco”

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

La mujer habitada, de Gioconda Belli

Sesión 44 (jueves 15 de mayo de 2014)

gioconda

Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948)


la mujer habitadaLa mujer habitada /  Gioconda Belli. — Tafalla: Txalaparta, 2009. — 387 p.

Resumen: “Editado en varias lenguas y libro de lectura obligada en cuatro universidades de Estados Unidos, la primera novela de esta nicaragüense nos introduce en dos relatos paralelos: la resistencia indígena a los españoles y la actual insurgencia centroamericana ligados por una confluencia común, la emancipación de la mujer, la pasión y el compromiso libertador” (La editorial)

(Lote de 20 ejemplares del libro disponible para su préstamo en el Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer).

Comentario

El libro ha gustado mucho al grupo, destacando alguna componente del mismo que se nota que la escritora es poeta por la belleza que imprime a sus descripciones, si bien otras hemos puesto pequeñas pegas como alguna cuestión estilo o que en ciertos momento se nos hizo un poco tedioso.

En cualquier caso, la obra narra con veracidad y pasión la lucha política en un país de América Latina contra la dictadura militar, imperante con la complicidad de las clases ricas -aunque el lugar donde transcurren los hechos es de ficción, bien puede deducirse que se refiere a Nicaragua, país de origen de la escritora, implicada en su día con el movimiento sandinista-, enlazando de forma eficaz y poética con luchas del pasado a través de la preciosa figura de Itzá, la india que siglos atrás había combatido a los invasores españoles y que poco a poco va “habitando” a Lavinia, la protagonista de la novela.

Una protagonista que muestra la lucha de una mujer por construir su propia vida sin las limitaciones impuestas por razones de género y/o derivadas de la clase en la que nació, si bien en el proceso surjan contradicciones, lo que hace más humano al personaje, según apuntó una componente del grupo.

Y es que, como dijo otra compañera, el libro sirve muy bien para reflexionar sobre temas de género: el sexismo de la sociedad, el legado de nuestras antepasadas, la lucha de las mujeres por su autonomía, los planteamientos éticos, el despertar de la conciencia política, las relaciones con la madre, las relaciones entre mujeres, etc., etc.

Hablando sobre estos y otros temas, la mayoría rechazamos la idea de que la protagonista se implicara en la lucha política “por amor” -aunque sea gracias a este que se producen los primeros contactos de la misma con la “resistencia”-, o que una revolución sea verdaderamente tal si no cambian también los valores patriarcales imperantes; también en esta línea se consideró la justificación o no de la lucha armada, aún en situaciones verdaderamente dramáticas, manifestando algunas que son los valores humanistas los que realmente pueden cambiar la sociedad a la larga.

Finalmente, mencionar algunos de pasajes del libro que se destacaron en la reunión, como la apasionada -y apasionante- descripción del primer encuentro amoroso de la protagonista con su compañero de trabajo o la relación tan orgánica de la misma con su cuerpo -por ejemplo, cuando describe sus sensaciones mientras se está dando una ducha-, o frases tan sugerentes como que las mujeres entran en la historia por necesidad, sé honesta contigo misma y recibirás respecto, o nadie que ama muere jamás.

Análisis en profundidad de la novela y de sus personajes

Más libros de la autora en el Centro de Documentación María Zambrano

Y de regalo…

Consejos para la mujer fuerte, de Gioconda Belli

Paulina Rivero Weber: EN BUSCA DE LA NUEVA HEROÍNA

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Paulina Rivero Weber

En busca de la nueva heroína

¿Cuántas de las heroínas más populares de la literatura universal podemos evocar sin esfuerzo? ¿Cuántas de ellas resultan victoriosas en tramas que no tienen que ver con el amor de pareja? ¿Y qué representa esto, en la vida cotidiana fuera de las páginas, para las mujeres?

Entrevistamos a la Doctora en Filosofía y profesora Paulina Rivero Weber acerca de ésta y otras cuestiones en torno a la heroicidad femenina, tomando como punto de partida su libro Se busca heroína, en el que revisa las historias de mujeres que han sido modelo a seguir tanto en el papel como en la realidad (de Madame Bovary a Lou Andreas Salomé) y afirma la necesidad de construir nuevas posibilidades para unas y otras.

En la antigua narrativa oral de muchos lugares del mundo hay niñas valientes, jóvenes fuertes y viejas sabias. Aún en el Quijote de Cervantes tuvimos a la pastora Marcela, una heroína que busca la paz consigo misma. ¿En qué momento las perdimos?

Creo que no las hemos perdido del todo; personajes como Marcela en Don Quijote son, a mi modo de ver, indicadores de ello. Pero sin lugar a dudas la abundancia o escasez de heroínas literarias nos habla de la sociedad en que ellas son –o no son- creadas. Una sociedad matriarcal seguramente tendría más heroínas que héroes. La sociedad en que vivimos ha comenzado a dejar de tener modelos exclusivamente patriarcales, pero la meta de sociedades capitalistas como la nuestra y como la mayoría de las sociedades hoy en día, no es la creación de individuos autónomos y fuertes, sino la de individuos consumistas. Para ello es necesario seguir ciertos patrones de imagen y de conducta, en los cuales tanto la mujer como el hombre suelen ser degradados a bienes de consumo. En el caso de la mujer el ejemplo clásico es la imagen de una estructura que no corresponde a la mujer real, sino a un conjunto de fantasías masculinas. Es difícil imaginar heroínas cuando a las mujeres se les empuja compulsivamente a preocuparse de una manera desmedida por conservar una apariencia, esbeltez y “belleza” no naturales para satisfacer ese imaginario masculino.

Esto no implica que la heroicidad le esté vetada a la mujer en la sociedad capitalista. De hecho en este tipo de sociedades se requieren con mayor urgencia mujeres capaces de pensar y ser críticas ante los modelos impuestos. Las ha habido a lo largo de toda la historia y también en la literatura; simplemente hace falta que comiencen a abundar más: que dejen de ser excepciones y comiencen a ser parte de la cotidianidad.

Las heroínas de la literatura que más alcance tienen en la actualidad están modeladas a partir de un punto de vista masculino. Parecería que la solución era que mujeres delinearan a sus propias heroínas, pero hay autoras que las representan desde ese punto de vista también. ¿Por qué sucede?

En algún lugar la escritora Marcela Serrano se ha quejado de ello, creo que con justa razón. Pareciera ser que ahora la mujer que escribe tiende a seguir patrones de escritura que han dejado tras de sí los grandes escritores. No todas las mujeres lo hacen, pero en efecto, lamentablemente muchas siguen ese ejemplo. Creo que hace falta juventud mental para saber que se vale hacer las cosas de una manera completamente diferente. Y no sólo “se vale”: urge hacer las cosas de una manera diferente, urge ser rara, extravagante, original tanto en la vida como en la escritura. Urge dejar de vivir al paso que marca la sociedad e inventar nuevas formas de vivir: de ahí surgirán también nuevas formas de escribir.

En tu libro rescatas la afirmación de Virginia Woolf acerca de que las mujeres eran espejos en que los hombres se veían magnificados… ¿tendrían las heroínas que olvidarse del amor romántico?

De manera paralela a ese espejo magnificador que la mujer era para el hombre, éste era para la mujer un espejo empequeñecedor. Así como el hombre se sentía grande junto a una mujer inválida, así la mujer se sentía inferior junto a un hombre con tal poder. Pero una mujer que se niega a jugar ese juego no necesariamente renuncia al amor romántico: simplemente requiere inventar su propia forma de amor romántico. Hoy las mujeres deberíamos preguntarnos cómo viviría el amor romántico una mujer fuerte, autónoma e ingobernable. No porque exista una respuesta, sino porque existen mil respuestas que cada mujer puede encontrar, debe encontrar, a lo largo de su vida.

La polémica en torno a iniciativas como #LeamosAutoras2014 (#readwomen2014 en el original) que llama a incorporar a nuestros hábitos de lectura más literatura escrita por mujeres, ha revelado que aún se cuestiona el valor de la creación femenina, algunos la consideran “parcial”, o casi un subgénero. ¿Qué necesita suceder para que se considere a la experiencia de las mujeres “universal”, como ocurre con la experiencia masculina?

Tiempo. Se requiere tiempo. Han sido milenios de dominio masculino. En la antigua Grecia una mujer valía menos que un trípode, como puede verse en La Ilíada. Esto ha cambiado a lo largo de muchos siglos: hace apenas menos de un siglo la mujer no votaba; podía votar el hombre más ignorante por el sólo hecho de ser hombre, pero una mujer de amplísima cultura no podía hacerlo. Para contrarrestar el peso de milenios, hace falta mucho trabajo, pero hace falta tiempo también para que algún día esto sea ya historia.

Hay quienes confían en que, con el paso del tiempo, será natural evolucionar hacia una sociedad más equitativa entre hombres y mujeres. Pero algunos piensan que se ha retrocedido en ciertos casos, como en la representación hipersexualizada de niñas y adolescentes en los medios de comunicación… ¿a qué crees que obedezca esta marcha atrás?

La hipersexualización de niñas, adolescentes e incluso de mujeres maduras en los medios de comunicación está relacionada con la necesidad de producir mercancías que llamen la atención para su compra-venta. En nuestras sociedades el sexo y la sexualidad no son vistos como algo natural, sino como un objeto capaz de atraer la atención de una clientela potencial. Esa hipersexualización de la cual hablas no alcanza únicamente a niñas o mujeres: los adolecentes varones y los hombres maduros son parte de ella también. Aparentemente asistimos a una especie de liberación de la sexualidad reprimida en siglos pasados. Pero en realidad más que liberar la sexualidad, lo que han hecho los medios de comunicación es usar la sexualidad como un medio para hacer atractiva una mercancía. Con eso, se ha rebajado la sexualidad a un objeto de compra-venta más, lo cual es en efecto, como lo has señalado, un paso atrás.

Por otro lado este tema está ligado a lo que en mi libro llamé “la mujer esquirol”. Con ese término me refería precisamente a las mujeres que en lugar de ser críticas ante este tipo de esquemas impuestos, los toman de manera servil para complacer al hombre. Ese tipo de mujeres, desde mi punto de vista, hacen más difícil y desigual la lucha de la mujer. Son como el esquirol que rompe cualquier huelga: en lugar de apoyar y unirse a un reclamo justo, opta por darle gusto a aquel que impone las reglas, aunque en eso vaya la propia dignidad y la lucha de sus compañeras. En otras palabras: aceptar la hipersexualización impuesta por los medios de comunicación, es actuar como el esquirol de una lucha justa. Es aceptar ser vista como un objeto de consumo y usar esas armas, en lugar de actuar como un ente pensante, sintiente, que debiera tener las mismas oportunidades que cualquier otro ser humano.

Joseph Campbell desglosó la estructura del viaje del héroe. Autoras como Maureen Mordock o Valerie Estelle Frankel han propuesto su propio modelo para las heroínas. ¿Crees que cambiaría la forma de percibirnos y de relacionarnos entre mujeres si nos apropiáramos de esa narrativa mítica, trasladándola a nuestra propia vida?

Creo que no podemos comparar el trabajo de Joseph Campbell con el de Valerie Estelle Frankel; el primero resulta bastante más académico. Pero en general tanto el trabajo de Maureen Mordock como el de Valerie Estelle Frankel, me parece que podrían colaborar a que esquemas muy arraigados se muevan, cambien un poco. En ese sentido no sólo desde la academia, sino desde cualquier otro ámbito, son necesarias mujeres que le hablen a las mujeres.

A pesar de lo anterior, no creo conveniente hablar de “apropiarse de una narrativa mítica”, ya que lo que me parece valioso es la capacidad de crear una narrativa tanto como una forma de ser nuevas. Creo que ese es el gran reto para las mujeres: dejar de imitar y comenzar a crear nuevas formas de ser y sentir en la vida tanto como en la literatura.

¿Cuáles son tus heroínas más queridas, en la realidad y en la ficción?

Creo que siempre he vivido en familias de heroínas. Mi madre, siendo judía, casi no contó con familia que la apoyara, padeció periodos oscuros y depresiones terribles. Sin embargo se levantó y salió adelante con una fuerza que aún no comprendo de dónde obtuvo. Por su parte, mi hija comenzó a hacer su vida muy pronto. Viajó desde muy joven, y ya para los 19 años se embarcó completamente sola hacia lugares remotos: conoció Kyoto, Tokyo, Nara, Hiroshima y diversos poblados japoneses que eran muy significativos para ella. Eso es algo que a mí ni siquiera se me hubiera ocurrido hacer. Lo mismo podría decir de mis hermanas; son mujeres que han superado problemas muy fuertes con una entereza impresionante. Yo he aprendido de esas mujeres: ellas han sido mi escuela.

En cuanto a las heroínas literarias, me resulta muy querida la Nora de Casa de muñecas, del escritor noruego Henrik Ibsen. Ella es más fuerte de lo que yo y muchas mujeres de hoy podríamos ser. En ese sentido creo que Ibsen fue –aunque él no lo considerara así– el primer gran dramaturgo feminista. Igualmente me resulta muy querida la imagen de la Marcela de Cervantes en Don Quijote, a quien ya mencionabas. Y ahora que lo pienso, tanto mis heroínas reales como las de ficción comparten ciertos rasgos: son valientes, no se doblegan, están hartas de los prototipos impuestos a la mujer, desean su libertad y su autonomía, y son capaces de llevar bien la soledad antes que resignarse al mal trato con tal de tener compañía.

“Aún nos faltan heroínas triunfantes”, dices en tu libro. ¿Has encontrado alguna en últimas fechas? Varios piensan que es más frecuente hallarlas en ciertas protagonistas destinadas a un público infantil o juvenil (como en las películas Brave o Frozen).

Mi labor como profesora de la UNAM me mantiene siempre cerca de los jóvenes, de modo que cada vez encuentro más y más heroínas en esas jovencitas a quienes nada parece doblegar. Muchas veces en la UNAM las estudiantes tienen que pasar por problemas económicos, familiares y sociales muy fuertes para concluir sus estudios, y a pesar de ello son las mujeres quienes tienen el más elevado índice de promedio en el programa de becas PRONABES, por ejemplo.

De modo que no me puedo quejar: a diario me nutro de heroínas de carne y hueso.

Creo que también es importante que menciones el ámbito cinematográfico, en particular películas como Brave o Frozen, que son las que moldean ciertas imágenes en la mentalidad de las niñas que mañana serán mujeres. No es lo mismo crecer con un prototipo de mujer como el de La bella durmiente o La cenicienta, que crecer con prototipos de mujeres fuertes. Creo que es bueno lo que está sucediendo en la literatura infantil tanto como en la cinematografía destinada a esas edades.

“Tendría que volver a escribirse la historia de la cultura”, es una de las conclusiones a las que llegas en Se busca heroína. ¿Cómo rescatar olvidadas heroínas de carne y hueso sin que se diluyan, meramente intercaladas entre las páginas de los libros de Historia?

Bueno, existen excelentes trabajos de mujeres que han comenzado a abrir brecha. Pienso por ejemplo en el trabajo de Marcela Lagarde, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas (CEIICH-UNAM, 2005), por mencionar uno cercano a nuestro ámbito. Creo que conforme más y más mujeres se den cuenta de lo que ha sido nuestra historia, podremos contar con más trabajos que la expliquen y que saquen a relucir no solamente sus tragedias, sino los tesoros que en ellas quedaron sepultados.

“Se busca heroína” es una frase que bien podría estar en el Aviso Oportuno.Si pudiéramos lanzar esa convocatoria, ¿qué requisitos deberíamos solicitar a autores y autoras?

Es curioso que lo menciones: es la primera vez que alguien me pregunta por esto. Me refiero a que cuando pensé en el título del libro, me imaginé la portada del mismo con un trozo de papel periódico recortado de la sección del “Aviso Oportuno” que dijera: “Se busca heroína. Se requieren mujeres fuertes, responsables de sí mismas, con mucha creatividad y afán de libertad. No hay requisitos en cuanto a la edad”. Pero entonces yo pensaba en heroínas de la vida real.

¿Qué requisitos debería tener una heroína literaria? Quizá no muy diferentes a los que he mencionado para una mujer de la vida real… Ante todo, no ser un personaje romántico al estilo de Ana Karenina o tantas otras creadas por los hombres. Dejar de morir por ellos, dejar, de hecho, de vivir por ellos. Me gustaría leer novela sobre una heroína rodeada de mujeres, en la cual los hombres tuvieran un rol secundario, como hay cientos en el caso de los héroes. ¿Estamos listas para ese tipo de literatura? No lo sé. Pero si no lo estamos, pronto lo estaremos. Porque en el fondo ya llegó la hora en que sin decirlo, sin gritarlo, las mujeres nos hemos convocado. Las amigas, las vecinas, las mujeres de cada institución, de cada pueblo o ciudad comienzan a ser cada vez más solidarias: ese es el camino. Hemos comenzado a andarlo y no me queda duda de que no hay marcha atrás. Cualquier avance en ese sentido, sea desde el ámbito que sea, debe ser apoyado y bienvenido.

Paulina Rivero Weber estudió la licenciatura, maestría y doctorado en Filosofía en la UNAM, donde es profesora de tiempo completo. Ha escrito Nietzsche, verdad e ilusión, Heidegger: la verdad originaria, y Se busca heroína. Es especialista en problemas propios de ética y bioética, en el pensamiento de Friedrich Nietzsche y, en fechas recientes, ha incursionado en la filosofía comparada. Es miembro del SNI, así como de la SEDEN (Sociedad Española de Estudios Nietzsche), del Colegio de Bioética A. C., y del Seminario Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM, entre otros.

 

Entrevista publicada originalmente en la antología En Reconstrucción. Hacia nuevas identidades y narrativas a partir de la equidad​, en la web del Programa Cultural Tierra Adentro.